TODAVÍA TENGO MIERDA EN LA CABEZA

 por Eugenia Galeano Inclán

 

Cartel-Residencia.MONOSABIO

Cada momento que vivimos se convierte en una experiencia y queda en la mente. Si se trata de algo grato, trataremos de no olvidarlo y lo atesoramos en un lugar especial. Por lo contrario, si se trata de algo desagradable que nos produjo tristeza, furia, decepción o dolor, quisiéramos eliminarlo, pero no es fácil porque igual se almacena. Mientras más jóvenes somos, más fresca es nuestra memoria y la sensibilidad está a flor de piel, así que tanto lo alegre como lo triste nos afecta en mayor medida.

Los malos recuerdos son como desechos que nos estorban y su almacenamiento nos hace sentir mal, de algún modo es porquería que se va acumulando. Es un poco deprimente saber que podemos asearnos, limpiar nuestra casa, organizar los armarios, pero no podemos depurar nuestra mente. Hay quienes acuden a psicoterapia, a meditaciones o a otros remedios, pero limpiar la memoria es un largo proceso. Algo debemos hacer porque es molesto confesar Todavía tengo mierda en la cabeza.

Tal es el título de uno de los más recientes textos de la joven dramaturga Bárbara Perrín Rivemar, oriunda de Tijuana, Baja California. Bárbara, quien se desempeñaba como actriz, incursionó en la dramaturgia antes de cumplir los 20 años. El prestigiado creador teatral Hugo Arrevillaga fue quien dio a conocer el trabajo de Bárbara Perrín Rivemar en la Ciudad de México al elegir la obra Amor Amor para el examen final de los alumnos de Casa del Teatro de la generación 2011-2016, un texto de compleja estructura, donde se abordaban múltiples tipos de amor, sin orden cronológico, así que el tiempo iba y venía en forma abrupta. A la fecha, Bárbara Perrín Rivemar se ha hecho acreedora a reconocimientos y distinciones con varias de sus obras. A través de Todavía tengo mierda en la cabeza, Bárbara relata vivencias de Janis y de algunos de sus amigos durante un lapso de aproximadamente seis años. Está ubicada en nuestros tiempos y capta la esencia de los jóvenes de hoy en día, sus amores, diversiones, excesos y reflexiones. Capta el interés del espectador.

Actualmente Monosabio está cubriendo su primera residencia artística en el Teatro El Milagro. Monosabio es un grupo teatral integrado por Alejandra Escobedo, Belén Mercado, Édgar Landa y Manuel Cruz Vivas, quienes con respecto a esta residencia, dicen: «nos aventuramos a explorar diversas formas de abordar la escena teniendo como punto de partida el contenido emocional de nuestras obras y una apuesta estética que tiene que ver con nuestra forma de mirar el mundo; el camino es encontrar nuestra poética o nuestras poéticas; el objetivo es llegar a tus sentidos«.

Durante su residencia, Monosabio presentará tres obras, siendo la primera Todavía tengo mierda en la cabeza, de Bárbara Perrín Rivemar, bajo la dirección de Manuel Cruz Vivas.

Aun cuando el montaje de Todavía tengo mierda en la cabeza es sencillo, no deja de ser lucidor, puesto que denota, en primer lugar, el compromiso de los integrantes de Monosabio, quienes entregan cuerpo y alma al proyecto y, en segundo lugar, la forma en que acuden a su ingenio para lograr que un espacio reducido contenga todo lo necesario con pocos recursos económicos, como por ejemplo: un sillón pequeño, propio para niños, o crear una mesa con dos cajas de legumbres y un tablón, dos escaleras de mano para sostener un teclado, sin faltar una lámpara de lava que sirve de adorno y amuleto.

