LA HERIDA Y LA FLECHA: RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE

Por: Eugenia Galeano Inclán

El colectivo Teatro de Arena y Martín Acosta se aliaron para la realización de un ambicioso proyecto, cuyo objetivo es abordar la Historia de la Diversidad en la Ciudad de México en el Siglo XX, a través del cual presentarán una serie de reflexiones que propicien el diálogo sobre ciertos paradigmas que se asegura han desaparecido con el paso del Siglo XXI, pero que aparentemente continúan vigentes haciendo sombra.  La forma de presentación de esta propuesta es utilizar el teatro como vehículo para reconstruir la memoria.

En el mes de junio, también denominado el mes del orgullo, salieron a la luz los dos primeros capítulos de la Historia de la Diversidad en la Ciudad de México en el Siglo XX.  Estos capítulos comparten el mismo espacio y el carácter documental pero sus temas y repartos son distintos. 

El primer Capítulo se intitula 41 DETONACIONES CONTRA LA PUERTA DE UN CLÓSET, de la autoría de Sara Pinedo y David Gaitán.  Se trata de un breve recuento documental sobre la historia de la homofobia en México durante el Siglo XX y una fantasía ficcionada acerca del FHAR -Frente Homosexual de Acción Revolucionaria-, desde su aparición a la vida pública en 1976 hasta su disolución en 1981.  La dirección escénica está a cargo de Martín Acosta  y  el elenco está integrado por:  Ramón Hernández Lara,  Joshua Okamoto,  Ricardo Rodríguez  y  Emmanuel Varela. 

El segundo Capítulo es LA HERIDA Y LA FLECHA:  RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE, al que se refiere la presente Nota.

LA HERIDA Y LA FLECHA:  RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE fue escrita por Marianella Villa  y  Servando Anacarsis Ramos.   Ambos son creadores escénicos que han destacado en las diversas áreas en que se desempeñan, ya sea como intérpretes o como autores.  En lo personal se preocupan por las causas ecológicas y sociales, además de ser implacables defensores de los derechos humanos.

Si bien, como lo mencioné, este proyecto es ambicioso, también es complicado embarcarse en la aventura de la coautoría, quienes lo han hecho lo pueden constatar.  Es difícil conciliar ideas y sincronizar los resultados, en virtud de que como se dice coloquialmente «cada cabeza es un mundo«. 

La propuesta de Marianella Villa y Servando Anacarsis Ramos tiene como base hablar de la mujer y la inteligencia.  Se dieron a la tarea de llevar a cabo una revisión de las intelectuales mexicanas del siglo XX, recopilando toda la información posible en biografías, reportajes, entrevistas, revistas, artículos sensacionalistas, chismes y leyendas.   Sin embargo, consideraron que a pesar de haber investigado a fondo, aún quedaban eslabones perdidos o borrados, así que bajo la premisa de que «al pasado, casi siempre lo inventamos«, ellos recurrieron a suposiciones, a fin de mostrar «lo que está al margen de la foto, ese pedacito que no se vio, lo que es invisible los ojos del hombre«.  

Es así como surge LA HERIDA Y LA FLECHA:  RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE, para la cual eligieron como protagonista a Rita Macedo, una de las grandes divas mexicanas, mujer inteligente, culta, poseedora de una belleza impar, personalidad enigmática, mirada profunda, con un carácter tan firme que determinó la fecha y hora de su muerte.  La reconocida actriz, quien iniciara su carrera desde los 15 años participó en cine, televisión y teatro.  En 1972 le fue otorgado el Ariel como mejor actriz.  En LA HERIDA Y LA FLECHA:  RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE aparece rodeada de otras celebridades de su época, como Rosario Castellanos, Elena Garro, Leonora Carrington, Pita Amor  y  Carlos Fuentes (distinguido escritor que fuera el tercer marido de Rita Macedo y el gran amor de su vida), entre otros, y varios más a quienes sólo se hace alusión.

El texto escrito por Marianella Villa y Servando Anacarsis Ramos es fluido, salvo ligeros desfasamientos en cuanto a tiempo escénico y uno que otro parlamento repetitivo .  Capta la atención absoluta del espectador porque es inherente al ser humano querer saber qué hacen los famosos, cómo viven, qué piensan, sin importar si son contemporáneos o del pasado.  Resulta atrayente ver aspectos de sus vivencias.  Para quienes vieron trabajos de Rita Macedo o escucharon de ella, será grato revivir esos pasajes.  Para quienes no la conocieron, verán que es importante saber de conciudadanos admirables.   Y es así como el público se entera de las apoteóticas reuniones que organizaban Fuentes y Rita en su mansión de San Ángel, donde los invitados eran reconocidos en el arte, la literatura, la pintura, la ciencia, la política o el espectáculo.  Lo más loable que en estos tiempos en que se habla tanto de acoso, se revisite la vida de algunas mujeres que supieron amar, darse a respetar y lo suficientemente libres para seguir sus impulsos y tomar las decisiones que consideraron pertinentes.

Para los autores no es sencillo definir su obra, pero al inicio de la representación de LA HERIDA Y LA FLECHA:  RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE, Marianella Villa y Servando Anacarsis Ramos la definen con acierto:  «Más que un documental, es una pasarela de alegorías» … «una historia de fantasmas» , para luego aclarar que «los nombres no corresponden a quienes los portaron«.  

