¡PULSO!

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Con mucho éxito concluyó la primera residencia de Monosabio en el Teatro El Milagro. Abrieron su residencia con la obra Tengo mierda en la cabeza, de Bárbara Perrín Rivemar, bajo la dirección de Manuel Cruz Vivas, luego presentaron seguir moviéndose hasta que alguien nos vea, de la autoría y bajo la dirección de Manuel Cruz Vivas, y para cerrar tocó el turno a ¡Pulso!, de Manuel Cruz Vivas, bajo la dirección de Alejandra Escobedo.

En la sinopsis los jóvenes de Monosabio indican: “¡Pulso! es un proyecto orientado hacia el teatro físico que tiene como punto de partida la exposición corporal de la información sensorial almacenada en el cuerpo, a partir de ciertas conclusiones sobre las relaciones humanas. El proyecto busca la relación de los cuerpos, el espacio, la música, la iluminación y cómo estos elementos componen y afectan en su totalidad al ser humano«.

La tercera propuesta de Monosabio es la más ligera, el breve texto escrito por Manuel Cruz Vivas está conformado por pequeños cuadros aislados que hablan sobre sensaciones en la relación de pareja, dejando de lado el género, la intensidad del amor o el compromiso entre ellos. Entre otras, incluye las siguientes situaciones: una novia determinada a llevar al novio al altar, el que se siente artista y cree que recita como nadie, quienes a base de alabanzas manipulan, un joven algo hipocondriaco que lo único que busca es consentimiento, los que gozan hasta de los quehaceres hogareños; aquellos que van a algún lugar sin ganas y, por supuesto, no lo disfrutan; los que se mueven, bailan, corren; la que sueña a alguien en el cuerpo de otro. ¡Pulso! se refiere a todo aquello que nos vibra o nos pulsa, sin importar si es algo sencillo o relevante, como bañarse, salir a comprar esquites, amar, besar, abrazar, aceptarse, llorar, reír, salir a correr, ir al mercado, ejercitarse, poner mayonesa y jamón sobre el pan, oler un jabón, en fin, cualquier cosa.

Alejandra Escobedo realiza una formidable labor de dirección en su ópera prima.  Adorna las situaciones con distintas coreografías, ya sea grupales o individuales, con lo cual hace lucir el montaje y le imprime un sello dinámico. Articula bien los segmentos, dando continuidad a la acción, a pesar de que cada cuadro es independiente y no se interrelaciona con los demás. Incorpora música y se apoya en la iluminación también diseñada por ella, para dar mayor realce a la escenificación. Dimensiona el espacio doblando la acción en algunos cuadros, por ejemplo, otra pareja situada fuera del foco escénico está presente al mismo tiempo que se desarrolla la acción principal, a manera de reflejo. El ritmo es preciso.

Al igual que en las anteriores propuestas de Monosabio, el montaje es sencillo. Para ¡Pulso! los elementos escenográficos están colocados al fondo del escenario, cual si fuera una pequeña habitación con una silla, muchos cuadros en la pared y un gran reloj digital. Esto deja mayor espacio libre, tanto para las coreografías como para el desplazamiento de los intérpretes. El diseño escenográfico es del propio autor, Manuel Cruz Vivas.

Curiosamente, en la residencia de Monosabio, la obra de menor duración es la de mayor elenco. Participan en ¡Pulso! Mauricio Rico, Ana Vértiz, Belén Mercado y Édgar Landa, quienes ofrecen un acertado trabajo histriónico y corporal.

El lucidor vestuario fue diseñado por Alejandra Escobedo, quien eligió uniformar al elenco. Para ellas, un llamativo vestido rojo, de tirantes, confeccionado en tela vaporosa; en tanto que ellos van con camisa y pantalón en color negro, logrando un fuerte contraste con el rojo. La realización del vestido de novia y ajustes al vestuario estuvieron a cargo de Melisa Olivares.

La asesoría corporal fue impartida por Édgar Landa. El diseño gráfico es de Daniel Loyola. Teatro El Milagro, coordinación técnica: Aída Escobar. Planta técnica: Celso Martínez Flores y Rodolfo Mora González. La producción es de Monosabio. Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

En ¡Pulso!, el espectador se encontró con la fresca mirada de los jóvenes de hoy en día, disfrutó de su dinamismo, sus ideas, sus bailables y, quizás, se sorprendió que casi todo lo que les vibra a ellos, es lo mismo que nos vibra a todos.

El grupo teatral Monosabio tuvo buena recepción a lo largo de su residencia en el Teatro El Milagro, presentando al público una variada selección de sus obras. Son jóvenes comprometidos con su labor y con el teatro que se intercambian roles en su búsqueda de aprendizaje. Sus propuestas son producto de investigación, creatividad y labor en equipo. Hay que estar pendientes de la cartelera para acudir a ver los nuevos proyectos de Monosabio.

Ojalá algún productor de Aguascalientes lleve para allá a Monosabio, para que los bellos hidrocálidos puedan disfrutar de sus propuestas.

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