POR TEMOR A QUE CANTEMOS LIBRES

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Una de las áreas en las que no se ha avanzado como se esperaba es en la equidad humana. Durante siglos las mujeres han luchado por tener los mismos derechos que los hombres, pero es poco lo que se ha logrado. Nuestro mundo continúa siendo machista. En muchas empresas los tabuladores salariales son distintos si el empleado es hombre o mujer. Igual sucede en caso de elegir a alguien para un cargo importante, es común que se dé preferencia al hombre. Si un hombre sale con muchas mujeres, se le llama Don Juan o mujeriego, en tanto que si es una mujer la que sale con muchos hombres, se le llama prostituta o loca. En algunos países, aún se acostumbra lapidar a una mujer si es infiel. Abundan los casos de mujeres desaparecidas, asesinadas, violentadas, secuestradas o violadas. Los índices de violencia hacia la mujer son preocupantes. La violencia intrafamiliar resulta espeluznante, considerando que el hogar debiera ser el espacio más seguro para cualquier persona. 

La premisa de que la mujer representa al «sexo débil» se utiliza como pretexto para ejercer dominio o abuso. Entre los abusos está el de privarlas de la libertad. Estos tipos de confinamiento llamó la atención de Lizeth Rondero, actriz, cantante, productora y directora artística, quien, desde su trinchera, se dio a la tarea de dar voz a mujeres comunes y corrientes que en algún momento fueron encerradas por transgredir los límites del «deber ser femenino».  

Lo primero que hizo Lizeth fue una investigación exhaustiva. Como punto de partida tomó el trabajo realizado por Marcela Lagarde, reconocida antropóloga e investigadora del feminismo, así como otras fuentes historiográficas. Para su sorpresa, Lizeth descubrió que existía una figura jurídica emitida por la iglesia desde el siglo XVI en la Nueva España, denominada «depósito de esposas«, la cual era utilizada para confinar a cualquier mujer que pusiera en peligro su «integridad moral«.   

Fue así como surgió Por temor a que cantemos libres, para la cual Lizeth creó a cinco personajes inspirados en casos de la vida real. Ellas son: Mauricia Josefa, Doña María Gertrudis Rubio, María López, Trinidad Ruíz y una joven universitaria, mujeres de distintas épocas que tienen en común el haber sido encerradas por diversas circunstancias. A fin de dar oportunidad a cada una de relatar su propia historia, Lizeth decidió acudir al monólogo, en tal forma que los relatos se van sucediendo uno a otro sin que las protagonistas se interrelacionen.

Para llevar a escena Por temor a que cantemos libres, Lizeth pidió a Felipe Rodríguez que realizara la dramaturgia. En el año 2005 Lizeth Rondero y Felipe Rodríguez fundaron la Compañía Teatro de los Sótanos a partir de su tesis profesional en actuación. La investigación que realizaron para dicha tesis les valió a ambos titularse con honores del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El objetivo principal de la Cía. Teatro de los Sótanos es desarrollar, producir y promover creaciones teatrales propias, de perfil contemporáneo, donde el actor y el trabajo colectivo son los principales generadores del discurso escénico y su base es la experimentación escénica acorde a las necesidades específicas de cada proyecto y de las herramientas técnicas que el actor aporte, a fin de diversificarse en estilos y formas. Su motivación es vincular lo artístico con lo social-cultural; es decir, generar una comunicación significativa entre el discurso teatral y la realidad político-social del espectador. Les parece de interés el impacto social del teatro y su potencial transformador al interior de las comunidades.

El resultado es un montaje con tintes de teatro cabaret que combina parlamentos, canto y música. La propia Lizeth interpreta los cinco monólogos, haciendo gala de lo polifacética que puede ser, toda vez que dota a cada uno de los personajes de variados matices. Aun cuando las historias son dramáticas y conllevan sufrimiento, la forma de revestirlas con melodías, visos fársicos, picardía y doble sentido hace que el público no sólo siga con interés los relatos, sino que se divierta en todo momento. 

Nora Manneck, actriz, bailarina, directora escénica y docente asume la dirección de Por temor a que cantemos libres. La labor de dirección por parte de Nora Manneck es formidable; su trazo escénico es pleno de dinamismo, la acción es tan constante que para el público la transición entre un personaje y otro es casi imperceptible, aprovecha a fondo el espacio y el tiempo es preciso.

Lizeth Rondero despliega un trabajo histriónico, corporal y vocal extraordinario. De entrada, se gana al público con su carismática personalidad, además de ser bella, con melodiosa voz, excelente dicción y tremenda energía. Lo más sorprendente es su interpretación de cinco mujeres distintas con características bien definidas.

Alba Rosas acompaña a Lizeth Rondero sobre el escenario ejecutando el piano y realizando pequeñas intervenciones. Así mismo, Alba Rosas imparte entrenamiento vocal. La música en vivo siempre resulta grata. Sara Vélez, otra virtuosa pianista, alterna funciones con Alba Rosas.

Giselle Sandiel diseñó un vestuario de gran versatilidad. Con tan sólo unas prendas permite cambios significativos para que al público le sea fácil identificar a cada personaje. Muestra su ingenio al utilizar un miriñaque para dar un toque femenino, amplitud a una vestimenta o transformarse en jaula.

Astillero Teatro es el responsable del diseño y la realización escenográfica que consiste en un enorme baúl multifuncional y mágico. Gerardo Olivares Fuentes Tenoch realizó un acertado diseño de iluminación, dando realce a momentos relevantes.

El resto del equipo creativo de Por temor a que cantemos libres está integrado por: Lizeth Rondero y Felipe Rodríguez en la dirección artística del proyecto y la producción general. Felipe Rodríguez en la producción ejecutiva. Omar Guzmán en composición musical  y  Felipe Rodríguez como letrista. Petrushka Sainz en diseño gráfico. Lydia Rendón en entrenamiento vocal. Isaías Avilés en asistencia técnica y de producción. Carlos Alberto Domínguez en revisión de score y edición de partituras.  

La producción es de la Cía. Teatro de los Sótanos. El proyecto cuenta con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

Permite que Mauricia Josefa, doña María Gertrudis Rubio, María López, Trinidad Ruíz y Hermila Galindo te cuenten parte de sus vidas y acompáñalas en su sufrir y cautiverio. Conocerás a la amante del demonio, te enterarás de algunos secretos de panadería, verás hasta dónde llegan ciertas injusticias, te conmoverá o te provocará alguna lágrima, comprenderás el por qué de un asesinato y, tal vez, reflexiones sobre tu aquí y ahora, o bien, a «plantarte ante tus propios abismos«. Teatro para tomar conciencia realizado por un equipo talentoso y comprometido. 

Por temor a que cantemos libres se presenta viernes a las 20:30 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas en el Teatro El Granero Xavier Rojas, dentro del Centro Cultural del Bosque, ubicado en Campo Marte s/n, avenida Paseo de la Reforma, atrás del Auditorio Nacional, Ciudad de México. Duración aproximada: 90 minutos. El costo del boleto es de $150.00 pesos. Descuento del 50% a estudiantes, maestros e INAPAM, para personas con credencial vigente. Gente de Teatro: $45.00 pesos. Jueves de Teatro: $45.00 pesos. La temporada concluye el domingo 9 de junio de 2019.

Visitado 18 veces, 1 hoy.

También te podría gustar...