Autor: Alejandro Laborie

UN SUEÑO PROFUNDO (AUTOEXPLORACIÓN DE LA HISTORIA DE UNA VIDA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Si por amnesia entendemos la pérdida parcial total de la memoria, debemos imaginar lo desesperante y la tortura para la persona que la sufre, vivir en pleno desconocimiento existencial. Es el tema de fondo de UN SUEÑO PROFUNDO, de Jonathan Huesca, texto por demás interesante en su planteamiento, inteligente, en ocasiones denso y misterioso, de ahí obligada la atención permanente, cualquier distracción puede ser fatal para el espectador.

 

Romel, nombre del protagonista amnésico, se percata de estar en un lugar desconocido junto a una mujer inconsciente, no sabe quién es. Sin embargo, se enfrenta con dos personas éstas lo quieren ayudar, apoyar para que recobre la memoria. Cito: “Romel, desconfiado, tendrá que hacer un esfuerzo de autoexploración y desentrañar la historia de su vida, pero deberá darse prisa, sólo le quedan 24 horas”. (Programa de mano) La limitación de tiempo tiene una razón de ser, es parte del misterio dramatúrgico, no entro en mayores detalles por razones obvias.

 

Jonathan Huesca tomó la decisión de autodirigirse, Desde mi perspectiva le deja todo el peso a la riqueza del texto, de la anécdota, sin embargo, la puesta es pobre con relación a la dramaturgia. La escenografía -más simbólica, nada realista. se reduce a unas tarimas, el público debe imaginar lugares, situaciones, lo cual no es malo, es parte de lo antes mencionado: un descuido, una distracción y se pierde el hilo conductor de la obra. Se le debe reconocer el trazo es loable, parece caigo en un contradicción, sin embargo, reitero, entre la riqueza del texto y el montaje hay mucha distancia. La iluminación, considero, podría ser mejor, muy sencilla, más aparatosa pero efectiva. La asistencia de dirección es de Erika Medina y la producción ejecutiva de Erick Saúl Elizondo.

 

Destacadas actuaciones de Natalia Plascencia de la Torre, Tamara Vallarta, Sergio Belver y Aldo Barhego. Un cuarteto de entrega total, asimilan el texto en forma impecable, cada uno compenetrado con la historia, más importante con la psicología de los personajes. Llevan a a los asistentes por el intrincado laberinto de emociones que plantea Jonathan. No ubico por nombre a las chicas, sin embargo, reconozco el gran trabajo de quien hace de inconsciente, no es fácil estar una buena parte de una puesta en escena sin hacer “nada”.

 

Hay cosas que no se pueden ocultar por más que uno quiera callar, sostiene Jonathan, cuáles, mejor asistir al Foro Shakespeare (Ciudad de México), los martes a las 20:30 horas.

 

HEY! WOYZECK PERRO! (LA TRAGEDIA DEL HOMBRE COMÚN)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Refiere Eve K. Sedgwich (Permomativad Queer): “La vergüenza es el sentimiento que cubre el umbral entre la introversión y la extroversión, entre la absorción y la teatralidad, entre la permomatividad y la permotavilidad. Vergüenza y ataque son los temas centrales de HEY! WOYZEECK PERRO! (La tragedia del hombre común) propuesta escénica de creación colectiva, bajo la dirección de Carmen Ramos, versión libre sobre la obra WOYZECK de George Buchner.

En más de alguna ocasión he comentado, los conservadores no están de acuerdo con las adaptaciones libérrimas de un texto, en contraparate están los que apoyan se asuman riesgos para dar un enfoque moderno, variaciones para tratar un tema. Así, Carmen Ramos y compañía se aventuran en una propuesta escénica, más que teatral, creo, es un performance, irreverente, contundente y directo, do0nde se habla o se aborda el tema del ataque, curiosamente el protagónico, por decirlo de alguna forma, lo lleva más el atacante no el atacado, el primero tiene una serie de “justificaciones”, llámese el medio social donde vivió o cualquier otra razón. Una necesidad de agredir porque él otro es o posee lo que no tiene. Un planteamiento por demás interesante, motivo de análisis, claro no es lo mismo que algo condicione a que lo determine. Queda a criterio del espectador.

