Autor: Alejandro Laborie

TEATRO DE MOMIAS (ENTRE LO ESTÉTICO, LO FILOSÓFICO Y LO MITOLÓGICO)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Teatro de momiasInteresante, fuera de lo común, sui géneris, propositivo, más allá de los convencionalismos…, la lista de palabras como las anteriores son frecuentes en las notas y críticas de teatro, sin embargo, a la postre no dicen nada, son una forma de evadir un análisis riguroso, de hecho, yo las uso con frecuencia y, obvio, las seguiré empleando.

Teatro de momias es un planteamiento escénico de Luis Alcocer, dramaturgia y dirección, la cual es difícil, si no, imposible de ubicar. Una más de ese “teatro” inmerso entre lo estético, lo filosófico y hasta mitológico, sin descontar lo místico. Una rara combinación de varios elementos, los cuales, en principio, no tienen relación entre sí. Estrictamente no hay una anécdota, al menos en forma lineal, no existe una estructura tradicional, reiterando, indefinible, en esto radica su valor intrínseco.

En un primer momento se expresa que el orden cronológico es una ilusión, sobre la posibilidad de escribir la historia de nuestro futuro… nuestro mañana ya lo ha escrito un historiador… un ejercicio de filología -sin quedar claro qué es exactamente-, un texto difícil de asimilar. Después, un hongo, el de momificación en un barco infectando… para salvar a la humanidad primero hay que perderla… En esto las momias son y no son las protagonistas, representan la preservación más allá de la muerte, al menos eso creo.

La puesta en escena es un caos ordenado. Alcocer inserta una obra, Corazón doble, en la primera parte, producto de su autoría, sin que en forma estricta sea teatro en el teatro. El movimiento corporal es una coreografía, visualmente muy atractiva, una exhibición de danza contemporánea, apoyada por una musicalización y diseño sonoro operados desde una computadora. Proyección de filminas y efectos visuales abstractos para enmarcar lo que acontece en el escenario. Sin escenografía, sólo unas cabezas y unas máscaras. Más que vestuario, vemos momias, un hombre plastificado impresionante, un ente celestial… sólo por mencionar algo que sorprende a la mente. En síntesis, estamos frente a las últimas horas de la gran zozobra, del hombre que habitamos. Una alternativa, reiterando, difícil de definir, todo lo antes dicho por mi parte es un acto de prepotencia, querer describir con palabras es imposible.

Los participantes reúnen características de actores y bailarines, inclusive, hay fonominía, a cargo de Luis Alcocer Guerrero, Omar Francisco Armela, Jorge Chávez Caballero, Fafa Echeverría, José Alberto Gallardo y Arturo Serrano. Increíbles, no digo más para no caer en las expresiones comunes.

Teatro de momias tiene lugar en La Teatrería (Ciudad de México), los miércoles a las 21:00 horas, hasta el 3 de octubre. Un espectáculo para disfrutarlo o no, lo cierto es que no pasará desapercibido, para bien o para mal.

OLIMPIA 68 (TEATRO, VIOLENCIA Y DEPORTE)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de la producción, Facebook

Olimpia681A unas cuantas semanas de cumplirse el 50 aniversario del 2 de octubre y la celebración de los XIX Juegos Olímpicos, el primero recordado por la matazón de cientos de jóvenes indefensos llevada a cabo por el ejército bajo las órdenes de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, éste último considerado como el principal responsable. La segunda, diez días más tarde, la Ciudad de México se engalanaba y se enorgullecía por la presencia de lo más destacado del deporte mundial. Unos cuantos días nos bastaron para olvidar la masacre y gozar de la fiesta olímpica. Una vez más, la memoria nacional se perdió en el imaginario colectivo.

Flavio González Mello, en su calidad de dramaturgo y director, presenta una “exploración del territorio común entre teatro, violencia y deporte, que recrea aquel enardecido octubre de 1968, cuando el gobierno desató una brutal persecución política al tiempo que, como anfitrión de la Olimpiada, tiraba la casa por la ventana para presentar a nuestro país en sociedad” (Programa de mano), mediante el texto Olimpia 68, escrita en 2008, según el Diccionario de Teatro Mexicano del Siglo XX (Ed. Escenología).

Un texto interesante, sobre todo, por la mezcla de los temas. En principio nada que ver uno con el otro, en este caso se conjugan en el mismo escenario. Aborda, obvio, los asesinatos de los estudiantes, la tortura y las desapariciones. El deporte en varios sentidos, tanto positivos como negativos, tales como triunfo del “Tibio” Muñoz, a la vez se adentra en el dopaje (esteroides), la situación vivida por los atletas de lo que en ese momento era la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS). Resalta la importancia de los años de preparación para llegar a la justa, así como la concentración requerida, en muchos casos, para hacerla efectiva en unos cuantos segundos. Incluye relaciones interpersonales entre los deportistas de varias delegaciones, el lado humano. La obra es intrínsecamente valiosa por sí misma, hay imaginación, es propositiva, amena, con toques de humor.

