TEATRIKANDO

Texto y fotos por Benjamín Bernal, Presidente de la APT

Dios: nuevo ciclo en Microteatro México

Invitaron a este columnista como padrino de El cenobita, obra que escribe y actúa Jorge Hernán, así que acudí para ver un montaje al estilo de la época Jodorowsky-Oceransky, en que se buscaba metaforizar lo que necesita el ser humano del siglo XX en esta planeta: si recuerdan estaba de moda Zaratustra y Simio, diferentes ambientes, anécdotas, forma, con una misma enseñanza, tenemos avances, cultura, diversión, pero un gran vacío existencial, que sólo se puede llenar con alguna filosofía o religión. Creo que no existe el ateo perfecto, salvo que tenga un cociente de inteligencia bajo o haya estudiado el tema. No le debo contar el contenido, pero avanzaré: me gustó, con poca escenografía, escasos sonidos, vestuario monacal y un lenguaje agradable, nos inquietó la vida de un monje, iniciado, alguien que sale a buscar respuestas y encuentra que todo este plano existencial es una prueba, con énfasis en ver la nutrición del alma, la vida y sus avatares que generalmente aceptamos como una verdad comprobada sin buscar un poco más allá. Buen tono, ritmo, uso de luces y sombras para motivar al espectador a buscar alternativas, repensar este nivel de la humanidad, que manda a muchos al psiquiatra.

También vi otras dos, disculpe usted los datos tan escasos, pero no tomé un programa: Encarnación, la diosa de la carne es dirigida por Víctor Carpinteiro, que narra a través de una especial deidad la equivocadMicroteatro 26 julio 2018a vida de un carnicero, quien llega a pedir clemencia, con resultados interesantes; hay plasticidad, efectos especiales y el aturdimiento de nuestra época que lleva a cumplir un capricho de la referida divinidad. La otra es Todos los perros creyentes, dirigida por Alejandro Herrera, con algunos momentos de comedia, habrá una llegada de seres extraterrestres o metafísicos que conmocionan a tres individuos, para que entiendan o crean que entienden el por qué de su espera, expectativas y explicaciones artificiales.

Microteatro 26 junio 2018En esta ocasión el ciclo tiene un cambio importante, dos obras comparten el mismo miniforo, así que no le extrañe si la escenografía, utilería, parecen ser (y son) para otra narrativa, como el caso de la que comanda Alejandro Herrera, pues quizá algo más abstracto les hubiera ayudado. Una sala nos encamina a pensar en otros temas. El cenobita carece de escenografía, sólo utiliza un objeto iluminado en el piso y alguna luz adicional. Eso la hace redonda. En cuanto a la Diosa, el negro del foro ayuda a la estética de la narraturgia que es un tanto dark, quizá podría continuarse a 90 minutos, con música blues o punk porque el tema lo soporta. Pero, nadie me ha invitado a dirigir, así que eso será otro día.

Otras obras del ciclo parecerían no tener relación con Dios, juzgue usted a través de los títulos: Son sólo tetas, Sadoterapia, bueno, habrá necesidad de verlas. Ahí hay café, pastel, bocadillos, así que se puede pasar un larga tarde-noche con la familia o los amigos. Microteatro México, que ganó el Premio APT a Nuevos proyectos hace unos meses, cumple cinco años de vida, por cierto, está en Roble 3, col. Santa María la Ribera, a media calle de Insurgentes. Nota novedosa: Teatro en Corto (el de Lolita Cortés) abre una nueva sede: Belisario Domínguez 17, en el Centro de Coyoacán. Habrá que ir.