Carmen Ramos, en su calidad de directora, emplea un espacio muy amplio y poca escenografía  con relación a éste. Varios planos se manejan, se entreponen escenas, por momentos hay caos, sin exagerar no es aventurado decir los actores gozan más que el público, éste está disertando: ¿Qué pasa en el escenario? Butacas mobibles, susto cuando pasa por primera vez; se rompen las cuatros paredes (digamos se trata de teatro circular); juego de dados y barajas los asistentes participan, hay premios; se ofrecen bebidas; naturalismo (comida) en el escenario. Permomnance o sise quiere teatro experimental o de búsqueda.

El caos escénico lo provocan Anabel Saavedra, Roldán Ramírez, Alejandro Navarrete, Roberto Campos, Roberto Paredes, Isaí Flores. Juan c. Saavedra y la propia Carmen Ramos. ¡Actores u ocho locos dando rienda suelta a sus inquietudes escénicas? Cada espectador lo decidirá. Lo cierto, una propuesta diferente a lo convencional, entretenida o aburrida según la postura de cada persona. Ser irreverente en el teatro ha sido el camino de grandes creadores.

HYE! WOYZEECK, PERRO! será polémica, hay que asistir y emitir opinión, por ello acudir al teatro El Galeón, los lunes y martes a las 20:00 horas, hasta el 24 de mayo (suspende el 5 de abril).

LA OBRA DE BOTTOM (AMOR, ESTUPIDEZ Y COMEDIA)

Por: Alejandro Laborie Elías,crítico de teatro

Fotografía de Ale Mostra

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Hoy día parece que el teatro se divide en dos rubros, lo cual en parte es cierto, el cultural y el comercial. Sin embargo, el primero en términos generales se ha apartado de la comedia, género con el que nació -junto con la tragedia- esta expresión artística. Ante lo anterior es un placer, un gusto, un deleite que Iona Weissberg nos ofrezca un texto y una puesta en escena hilarante de principio a fin. Curiosamente ella define el contenido de la obra como “amor, estupidez y comedia”.

 

Si se trata de una “estupidez” ojalá todos los días se escribiera dramaturgia con tal nivel de calidad. Intitulada LA OBRA DE BOTTOM (nombre de uno de los personajes), la anécdota gira en torno a un carpintero, un sastre y un herrero quienes entran a una competencia teatral, ésta tiene como premio 25 mil chelines. Esto es hay teatro en el teatro. Aun cuando en principio los hechos se ubican en 1595, el texto incluye temas y frases contemporáneas, sui géneris combinación, efectiva para producir la risa en todo momento. Reza el programa de mano: “LA OBRA DE BOTTOM o como Shakespeare escribió la comedia de la trágica historia de Píramo y Tisbe en una noche de verano”, agrega “tres tremendos pero irreverentes actores tratan de escoger una obra para representar en la boda de la reina. Su elección, SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO… o algo parecido”. Lo cierto, a fuerza de ser reiterativo pero sincero, Iona demuestra su talento y creatividad con esta obra, una comedia impecable. Más satisfactorio, humor blanco, no hay leperadas o albures, lo cual se le agradece y se le reconoce.

 

La dirección corre a cargo de la propia Iona y Aline De la Cruz. Ritmo fascinante, un trazo impecable, el desplazamiento aprovecha todo el escenario; pantomima, objetos que cobran vida y “actúan”. Coreografías por demás divertidas, cómicas, musicalización con diversos géneros. Vestuario que sugiere una época, aun cuando en este sentido hay giros curiosos. La mayor parte de la puesta es sin escenografía, todo queda bajo la responsabilidad actoral. Sin caer en la falsa adulación, Iona y Aline hacen una gran propuesta escénica.

 

Si hasta aquí, dramaturgia y codirección son dignas de toda loa, no menos relevante para el éxito rotundo son las actuaciones de Artús Chávez (carpintero), Fernando Córdova (sastre) -alterna Rodrigo Murray- y Jerónimo Best. Los tres con una bis cómica impresionante, son el complemento ideal del montaje, es increíble como sostiene el ritmo, no dan pausa para dejar de reír, dominan el género de la comedia, se les agradece su capacidad histriónica. Ojalá el año próximo las asociaciones de críticos les hagan justicia.

 

LA OBRA DE BOTTOM, presentación de La Piara y Brujas Producciones, tiene como sede el Foro Shakespeare (Ciudad de México), los sábados hasta el 28 de mayo a las 13:00 horas.

