MEDEA

Por:  Eugenia Galeano Inclán

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Las tragedias griegas han trascendido todos los límites de tiempo y espacio.  Es sorprendente cómo habiéndose escrito hace siglos, continúan vigentes en todo el mundo.  Sin lugar a dudas constituyen los cimientos del teatro.  Son también las primeras obras a las que se alude en cualquier clase de teatro.  Es imprescindible que todo aquel que pretenda dedicarse a la creación teatral en cualquier disciplina, sepa quiénes fueron Esquilo, Sófocles y Eurípides    Los textos de estos grandes autores no sólo han sido representados tal y como fueron escritos en incontables ocasiones en los seis continentes, sino que se han convertido en fuente inagotable de inspiración para autores a lo largo de la historia. 

Para llegar a ser pilares del arte escénico, los insignes dramaturgos griegos abordaron temáticas fuertes donde había amor, pasión, guerra, asesinatos, adulterio, injusticia y traición.  Sus personajes se enfrentan a conflictos de ética, moral, política e individualidad, suelen defender sus principios como nadie y son capaces de transgredir todo tipo de normas para alcanzar sus propósitos.  Supieron retratar la esencia humana en su amplio abanico de escalas, desde la espiritualidad hasta lo más sórdido.  Finalmente, esa esencia no cambia con los tiempos y esa es probablemente la razón fundamental de su trascendencia. 

Creadores de todas las épocas han revisitado la tragedia griega, indagándola y desmenuzándola.  En sus procesos de adaptación o creación de una nueva versión, han explorado a fondo sus hilos conductores para descubrir que pueden deconstruir las historias, desmitificar a los personajes, modificar el lugar o la época en que ocurre y mucho mas.  Desde luego, no todas las nuevas versiones son exitosas, pero las bien logradas pueden resultar extraordinarias. 

En fechas recientes se ha presentado en la Ciudad de México la INVASIÓN GRIEGA, una propuesta integrada por tres de las obras más representativas de la tragedia griega, desde la perspectiva de destacados dramaturgos mexicanos:   EDIPO; NADIE ES ATEO, dramaturgia y dirección de David Gaitán, elenco:  Raúl Briones, Carolina Politi, Adrián Ladrón, Diana Sedano, Ramón Morales;  LA ORESTIADA, una trilogía escrita por Esquilo, conformada originalmente por AgamenónLas coéforas Las eumínides, en una adaptación hecha por el dramaturgo inglés Robert Icke, bajo la dirección de Lorena Maza , elenco:  Mauricio Davison, José Carlos Rodríguez, Laura Almela,  Luis Miguel Lombana, Emma Dib, Cristian Magaloni, Inés de Tavira, Abril Pinedo, y Renata Ramos,  y  MEDEA, de la autoría de Antonio Zúñiga, bajo la dirección de Mauricio García Lozano, que es a la que se refiere la presente Nota.  

MEDEA es considerada por muchos como la obra cumbre de Eurípides.  Se trata sobre una mujer que al ver su lecho mancillado urde una venganza ejemplar que la lleva a asesinar a sus propios hijos, a fin de que nada se interponga entre ella y su amado Jasón.  Antonio Zúñiga, uno de los más reconocidos dramaturgos mexicanos con una larga trayectoria en su haber nos ofrece su propia versión, enclavando la historia en un burdel en una región de Tlaxcala, donde uno de los negocios más prósperos es la trata de blancas. 

En la versión de Antonio Zúñiga MEDEA es una mujer joven hermosa que se enamora perdidamente de Jasón, quien es un popular proxeneta en el poblado de Tlaxcala, donde ambos residen.  Pedro le hace creer a María que la ama, pero, en realidad, encuentra en ella a una aliada ideal que con sus encantos, encantamientos y poder de convencimiento embauca a decenas de jovencitas ingenuas, a fin de engrosar las filas de su «rebaño» para dedicarse al oficio más antiguo.   El negocio familiar les reditúa beneficios económicos y Jasón y Medea tienen tiempo para entregarse a las mieles de la pasión.  Medea regentea el lugar y todo pareciera ir bien, hasta que un día se da cuenta de que Pedro la está traicionando. Medea se pierde en los laberintos de la ira, siente rabia, despecho y dolor sin contención alguna.  Dejan de importarle sus hijos, su hermano, su familia, todo, lo único que desea es recuperar el amor de su marido y se deja llevar por las fuerzas más oscuras.  

