TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal, presidente de la APT

Imagen promocional

Tragaluz: un súper estreno

Fui a ver Tragaluz a la Casa del Teatro, en Coyoacán, con dirección de Luis de Tavira y salí con el alma en paz: viví una sesión de teatro químicamente pura. Actuaciones limpias, con ritmos cambiantes, acompasadas emociones que con frecuencia permutan, como en la vida real; un minuto estamos en calma y, sin saber por qué, estallamos de repente en sentimientos que no tienen secuencia, en ocasiones son sin sentido. Esto y más vimos con una escenografía de Pedro de Tavira Egurrola: sencilla sala, con mueble para comer, escritorio para trabajar, al fondo dos habitaciones más: cocina y lugar para dormir.

Marina de Tavira recibe una visita sorpresiva del hijo de él: Aldo Bringas tendrá un rol secundario, pero importante en la narrativa, que habla de la confianza que nos podría lanzar a la cuneta o seguir transitando apaciblemente por la vida. La alegría o la tristeza son producto de pequeñas decisiones a lo largo de la vida. Y hoy tienen que tomar una resolución frente a la vida misma, para eso está visitándola Rafael Sánchez Navarro y él mismo no tiene claras muchas cosas; deberá pensar y tomar decisiones.

Una larga sesión de casi tres horas con breve entreacto sirve para que veamos el enfrentamiento de dos sólidas voluntades, habrán de chocar, acercarse, para tomar la decisión final. Una excelente obra, larguita para mi gusto, que demuestra que dos actores pueden dar todas las emociones como en un inventario vital, que les permite revisar los valores acumulados en la vida.

Hermanas, en el Teatro Milán

Otro súper estreno es producido por Rubén Lara, actúan Arcelia Ramírez y Fernanda Castillo. El texto es del francés Pascal Rambert, a quien ya conocemos por Clausura del amor, que estuvo dando funciones en 2015. Es dirigida por Hugo Arrevillaga que sabe sacar lo mejor -incluidos los peores sentimientos- de las actrices. El tema narrativo es el duelo eterno de las hermanas que son distintas, una es fuerte, la otra frágil. Se duelen por todo: si el padre y la madre han sido cautos a veces, otras han tomado partido por una de ellas; el novio de la chica estudia arte y es poco cuidadoso en sus opiniones y la madre se burla a hurtadillas.

Es un montaje soberbio, en lo que podría denominar duelo de actuaciones de Arcelia y Fernanda, pero no es sólo eso, la dirección de Hugo es exacta y creativa, el momento en que bailan o hacen pantomima es francamente genial, así como el juego eterno de tirarle sus expedientes con un afán de humillarla, lo que sucede y reitera. Quisiera tener más espacio para narrar que la escenografía también ayuda al feliz desempeño de la historia,que es más aguda que la simple interpretación de la hermana,que lucha por quedarse o no en la casa de Arcelia.

¡Tiene que ver las dos obras que menciono; valen la pena!

Visitado 15 veces, 1 hoy.

También te podría gustar...