SOMBRAS EN EL PARAÍSO

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Se dice que uno es el arquitecto de su propio destino. Esto aplica sólo en cierta medida. Pocos son los que logran labrar su destino tal y como lo soñaron. Unos cuantos no saben definir exactamente lo que desean. La gran mayoría no puede alcanzar sus objetivos, sea por falta de recursos económicos, por no poner el suficiente empeño o por falta de oportunidades. Algunos toman responsabilidades antes de tiempo como casarse muy jóvenes o tener hijos, y esto altera sus prioridades, siendo la primera solventar los gastos de la familia. A otros la vida les hace una mala jugada y los coloca ante obstáculos insalvables a causa de enfermedades, accidentes, desastres naturales, o bien, porque les cae una responsabilidad imprevisible como tener que hacerse cargo de alguien. Alma, de quien hoy les comentaré, se encuentra en este caso. 

Alberto Estrella es uno de los actores más reconocidos, cuenta con una amplia trayectoria en cine, teatro y televisión. En forma paralela, ha ejercido la docencia y es formador de actores. Además, también se le conoce por haber colocado a El Círculo Teatralentre los foros más visitados de la Ciudad de México. Fue hace 15 años cuando Alberto Estrella y Víctor Carpinteiro recibieron El Círculo Teatral en muy mal estado y a base de dedicación, esfuerzo, trabajo e inversiones fue que lograron transformarlo integralmente. Como sabemos, el sismo ocurrido en 2016 dejó inhabilitado el inmueble, pero Alberto y Víctor no han dejado de luchar por restaurarlo. Su trabajo no se detuvo, han presentado obras en otros foros y plazas de la República Mexicana, incluso, en casas. Gracias a su loable e intensa labor, falta poco tiempo para la reapertura de este foro tan significativo para todos los citadinos.

Alberto Estrella incursionó en la dramaturgia escribiendo para sus alumnos. Luego ha escrito algunas obras en el poco tiempo que le queda disponible. Una de las primeras es Sombras en el paraíso, la cual precisamente surgió en una de las clases que impartía. Como parte de los ejercicios cotidianos, Alberto solía pedir a sus alumnos que llevaran algún objeto, a fin de «escuchar» sus vibraciones. Un día, una de sus alumnas llevó una cofia y justo al verla a Alberto le surgió la inspiración de desarrollar un relato al respecto. Fue así como decidió escribir Sombras en el paraíso, un monólogo de excelente factura que llega al corazón.

Las personas que tienen el privilegio de que sus padres lleguen a la ancianidad, saben que en algún momento ellos requerirán de cuidados especiales, pues la edad va mermando las habilidades del ser humano. Más desafortunado es que padezcan alguna enfermedad discapacitante, pues, en este caso, la edad no tiene nada que ver y los cuidados son imperativos. Sólo quienes han cuidado a enfermos o ancianos saben cuán pesado es. Sin importar el amor que les profese, el cuidador se desgasta física, emocional y psicológicamente. Esto es lo que ocurre a Alma, la protagonista de Sombras en el paraíso

Alma es una mujer de corazón noble y bondadosa. El destino se ha ensañado con ella y su vida es bastante difícil. Su economía es deplorable, tiene un sueldo bajo aun cuando trabaja incansablemente como enfermera en un hospital. Llega rendida a casa, pero, en lugar de descansar, tiene que atender a Doña Jose, una mujer que le abrió las puertas de su casa y le brindó cariño. La quiere y le está muy agradecida, de hecho, la llama mamá. El mundo de ambas se derrumbó cuando Doña Jose quedó cuadripléjica. Alma pidió ayuda a los hijos de Doña Jose, pero ellos se desentendieron, continuaron con sus vidas y la dejaron con toda la responsabilidad a cuestas.

Desde entonces, sin queja alguna, Alma se ha esforzado por brindar a Doña Jose una vida lo más digna posible. La alimenta, la asea, le da terapia, le platica, para luego limpiar la casa y encargarse de los periquitos Pancho, Perla y Pedro y su jaula. De pronto, Alma se da cuenta que el tiempo se le ha ido entre las manos. El espejo ya no le devuelve la imagen de la jovencita bella y agraciada que era. Recuerda todos los anhelos que no ha podido concretar. Se siente triste, desesperada. Está en un punto crucial. Piensa «tengo derecho a vivir, a tener la ilusión de saber que el mañana será diferente al hoy«. Quisiera poder caminar por una «vereda tropical«, enamorarse, que alguien «le llenara la boca y las entrañas«. La fatiga y el hartazgo han hecho mella en la mente de Alma cuando ella sólo ansía libertad.

El texto escrito por Alberto Estrella capta el interés de principio a fin. La psicología de la protagonista está bien delineada y Alberto la lleva a un largo recorrido por muchas de las emociones que invaden al ser humano en un relato profundamente conmovedor. 

Víctor Carpinteiro realiza un trabajo de dirección impecable. Comprende a fondo el texto de su amigo y colaborador Alberto Estrella y lo traslada al lenguaje teatral con fluidez. Su trazo escénico es pulcro y bien diseñado. Aprovecha a fondo el escenario. El ritmo es muy preciso.

Ángeles Marín se transforma en Alma, dando vida a esta atribulada mujer y dotándola de una vasta gama de matices. Es sorprendente la forma en que Ángeles pasa de un estado anímico a otro. La bella y experimentada primera actriz ofrece un trabajo fuera de serie en cuanto a histrionismo, corporalidad, manejo de voz y expresión.   

La escenografía e iluminación son diseños de Mónica Kubli. Mónica optó por la sobriedad para ambientar el departamento de Alma. Preside el espacio casi vacío una silla, donde pasa sus días Doña Jose. En la iluminación apuesta por la penumbra para reflejar lo sombrío, para lo cual le bastan unas cuantas lámparas led en color rojo.

El vestuario es de Alonso Quijano, quien apuesta por lo realista, uniforme de enfermera, un suéter modesto y lencería sencilla, pero elegante, todo de fina confección y telas de buena caída. La realización del vestuario es de Leticia Meleza.

El diseño sonoro es idóneo para la narrativa. La fotografía es de Leticia Olvera. RP & Difusión están a cargo de Alicia Garzón / Lado A. Jazmín Maceda es asistente de producción.

Alma necesita desahogar sus penas, si vas a visitarla te platicará lo que la agobia y compartirá contigo sus más íntimos anhelos. Si pensáramos en el teatro como un templo de arte, Sombras en el paraíso está oficiada por tres ministros. Tres seres sensibles, con talento y creatividad que ofrecen un trabajo excepcional en sus respectivas áreas -dramaturgia, dirección y actuación-, con el apoyo de un comprometido equipo de colaboradores. No dudes en ir a escuchar un relato inquietante que te conmoverá y te hará reflexionar. 

Sombras en el paraíso se presenta  domingos  a las  19:00 horas  en La Teatrería, ubicada en Tabasco número 152, colonia Roma, Ciudad de México. Duración aproximada: 75 minutos. Costo de la localidad: $300.00 pesos. La temporada concluye el domingo 26 de mayo de 2019.

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