EL BESO DE LA MUJER ARAÑA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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Terrence McNally nacido en San Petersburgo, estado de Florida, Estados Unidos de Norteamérica, se ha desempeñado como reportero periodístico, dramaturgo, libretista, guionista, orador y conferencista. Se dio a conocer a la edad de 25 años con su primer éxito en comedia musical. A partir de entonces, los triunfos se han sucedido, cosechando importantes premios y galardones, entre los cuales se encuentran varios Premios Tony, los más codiciados en la industria teatral norteamericana, así como un Premio Emmy, dos becas Guggenheim, una beca Rockefeller, cuatro premios Drama Desk, dos premios Lucille Lortel, dos premios Obie, tres premios Hull-Warriner, una cita de la Academia Americana de Artes y Letras, dos Premios a Trayectoria de toda una vida -uno otorgado por el Gremio de Dramaturgos y el otro por parte del grupo Lucille Lortel-, sólo por citar los más destacados. Con una trayectoria de seis décadas, es considerado uno de los mejores dramaturgos contemporáneos y se le describe como dramaturgo notable y perdurable. La obra de McNally se centra en las dificultades de la imperiosa necesidad de conectarse con otro ser humano. McNally considera que la función primordial del teatro es crear comunidades mediante puentes que subsanen las grietas que se han abierto entre las personas a causa de religión, raza o género y, en particular, por orientación sexual.

Entre sus múltiples exitosas producciones, en 1990 estrenó El beso de la mujer araña (Kiss of the spider woman), cuyo libreto escribió con base en la novela homónima del argentino Manuel Puig. Por esta obra Terrence McNally se hizo merecedor al Premio Tony por mejor libreto para un musical. El beso de la mujer araña se ha presentado en diversas partes del mundo y se ha convertido en uno de los montajes más emblemáticos del destacado dramaturgo.

A finales de los años 90, la compañía formada por Humberto Zurita y Christián Bach realizó el primer montaje de El beso de la mujer araña en nuestro país. A mediados del año que acaba de terminar, el productor Juan Torres decidió traerla de nuevo a escena con un gran elenco conformado por una veintena de actores, actrices y bailarines, y una decena de músicos.

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El texto de El beso de la mujer araña capta la atención desde el primer instante hasta el final. El relato recorre una amplia gama de emociones y aborda temas como injusticia, represión, amor, ilusión, amistad, esperanza, lealtad, solidaridad, compañerismo, diversidad. Si bien la base es dramática, ya que ocurre dentro de una prisión, también hay momentos divertidos.

La acción comienza cuando Valentín ingresa a la cárcel como preso político y es alojado en la celda de Molina, que es homosexual. Molina le da la bienvenida amablemente, pero el recién llegado no quiere conversar con él y opta por ignorarlo. Los dos hombres son muy distintos. Molina es amanerado, Valentín es muy viril. A uno lo apresaron por corrupción de menores y el otro fue detenido durante una manifestación de guerrilleros. Mientras que Molina se autodenomina como «escaparatista», pues se dedica a arreglar escaparates, Valentín es ideólogo y aspirante a revolucionario, le encanta leer libros. En lo único en que coinciden es que ambos defienden sus ideologías a toda costa. La convivencia diaria hará que se vayan conociendo en forma paulatina, pues no tienen a nadie más. La rudeza de los oficiales encargados de la prisión recae sobre cualquiera de los presidiarios y, finalmente, quienes pueden se apoyan unos en otros. Molina le confía un secreto a Valentín -para evadir la desdicha de estar encerrado, recurre a un mundo imaginario. Cuando era pequeño, su mamá trabajaba en un cine y lo llevaba con ella, así que tuvo oportunidad de ver muchas películas y su actriz favorita era Aurora. Desde entonces, cada vez que se siente triste, recrea en su mente la escena de alguna película y se ve a sí mismo estelarizándola al lado de Aurora. En uno de esos filmes, Aurora interpretó a la Mujer Araña.

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La dirección escénica está a cargo de Miguel Septién, joven originario de Querétaro, que sorprendió al público capitalino con Urine town, musical que trajo a la Ciudad de México en 2017 y que fue un éxito rotundo. La Agrupación de Críticos y Periodistas de Teatro le otorgó el premio como la Mejor Obra Musical del año. Miguel Septién radicó en Boston, donde estudió actuación y dirección, para luego regresar a su ciudad natal y fundar Ícaro Compañía Teatral, de la cual es director.

La labor de dirección de El beso de la mujer araña por parte de Miguel Septién es extraordinaria, su trazo escénico es impecable, la acción constante, buen balance y ritmo preciso. Dimensiona los espacios en forma muy acertada. Logra imprimir la espectacularidad requerida, sin descuidar la parte humana que es lo esencial en el relato.

Todos y cada uno de los integrantes del elenco ofrecen una formidable labor histriónica, vocal y dancística. Chantal Andere luce su belleza personal y su extremada esbeltez, es poseedora de una melódica voz y despliega su experiencia en las tablas para dar lucimiento a la Mujer Araña, personaje enigmático y polifacético. Rogelio Suárez utiliza todo lo aprendido en su amplia carrera en musicales para dar vida a Molina en forma muy emotiva. Aun cuando es el debut de Jorge Gallegos en teatro musical, aceptó el reto de encarnar a Valentín, del cual sale airoso, dándole los toques pertinentes, además de tener una voz muy potente. Complementan el cuadro actoral: Luis Gatica, Olivia Bucio, Jimena Parés, Jair Campos, Eduardo Partida, Fer Soberanes, José Ahued y la actriz queretana Andrea Biestro. En el ensamble participan: Pablo Rodríguez, Claudio González, Gilberto Recoder, Francisco Huacuja, Orville Alvarado, Pedro Gea, Oliver Kewnay, Gerry Pérez, Gerardo García y Julio Montejano. La coreografía diseñada por Pablo Rodríguez es la idónea y está muy bien ejecutada por los intérpretes.

La música es de John Kander y la letra de las melodías de Tred Ebb, quienes colaboraron con Terrence McNally en el montaje original. Bella música que a lo largo de los años ha trascendido. Para su representación en México, las letras fueron traducidas a nuestro idioma.

Tanto la escenografía como la iluminación privilegian el montaje. Los diseños fueron concebidos por Óscar Acosta, quien obtuvo resultados óptimos en ambas áreas. La escenografía es de gran belleza estética, es muy funcional y añade el esplendor requerido para crear los diversos escenarios previstos en la historia. La iluminación contribuye a llevar al espectador a compartir con los personajes las vivencias que estos tienen.

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El diseño del vestuario por parte de Eugenio Alzás es otro acierto. Los atuendos de la Mujer Araña son sofisticadamente espectaculares, vistosos, variados y consistentes al personaje que corresponde a la cinta que Molina elige, según su estado de ánimo. Así mismo, para los presidiarios y funcionarios de la prisión utiliza telas y estampados apropiados. En ciertos bailables aporta variantes en cuanto a estampados o colores.

Este es sin duda uno de los montajes musicales más logrados de todos los tiempos. Una puesta en escena con todo lo necesario para ser recordada por siempre. Una historia interesante que te atrapa, divierte y conmueve. Un equipo de trabajo muy integrado y comprometido te espera. Justo acaba de concluir la muy exitosa temporada de El beso de la mujer araña en el Teatro Hidalgo Ignacio Retes de la Ciudad de México, con aplausos de pie y ovaciones. Esperemos que pronto sea retomado para que más personas puedan verlo.

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