La primera escena es impactante, dado que es cuando Rita se dispone a suicidarse.  Sin orden cronológico, se irán desplegando sucesos importantes en la vida de Rita, como el profundo amor que sintió por Fuentes, uno de sus embarazos, el sueño que tenía de hacer una representación de sí misma, así como algunos sucesos de otras mujeres destacadas que evitaron caer en el típico patriarcado imperante en aquella época.  Algunos cuadros van acompañados de canciones populares en esos tiempos.  Elena Garro clama por su independencia al lado de su hija.  En un momento crucial en la vida de Rita, aparece en un plano alterno Rosario Castellanos escribiendo un poema alusivo a lo que está experimentando Rita.   En otro cuadro, aseguran que «Uno siempre vuelve a los lugares donde amó la vida«.  Conmueve el recuento de famosas suicidas.  En fin, diversos eventos, vivencias y sentimientos quedan captados en la escena. 

La labor de dirección por parte de Martín Acosta es brillante.  Su trazo escénico es preciso y dinámico.  Logra plasmar el texto aun cuando se trata de una variada compilación de imágenes y personajes.  Incorpora algo de teatro objeto.  Lleva a su elenco a los niveles emotivos requeridos en cada cuadro.  La coreografía está bien diseñada y ejecutada, con visos de originalidad y sonoros taconeos.  Aprovecha el espacio a fondo.  Entrelaza la parte humana con los elementos escénicos y los acontecimientos en forma certera.  El ritmo es balanceado.

El elenco está integrado por:  Xóchitl Galindres (Rita Macedo),  Tanya Gómez Andrade (Rosario Castellanos y otros),  Georgina Tábora (Pita Amor, madre de Rita)  y  Nicté Valdés (Leonora Carrington y otras). Cada una de las actrices ofrece un estupendo trabajo histriónico, corporal y vocal.  Destaca Xóchitl Galindres por su excelente interpretación de Rita, a quien dota de una amplia gama de emociones.   Tanya Gómez Andrade imprime fuerza  en sus personajes,  Georgina Tábora está fabulosa como Pita Amor y como Elena Garro,  y  es grato escuchar la melódica voz de Nicté Valdés.

Natalia Sedano se luce con su diseño de escenografía, al enmarcar los relatos en un espacio idóneo.  Los trazos sobre los muros denotan arte abstracto, a la vez que simbolizan fantasmas.   La ecología es representada por plantas bonsái,  la mesa es multifuncional, la puerta redimensiona ambientes.  Igualmente acertada en su otro rubro, el diseño de vestuario, con atuendos a la moda en el tiempo en que ocurre la historia, elegantes, sofisticados, prendas de buen corte y confección en variados estilos y colores, al igual que la peluquería y accesorios.

La iluminación por parte de Alita Escobedo es administrada en forma apropiada.

El diseño sonoro indispensable para ubicar determinados lugares y/o estados de ánimo es un acierto a cargo de Isay Ramírez Guillén.

Complementan el equipo creativo:  Michelle Menéndez en producción ejecutiva,  Adriana Martínez Benavides y Nareni Gamboa en asistencia de producción,  Pablo Villegas en asistencia de dirección,  Anabel Altamirano  e  Isaac Nolacea Álvarez en realización de utilería,  Xiomara González en atrezzo,  Servando Anacarsis Ramos,  Martín Acosta  y  Juan Escribano en diseño gráfico,  Fernando Payán en construcción de escenografía,  Elías Carranco Laguna en construcción de mobiliario,  Liliana Irene Hernández González y Teresa Meza  en realización de vestuario.

La producción de LA HERIDA Y LA FLECHA:  RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE es de TEATRO DE ARENA.

Por lo general, se honra a aquel con quien se tiene una relación, se admira o se ama, pero, en esta ocasión, los autores rinden homenaje a una desconocida, a alguien que a pesar de no ser de su época, es un ser admirable digna de ser homenajeada.  En esta alegoría fantasmal la estrella es Rita Macedo, a la vez que se capta la vida de los años sesenta en nuestro México, cuando los intelectuales de Boom de la literatura latinoamericana se codeaban con artistas y personalidades.  Esta puesta en escena es un réquiem muy merecido para no olvidar a Rita Macedo.  Anímate a recordar o conocer a la gran diva del cine, teatro y televisión, mientras disfrutas del quehacer teatral de dos jóvenes que no se ciñen a normas y que con libertad utilizan su propio lenguaje para dialogar con el espectador. 

LA HERIDA Y LA FLECHA:  RÉQUIEM PARA NO OLVIDARTE 
se presenta  los viernes a las 20:30 horas  y
los domingos a las 18:00 horas  en el
TEATRO EL MILAGRO
ubicado en Calle Milán número 24
Colonia Juárez, Ciudad de México

Duración aproximada:  90 minutos

Costo de la localidad:   $250

Para Maestros, estudiantes e INAPAM con credencial vigente:  $160

Vecinos de la colonia Juárez y maestros o estudiantes de teatro con credencial vigente:   $80

Viernes del espectador:   $80

La temporada concluye el domingo 21 de julio de 2019

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