 

A ESPALDAS DEL MUNDO ENCUENTRO TEATRAL DE CIENCIA Y FE)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía  de Ale Mostra

 a espaldas

Muchos son los que consideran que la ciencia y la fe religiosa tiene pocos o ningunos puntos de coincidencia, lo cual es inexacto como lo demuestra el dramaturgo y director mexicano Xavier Villanova en su texto intitulado A ESPALDAS DEL MUNDO. Lleva a escena un encuentro por demás interesante entre estos dos mundos, uno racional y el otro básicamente de creer.

 

Cito: ” Eduardo (un matemático irracional) y Magdala (una evangelista seductora), dos seres vulnerables, abandonados por el mundo en el que no consiguen ‘encanjar’, se entrelazan en un juego de infinitas variables, amor y muerte compartidas, y juntos emprender un viaje al origen, donde quizás, lograrán ver un dragón”. Este ultimo tiene un significado simbólico en la obra, por obvias razones no entro en mayores razones. Un texto inmerso de lleno en lo filosófico y lo teológico, invita a la reflexión. Sin embargo, por curioso que parezca hay otros dos temas centrales: la sexualidad (orgasmos) y la muerte.. Se plantea una una sentencia clara y firme: “Vivir sin motivo es un acto cobarde”.

 

Una puesta en escena intimista, hay un contacto, un acercamiento directo con el público, si bien en algún momento se rompe la cuarta pared, da la sensación de vivir la trama junto con los actores. No hay escenografía, si una buena iluminación, con un fondo (telón) negro, ideal para la temática. En varias escenas los protagonistas dialogan en dos planos, esto es, no lo hacen en forma directa, cara a cara, lo que enriquece la propuesta. Un aspecto curioso, por llamarlo de alguna forma, la dirección lleva a los actores a la farsa, por qué, queda a criterio de la audiencia.

 

Las actuaciones están a cargo del propio Xavier Villanova y Laura Camés (codirectora del montaje), excelentes trabajos, sobre todo la segunda, una entrega total, profesionalismo indiscutible, y más allá de lo teatral una mujer muy guapa. Ambos mantienen una cercanía con el público, literalmente, lo conducen a un realismo mágico, no muy frecuente en e teatro contemporáneo nacional. Logran al término de la función haya una disertación entre el pensamiento basado en la lógica y el mundo espiritual.

 

A ESPALDAS DEL MUNDO se representa en El Tintero de los Ironistas, espacio recientemente inaugurado digno de las necesidades teatrales de la Ciudad de México, ubicado en Avenida Cuauhtémoc 875, Col. Narvarte (Metro Eugenia). La temporada se llevará a cabo hasta el 2 de abril, jueves y sábados a las 20:30 horas.

HAMLET (LYNDSAY TURNER AL FRENTE DEL NATIONAL THEATRE)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

HAMLET, es probable sea la obra más representada en el ámbito mundial y la frase “ser o no ser, esa es la cuestión” pronunciada por el protagonista sea una de las más conocidas y pronunciadas, hasta por quienes no conocen su origen. Este maravilloso drama de William Shakespeare, bajo la dirección de Lyndsey Turner -destacada en el medio teatral británico- al frente de National Theatre, fue disfrutada por el público de la Ciudad de México al proyectarse en las pantallas del Lunario.

 

Para los amantes del teatro la trama es más que conocida, sin embargo, no está por demás decir: Hamlet se encuentra con el espectro de su padre asesinado por su propio hermano, quien al tiempo toma como esposa a la viuda. Su progenitor le pide venganza, hecho que se consumará después de una serie de argucias de Hamlet, como una representación teatral en palacio recreando los hechos ante la presencia del rey asesino y en otros momentos fingiendo demencia para lograr su objetivo.

 

Una adaptación a la época actual, Hamlet está en sus treinta tantos años de edad. Un vestuario (Kartrina Lyndsay) que oscila entre lo cortesano y lo informal contemporáneo, rara combinación, sin embargo efectiva; una escenografía realista (Es Devlin)), la cual, por ejemplo, en el primer acto es un soberbio salón, con su elegante escalera, una gran puerta…, el espacio, siendo el mismo, se transforma, con la entrada y salida de algunos muebles y objetos, en diferentes lugares, incluyendo un panteón, mucho cuenta la imaginación del espectador; una iluminación (Jane Cox) que apoya la atmósfera de las diferentes escenas junto con la musicalización (John Hopkins).