El texto escrito por Antonio Zúñiga es de buena factura e idónea estructura, capta el interés del espectador desde el primer momento.  Hace más comprensible para el espectador la magnificencia de las tragedias griegas, tocando un tema crucial y doloroso para todos los mexicanos al ver cuán natural es para ciertos pobladores de algunas regiones dedicarse a negocios tan despreciables sin que nadie tome medidas para evitarlo.  Con acierto delinea a sus personajes, dando especial atención a su protagonista.    

La labor de dirección por parte de Mauricio García Lozano es formidable.  Enmarca el brillante texto de Zúñiga en un entorno pertinente, trasladándolo a escena con toda su potencia.  Su trazo es pulcro y preciso.  Revisita la tragedia griega al colocar a las jóvenes engatusadas como el clásico coro, que a los griegos les era imprescindible.  Balancea los parlamentos con la acción,  Imprime estética en las entradas y salidas de los personajes.  Diseña con acierto la corporalidad.  Aprovecha a fondo el espacio y lo dimensiona para diversificar tiempos o lugares.  El ritmo es exacto. 

El elenco está integrado por:  Ilse Salas (Medea), Raúl Villegas (Jasón), Aída López (Jasón), Mauricio Pimentel (Creonte),  Margarita Lozano (Alma y Rosa), Christian Cortés (hermano de Medea), Gabriela Montiel (Mitzi), Natalia Solián (Lupe),  Samantha Coronel (Meche).  El desempeño histriónico y corporal por parte de todos es estupendo, destacando, desde luego, Ilse Salas que ofrece una de las interpretaciones más intensas de todos los tiempos, realmente impresionante.  

Complementan el equipo creativo con pertinentes trabajos:  Dulce Zamarripa en diseño de escenografía,  Ingrid Sac en diseño de iluminación,  Pablo Chemor en música original,  Pablo Chemor y Nicolás García Lieberman en diseño sonoro y musicalización,  Estela Fagoaga en diseño de vestuario,  Vivian Cruz en movimiento escénico y coreografía,  Miguel Santa Rita es el asistente de dirección,  Omar González es el asistente de escenografía,  Eduardo Villalobos en atrezzo y utilería,  Antonio Pérez,  Verónica Salazar,  Juan Carlos Chico,  Sergio Chico,  Ángel Vargas,  Sergio Maya  y  Alexis Martínez en realización de escenografía,  Miriam Quijano Trama & Dram Vestuario y Producción, S.A. de C.V. en coordinación de vestuario,  Carmita Soria y Taller Trama & Drama (Rafael y Arón Correa) en realización de vestuario,  e  Isabel Becerril en texturización de vestuario.

Claudio Sodi es el productor general,  Mariana Calderón la coordinadora de producción,  Diego Flores es productor ejecutivo,  María Alemán  y  Alejandro Larracilla son los asistentes de producción,  Omar Romero en producción administrativa,  Marisol Ventura en contabilidad,  iEve González en fotografía y diseño gráfico,  Icunacury Acosta en relaciones Públicas,  y  Alberto Clavijo es el Community Manager. 

MEDEA, la obra maestra escrita por Eurípides en el año 431 a.C., es revisitada por un destacado dramaturgo para ofrecer al público un poderoso texto, el cual es llevado a escena por uno de los más reconocidos directores mexicanos, actuaciones convincentes y la memorable interpretación de Ilse Salas como MEDEA.  Teatro de calidad hecho por un equipo talentoso y muy comprometido.  Sin lugar a dudas, una propuesta imperdible.   

MEDEA fue un éxito rotundo y sonoro, con funciones a teatro lleno y aplausos de pie.   Justo ha terminado su temporada en el FORO LA GRUTA del CENTRO CULTURAL HELÉNICO.

Confiemos en que regrese la INVASIÓN GRIEGA para que mucha más gente pueda disfrutar de la representación de estas grandes obras.

Julio 2019

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