HERMANAS

Por Eugenia Galeano Inclán

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En esta época en que se podría decir que el futuro ya nos ha alcanzado y que el mundo entero está alarmado por los daños sufridos por el planeta y que el calentamiento global se ha hecho evidente, los ecologistas han hecho advertencias de que si no hacemos algo el mundo está por extinguirse y, en general, todos tratamos de cuidar lo que nos queda. Entre las incontables medidas que se están implementando para lograr la conservación están repudiar la cacería, tratar mejor a los animales, evitar utilizar productos de plástico, dejar de comprar atomizadores, consumir productos no procesados, volver a lo natural en los alimentos, preferir lo orgánico, hacer ejercicio, plantar árboles y muchas otras cosas. Todo esto ha derivado en investigaciones para mejorar la calidad de vida en todo sentido.

Se han puesto de moda múltiples dietas, tomar mucha agua y ejercicios de todo tipo. Una de las tendencias es desintoxicar el organismo. Hoy en día a quienes aún comen carne, se suman los vegetarianos, veganos, ovo-lácteo vegetarianos y otros. Esto ha beneficiado la belleza corporal y, en general, la gente cuida su cuerpo más de lo que antes se hacía.

Sin embargo, en el afán de cuidar el físico, en ocasiones se descuida la mente, siendo que ambos requieren de igual atención. Deberían también inventar dietas desintoxicantes de pensamientos negativos. Un gran número de personas ni siquiera se percata de tener algún problema mental. Otros tantos se niegan a aceptarlo o se vuelven expertos en ocultarlo, por ejemplo, los sociópatas, cuya principal característica es ser encantadores. Lo cierto es que todos tenemos contrariedades y sufrimientos. Si guardamos sentimientos de ira, rencor, odio, miedo o algo similar, estos se van acumulando y con el tiempo crecen, lo cual tarde o temprano será perjudicial. 

Lo aconsejable es liberar esa clase de sensaciones, para lo cual podemos utilizar la técnica que más nos funcione, como psicoterapia, hablarlo, olvidarlo, curarlo, desahogarse, leer o lo que sea. No corregirlas es muy perjudicial y tarde o temprano harán explosión.  Esto es lo que sucede a las protagonistas de Hermanas, de la autoría de Pascal Rambert.

Nacido en Niza, Francia, Pascal Rambert se desempeña como escritor, poeta, dramaturgo, director de escena, director teatral y coreógrafo. A los 18 años de edad fundó su primer grupo de teatro y a los 20 el segundo. Mientras tanto, estudiaba filosofía y publicaba sus primeros textos en revistas. Se dio a conocer con un montaje intitulado Leonce et Lena de Georg Büchner, el cual fue representado en el Teatro de la Bastilla, en París. Con el paso del tiempo ha obtenido reconocimientos y galardones en sus distintas actividades. En 2016, la Academia Francesa le otorgó el Premio de Teatro por su brillante trayectoria.  

En México conocemos a Pascal Rambert por su obra Clausura del amor, misma que llevó a escena Hugo Arrevillaga, interpretada por Arcelia Ramírez y Antón Araiza. Fue tal el éxito, que a petición del público se vieron precisados a cubrir varias temporadas. Clausura del amor versaba sobre una pareja que había decidido separarse y tomar caminos diferentes. Un último encuentro para aclarar ciertos detalles, donde afloraban por igual el profundo amor que los había unido y las dificultades que los apartaron. Pascal Rambert es un experto en el uso del lenguaje, cada palabra la aplica en forma precisa y oportuna, además de proveer una particular estructura a lo que narra. Ahora, es momento de conocer su texto para Hermanas. El haber conquistado México, entusiasma a Pascal Rambert, quien acaba de anunciar que el año próximo vendrá a México a dirigir una nueva obra con elenco mexicano.