 

Siempre que se adapta un clásico surge la polémica entre los tradicionalistas y los vanguardistas, creo, en este caso, el resultado es idóneo, acertado para demostrar que pese su estreno fue en 1601, su vigencia es indiscutible. Lynssay le imprime toques de humor, lo curioso los británicos ríen -se escuchan a través del sonido de la proyección-, los mexicanos impávidos, diferentes formas de ver las situaciones por su lado gracioso.

 

El papel principal, Hamlet, interpretado por Benedict Cumberbatch, quien ha sido galardonado con el Premio Oliver al mejor actor por su participación en el montaje de FRANKENSTEIN y nombrado Comandante de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II en 2015 por sus servicios a las artes escénicas. Un histrión en todo el sentido del término, sus mejores momentos cuando finge estar demente, como es lógico es el alma de la puesta, en torno a él giran los demás actores. Diveen Henry (reina), Ruairi Conaghen (rey), Sian Brooke (Ofelia), Jim Norton (Polonio), Rudi Dharmalingam (Guidenstem) y Matthew Steer (Rosencrantz), entre otros, todos a la altura de una de las compañías más importantes en el ámbito mundial del teatro.

 

Este esfuerzo del Lunario por hacer partícipe al público mexicano de las grandes producciones del National Theatre se vio coronado con dos llenos totales del recinto. Las próximas citas con el 24 a las 18:00y 25 de enero a las 20:00 horas, con la proyección de la puesta en escena de CORIOLANO, de William Shakespeare.

 

LOS PESCADORES DE PERLAS (FINA BELLEZA DE LA LÍRICA DE GEORGES BIZET)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Al escuchar el nombre Georges Bizet inmediatamente nos remitimos a su ópera CARMEN, la más famosa y, por decirlo de alguna forma la más popular. Sin embargo nos remitiremos a LOS PESCADORES DE PERLAS, obra que la mayoría de los expertos consideran como la más fina belleza de la lírica, aun cuando en su momento la crítica especializada no la favoreció, sin embargo, el público la aceptó desde el principio por “la deslumbrante partitura matizada por el encanto del mítico escenario asiático”. El estreno mundial fue en París, en el Teatro Lírico, en septiembre 30 de 1863.

 

Un triángulo amoroso, dos hombres (Nadir y Zurga) y una mujer (Leïla), con la salvedad de que aquellos son grandes amigos. Sólo uno será correspondido, el otro se sentirá traicionado. Zurga, como líder de la comunidad, los condena a muerte cuando son descubiertos en su romance, sobre todo porque ella es una sacerdotisa que debe cantar y bailar en el templo para calmar a los demonios de las profundidades del mar y alejar a los espíritus de la tormenta, se le impone juramento de obediencia y pureza, que obviamente viola. Finalmente, el propio Zurga provoca un incendio en la aldea, la gente del pueblo corre a salvar sus propiedades, el desastre sirve para que libere a Nadir y Leïla y continúen su romance.

 

Los amantes de este género tuvieron la oportunidad de gozar de esta excelente escenificación llevada a cabo en el Metropolitan Opera (Nueva York), transmitida en vivo en la mega pantalla del Auditorio Nacional, bajo la batuta del director concertador Gianadrea Noseda (Italia) y los representantes del bell canto: Diana Damrau (Leïla-soprano-Alemania), Matthew Polenzani (Nadir-tenor-Estados Unidos), Mariusz (Zurga-barítono-Polonia) y Nicolas Testé (Nourabad -Bajobarítono-Francia). Todos un deleite con sus voces y sus caracterizaciones.

 

En un ambiente posmoderno, una estructura metálica y unos andamios de madera, multimedia para recrear las profundidades del mar, con figuras humanas, más que buceando danzando por las azules aguas. Un vestuario, el de los protagonistas más contemporáneo que de época, híbrido informal. En el tercer acto, una oficina más cercano a nuestros tiempos desde donde despacha Zurga. Una excelente combinación de elementos, apoyados por una magnífica iluminación. Omito los créditos porque el programa de mano no los menciona.

