Autor: Alejandro Laborie

LA CRÍA (TERROR PSICOLÓGICO)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

La cría

Un raro espécimen, un engendro, víctima de trastornos metabólicos graves, con un apetito sui géneris -sobre todo por lo que le gusta comer-, su existencia transcurre en el encierro porque es un riesgo exponerlo, en verdad un ente extraordinario. LA CRÍA, “un espectáculo escénico que se inscribe dentro del terror psicológico, donde se presenta a un matrimonio que para mantener viva a su ‘criatura’, deberá llegar a extremos insólitos de sacrificio”, refiere Carlos Talancón, autor y director de la obra.

 

Es raro una puesta en escena basada en el terror, de hecho es un “género” prácticamente inexistente en nuestro país, más raro que el autor sea connacional. Bien escrito, mejor estructurado, el texto atrapa desde el principio, el suspenso, parte fundamental, adecuadamente incorporado. Temática fuerte, inaudita, sorprendente y, por supuesto, terrorífica. Es interesante que nunca se menciona al engendro por su nombre, nunca se sabe su edad, en realidad sólo que es un peligro. Sus padres se encargan de él, lo cuidan y como dice Talancón, estos son capaces de los mayores sacrificios, más allá de lo que cualquier ser humano estaría dispuesto a hacer. Lástima no contar con más detalle la trama so riesgo de vender hechos trascendentes y acabar con lo sorprendente. Desde mi particular punto de vista Talancón se alarga, cuando parece he llegado un gran final, la obra continúa sin aportar mucho, por fortuna con una segunda gran conclusión.

 

Como director opta por la penumbra, casi una obscuridad total, no lo es por una iluminación emanada de unas velas; un vestuario acorde al ambiente, más un reflejo del yo interno; una jaula irradia el encierro de la familia, de su pesar psicológico, dentro de ésta una escenografía realista; los efectos lumínicos le dan el sentido terrorífico al igual que lo sonoros; el conjunto crea el entorno donde la cría es la protagonista, aún cuando nunca aparece en escena. Por la ambientación se debe reconocer el gran acierto del equipo creativo.

 

Milleth Gómez, Emmanuel Morales y el propio Carlos Talancón conforman el elenco. Milleth excelente, cambios de estados de ánimo impecables, provoca compasión y enerva simultáneamente, es el alma en escena, una de sus participaciones más significativas de su carrera. Emmanuel con un monólogo casi impecable, por momentos la emoción lo supera -volumen de voz-, por fortuna son sólo algunos instantes; se le reconoce y respeta el movimiento corporal que lleva a cabo hacia el final cuando ha perdido.., demuestra una gran concentración y habilidad. Talancón, un médico que bien puede ser un espectro, con una presencia escénica casi en total silencio, sin embargo, trascendente su participación.

 

Un drama familiar ante un ser fuera de lo común, historia que da paso a una propuesta terrorífica, la cual se puede sufrir (disfrutar) en La Teatrería (Col. Roma. Ciudad de México) hasta el 27 de octubre, los sábados a las 20:00 horas.

EL ÁRBOL (UN PASADO REVELADOR)

EL ÁRBOL (UN PASADO REVELADOR)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

El árbol

Elena Garro (1920-1998) es considerada, claro siempre es cuestión de gustos, opiniones y sensibilidades, como la mejor dramaturga del siglo XX. Su teatro da la impresión de abordar temas sencillos, cotidianos, inmersos en el recuerdo, siempre un pasado revelador; predomina lo alegórico y cargado de ironía. No hay convenciones teatrales, surrealista, misterioso.

 

EL ÁRBOL (1983) es uno de uss textos más relevantes, nuevamente llevado a escena bajo la dirección de Miguel Romero e interpretado por Mahalat Sánchez y Ángeles Cruz (alterna Myriam Bravo). Hay quienes consideran que los personajes de Elena hablan sobre ella misma, tanto desde su dramaturgia como en sus novelas, la obra que hoy nos concierne no es la excepción. Un texto relativamente breve, sin embargo, profundo en su esencia.

