TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS (PLASTICIDAD ATLÉTICA Y ESTÉTICA

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Ten cuidado con lo que deseas

Una demostración de plasticidad atlética y estética tuvo como sede, en función única, la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, de la propuesta coreográfica intitulada TEN CUIDADO CON LO QUE DESEA, del coreógrafo e intérprete Francisco Córdova, al frente de la Compañía Physical Momentum Scenic Action. Si bien hay toda una intencionalidad artística, los integrantes de la agrupación demostraron que antes que bailarines son verdaderos atletas, con una fortaleza física combinada a la perfección con la flexibilidad y agilidad, a esto hay que agregar la emotividad que transmitieron, contagiaron, convirtieron el escenario en un festín de danza contemporánea.

 

Expresa Córdova, en el programa de mano, se trata de una propuesta que expresa y habita la arquitectura de un infierno contemporánea: “Muros como metáforas de nuestro deseo, obstáculos continuos hacia ningún lugar en un terrible episodio de sinrazones y pérdidas infinitas. Las fronteras son humanas y los muros nuestros miedos. Fronteras entre nosotros y nuestros deseos que nos permiten seguir fallando y esperando alguna eterna salida”.

 

Digamos que lo anterior sería la dramaturgia, el hilo conductor de un planteamiento con alto contenido metafísico y filosófico. Como suele suceder en la danza contemporánea, una cosa es lo que se quiere vea y comprenda el espectador y otra que así sea. Lo importante es disfrutar de las posibilidades corporales de los bailarines, de su expresividad en el más amplio sentido del término, superar las situaciones límite exigidas, arriesgar el físico y salir avantes por el profesionalismo, entrega y amor a una profesión que se resume en una palabra: ARTE.

 

Si bien la coreografía es espectacular, los apoyos merecen los mismos calificativos. El diseño escenográfico de Fernando Feres, formado al lado de Jorge Ballina, representan los muros de los que habla el coreógrafo, sin embargo, no son estáticos, tienen movilidad -si se me permite la expresión- es una “escenografía danzante”; giran, suben y bajan, se agrandan y achican, son versátiles, comparten la agilidad de los intérpretes. La iluminación fuera de serie, 50 “lámparas” y más, no se limitan a alumbrar, son parte de la atmósfera psicológica de los personajes, quienes representan parte del ser y quehacer del ser humano cuando éste no tiene plena conciencia de lo qué desea y qué desea, sin descontar la musicalización cautivadora. Como concluye Córdova: “Cuidado con respirar, pensar, amar y vivir, porque se nos puede cumplir” En fin le daremos el beneficio de la duda, porque asistimos con la ilusión de un gran espectáculo y se nos cumplió.