TITUS O CÓMO EL PODER MATA A LOS TÁBANOS

Texto y fotos por Sandra Sánchez Pineda

¿Puede haber más drama que el vivido actualmente en nuestro país con las desapariciones forzadas, los levantones, los robos, los secuestros, el narcotráfico, la delincuencia, el maltrato infantil, la pedofilia, la eterna lucha de géneros, violencia intrafamiliar, la trata de blancas, el comercio sexual de seres vulnerables, el maltrato hacia los animales, el deterioro de los valores más elementales de la humanidad (empezando por la propia humanidad), la falta de respeto hacia lo que es diferente y que raya en la intolerancia, así como la falta de amor hacía uno mismo como hacía los demás? Todo lo anterior fue parte del texto de la obra Titus o cómo el poder mata a los tábanos, la cual se presentó del 5 al 14 de julio en la Bodega de Expoplaza (antigua casa del terror).

Titus o cómo el poder mata a los tábanos fue la tercera entrega de la Compañía Municipal de Teatro (CMT), la cual el año pasado presentó y conmovió con el drama El viaje de los cantores, de la autoría de Hugo Salcedo, con un nutrido grupo de profesionales de la actuación de Aguascalientes, excelentemente dirigidos por el Mtro. José Concepción Candela Macías. Ahora, en 2019, la Compañía volvió a cimbrar consciencias con el montaje Titus o cómo el poder mata a los tábanos, obra basada en Titus Andrónicus, tragedia escrita por William Shakespeare, en la cual se basaron los codirectores: José Concepción Candela Macías y Christián Haro para plasmar la extrema violencia que se ejerce actualmente sobre los más vulnerables y desprotegidos en la sociedad, un texto que, desgraciadamente, cobra fuerza en estos tiempos de guerra perpetua entre el gobierno y el narcotráfico, así como la falta de amor por la humanidad en Aguascalientes, México y el mundo.

De origen, Titus Andrónicus es considerada la obra más sangrienta y violenta del Shakespeare, así que no debe extrañarnos que fuera la base para recrear un texto que refleja totalmente la violencia, con escenas explícitas de sexo, poder, villanía, burla, ironía, muerte, desprecio, orfandad, morbosidad, salvajismo, ¿y qué decir de la multimedia presentándonos imágenes descarnadas de las muertes de mujeres al mismo tiempo que el actor o la actriz nos hablan de un brutal suceso acaecido en Aguascalientes?

Las actuaciones bien, actores muy comprometidos, sobre todo, los actores que interpretaron a Titus y Lavinia. Actores con gran manejo corporal y plasticidad sobre el escenario, presentando una propuesta diferente de este texto clásico.

El vestuario en colores blanco y negro mostraron la dicotomía en las acciones del ser humano: lo bueno y lo malo. No hay un equilibrio que augure una paz interna menos una paz social; las telas rojas simbolizan la sangre que emana de la esencia de las personas o del entorno en que se vive.

Un gran escenario flanqueado por paredes transparentes que parecían mallas, y que a través de ellas se proyectaron imágenes en multimedia de escenarios sangrientos acaecidos en Aguascalientes, pero que pudieron ser en cualquier lugar de México o el mundo, escenario montado en medio de los asientos para que el público no perdiera detalle alguno.

Un buen manejo de luces, acentuando las escenas dramáticas, pero también matizando las escenas de sexo explícito sin caer en lo vulgar ni procaz.

Definitivamente, una propuesta diferente de la Compañía Municipal de Teatro, con temática fuerte que crea un shock en el público para crear conciencia en la sociedad, en el gobierno, en la familia, en el individuo y en cómo hemos actuado ante la violencia de todo tipo, en suma, un llamado a la reflexión de lo que es ser en realidad humano.

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