 

Se conjuntan la fantasía y el realismo, en apariencia dos mujeres, pero según la lectura que cada quien le dé, estaríamos frente a una sola en distintas facetas. Si bien proviene de estatus diferentes poseen perspectivas hasta cierto punto contrarias, ya sea que hablemos de una o de dos protagonistas. Se conocen tiempo atrás y a la vez son dos desconocidas con relación a su devenir. Hay un retrato de un México que quedó en la nostalgia; mágico, poético el lenguaje, hasta cuando se narra un asesinato.

 

Uno de los personajes vive en la cotidianidad, se desenvuelve en la comodidad urbana; la otra una mujer del medio rural, aun cuando ha estado con anterioridad en la Ciudad de México. La segunda, Luisa, remite a un árbol que adquiere el carácter de confesionario, cobra “vida” y carga con las culpas ajenas, con los pecados, lo que a la postre provoca se seque. La primera, Marta, a pesar de su bienestar, por su estilo de vida se ha vuelto inamovible , como un vegetal, como…

 

Miguel Romero asume un reto, en esta época no es fácil comprometerse a dirigir las complicaciones de estilo planteadas por Elena. Sin embargo, sale adelante, le imprime un tono acorde, un ritmo ascendente, lo que en principio parece intrascendente va cobrando forma, el fondo brota por sí mismo, apoyado en una escenografía realista -el traspatio de una casa urbana- y semi minimalista, de Tenzing Ortega; el naturalismo aparece en escena; un vestuario de antaño para ambas, diseñado por Lisset Barrios, cada una con un ropaje de acuerdo a su condición social, y; música original y ambiente sonoro a cargo de Genaro Ochoa.

 

Mahalat es una gran actriz, le da personalidad a Marta, a través de ella se ve a una inamovible mujer, transita de la incredulidad al asombro. Ángeles Cruz, una gran actuación, caracteriza a una Luisa más inteligente de lo que parece; saca avante a la pueblerina con todos los requerimientos exigidos. Ambas hacen una mancuerna, logran una simbiosis actoral.

 

EL ÁRBOL, una oportunidad para acercarse al teatro de la gran dramaturga que fue Elena Garro. La cita es en La Gruta del Centro Cultural helénico (Ciudad de México), hasta el 17 de diciembre, los lunes a las 20:00 horas.

 

IMPOSIBLE VIOLAR A UNA MUJER TAN VICIOSA (BASADA EN TESTIMONIOS REALES DE VÍCTIMAS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Crédito de la imagen: Roberto Sosa

Imposible violar a una mujer tan viciosa

La violación es un mal social, azote de las mujeres. Cada cuatro minutos, según algunas estimaciones, se comete esta vejación. En forma cínica hay hombres que intentan justificar sus actores mediante excusas como: ella se me insinuó, estaba vestida en forma provocativa, no hice nada malo porque lo disfrutó y un largo etcétera. Lo cierto es que no hay nada que justifique una actitud tan grave e inmoral, si no que se lo pregunten a las víctimas quienes quedan afectadas emocionalmente de por vida, aun cuando, en apariencia, sea superado el hecho.

Imposible violar a una mujer tan viciosa, obra adaptada, dirigida y actuada por Alba Alonso, a partir de testimonios reales de víctimas del abuso sexual, acompañada por Jorge Caballero. Los casos se centran en culpar a las féminas, se entrelazan, importantísimo las diferentes y hasta encontradas formas de vivir y asumir lo acontecido. El título es más que significativo, por sí mismo adelanta a lo que se enfrentarán los espectadores. Un texto fuerte, desgarrador, trágico y conmovedor.

Un espectáculo creado a partir del escalofriante testimonio de violación de la escritora Virginie Despentes, entremezclado con las declaraciones en el juicio del líder de “La Manada”, caso español que ha despertado tanta controversia a nivel mundial por el veredicto del juez. El texto pretende hacer una denuncia de lo que al día de hoy sigue viéndose como abuso y no como violación (datos tomados de la página en Facebook de Alba Alonso).

