LA CASA DE LAS AMAPOLAS

Texto y fotos por Sandra Sánchez Pineda

La dramaturga y actriz, Eunice de la Cruz, creó un texto desgarrador y crudo acerca de la trata de blancas, de cómo es el modus operandi de estos tratantes que secuestran  a las jovencitas para obligarlas a trabajar como prostitutas y hacerles pasar vejaciones inimaginables. Inés, la protagonista, forma parte de las chicas que trabajan en La casa de las amapolas, y es la voz que hace hablar a las miles de muchachitas que a diario desaparecen, por desgracia, en nuestro país, y a las cuales la mayor de las veces no se les vuelve a ver. Es la voz de la conciencia dentro de la sociedad de uno de los males que aqueja a México y al mundo entero, pues la trata de blancas es una actividad que recauda millones de dólares en el mundo y que hace ricos a unos cuantos. Así, Inés nos contó su drama el pasado sábado 1 de junio en el Foro Muse.

Inés era una chica como muchas, con sueños e ilusiones, y un buen día se los cortaron de tajo; nunca imaginó que aquel en quien había confiado y que fue su “novio” la llevaría a vivir una vida que no imaginó y para la cual tuvo qué hacerse a base de golpes y sinsabores. ¿La consecuencia?, el abandono de sí misma, la soledad, la culpa, la tristeza, el sufrimiento, la sin esperanza, la pérdida de la fe en sí misma y en los demás. Inés sólo cuenta con el canto de la tan anhelada libertad que le dejó Sabina, su compañera de cuarto y única amiga en La casa de las amapolas.

El lado de la sociedad es representando por su madre, una mujer que no acepta que su hija se haya ido nomás porque sí; acude a las autoridades pero éstas son omisas, entonces decide, como tanta gente, pegar carteles solicitando la ayuda de la sociedad y participar en mítines que denuncian la desaparición de mujeres. ¡La madre de Inés grita, llora, reza y nada logra mitigar la ausencia de Inés!

La dirección corre a cargo de la misma Eunice de la Cruz, quien logra un trazo escénico acorde a las necesidades de esta puesta en escena que de tan íntima resulta desgarradora y conmovedora.

El elenco está conformado por la propia Eunice de la Cruz en el papel de Inés, Humberto Rochez (el Morsa), Zay Negrete (mamá de Inés), además del equipo de la Comuna Teatro. Cabe mencionar que las actuaciones de los tres son excelentes y ¡realmente conmovieron a los que estuvimos presentes en este gran montaje!

La escenografía: un camastro, sábanas y colcha, una mesa plegable, botella y vasos, dos sillas, una cómoda, cubeta, escoba y mechudo, bocina y micrófono. En el mismo espacio se pasa de la recámara al bar, de la casa materna a la casa de citas, del ministerio público a la calle en un mitin público mientras Inés cuenta su vida, todo se deja a la actuación, a la recreación de la situación más que al mobiliario mismo.

Respecto de la iluminación bien, sobre todo, al final donde la tenue luz, bastante tenue desemboca en el desenlace del montaje. El vestuario, sencillo, pero recrea totalmente a los atribulados personajes de este drama social. Al final, hubo una retroalimentación con los asistentes y todos se mostraron conmovidos y señalaron que la obra mueve a la reflexión de lo que como sociedad estamos haciendo.

La casa de las amapolas de la Comuna Teatro de Nayarit conmovió y nos dejó con ganas de seguir viendo buen teatro, realizado con conciencia social, bien hecho y con buenas actuaciones. ¡Felicidades a la Comuna Teatro por este montaje y esperamos verlos por Aguascalientes con nuevos proyectos!

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