 

Otra excelente representación, posible gracias al convenio que existe entre el Auditorio Nacional y el Met, lo que hace posible para los amantes del bell canto disfrutar de momentos donde la calidad vocal invade cuerpos y almas de los espectadores, donde las voces se convierten en la máxima expresión instrumental, la posibilidad de penetrar en la propuesta dramática que sólo un genio como Bizet son capaces de concebir.

 

La próxima cita es en el Auditorio Nacional (Ciudad de México), el 30 de enero, a las 12:00 horas, con la representación de TURANDOT, de Giacomo Puccini.

LA VISITA DEL ÁNGEL (IDENTIFICARNOS CON EL EXISTIR DE LOS OTROS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Se cumple el primer aniversario del fallecimiento de Vicente Leñero, pilar de las letras mexicanas -novelista, guionista, dramaturgo, ensayista, periodista-, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. A un año de su partida se han programado una serie de puestas en escena como homenaje, al que se auna el Círculo Teatral con el montaje de LA VISITA DEL ÁNGEL, bajo la dirección del maestro Raúl Quintanilla.

Esta obra se estrenó en 1981, dirigida y actuada por Ignacio Retes, acompañado de Carmelita González y Myrra Saavedra. “Su planteamiento fue un reto innovador dentro del realismo, género que el autor creía aún explotable”. (Programa de mano)

Texto del que se puede discutir su vigencia, pero no su valor intrínseco, literario y su profundo humanismo. Emociones y sentimientos por momentos contenidos, remembranzas. Dos viejos -abuelos- como se decía antaño con cariño y respeto, reciben la visita de su nieta -el ángel-, quien con toda la confianza les cuenta de su relación con Toño, de un viaje a Acapulco y la parranda con unos gringos, el plan de ir a Argentina con… En apariencia la protagonista es la muchacha, casi un monólogo a cargo de ella.

El maestro Raúl, con su gran talento, capta a la perfección la esencia en la puesta en escena, los verdaderos protagonistas son los “viejos” quienes no requieren de la oralidad, su desplazamiento, sus actitudes, su expresividad, sus gestos, sus muestras de amor -breves pero emotivas- entre ellos y con la nieta. Opta por una escenografía -diseñada por Mónica Kubli- hiperrealista, el interior de un departamento en forma -incluyendo las paredes-, con cocina (estufa y refrigerador funcionando), comedor y sala, donde los objetos representan todo un pasado y efímero presente. El director se va, sin tapujos, por el naturalismo, se cocina literalmente, se sientan ante la mesa y degustan una exquisita sopa de verduras. Hay cierta modernización en algunos aspectos: por ejemplo, las noticias publicadas en el periódico son actuales y la nieta usa un what’s up.

¿Quiénes caracterizan a estos dos tiernos “viejos” cuyo amor es inconmensurable, si se quiere eterno? Concepción Márquez y Gastón Melo. Ya referí, sus parlamentos son breves, sin embargo, ambos llenan el escenario con su sola presencia, a pesar del “monólogo” de la nieta la atención se centra en aquellos. Un hecho raro en el teatro, se necesitan “tablas” para alcanzar esos niveles de histrionismo. Estefania Hinojosa -la nieta- no se amedrentra, a la altura del texto y de sus compañeros de aventura teatral, con soltura, seguridad y alegría, así atosiga a sus abuelos, una joven con un futuro prometedor.

Un texto enfrentado a los tiempos modernos, donde el multimedia y la tecnología se imponen, el realismo y el naturalismo aparecen como bichos raros. LA VISITA DEL ÁNGEL se representa en el Círculo Teatral, jueves y viernes a las 20:30, sábados 18:00 y 20:00 y domingos 18:00 horas. Anuncian breve temporada.

HARUKI (VIAJE FANTÁSTICO EN BUSCA DE UN HERMANO)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

¿Será cierto, si un sueño no se cuenta se puede convertir en realidad? Haruki sueña con una bruja, ésta se lo quiere llevar, su hermano mayor, Hiroshi no lo escucha: Al otro día, al salir rumbo a la escuela, desaparece, el segundo inicia un viaje fantástico para encontrarlo a lado de “El Maestro”, un viajero del tiempo y el pensamiento.