Como directora, Alba provoca la sensación en buena parte del desarrollo de estatismo, del poco movimiento corporal cuando sí existe, sin dejar por descontada la violencia que encierra las escenas, sobre todo la moral, más drástica que la física. Por otra parte, abunda la narrativa, estamos frente a un teatro documental, sin embargo, las protagonistas no se dirigen al público, más bien son actos de introspección, hablan para sí mismos. Sin mayores aspavientos escenifica lo que enfrentan ante un psicólogo o en un juicio, de su enfado con el mundo, del feminismo como el arte de ser servil. No hay propiamente escenografía -dos sillas, una mesita, un tambo, una lap top-; se emplean unas linternas con efectos simbólicos y psicológicos, uso del multimedia del cual se podría prescindir. Nos adentra en una guerra que se libra -en la mayoría de las veces- en silencio y en la obscuridad. Digna de toda loa el montaje de la directora.

Jorge apoya la puesta en escena, aporta varios personajes, es polifacético, cada uno está perfectamente diferenciado de los otros, sabe que son seres “secundarios”, así lo asume, las protagonistas son las mujeres.

Imposible violar a una mujer tan viciosa, obra de denuncia testimonial, no toma una postura definitiva, deja pensando sobre un mal social producto de mentes enfermas. La escenificación en Bellescene (Foro Teatral Cultural), Ciudad de México. Quedan dos funciones para concluir la temporada: 20 y 27 de septiembre, a las 20:30 horas.

Y EL SILENCIO EN SUS MIRADAS (EL SECUESTRO Y LAS DESAPARICIONES FORZADAS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Perder un ser querido, más si es un hijo, es lamentable, doloroso, una pena, algo irreparable. Esta situación es más grave cuando la pérdida es producto de un secuestro, y más aún, cuando se trata de la desaparición forzosa. Es un problema en muchas partes del orbe, en nuestro país es vergonzoso, todos, o casi todos los días la prensa, televisión y radio nos informan de casos de este tipo. Son muchísimos más de los que nos enteramos, sólo cuando la víctima pertenece a las altas clases sociales, económicas o políticas. Sabemos de madres y padres quienes viven en la incertidumbre sobre qué les sucedió a sus seres queridos, llevan años buscándolos, la angustia de no tener la certeza sobre si están vivos o muertos, no tener una tumba para recordarlos.

A partir de una idea original y dirección de Belén de Santiago se presentó en la Ciudad de México: Y el silencio en sus miradas, un homenaje escénico a las familias de las personas desaparecidas, producción venezolana, española y mexicana. El texto está inspirado en la Antígona de Sófocles y del escritor francés Jean Anouilh. Monólogo a partir de testimonios reales de familiares que padecen esta situación, estamos frente a un teatro documental. La protagonista es ficticia, la historia de Celeste, caracterizada por la española Belén, quien con categoría asume el rol, una actuación impecable, emotiva, desgarradora. Ella inicia recordándonos lo vivido por Antígona, una analogía entre ésta y su hermano desaparecido hace nueve años. Refleja la parálisis emocional, la que conlleva al ataque o a la huida. La trama pretende dar voz, a través de Belén, a los desesperados que claman por la aparición, al menos de los cuerpos, de sus allegados. Predomina la narrativa; en todo momento el personaje se dirige en forma directa al público. El trabajo actoral es cautivador, conmovedor, natural; se ve a una mujer que sufre lo indescriptible, se le reconoce su valor y presencia escénica.

Rennier es superado por Belén. Rompe la cuarta pared sin sentido, pretende una catarsis a través de poner a cantar al público en una forma tan ridícula como dividirlo en bloques, una frase para cada uno y al concluir esta parte, un coro en conjunto, como de concurso de programa intrascendente de televisión o fiesta de niños. Acierta en la musicalización y una escenografía en la que sobresale una manta sobre el escenario con la representación del vehículo del cual fue levantado el joven; otra manta, a manera de ciclorama, con la silueta de una mujer de espaldas y otra figura de frente, imágenes con una fuerte dosis simbólica. Se ignora por que en determinadas escenas Belén emplea micrófono, tal vez para reforzar un grito desesperado.

