SEPULTURAS

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Cada vez que alguien nace, sabemos que algún día morirá. Tal vez esto marca nuestra dualidad desde que llegamos a este mundo. Estamos entre la vida y la muerte. Así en todo lo demás. Siempre quedamos entre dos aguas. Cuando damos los primeros pasos, quisiéramos correr. En los momentos de alegría sentimos algo de tristeza y viceversa. Lo que anhelamos y lo que logramos. Lo que queremos y lo que debemos hacer. Esto sólo por citar unos cuantos ejemplos, ya que las posibilidades son numerosas.

Este destino se acentúa mucho más en las personas que deciden vivir en otro país, toda vez que a la dualidad cotidiana de todos, se le añade el residir en un lugar ajeno con diferentes costumbres, normas, formas, comidas, etcétera. Es como tener la posibilidad de estar en dos universos distintos y todo se complica. Tal es el caso de los migrantes. Muchísimos de nuestros conciudadanos tienen lo que coloquialmente llaman «el sueño americano». Cruzan la frontera esperando encontrar un mejor futuro, más oportunidades, condiciones más satisfactorias. Lo malo es que son muy pocos los que logran concretar ese sueño.

Aunque el cuerpo falle, la mente sigue funcionando. No se puede correr, pero sí se puede volar con la imaginación. Incluso, se sabe que personas que estuvieron en coma, de pronto, tienen recuerdos de lo que pensaban mientras estaban ausentes. Nadie puede adivinar qué pensará cuando el fin está cercano, pero los escritores tienen la facultad de crear una ficción para expresar lo que ellos suponen que pensaría alguno de sus protagonistas.

Hugo Alfredo Hinojosa aborda estas temáticas en Sepulturas. De entrada, mediante el título indica que se trata de un relato terminal, desesperanzador. Su texto es de buena estructura y capta el interés. La narrativa zigzaguea entre el pasado y el presente, en cuadros que van revelando diversos aspectos de la vida de Robert hasta llegar a la situación en que se encuentra, al lado de Alonso y Dolores, de tal forma que el espectador tiene que estar atento para ir juntando las piezas cual si se tratara de un rompecabezas. Sepulturas resultó la ganadora del Premio Nacional de Bellas Artes de Literatura 2012.

El protagonista es Robert Díaz. Cuando era joven quiso alcanzar el sueño americano. Cruzó la frontera en forma legal, dispuesto a realizar los trámites necesarios para fincar allá su residencia. Se enamoró de Elena y ella quedó embarazada, como Robert deseaba brindar estabilidad a su familia, le urgía más adquirir la ciudadanía americana. Se enteró que ésta era otorgada a quienes se enlistaban en el ejército y corrió a enlistarse.

Fue enviado a Vietnam y tuvo que luchar en una guerra ajena. Hizo buen trabajo, llegó a ser Capitán Primero del Regimiento de Infantería, pero vivió todos los horrores de la guerra. Era terrible «mirar pueblos hechos ceniza«. Para su desgracia, no sólo vio cadáveres y devastación, sino que él también sufrió una herida casi mortal que le dejó molestas secuelas.

Ahora, Robert está confinado en un nosocomio. En lugar de que se le respete como veterano de guerra, Alonso, el médico, y Dolores, la enfermera, lo maltratan, lo hacen desatinar. Al parecer tratan de desquiciarlo para internarlo en un centro psiquiátrico.

Robert se refugia en sus recuerdos, pero no son gratos. Además de las terribles experiencias en Vietnam, está obsesionado con la posible infidelidad de Elena y, entonces, las remembranzas le resultan dolorosas. Lo único que lo hace sonreír es la evocación de una cantante de voz fascinante, quien seguramente le atraía mucho.

Cada vez se siente más perdido, confunde personas y tiempos, no distingue entre lo real y lo irreal. Físicamente está devastado y mentalmente comienza a estarlo. La lucha que Robert libra ahora es la interna. Aquello que quisiera olvidar sale a relucir, en tanto que lo que quisiera recordar le parece borroso.

El texto de Hugo Alfredo Hinojosa es de buena estructura y resulta muy interesante. Al mismo tiempo que habla de Robert, habla de las alegrías y pesares del ser humano, de los anhelos, logros y fracasos, carencias y necesidades, del amor, los celos y la pasión, de la salud y la enfermedad, la lucidez y la locura, la memoria y el olvido. En general, se trata de confrontar lo pasado con lo presente, al mismo tiempo que estos se reflejan. Atrapa la atención del público de principio a fin.

