CÁLLATE Y REMA (INSTRUCCIONES PARA MORIR)

Texto y fotos por  Eugenia Galeano Inclán

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Cuando se inventó el plástico, pensaron que era una maravilla, su uso se diversificó en tal forma que no existe un solo hogar donde no haya algún artículo plástico.  Transcurrió mucho tiempo para que se percataran de que su degradación es demasiado lenta, por lo cual, no puede desecharse y de lo nocivo que ha sido para la ecología.  Esto aunado a los experimentos nucleares, al uso de atomizadores, la tala desmedida de los bosques, la contaminación, acumulación de basura  y otros problemas similares han  ocasionado que nuestro planeta enfrente severos riesgos y esté en grave peligro.  Los efectos ya son notorios, el calentamiento global hace estragos con cambios climáticos que no sucedían antes, en diversos lugares hay escasez de agua, muchas especies en peligro de extinción, la fauna marina está muy afectada.  Hoy en día estamos conscientes de que el mundo no es eterno y se han implantado campañas para su conservación del mundo.  Algunos sólo compran productos ecológicos, otros optan por cambiar su tipo de alimentación, varios pretenden rescatar animales, hay quienes siembran árboles, en fin, cada quien trata de ayudar en algo, pero lamentablemente el daño ya está hecho y no pueden ser revertidos.

Dejó de ser un tema de ciencia ficción para convertirse en una realidad.  Es algo tan preocupante que no podemos dejar de pensar en ello.  El dramaturgo Julián Robles utiliza la dramaturgia como vehículo para trasladar al espectador a un mundo distinto a través de Cállate y rema, Instrucciones para morir, ubicando el relato después de ocurrida la extinción.  En el universo concebido por Julián Robles, quedan unos cuantos sobrevivientes y todo luce muy diferente.  Por ejemplo, en lugar de acudir a un hospital, la gente va a los cementerios a buscar «refacciones» para sí mismos, o bien, para hacer que sus antepasado vuelvan a la vida, ellos se sienten «en los albores de su inmortalidad«, saben que «desde la extinción, nadie ha vuelto a oler a un muerto fresco«, podría ser que el cielo esté abajo y el infierno arriba y lo único que les queda claro es que «¡Morirse cansa!«.

Los personajes de Cállate y rema, Instrucciones para morir son «un poeta musulmán, homosexual y suicida; una mujer hebrea enloquecida por su salud: y una madre pía, castrante y olvidadiza«.  En la sinopsis de la obra se lee:   «Dos seres aterrados con la idea de la extinción buscan en las ruinas de lo que alguna vez fue un cementerio aquello que les permita continuar siendo inmortales. Ninguno de los dos conoce la muerte, pero le temen igual que los antepasados que están a punto de devolver a la vida. … Sin embargo, la esencia que rescatan del pasado no les sana el miedo a morir. Perdidos en un océano que parece no tener fin, están condenados a descubrir, como todos, la absurda inutilidad de su propia existencia«.

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El texto de Julián Robles atrapa el interés de principio a fin, es de buena estructura.  Algunos parlamentos son repetitivos, pero pudiera ser que esto es para remarcar lo cíclico de la vida.  La temática es variada:  el miedo a morir, la anhelada inmortalidad, las distintas creencias sin importar la religión que se practique, ya que alude a la fe en general, al catolicismo y al judaísmo, al igual que a rituales, cartomancia o hechicería. También habla de relación filial, amor, compañerismo.  Del subtexto podría entenderse que cada quien vive la vida a su manera, en tanto que todos tenemos dudas, temores, anhelos.

 

El montaje de Cállate y rema, Instrucciones para morir por parte del maestro Ricardo Ramírez Carnero privilegia el texto de Julián Robles, lo redimensiona y lo hace mucho más interesante.  Aun cuando los personajes son varios, estos son interpretados por una actriz y un actor, es decir, dos protagonistas, pero atinadamente, Ramírez Carnero integra a un tercer protagonista con un músico en escena, quien acompaña el montaje en todo momento con un sintetizador, uno que otro instrumento rústico, y su voz para emitir cantos o sonidos en forma muy pertinente y oportuna.