Y el silencio en sus miradas tiene un valor interno producto de la dramaturgia e interpretación de Belén, su histrionismo conmueve, provoca una experiencia que nadie, absolutamente nadie, quisiera vivir. Lamentablemente esta producción a cargo del mexicano Santiago Martínez sólo brindó dos funciones en el Foro Shakespeare (Ciudad de México), mismo que en unos días cerrará sus puertas.

VANESSA (EL PROBLEMA SOCIAL DE LA BASURA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen promocional

 

Vanessa

Muchos hemos oído sobre los tiraderos de basura pero pocos sabemos cómo se vive ahí, en sus entrañas, el problema social que representan, no solo para quienes están en sus colindancias, sino para los que nacen, pasan su niñez, su adolescencia y se convierten en adultos en ese medio. Algunos verán sus últimos días en ese muladar, donde hay de todo, de todo lo malo, donde más adentro del olor hay otros olores que taladran el cerebro, personas de todas las edades “peinando” basura, donde se espera algún día encontrar un tesoro, donde se respira libremente aunque huela a mierda.

 

Nuestro personaje lleva el mismo nombre de la obra: VANESSA. Tania y. Mayrén -autora e intérprete- nos introduce a una pieza unipersonal de teatro documental, conjuga la realidad y la ficción, la idea es involucrar con el problema que representa la basura en el ámbito internacional.

 

Muchos sabemos de la existencia del tiradero a cielo abierto bautizado como Neza III del Bordo de Xochiaca. Tania con vehemencia denuncia todo lo que ahí acontece, la sobrevivencia, de cómo algunos están limitados a ese pequeño universo, algunos nunca salen al mundo exterior. Vanessa no tiene certeza de nada, nace rodeada por una montaña de basura, su madre la esconde, su único amigo es Topo, con quien comparte juegos y experiencias. Su madre hasta los siete años de edad la niega, luego la prepara (arregla) para satisfacer sexualmente al líder. El texto está muy bien estructurado, más si se toma en cuenta que en un sentido amplio es teatro documental; plantea rompimientos, dos personajes: Vanessa y la propia Tania. En breve tiempo -un poco más de una hora- nos cuenta una historia brutal, desgarradora, infrahumana, la de una niña pepenadora quien sueña con el mar, sabe de éste por lo visto en revistas encontradas en el tiradero.

 

Germán Castillo en su calidad de director no cae en el garlito del desgarre de las vestiduras, en forma objetiva y realista lleva al personaje a aceptar su vida como algo natural, al menos en principio; inclusive le da un tono poético a la tragedia, no hay exabruptos. Puesta minimalista, se emplea el multimedia, se proyecta un fragmento en vivo. Aprovecha las cualidades histriónicas de Tania, pone al servicio del monólogo su amplia experiencia teatral. El diseño sonoro y música original son de Rodrigo Castillo; el diseño de video y vestuario de Abril Pinedo.

 

VANESSA forma parte de la trilogía AUTORRETRATO, conformada por ANNA (2014) y HEDDA (2017), El montaje tiene lugar en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), hasta el 28 de octubre, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

 

 

Septiembre 2018

NIÑO, AUTOPSIA PSICOLÓGICA (EL SUICIDIO COMO UN MAL UNIVERSAL)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de la publicación en Facebook de Minerva Velasco.

Niño, autopsia

El suicidio infantil, entre adolescentes y en los adultos ha cobrado dimensiones alarmantes en el ámbito mundial. Las causas son de lo más variado: la soledad, el aburrimiento, la falta de cariño, la angustia por los exámenes escolares, económicas, el abuso sexual…una lista interminable. En términos generales continúa como una incógnita, más allá de las causas, qué conduce a una persona a tomar una solución tan drástica. Tanto o más desconcertante es por qué no piensan en sus allegados y las consecuencias traumáticas, en ocasiones de culpa, sobre todo cuando hablamos de niños.

