TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal, presidente de la APT

 

Casa de Muñecas, parte dos en el Xola

casa de muñecas_teatrikando2

Antes que nada debo de aclarar que no es una segunda parte, sino escenas imaginarias que suceden 15 años después y son producto de otro dramaturgo. “Casa de muñecas” de Henrik Ibsen se estrena en 1879 y la de Lucas Hnaht se presenta en 2017, cada uno tiene características, épocas y quizá intenciones totalmente diferentes. La de Ibsen nos presenta una dama joven que apoya a su marido, tiene arranques un tanto infantiles de quien lo tiene todo. Usted sabe, después de salir de la deuda contraída mediante una firma falsa, siente la necesidad de irse del hogar, abandonar a los hijos, en busca de un destino de alguna manera libertario; cuestiona la moral de su época, su país, permite hacer varias reflexiones sobre la trama y la psique de la esposa que necesita respirar otros aires.

En esta segunda parte, que es tan imaginaria como la primera, muestra una mujer que regresa a la casa que abandonara cuando sus hijos eran niños y ahora los encontrará adultos, ella ya tiene novio y está a punto de casarse. El elenco está formado por Cecilia Suárez, Juan Carlos Colombo, Beatriz Moreno, Paulette Hernández, dirige Mauricio García Lozano.

Acerca de las razones por las que regresa a pedir se inicie y concluya el juicio de divorcio, son quizá un poco forzadas, pero es válido para dar pie a este reencuentro tan anhelado por los fanáticos de Ibsen; ya que seguramente en muchas personas surgió la pregunta durante la cena después de ver la obra a través de estos más de cien años de estarse representando: ¿qué será de cada uno? Bueno, no les voy a contar la trama, que tiene su interés y quizá sea lo que hace importante ver esta fantasía literaria, que ha sido exhibida como bandera del feminismo, a lo que Ibsen siempre se opuso. En una pequeña ciudad, donde todos se conocen- con una moral conforme a su religión- quisieran ser vistos como habitantes cosmopolitas, cuando en realidad sólo son eso. una diminuta población.

Contar la historia no es buena idea, así que cuando la vea, usted descubrirá las señales que manda el dramaturgo contemporáneo sobre la parte interna de cada uno. Fui a ensayo con público y el trabajo me pareció de alta calidad, Cecilia Suárez esta en tono medio con pequeños brotes de esa naturaleza explosiva; Colombo un tanto apagado, fatigado quizá por el peso de los años de estar solo, en una ciudad aburrida, donde debe vivir sin el apoyo o compañía de una amiga. Beatriz Moreno tiene un rol muy relevante que deberá mostrar la mirada de su época, sociedad, niños, familia; le dirigen sin demasiados exabruptos salvo dos o tres andanadas de insultos que lanza como llamaradas de fuego. Algunas mentadas que son dichas con gran odio me parecen podrían bajar a nivel medio emotivo y susurrarlas, para que no sean percibidas como manchas de color fuerte en una acuarela de tonos pastel.

La escenografía ¿significa la soledad del pater familias? O no se quiso mostrar símbolos que distrajeran del texto; el vestuario es sin mayores aciertos o desaciertos. Escaso apoyo musical, pocos cambios de iluminación, todo esto lo volveré a analizar en otra función, porque vale la pena vivir de nuevo la experiencia.

Medea la sacerdotisa, mata a sus hijos. Nora también lo hace, dentro de su corazón, eso es lo que van desgranando a lo largo de 90 minutos. Si acude compare su opinión con la mía, es interesante, sí, pero no creo que sea una propuesta feminista, para nada.

Siempre han existido mujeres que abandonan marido e hijos; hacer su apología, creo, no ha sido la intención del autor.