 

Un texto para infantes escrito por Hiram Molina, autor quien desde mi perspectiva es de los más imaginativos en el ámbito nacional. En ocasiones más que dramaturgia escribe fantasía, en el buen sentido del término, como en el caso de ASIMOV. Ahora, en esta reposición -modificada con relación al montaje original- vuelve a cautivar a los niños, también a los adultos. Curiosamente hace énfasis en que las brujas no existen y una de sus protagonistas es precisamente una de ellas. Lenguaje accesible, formato sencillo y lineal, tal vez abusa en el rol del narrador, a los pequeños hay que brindarles más acción que palabras. Sin embargo, es lo importante, capta la atención y deleita con su historia.

 

Una anécdota contada a través de la técnica de títeres Bunraku – los dos hermanos-, “El Maestro” encarnado por el propio Hiram. La dirección corre a cargo de Anabel Domínguez, quien sabe cómo entretener a los infantes, con propuestas de calidad, muy artísticas y siempre dejando en claro la moraleja. Creo, su máxima pretensión es cautivar mediante el arte, captar a los futuros amantes del teatro, con directoras como ella el camino se allanaría y todo florecería en favor del quehacer escénico.

 

El elenco está conformado, como ya se mencionó, por el propio Hiram “El Maestro”, actuando y sobre todo narrando, y la formidable y talentosa Olivia Lagunas quien interpreta a una deliciosa bruja. La manipulación, bien a secas, de los títeres por parte de Madeleine Sierra, Christel Klitbo y Anable Domínguez.

 

HARUKI, producción de Eloy Hernández, Haruki Teatro e Ingeniescena, se presenta en temporada hasta el 27 de marzo, los domingos a las 13:00 horas, en el Foro Shakespeare, Ciudad de México.

EL ÚLTIMO ENCUENTRO (LA EXTINCIÓN DE LOS MÁS VALIOSO, QUIZÁ: LA AMISTAD)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imágenes tomadas de Fecebook, página de la CNT

 

El último encuentro

Nadie puede negar, lo más noble que puede existir entre dos seres humanos es la amistad. Sin embargo, hay muchas causas o razones por la que se puede extinguir, a pesar de ser lo más valioso que se pueda tener y gozar.Nada como la amistad, más cuando ésta surge desde la infancia. Una de esas causas puede ser el amor por la misma mujer, llegar hasta la traición, porque se debe aceptar, la razón no reconoce el lenguaje de la pasión.

 

A partir de la novela LAS VELAS SE CONSUMEN (en castellano se intituló EL ÚLTIMO ENCUENTRO), del húngaro Sándor Márai, tenemos la versión teatral de Salvador Flores. Dos amigos, se conocieron cuando tenían diez años de edad, se reunen después de 41 años de ausencia de uno de ellos. Nini, la nodriza del general Henrik será testigo de lo que pesa el silencio. Va a consumarse el último encuentro, Henrik conoce la realidad, ahora quiere saber la verdad de boca de su amigo Konrad., éste intentará justificar el pasado recurriendo al presente.

 

Como suele suceder cuando se adapta una novela al teatro, se emplea mucho la narrativa, esto es, hay que ubicar al espectador en el entorno donde se desarrollará el fondo de la historia. Sin embargo, llega el momento esperado, la confrontación -prudente y elegante-, cada uno expone sus argumentos con un lenguaje de caballeros, de una amistad no extinguida del todo. Un deleite literario, en este caso dramatúrgico.

 

Salvador Flores asume la dirección al frente de integrantes de la Compañía Nacional de Teatro (CNT). Opta por una cadencia pausada, cada frase, cada palabra quedan perfectamente nítidas, no hay motivo para no captar la esencia de la ideas externadas. No hay mucho desplazamiento escénico, más bien es mínimo. Apoyado en excelsos diseños de escenografía e iluminación de Gabriel Pascal, la puesta es de una exquisitez digna de toda alabanza, aunadas al vestuario concebido por Estela Fagoaga.

 

El último encuentro2

 

Martha Verduzco -nodriza y al tiempo narradora- demostrando su calidad como actriz, un “fantasma” testigo de un pasado que culminará en un encuentro efímero. Luis Rábago y Juan Carlos Remolina, espléndidos, apoteóticos, un enfrentamiento, no sólo de personajes, de histriones. Luis ni mandado a hacer para caracterizar personajes con clase, su personalidad le facilita este tipo de roles, bien podría ser miembro de la nobleza de cualquier corte. Por su parte Juan Carlos cada día mejor, en cada puesta se supera, su dominio del quehacer teatral es ya indiscutible. Mariana Giménez otra realidad consagrada, breves intervenciones le bastan para demostrar sus dones actorales. Rodrigo Alonso, David Calderón y Ricardo Leal se “sacrifican”, mueven la escenografía, sirven la cena y las bebidas, no hablan y, sin embargo, enriquecen el montaje.