Con la intención de alertar a los espectadores sobre esta problemática, acerca de las señales que pueden prevenir el suicidio, Mario Gabriel Bárcenas Castellanos nos presenta, en NIÑO, AUTOPSIA PSICOLÓGICA, la historia de un pequeño, Jorge, de tan solo 11 años de edad, quien toma la decisión de privarse de la vida. Además de los trámites burocráticos, la madre, Alma, es obligada a enfrentarse a una psicóloga forense, ésta a su vez sufre similar problemática: el suicidio de su padre. El niño ya muerto se aparece, como alucinación, a través de una televisión una metáfora. Alma lo cuestiona del por qué de su determinación, hay varias respuestas y conjeturas. Un giro inesperado, la especialista está más trastornada que la progenitora

Un texto fuerte, llega a lo más profundo, más para quien ha estado cerca de situaciones similares. La terapia, desde el punto de vista dramatúrgico, está bien planteada a través de varias escenas, afortunadamente no es amarillista, eso sí, una alerta roja, una forma de no pasar por alto esta desgracias humana. Escrito con sutileza, con delicadeza para no herir susceptibilidades. El gran acierto es cómo con tan sólo dos personajes se adentra en un problema mundial y cumple en forma perfecta con la alerta de algunas medidas de prevención, lo focos rojos que anteceden a las suicidas.

Abel Gónzalez Gómez es responsable de la dirección. Para no variar, la puesta es minimalista -una banquita, un banco, una silla, una televisión y una cámara de video- el empleo del multimedia, uno de los mejores realizados, en este caso apoya lo que acontece en el escenario, no es distractor, es parte de la representación, no adquiere el rol de protagonista, es austero pero fundamental, hay que reconocer la propuesta de Mario Martínez en este sentido. La dirección se aparta de cualquier exabrupto, a pesar de que los personajes enfrentan situaciones límite, las actrices captan  perfectamente tanto lo emocional como lo físico planteado por Abel.

Minerva Velasco (Alma), excelente, con buen ritmo, asume las pausas necesarias, le da a cada palabra su tiempo y emocionalidad, parece que no caracteriza sino que está contando una vivencia personal; Andrea Méndez acorde a los requerimientos, ella si tiene excesos, sobre actuación, más en un monólogo, en su favor se puede decir que así está marcado su personaje, sin embargo no desmerece.

Niño, autopsia psicológica tiene temporada en Foro 37, Londres 37, col. Juárez, Ciudad de México, hasta el 27 de octubre, los sábados a las 20:15 horas.

 

EL MALETAZZO (TODA UNA VIDA GUARDADA EN MALETAS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de la publicación Extensión, tomada de la página de la producción en Facebook

El maletazzo

 

¿Se puede empacar toda una vida en unas cuantas maletas? La respuesta es afirmativa. Así lo demuestran Pancho Durango y Fernandovich, protagonistas de EL MALETAZZO, espectáculo clown creado a partir de una invitación del Theátre de I’Opprime para una gira en 2017, dramaturgia, dirección e interpretación de Francois Durégne, acompañado por Fernando López (Fores) integrante de Orquesta Basura.

 

Una estación del tren, ambos personajes esperándolo para partir, mientras tanto de sus maletas como caja de Pandora van apareciendo diversos objetos para dar paso a trucos de magia, absurdos en apariencia, increíbles, extravagantes, éstos provocan la hilaridad, en el fondo son recuerdos de una historia de amor, sueños de vagabundos dispuestos a cambiar la realidad.

 

La propuesta, en principio, parece absurda, dos orates quienes convierten la tragedia en comedia y viceversa, un hecho da lugar a un mundo onírico. Si bien lo central es lo clown, este se apoya con mímica y magia. Lo absurdo cobra sentido, la aparente simplicidad se convierte en todo un espectáculo, la hilaridad atrapa a cada uno de los espectadores; lo “grotesco” emana en sutileza, actores y público se convierten en uno.