Cartel-TODAVIA.TENGO.M.EN.LA.CABEZA

La sinopsis de Todavía tengo mierda en la cabeza es la siguiente: «Janis recuerda su primer amor, la ternura y la lástima, lo que era antes y lo que es ahora. Janis tiene mierda en la cabeza y la quiere sacar de ahí. Ella tiene una teoría: una persona sólo puede almacenar cierta cantidad de mierda en la cabeza. Pero una persona puede almacenar más que sólo eso. Se trata de encontrar esas cosas, para que la mierda se vaya, hasta desaparecer”.

Es una puesta en escena muy dinámica y llena de energía juvenil, Janis hace un recuento de lo que ha vivido y lo comparte con el público. Habla de todo sin tapujos, incluso, con una que otra palabra altisonante de las que suelen utilizar los jovencitos. Platicará de cuando perdió su virginidad, cuántos novios ha tenido y hasta del anhelo de su mamá de ser escritora. Uno de sus momentos inolvidables es el día en que conoció a Alberto, justo cuando entraban a la prepa. Le encantó la chamarra que llevaba y se lo vio parecido a David Bowie. La verdad es que Alberto fue su primer amor. Él también se enamoró profundamente de Janis, según él, porque olía a vainilla y a sexo. Juntos viven un ardiente romance y en su afán de explorar cosas nuevas, hasta algo de drogas llegan a probar en una muy prolongada fiesta, pero esta es una de las razones por las que Janis asegura: Todavía tengo mierda en la cabeza.

La labor de dirección por parte de Manuel Cruz Vivas es muy atinada. Su trazo escénico es pulcro. La acción es constante, permite el lucimiento de su cuadro actoral, tanto en lo histriónico como en coreografías, canto y música. Aprovecha bien el espacio. El ritmo es preciso.

En el elenco participan: Belén Mercado, Édgar Landa y Luis Arturo Rodríguez. Los tres ofrecen un formidable trabajo histriónico, corporal, vocal y expresivo. Destaca Belén, por ser la que mayor participación tiene en la obra.

El diseño escenográfico y la iluminación son creación de Alejandra Escobedo, quien logra una estupenda labor en ambos rubros. El vestuario está a cargo de Mauricio Arizona, utilizando prendas casuales con algo de versatilidad. El diseño gráfico es de Zezé F. Ramos.

Teatro El Milagro, Coordinación técnica: Aída Escobar. Planta técnica: Celso Martínez Flores y Rodolfo Mora González. La producción es de Monosabio. Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

Siempre resulta interesante ver teatro hecho desde una perspectiva juvenil, sobre todo, cuando lo hace un equipo muy integrado con un alto sentido de compromiso y amor por su labor. Es sorprendente la forma en que el elenco participa en todo, ellos actúan, cantan, tocan instrumentos y hasta accionan las luces de piso. En Todavía tengo mierda en la cabeza el entretenimiento está asegurado. Si eres joven, disfrutarás a fondo el relato y los personajes, y si eres mayor, además, comprenderás mejor la forma de pensar de tus hijos o sobrinos. Son jovencitos dispuestos a comerse el mundo y a aventurarse, pero también saben cuándo reencauzar su camino o pedir perdón a su madre.

Después de Todavía tengo mierda en la cabeza,  Monosabio presentará Seguir moviéndose hasta que alguien nos vea, del 27 de marzo al 11 de abril de 2019  y  ¡Pulso!, del 17 de abril al 3 de mayo de 2019, ambas de la autoría de Manuel Cruz Vivas.

Todavía tengo mierda en la cabeza se presenta miércoles,  jueves  y  viernes a las 18:00 horas en el Teatro El Milagro, Nuevo Espacio Escénico, ubicado en Calle Milán número 24, colonia Juárez, Ciudad de México. Duración aproximada: 60 minutos. Costo de la localidad: $250.00 pesos. Para Maestros, estudiantes e INAPAM con credencial vigente: $160.00. Vecinos de la colonia Juárez y maestros o estudiantes de teatro con credencial vigente: $80.00. Viernes del espectador: $80.00 pesos. La temporada concluye el viernes 21 de marzo de 2019.

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