CONTADORAS DE GARBANZOS

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Algunas personas disfrutan de la adrenalina y eso les impulsa a practicar deportes extremos o a buscar trabajos que conllevan riesgos, como por ejemplo, varias de las actividades circenses-trapecistas, hombres bala, domadores de fieras, equilibristas, o bien, limpiadores de ventanales en edificios. Sin embargo, ellos constituyen minorías porque, en general, a nadie le gusta tener miedo. Todos lo hemos sentido en algún momento, sea por desastres naturales, accidentes, amenazas, asaltos o situaciones de peligro y, la verdad, la sensación es terrible. La experiencia puede ser tan impactante que ni nosotros mismos sabemos cómo reaccionaremos. La forma de encarar el problema es individual y las posibilidades son diversas. Podría aflorar el instinto de supervivencia, pero también pudieran presentarse fallas en las funciones físicas, desde una parálisis temporal hasta la muerte. Todo esto entra dentro de los supuestos de un acontecimiento eventual, pero, ¿qué hacer si en todo momento se siente temor y no hay manera de salir corriendo? 

Lamentablemente, esa es la vida de cientos de miles de mujeres que están al lado de hombres dominantes. La violencia intrafamiliar es mucho más común de lo que se cree y se da en cualquier país y en todos los estratos sociales. Para cierto tipo de hombres lo importante es que su mujer sienta el dominio, el cual puede ejercerse mental o físicamente. Este es el tema que aborda el dramaturgo Raúl Cortés en Contadoras de garbanzos.

El dramaturgo español, Raúl Cortés, nació en 1979 en Morón de la Frontera. Cortés es el director de la compañía malagueña Trasto Teatro y creador del concepto Teatro de la Decepción, el cual, según lo ha comentado Cortés, surgió a partir de la decepción que les provocan las políticas culturales y teatrales de su país, y la decepción propia de ser incapaces de articular alternativas a los circuitos oficiales y comerciales, ante lo cual decidieron transformar su decepción en acto creativo. A lo largo de su trayectoria, Raúl Cortés ha recibido varios premios nacionales e internacionales. Entre sus obras más representativas se encuentran:  Tagoror (2004); El teatro que hicimos cuando parecía imposible (2005); El Capitán Flick (2006); Contadoras de garbanzos (2007); la Trilogía del desaliento (2010), conformada por: la segunda edición de Contadoras de garbanzosNo amanece en GénovaNo es la lluvia, es el viento, y Los satisfechos (2012). Así mismo, es el autor de los escritos Manifiesto del Teatro de la Decepción (2010) y Contra la impotencia: signo de nuestros tiempos (2012). 

Para el montaje de Contadoras de garbanzos en la Ciudad de México, Víctor Lazcano realizó la adaptación como dramaturgista. A través de Contadoras de garbanzos, Raúl Cortés da voz a una mujer que teme a su marido. Aunque el título no nos indica de qué va la historia, el autor lo utiliza como metáfora de que las mujeres están sujetas a realizar las labores del hogar con precisión absoluta y entre las familiares de la protagonista esto es una tradición que se repite generación tras generación.

La trama se centra en lo agobiante que puede llegar a ser caer en un estado de desesperación. El estructurado texto capta la atención del público de inicio a fin. En el curso del relato se va develando la historia de la mujer, cuyo nombre no se sabrá, pues ella lo va cambiando conforme a sus sentimientos, así que puede llamarse: Sacrificio, Angustia, Diana, Soledad, Dolores. Cada día al preparar la cena de su esposo cuenta 41 garbanzos. El número tiene que ser exacto, ni uno más, ni uno menos. Él no se puede quedar con hambre ni tampoco indigestar porque se desquitaría con ella.

En esta unión jamás ha mediado amor ni ternura. Por azares del destino terminaron juntos. El oficio que él ejerce es el de domador de leones, así que se la llevó a vivir al circo, un mundo ajeno a ella y casi desde el primer día supo que se había equivocado y comenzó a sentir miedo. Para sus adentros piensa «el circo apalea animales y también a nosotros«, pero «los animales se vuelven más dóciles y nosotros sentimos más rabia«. A pesar de que trata de integrarse a los distintos números del circo y se muestra sumisa, vive atemorizada, con ganas de desplegar sus alas y huir, finalmente, «la mujer de un domador de leones no tiene motivos para sonreír«.

La época de éxitos del circo ha quedado atrás, ahora, casi nadie viene, pero ellos siguen ofreciendo el espectáculo día con día. Además de la mujer y el domador, ahí trabajan una linda payasita que toca el acordeón, una bella, pero muy callada, trapecista y una contorsionista que recuerda sus glorias pasadas y quien también regentea el circo, pero, a la vez, se ha erigido en vigilante de la mujer, lo cual hace que sea casi imposible cualquier intento de fuga. ¿Cuánto más podrá soportar esta afligida mujer?

La labor de dirección por parte de Williams Sayago es impecable. Su trazo escénico es preciso. Traslada la esencia del texto a la escena, con todo el desconsuelo que conlleva. Buen aprovechamiento de espacio, dimensionando cada rincón, a fin de tener distintos escenarios. Bien planeada la corporalidad y los desplazamientos actorales. El ritmo es coordinado.


El elenco está integrado por: Sandra Galeano (la mujer del domador), Ángeles Sánchez (la contorsionista), Héctor Yaza (el domador de leones), Martha Tapia (la trapecista) y Liz Maya (la payasita). Cada uno ofrece un buen desempeño histriónico y corporal, destacando, desde luego, Sandra Galeano, no sólo por ser la protagonista, sino por la emotividad que imprime a su personaje y por los riesgos que asume, como el de subirse al trapecio. 

Complementan el equipo creativo de Contadoras de garbanzos: Liz Maya en asistencia de dirección; Williams Sayago en arte e iluminación; William Sayago, Martha Tapia y Natalia K’uanhari en vestuario; la música es de The Tiger Lillies; Jorge A. Caballero en asesoría musical y Alfredo Boc en fotografía.

Lema de Contadoras de garbanzos«… es un salto al vacío donde nacen las cosas valiosas, pero para alumbrar las travesías, es necesario quemar las naves«. La producción de Contadoras de garbanzos, de Contigo América I.T.I.

La libertad es uno de los bienes más preciados del ser humano, quien carece de ésta ansía recuperarla a toda costa y es que sólo aquel que la ha perdido sabe valorarla en su justa medida. Acompaña a la contadora de garbanzos en su lucha cotidiana, ella te compartirá sus pensamientos más íntimos, mientras te adentras en el ambiente del circo y conoces a los artistas que lo habitan. Un texto conmovedor e interesante, un montaje consistente, un equipo comprometido con su labor teatral. 

Contadoras de garbanzos se presenta los viernes a las 20:00 horas en el Foro Contigo América, ubicado en la calle de Arizona número 156, colonia Nápoles, Ciudad de México. Costo de la localidad: $150.00 pesos. Duración aproximada: 60 minutos. Clasificación: Adolescentes y adultos. Su temporada abarca los meses de agosto y septiembre de 2019.

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