LOCUS COERULEUS (UN LUGAR AZUL) EN LA MUESTRA ESTATAL DE TEATRO 2019

Texto y fotos por Sandra Sánchez Pineda

El existencialismo fue una corriente filosófica que tuvo su origen en el siglo XIX y se prolongó aproximadamente hasta la segunda mitad del siglo XX. Sostiene que la existencia precede a la esencia y que la realidad es anterior al pensamiento. Los filósofos existencialistas se centraron en el análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida. Entre sus filósofos más brillantes se encuentran Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir, Gabriel Marcel, Karl Jaspers, Martin Heidegger, Soren Kierkegaard y Friedrich Nietzsche, entre otros. y a muchos escritores han influenciado

Teniendo en cuenta lo anterior y en vista de que dicho movimiento filosófico continúa hasta nuestros días influenciando la obra de otros artistas, el grupo Humani Corporis Fabrica decide interpretar el texto Locus Coeruleus (un lugar azul), título que hace alusión a la parte del cerebro del mismo nombre, involucrada con la respuesta al pánico y al estrés. Este montaje se presentó el pasado viernes 11 de octubre en el Teatro Antonio Leal y Romero de la Casa de la Cultura como parte de la Muestra Estatal de Teatro Aguascalientes 2019.

En el escenario encontramos a Daniel, el protagonista, quien alguna vez estudió medicina pero que lo dejó para dedicarse a la escritura, pero quien no encuentra en su existencia algo que le motive a ser y estar. Para Daniel todo es sombrío y nada tiene sentido, así que vive por vivir y ¿siente?, claro que lo hace pero sólo siente pena por sí mismo, así que no hay nada qué hacer más que dejar de existir.

Un actor en escena, con una especie de máscara que le cubre toda la cabeza, se mueve y recrea la monotonía que vive Daniel en su departamento. Mediante grabaciones conocemos el acontecer del protagonista y lo que piensa o deja de hacer. Un lector nos lee lo que piensa y siente.

La bailarina, la cual también cuenta con una especie de máscara que le cubre toda la cabeza, nos hace pensar en la ilusión que alguna vez tuvo Daniel de vivir la vida y de ilusionarse con alguien, mientras que la melodiosa voz de la cantante nos cuenta una historia acerca de una célula y una nada.

Un ejercicio escénico que nos hizo en verdad sentir el vacío existencial del personaje. Lo inesperado, la antesala al teatro: oscura y únicamente revestida en color azul neón para simular el Locus Coeruleus, un lugar azul. Lo bello en medio de lo existencial fue la iluminación, que creó armoniosos contrastes, así como la cálida voz de la cantante. Otro punto a favor y que se agradece, es la puntualidad para comenzar la puesta en escena.

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