EMILIAS

Texto y fotos por Sandra Sánchez Pineda

Los celos son siempre malos consejeros y quien se deja llevar por ellos, normalmente, padece una enfermedad llamada celotipia, a la que también se le denomina Transtorno paranoide de la personalidad, un trastorno delirante con ideas de celos que atrapan el pensamiento de la persona y le convencen verdaderamente de que su pareja le es infiel. A este padecimiento se le nombra, incluso, como Síndrome de Otelo, ya que este personaje es quien mejor encarna dicha enfermedad, la cual es motivo de la trama de Emilias, montaje basado precisamente en la obra de Otelo del aclamado escritor inglés William Shakespeare. Emilias se presentó el pasado viernes 24 y domingo 26 de mayo en el Teatro Antonio Leal y Romero de la Casa de la Cultura.

Presentada por la compañía Teatro sobre Vías y dirigida por la maestra Sandra Rosales, la puesta en escena marca la tragedia de Desdémona a manos de su celoso esposo, el moro Otelo, quien azuzado por el insidioso e intrigante Yago llegará más allá de los límites de la cordura y la sensatez. El cuadro completo es una tragedia del todo conocida, en la que las suposiciones y la intriga coartan cualquier resquicio de fe en las personas, en la fidelidad y en el amor.

Las tres actrices participantes interpretan a Desdémona, Emilia y Blanca, compañeras de Otelo, Yago y Casio, respectivamente, y en una explicación de lo que el pañuelo representa para las mujeres, dan cuenta de que no importa las clases sociales, cuando existen los celos cualquier mujer puede sufrir las mismas circunstancias de desacreditación a nivel social, lo cual puede llevar a la propia muerte a manos del esposo, situación que, por desgracia, hoy se sigue dando.

En la escenografía, apenas unos floreros, y cada uno de los hombres cargando una especie de perchero con cintas blancas, lo cual simulaba, a mi parecer, la navegación por mar en una flota. Además de esto, al final de la puesta, dos lámparas que a medida que se termina la obra se van apagando, como si la vida se fuera en un instante; varios muebles pequeños, simulando lo poco importante que resultan los muebles y los objetos materiales de una casa cuando no hay lo más importante: confianza, comprensión, lealtad y amor.

La iluminación, a media luz, hizo destacar aún más el drama, reflejando bellas imágenes con flores. El vestuario sencillo, dando más importancia a la expresión corporal en el escenario.

Las actuaciones bien, sin embargo, pienso que la música opacaba, en ocasiones, el sonido de las voces; el actor en el papel de Otelo debe alzar más la voz pues hubo momentos en que ésta se diluía. Bien por la actuación de la actriz que interpretó a Emilia, con una voz clara y mesurada en su actuación. Sin embargo, la del día 24 fue la primera de las presentaciones de esta obra que al cabo del tiempo tendrá mejores momentos.

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