La dirección escénica por parte de Emma Dib es estupenda. Traslada el texto a la escena fluidamente. Su trazo escénico es pulcro y definido. Impone desplazamientos poco usuales, pero lucidores como, por ejemplo, que los protagonistas conversen uno atrás del otro, o espalda con espalda. Logra buen balance entre acción y pausas. Aprovecha todo el espacio disponible, incluso, a un lado de las butacas. El ritmo es preciso.

El elenco está conformado por Arturo Ríos (Robert), Rodolfo Arias (Alonso / Charly), Bárbara Eibenschutz (Dolores / Elena) y Muriel Ricard (La Vida / adolescente vietnamita). Humberto Solórzano alterna funciones con Arturo Ríos. El trabajo histriónico, corporal, de expresión y vocal es de primera línea. Sobresalen Arturo Ríos, por su calidad y entrega de siempre, y Rodolfo Arias por su brillante desempeño. La privilegiada voz de Muriel Ricard grata de escuchar como de costumbre.

El montaje de Sepulturas es una propuesta creativa de conjunto en todas sus etapas. Se trata de un concepto integral en el que todos los participantes aportaron el arte de su especialidad.

La escenografía es creación de Francisco Álvarez y Arelly Blas, quienes en consistencia con el concepto, realizaron un diseño idóneo: parte del fuselaje de un avión. Por un lado, éste puede simbolizar los viajes de Robert, incluyendo su tránsito hacia el final. Por otro lado, la aeronave luce tan fragmentada como el ánimo del capitán. El diseño de iluminación es también de Francisco Álvarez, quien suma otro acierto a su labor, ya que está muy bien impartida.

El diseño de vestuario, de utilería y de arte es de Tolita y María Figueroa, quienes logran buen desempeño en sus tres rubros. En el vestuario se lucen con el atuendo militar de gala de Robert, a Dolores / Elena le brindan un vestido versátil, a Alonso, un traje ejecutivo con bata médica tradicional, a La Vida, sofisticada y vaporosa túnic  o rudimentaria vestimenta oriental, todos confeccionados con telas finas y de buena confección. La utilería y el arte con elementos pertinentes al concepto integral. La música original y la musicalización, necesarias para el ambiente adecuado, son de Omar Guzmán.

Sepulturas es una coproducción de Calypso Producciones (Hugo Alfredo Hinojosa, Graciela Cázares, Paloma de la Riva y Denis R. Elizalde) y de Teatro UNAM, con apoyo de EFITEATRO (Estímulo Fiscal del artículo 190 de la LISR) y del FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes). La producción ejecutiva es de Graciela Cázares y Paloma de la Riva, el productor resiente es Joseph Ramírez.

Complementaron el equipo creativo: Daniela Rodríguez en asistente de dirección, Bruno Zamudio como asistente de producción; Zaira Concha, asistente de iluminación; Caracol Difusión en medios en Prensa y relaciones públicas; Cactus Design y Virginia de la Luz en campaña digital e imagen; Carlos Aranda en fotografía; Édgar Sánchez Herrera en video; MACE (Montajes Artísticos y Construcciones Escenográficas); Macedonio Cervantes en realización de escenografía; Paso de Gato (Jesús Castillo. Suriel Velazco, Carmen Iberri, Allan Robles, Oswaldo Garnica, Francisco Durán, José Manuel Peña) en pintura escénica; Elsa Ramírez en realización de vestuario; Anabel Altamirano e Isaac Nolacea en realización de arma, y Ascensión Paz en instalación candilejas.

Sepulturas se presentó de miércoles a viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y

Domingos a las 18:00 horas en el Teatro Santa Catarina, ubicado en Jardín Santa Catarina número 10, Santa Catarina, Coyoacán, Ciudad de México. Su duración fue de 120 minutos. Costo de la localidad: $150.00 pesos. Descuentos acostumbrados para personas con credencial vigente de estudiantes, maestros, ex-alumnos y trabajadores de la UNAM, jubilados del ISSSTE, IMSS e INAPAM. Los jueves de Teatro el costo de la localidad fue de $30.00 pesos. La temporada concluyó el sábado 29 de junio de 2019.

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