 

Producción de la CNT, EL ÚLTIMO ENCUENTRO, en una nueva temporada, se representa en la Sala Héctor Mendoza (Coyoacán, Ciudad de México), los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, hasta el 31 de enero.

EL SUEÑO DE LA MANTARRAYA (LA ISLA DE CLIPPERTON)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro, crítico de teatro

Foto tomada de la página de Facebook de Alejandro Ainslie

 

Mantarraya

 

Alejandro Ainslie es parte fundamental de la columna vertebral del teatro mexicano contemporáneo, tanto como dramaturgo, como director, así lo demuestra su más reciente propuesta, EL SUEÑO DE LA MANTARRAYA. LA ISLA DE CLIPPERTON, un texto que me atrevo a definir como un “documental teatral”, en el que aborda una más de las pérdidas territoriales que ha sufrido la República Mexicana.

 

Si bien esta ínsula sólo cuenta con tres kilómetros de diámetro y su única riqueza natural es el fósforo (guano), finalmente un arbitraje del italiano Víctor Manuel III, del 28 de enero de 1931, decidió que Francia tenía -tiene- soberanía sobre dicho territorio. Un puñado de hombres y mujeres, encabezados por el capitán Ramón Arnaud, fueron abandonados a su suerte por el gobierno mexicano, los únicos compatriotas que defendieron esa minúscula porción de la Nación.

 

Nuestro autor ofrece un texto de impecable estructura y logra cabalmente su cometido, por fortuna no cae en el teatro didáctico, si bien es cierto hay muchos datos de carácter histórico, éstos sólo sirven para apoyar la anécdota, el desarrollo dramático de los sucesos. Todo corre con fluidez, tal vez el único pero es el final, un verdadero melodrama, creo ganó el sentimiento sobre la razón. Refiere el dramaturgo: “EL SUEÑO DE LA MANTARRAYA es una obsesión premonitoria; un delirio de Ramón Arnaud. Un asomarse a un futuro diferente. Lo es también para mí”.

 

Alejandro, como suelen hacer los verdaderos creadores, parte de lo sencillo para un gran montaje. Minimalismo, la arena se vuelve protagonista, ésta adquiere simbolismos, desde la “representación” de la isla, hasta… Los personajes bien delineados, psicológicamente se proyectan en el escenario; lo que el autor presume hablaron y pensaron tiene coherencia con el hecho histórico, marginalmente hay un panorama general de lo que ocurría en el continente: Porfirio Díaz, Madero, Huerta, en concreto, La Revolución Mexicana.

 

Los actores caracterizan varios personajes, los cambios son rápidos, no hay confusiones para el espectador, el vestuario permite ubicarlos, después los diálogos. Ainslie emplea el multimedia, ambienta el entorno insular y proyecta los títulos de los 23 cuadros que conforman la obra. Lo apoyan con su creatividad Brisa Alonso (vestuario), Xicoténcatl Reyes (diseño sonoro) y Eduardo Lizalde y Andrés López (video), el diseño de iluminación es del propio director.

 

Para el elenco mis respetos, no siempre es fácil caracterizar personajes de la vida real, siguen paso a paso las exigencias del texto y de la puesta, hay mucho desgaste físico, más emocional, con la manipulación de la arena. Lo conforman Luis Lesher, Antonio Zúñiga, Carlos Álvarez, Paola Pérez-Rea, Alfredo Monsiváis, Humberto Yáñez y el propio Alejandro Ainslie. Todos con diferentes formaciones, estilos, sin embargo cada uno aporta sus talentos en beneficio del todo, hay unidad, no uniformidad, lo cual enriquece la intención de Alejandro.

 

EL SUEÑO DE LA MANTERRAYA. LA ISLA DE CLIPPERTON, basada en el expediente sobre el caso en poder del Archivo Histórico Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores, se representa en una segunda temporada en el teatro Santa Catarina (Coyoacán, Ciudad de México), de miércoles a viernes a las 20:00, sábados 17:00 y domingos 18:00 horas.