LA CONEJA ENJAULADA

Texto y fotos por Sandra Sánchez

CONEJA ENJAULADA_1Las relaciones en los seres humanos son complicadas. Las circunstancias marcan el acontecer de la persona para bien o para mal haciendo que las apariencias engañen. Muchas veces callamos lo que en su momento debimos decir o denunciar, lo cual lleva a tener una existencia atormentada, llena de inseguridades, de miedos y, sobre todo, de secretos que lastiman y hieren profundamente. No ayuda si no te abres a platicar de los mismos o a pedir ayuda. Esto le sucede a la protagonista de La coneja enjaulada, montaje cuya dramaturgia y dirección es de Eduardo Veloz.

Elena (Betty Ruiz) es una ama de casa que gusta de la música clásica. Vive, en apariencia, la perfecta relación matrimonial con Emilio (Sergio Trillo), pintor de renombre, al cual le va bien con su arte. La pasión es parte de su vida y él la desea tanto… sin embargo, ella no es feliz, busca ternura en su vida, algo la atormenta, algo que pasó y la dejó sin la capacidad de dar amor ni disfrutar a plenitud su vida, y su eterna manía de la limpieza en su casa. Mientras tanto, Emilio busca afanosamente seguir triunfando en su vida profesional como en la personal; busca la satisfacción en la pasión y el sexo como desfogue pero, tampoco es feliz, no logra conectar sus sentimientos con los de su mujer y la relación se torna tensa, siempre tensa, y cree que la llegada de un nuevo miembro a la familia puede ser el detonante a la felicidad, a la anhelada estabilidad emocional.

CONEJA ENJAULADA_3En este ir y venir de búsquedas e necesidades insatisfechas, se encuentra Fabiola (Brenda Jiménez), la empleada doméstica del matrimonio, quien también cuenta con su propia carga de emociones encerradas, producto de un pasado lleno de carencias de todo tipo, su orfandad, la vida con su tía, la pobreza de su hogar, la llegada a la gran ciudad, su trabajo como empleada en diversos hogares, las relaciones vividas con los patrones de la casa y la ausencia del hijo que no la quiso, ¡que la desconoció!

Buen trazo escénico, además del manejo corporal por parte de los actores. La escenografía: una estructura cuadrangular pintada de blanco y cubierta por tela blanca transparente, la cual sirve para ser testigos e instalarnos en la casa de Elena y Emilio; apenas cuatro bancos rojos para hacer las veces de sillones, sillas o mesas, manipulados por los mismos actores, bajo una luz blanca que da un aire de fragilidad junto con la tela blanca que cubre la estructura; esa sensación de fragilidad del espíritu y necesidad de paz y libertad se siente a lo largo de la obra.

El vestuario minimalista: ropa interior en color piel y batas blancas, un conjunto blanco muy sencillo para el personaje de Fabiola. El color nude de la ropa interior desdibuja los cuerpos de los actores en escena para dar intensidad a la pasión; los cuerpos se ven estéticos, pese a las escenas explícitas, las cuales tienen un tratamiento adecuado, sin rayar en lo vulgar. El color blanco del vestuario, una forma de mostrar la fragilidad de todo ser humano.

Buenas actuaciones, aunque con el tiempo se irán mejorando en aras de llegar más profundamenteCONEJA ENJAULADA_2 a la complejidad del personaje, para cerrar con broche de oro el final inesperado. Una puesta en escena recomendable, apta para mayores de edad por la temática relatada. Un trabajo escénico local que merece la pena apoyar y que Usted todavía puede hacerlo, ya que La coneja enjaulada estará en temporada hasta el 12 y 13 de abril en la Caja Negra de la Universidad de las Artes, a las 20:00 horas. Donativo $120.00 pesos, estudiantes: $80.00 pesos. ¡No se la pierda y Nos vemos en el Teatro!