 

Dos vagabundos, lo resalta el vestuario, provocan un aparente caos escénico, deleita por sí mismo, la emoción es parte ineludible, una puesta en escena para la memoria. No hay escenografía, sólo múltiples maletas llenas de sorpresas; muchos calcetines se convierten en parte fundamental. Una frase sintetiza gran parte del conjunto: “Siempre más grande, siempre más fuerte”. Se comparte recuerdos, provoca envidia como dos seres hacen de éstos la riqueza de sus vidas.

 

EL MALETAZZO se presentará en breve temporada, los miércoles hasta el 30 de octubre, a las 20:00 horas, en Teatro La Capilla, Ciudad de México.

 

 

PSICOMANÍA (FETICHES, FILIAS, TRAUMAS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Una mujer y dos hombres, no se conocen entre sí, se enfrentan a una especie de terapia grupal, viven en un infierno, son víctimas de sus propios demonios: fetiches, filias, traumas, apegos, psicosis y adicciones. Alan Blasco -autor y director- nos sumerge en una obra, Psicomanía, con la pretensión de dar una mirada mordaz del ser humano y su soledad; de la hipocresía y el cinismo por mantener intereses evitando el bochorno y la vergüenza, en palabras del propio dramaturgo.

Martha, la más desquiciada, esquizofrénica; puta por vocación, reniega de todo. Un ex sacerdote, acepta le encantan las mujeres, le provocan, le excitan, además es casto pero ha tenido sexo con animales. Andrea -nombre en italiano de hombre- tiene en su haber un intento de suicidio, soltero, pintor fracasado; su hermano muerto, a su madre le provoca repugnancia. Lo anterior es sólo una parte del conjunto de sus problemáticas.

La pregunta es: ¿Cuántos seres humanos están en similares situaciones? Tal vez millones, sin embargo, conviven con los “sanos”. Blasco se vale de tres personajes para representar situaciones límite, acompañadas del alcohol y medicamentos que a la postre se convierten en adictivos.

No considero que estrictamente sea una obra psicológica, de hecho también se aparta en mayor o menor medida de la estructura teatral convencional; es una radiografía social, sin embargo, no es moralista, es la realidad de un mundo que se debate entre las enfermedades mentales. Todos afectados, la única posible cura es enterrar los recuerdos y mirar hacia el provenir… ¿será posible?

Como director, lo que ya es costumbre en este tipo de obras -teatro de arte, por separarlo de lo comercial- no hay escenografía, tan sólo tres sillas, el resto utilería. Por ello todas las muestras de desquiciamiento recaen en los actores; ante un escenario desnudo toda la responsabilidad está en ellos. Un acierto es que a pesar de ser conflictivos en máximo grado, la dirección los deja en el límite para no rebasar la frontera de la sobreactuación. El vestuario es casual, sin mayores pretensiones, como acudirían a una sesión como la antes mencionada. El conflicto es quién de los tres coordinará la terapia grupal.

César Azanza (Andrea), Sofía Sojo (Martha) y Daniel Chávez Camacho (Checo) compenetrados con sus personajes, más con las situaciones y las emociones, inclusive en sus respectivos monólogos; personalidades bien definidas cuando en apariencia existe una búsqueda de la propia identidad.

Psicomanía se representa en Un Teatro (Ciudad de México), los miércoles a las 20:30 horas, hasta el 30 de octubre.

FENRIR: EL DIOS LOBO (DECISIONES Y CONSECUENCIAS DE LA IDENTIDAD)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Una obra, Fenrir: el dios lobo, se adentra en la madurez, la pertinencia, la toma de decisiones y sus consecuencias, así como en la construcción de la identidad, desde la perspectiva del dramaturgo Yafté Arias. Parte de una profecía que pesa sobre el protagonista, en síntesis, devorar a Odín y así desatar el Ragnarok, el fin del mundo.