La labor de dirección por parte de Ricardo Ramírez Carnero es extraordinaria, su trazo escénico es creativo, entrelaza los relatos en forma idónea, confía en la capacidad histriónica de su elenco para transmutarse en los varios personajes en forma instantánea, aprovecha el espacio a lo largo y a lo alto.  Igual los integrantes del elenco suben, bajan o se adentran en fosas o cuevas subterráneas con cubiertas triangulares, para luego reaparecer, con lo cual infunde una dinámica muy peculiar.  El ritmo es preciso.

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Ángeles Marín y Ricardo Cárdenas White ofrecen al público una formidable labor histriónica, corporal, vocal y expresiva.   Para esta interpretación Ángeles deja del lado el glamour, mas no su destreza y sensibilidad para dar vida a los personajes y dotarlos de una amplia gama de emociones.  Luis también encarna a sus personajes de manera muy convincente.

La composición musical y la ejecución en vivo por parte de Juan Pablo Villa contribuye a la creación del entorno idóneo.

Arturo Nava es quien diseña la escenografía y la iluminación.  En ambos rubros su labor es estupenda.  La escenografía es espectacular, un armazón metálico de tamaño monumental con escaleras y distintos niveles y varias fosas en el piso que aluden a la simbología triangular que une al cielo con la tierra.  La iluminación bien distribuida y acorde al momento que transcurre.

Teresa Alvarado se luce con el diseño de vestuario, utilizando prendas atemporales que uniforman a los tres protagonistas, para lo cual utiliza fina confección, colores neutros, telas gruesas y ligeras de buena caída, cortes asimétricos, flecos insospechados, cuerdas y amarres.

El resto del equipo creativo está integrado por:   Héctor Ortega en diseño de cartel y gráficos, así como en fotografía general;  Fernando Reyes Reyes es asistente de dirección;  Ramsés López y Arturo Piedras (Pinpoint) en difusión y prensa;  Adria Castro en redes sociales;   Coizta Grecko en realización de spot y video;  Perla Tinoco y Marcela Bretón son asistentes de producción;  Sonia Flores Morales es asistente de escenografía e iluminación;  Joana Núñez es asistente de vestuario;  Ixchel Sosa, Karla Gutiérrez y Ángel Estrada en texturización de vestuario;  Alberto Gz. en texturización de utilería;  Juan M. Vargas, Fernando Vargas, Víctor Vargas,  Jesús González, Jesús Argenis, Alejandro Cancino, Valentín Flores, Diego Rodríguez en realización de Escenografía;  Yesenia Olvera en realización de vestuario;  Perla Tinoco, Marcela Bretón y David Castillo en utilería.

EEK Producciones son productores asociados;   Alberto Robinson y Marco Guevara son gerentes de producción;  David Castillo es el productor y coordinador general.

Cállate y rema, Instrucciones para morir es una producción teatral nacional realizada con el estímulo fiscal del Artículo 190 de la LISR ( EFIARTES – EFITEATRO).

Para Ricardo Ramírez Carnero, Luis Cárdenas White y Ángeles Marín trabajar en esta obra representa un regreso al lugar de sus inicios, toda vez que los tres son egresados de la Escuela Nacional de Arte Teatral de Bellas Artes -ENAT- del Centro Nacional de las Artes -CENART-.  El universo concebido por Julián Robles para Cállate y rema – Instrucciones para morir, donde todo parece estar al revés, te lleva a reflexionar sobre la posibilidad de que el mundo termine y lo mejor es callarse, es decir, no distraerse con nimiedades, resentimientos ni temores y siempre remar hacia horizontes nuevos.  En lugar de ser instrucciones para morir, lo son para vivir, pues debemos disfrutar al máximo cada minuto de vida.  Un texto interesante, un montaje espectacular, actuaciones entrañables, música propicia.  Aventúrate a acompañar a estos seres que han sobrevivido a la extinción y aprovecha que el precio es accesible.

Cállate y rema, Instrucciones para morir se presenta de miércoles a viernes a las 20:00 horas, sábado a las 19:00 horas  y  domingo a las 18:00 horas en el Teatro Salvador Novo dentro del Centro nacional de las Artes, ubicado en Av. Río Churubusco número 79 -esquina con Calzada de Tlalpan-, colonia Country Club Churubusco, Ciudad de México. Clasificación: A partir de 15 años.

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