No sabemos si por indicaciones del autor o por decisión del director, las protagonistas de Hermanas conservan sus nombres propios en la ficción. Se trata de dos bellas mujeres, sanas, inteligentes, talentosas, que han tenido éxito en su vida profesional. Una es conferencista, la otra crítica de arte. Arcelia es la mayor y Fernanda la menor. Desde pequeñas se sintieron distintas y no fueron apegadas, perdiéndose de ese lazo fraterno tan hermoso que podrían haber disfrutado. Arcelia era la consentida del padre, mientras que Fernanda de la madre. Entre todos los hermanos del mundo surgen diferencias, pleitos, celos, envidias, pero estas dos Hermanas han ido acumulando todo eso en forma de resentimientos que nunca supieron solucionar, así que traen dentro de sí mismas una gigantesca bola de nieve que ha crecido en forma desmedida. Si bien de niñas vivían juntas en la casa familiar, apenas pudieron en aras de sus respectivos trabajos se independizaron y se alejaron la una de la otra. Quizás si alguna vez se hubieran sentado a platicar con calma, hubieran solventado algunos de sus rencores, pero, como no lo hicieron, la carga que hoy llevan es insostenible.

En el momento en que Arcelia está por presentar una ponencia sobre derechos humanos, irrumpe Fernanda en el Salón de Conferencias. Arcelia queda sorprendida y contrariada, no se explica qué hace allí su hermana, pensó que ya no la vería, sobre todo, porque su madre falleció en fechas recientes. En lugar de darse un abrazo, casi de inmediato, Fernanda comienza con sus reclamos. Ambas Hermanas se batirán en duelo a través de palabras, las cuales son tan agudas que hieren cortezas del alma, igual que un bisturí haría incisiones en la piel. Cada una saca a flote lo que en su memoria guarda en contra de la otra, así como secretos de familia y sufrimientos del pasado. 

La labor de dirección por parte de Hugo Arrevillaga Serrano es extraordinaria. Su trazo escénico es pulcro, bien definido. Conduce a sus actrices a desplegar la capacidad histriónica y corporal que tienen para transmitir la compleja carga emotiva que conllevan los recuerdos de toda una vida. Consigue un buen balance entre acción y pausas. Aprovecha a fondo el espacio. El ritmo es puntual. 

Las Hermanas son encarnadas por Arcelia Ramírez y Fernanda Castillo, dos actrices respaldadas por sus respectivas trayectorias y extraordinario desempeño escénico. Al igual que los personajes a los que dan vida, ellas se baten en un duelo de actuación sobre el escenario. Hacen gala de sus conocimientos y habilidades para desplegar una amplia gama de emociones, a través de matices en sus acciones, corporalidad y voces.

El productor de Hermanas es Rubén Lara, experimentado productor que cuenta con la logística idónea y con los contactos requeridos en beneficio de la difusión de la obra. De hecho, comenzaron la actual temporada en gira por varias ciudades del territorio nacional, antes de su presentación en la Ciudad de México.

Auda Caraza y Atenea Chávez son las responsables del diseño de escenografía. Les bastan unos cuantos muebles prácticos y funcionales para ambientar un salón ejecutivo.

En el diseño de iluminación, Ángel Ancona realiza un estupendo trabajo dosificándola, a fin de resaltar o atenuar ciertos momentos claves en el discurso escénico. La asesoría corporal fue impartida por Marlene Coronel.

Hugo Arrevillaga Serrano también se encarga del diseño de vestuario, para lo cual utiliza prendas de calidad, de fina confección y buena caída. Un atuendo ejecutivo para Arcelia y otro casual para Fernanda, pero ambos en colores similares y con igual combinación, quizás para hacer patente el lazo consanguíneo.

Complementan el equipo creativo: Hebe Rosell en asesoría vocal, Gissela Sauñe en diseño gráfico, Ricardo Estévez en fotografía, Icunacury Acosta en relaciones públicas, Verónica Salcedo (Agencia ComunikarT) en redes sociales, Alfredo Crisanto en oficina administrativa de Rubén Lara, Jesús Palma y Adrián Hernández en construcción de escenografía, Joana Núñez en asistencia de producción y Patricia Loranca en asistencia de dirección.

Dos mujeres discutiendo con ferocidad, un texto potente escrito por un destacado dramaturgo francés, un director sensible y creativo, dos actrices de probada trayectoria y reconocida capacidad, un equipo comprometido, es lo que encontrarás en Hermanas. Teatro de calidad que impacta. No pierdas la oportunidad de ver este relato que mueve y conmueve, para luego llevarte a reflexionar sobre tus propios sentimientos. 

Hermanas se presenta los martes a las 20:45 horas en el Teatro Milán, ubicado en la calle Lucerna número 64, colonia Juárez, Ciudad de México. Duración aproximada: 90 minutos. Costo de la localidad: $500.00 y $400.00 pesos. Concluye temporada el martes 9 de julio de 2019.

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