Un texto audaz, ante todo mitológico, bien estructurado, capta la atención en todo momento, eso sí, hasta cierto punto lineal. Estamos ante la primera parte de una trilogía donde Fenrir transitará desde su niñez hasta su muerte. Los requerimientos para su puesta pueden ir desde lo más simple (lugares comunes) hasta lo más complejo, este último fue el camino escogido por Andrea Cruz Meléndez, como directora. Un espacio prácticamente vacío, sólo dos grandísimas espadas y una red. Sin embargo, existe un atractivo visual innegable. ¿Cómo lo logra? Un vestuario mitológico (recuerda o remite a los vikingos), diseñado por Érika Gómez; una iluminación con mucha penumbra en algunas escenas y otras muy iluminadas, valga la expresión, a cargo de Sara Alcantar. Unas máscaras, parte fundamental del atractivo visual y un títere gigante, un lobo capaz de tragarse, literalmente, por completo a algunos personajes. Artes marciales, en conjunto se trata de una coreografía impactante, de mucho esfuerzo físico; percusiones y cantos -incluso coros- místicos. Así narrado no se puede entender la magia escénica, hay que ver el montaje para adentrarse en un mundo onírico. Existe un pero: exceso de volumen de voz, esto es gritos, más si se toma en cuenta lo reducido del escenario y el área de butaquería. Llama la atención que el boletín de prensa expresa en forma precisa que los destinatarios principales son adolescentes entre los 12 y 18 años de edad, creo también es para adultos, de hecho es más fácil que aprecien el texto.

Pareciera que en escena hay un buen número de actores, en realidad sólo con cinco; Mariana Morado, Omar Esquinca, David del Águila, Hugo Rocha y Jorge Escandón. Un grupo integrado, conjuntado, todos aportando, todos llevan su trabajo en bien del conjunto, aceptan el reto de las situaciones límite en lo físico y en lo emocional.

Fenrir: el dios lobo, hijo de Odín, es llevado a escena por la Compañía Teatrapos (teatro para jóvenes audiencias), los lunes y martes, hasta el 6 de noviembre, a las 20:00 horas, en el Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México.

TT ES (CONFUSA COREOGRAFÍA DE GABRIELA ROSERO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada del Facebook

TT ESEs innegable, el tiempo no pasa en balde, llega el momento en el cual las nuevas generaciones y sus propuestas se abren paso, hay que aceptar, son inentendibles para quienes hemos abandonado los viejos tiempos, lo que para nosotros fue vanguardista hoy es historia. Lo anterior viene a colación porque fue exactamente lo que me aconteció con la coreografía TT ES (TT equivale a pi, número matemático, es un juego entre el símbolo y los pies), idea original, creación e interpretación a cargo de Gabriela Rosero.

Una bailarina, prácticamente el escenario vacío -racimos de uvas suspendidos, una palangana con agua, un recipiente con fresas (ambas frutas naturales), una pantalla para el multimedia, café molido para esparcirse en el escenario. Gabriela  (vestida de rojo) inicia un baile, parecen ejercicios de calentamiento, movimientos casi a cámara lenta acompañados por una saxofonista (ésta a la postre se integra al numerito), música melancólica acorde con los pasos. Llega el momento más aburrido e intrascendente: varios, prologados minutos donde se proyectan los pies, una larga caminata, sólo se ven las piernas de la rodilla hacia abajo, filmadas por ella misma, supongo con un significado, para mí sin pena ni gloria.

Después de la larga escena termina la proyección, con los pies aplasta las fresas, luego un batidero hecho con las manos en la pantalla. Más adelante esparce café molido y junto con las fresas -ya aplastadas- otro batidero; ahora el objeto es el escenario y ella recalcándose sobre lo mencionado. Nuevamente debe haber un simbolismo, no lo capté. En dos momentos se expresa oralmente, pensamientos que se pueden sintetizar con el deseo -del personaje, tal vez de Gabriela- de volar, soñar, amar.

He narrado con cierto detalle. Ni siquiera puedo decir si me gustó o no, prefiero ser honesto y decir que no entendí, la posmodernidad me superó. Amén.

TT ES, espectáculo de Gabriela Rosero, se presenta en Un Teatro (Ciudad de México), los sábados de septiembre a las 19:00 horas.