TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal, presidente de la APT

 

Analicemos: Los huevos de mi madre

Se presenta en el Xola, es una mezcla de monólogo-concierto llevado por Botero con intervenciones graciosas de Lupita Sandoval, por lo demás el texto es interesante, sin llegar a ser obra teatral. Verá usted, se dice que somos educados por la madre en todo, incluso en materia conyugal, afirman que una progenitora tiene una visión especial ante un hijo: la esposa es terriblemente mala, flaquita y no sabe guisar ni economía doméstica. Pero no es el tema. Sólo se reduce a hablar en broma de que la casi exesposa es flaquita y varios adjetivos muy mexicanos que se expresan cuando no nos cae bien la esposa. En esto es aceptable la serie de escenas vía telefónica que sostiene con el hijo; de mayor fuerza son los momentos cantados, lo que lo convierte en recital de canciones con un tema “del amor no correspondido” ya que la esposa quiere el divorcio y el no.

Si tomamos en cuenta que Botero canta muy bien y las canciones son el hilo conductor, es bueno el resultado; la parte de Lupita Sandoval que otros días hace Nora Velázquez, garantiza diversión sin límites. El efecto sobre el público es abrumador, aplaude y compra los discos y botones que venden, es una verdadera fiesta la que logran al hacer ver la influencia de la madre sobre el hijo, que nunca sabremos si tuvo que ver con la decisión de la ex. No le cuento más, para que haya sorpresas, que las hay, en la narrativa de la obra: Los huevos de mi madre, hace referencia a que ella -la madre- asegura que nadie guisa mejor los blanquillos que ella y al gusto del vástago sufriente. Se presenta los martes en el Xola.

 

Lucrecia en el regreso

El tema del amor, la decepción y sus consecuencias está muy frecuentado, por lo que cuando veo un trabajo como «Lucrecia en el regreso» de Viridiana Montegudo y dirigido por Fernando Martínez Monroy, no me queda más que decir guau. En el lobby nos recibe un stand up de Ernesto Hernández que más o menos pasa la aduana del género. Después una chica hace las veces de intermediaria para soltarnos de plano el divertido monólogo que se presenta en el foro de Apeiron Teatro, ubicado en Dr. Vestís 1054. En Narvarte, un foro nuevo, chiquito, quizá cien butacas, cafetería, también es escuela.

Es un buen manejo del cuerpo y las sorpresas teatrales; cantando razonablemente bien para divertirnos por casi hora y media. El texto es el consabido amor imposible o posible a medias, lo que quiero destacar es el ingenio para refrescar algo que está muy visto y en gran parte de las ocasiones se cae en la escasa creatividad de decir lo mismo que ya se ha visto N cantidad de veces. Felicitaciones a la autora-actriz se le ve llena de vida teatral, con enfoque que no es exactamente el cabaret berlinés, pero podría dar la sorpresa de inaugurar el cabaret narvartiano, enhorabuena.

 

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