Desde mi perspectiva lo anterior no se concretiza en la puesta en escena. Al primer acto le hace falta más ritmo, es plano en muchos momentos, algunos actores sin intencionalidad, sin fuerza, unos más bien en lo fársico, tal vez por resaltar la hilaridad, esto desdibuja la seriedad y profundidad de la temática. Más que escenografía se vale de la utilería; predominan muchísimos zapatos, creo simbolizan a los masacrados y parte de lo que padecen los deportistas, tanto interna como externamente. Varios géneros musicales de fondo. Altavoces, en algunos momentos lo dicho es inentendible. El vestuario deprimente.

Un grupo de doce actores dan presencia a múltiples personajes, todos unidos ante lo marcado por Flavio; hay unidad y entrega a pesar de lo antes mencionado; entrega si partimos que el montaje tiene una duración de tres horas.

Olimpia 68 se representa en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), hasta el 14 de octubre, de jueves a sábados a las 19:00, y domingos a las 18:00 horas.

HOMENAJE A JULIO CASTILLO (LA CITA ES EL 19 DE SEPTIEMBRE)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Considerado como un ícono de la dirección teatral nacional, para muchos el más importante de la segunda mitad del siglo XX, Julio Castillo será sujeto de un merecido homenaje a 30 años de su fallecimiento.
Nació y murió en la Ciudad de México. Egresado de la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes. Como actor participó en múltiples montajes. De sus más destacadas puestas en escena como director están: Orinoco de Emilio Carballido; Armas blancas de Víctor Hugo Rascón Banda; De película de Blanca Peña y De la calle de Jesús González Dávila, propuesta apoteótica, inolvidable. Su último montaje fue Dulces compañías de Óscar Liera (Datos tomados del Diccionario Mexicano de Teatro, Siglo XX, Ed. Escenología).

El homenaje se llevará a cabo el miércoles 19 de septiembre, de las 12:00 a las 20:00 horas, en el teatro que hoy lleva su nombre, en la sede del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México. Participarán Angelina Peláez, Carmen Buollosa, Delis Casanova, Félida Medina, Fernando de Ita, Gabriel Pingarrón, Isabel Benet, Jesusa Rodríguez, José caballero y Mauricio Jiménez, entre otros.

DE MONSTRUOS, GIGANTES Y OTRAS CALAMIDADES (EL ALTER EGO DE LOS NIÑOS)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Astillero TeatroEs de suponerse que en mayor o menor grado todos los infantes, sobre todo, cuando son más pequeños tienen alucinaciones que los hacen ver gigantes, fantasmas, producto de varias circunstancias, como pueden ser fobia a la oscuridad, a la soledad o porqué no, tener un padre alcohólico en el cual ven un ogro, lo importante es que no saben cómo enfrentar la problemática. AutTexto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Es de suponerse que en mayor o menor grado todos los infantes, sobre todo, cuando son más pequeños tienen alucinaciones que los hacen ver gigantes, fantasmas, producto de varias circunstancias, como pueden ser fobia a la oscuridad, a la soledad o porqué no, tener un padre alcohólico en el cual ven un ogro, lo importante es que no saben cómo enfrentar la problemática. Autor y director de la obra De monstruos, gigantes y otras calamidades, Oswaldo Valdovinos Pérez: “aborda la realidad del abandono de niños entre cinco y siete años de edad y de cómo lo enfrentan a través de la resilencia o del llamado constante y desesperado de atención, que generalmente se denomina hiperactividad”. Los monstruos, en este caso, en realidad son el alter ego de los pequeños. El texto está inspirado en El más gigante, escrito e ilustrado por Juan Gedovius.

“La historia aborda la relación de dos niños que, a su modo de ver y en su entrono, están solos: Javier, a quien ignoran por completo en su casa y Mónica, una niña que vive con un padre alcohólico. A partir de un encuentro fortuito en un parque que ambos frecuentan, los dos se darán la oportunidad de compartir su miedos, juegos y secretos, pero, sobre todo, la necesidad de saber que aún en la soledad se pueden encontrar amigos en quienes menos se espera” (Programa de mano). Alrededor de ellos, hay una serie de personajes que dan vida al desarrollo de la anécdota, tal es el caso de cuatro gigantes: un cíclope que representa la furia de un padre alcohólico; una mole de piedra llamada Macate, alter ego de Javier; Gucho, un anciano pelirrojo, abuelo de Mónica y Garvaza, una gigante roja, alter ego de Mónica. En su calidad de director, Oswaldo recurre a títeres (varias técnicas) una escenografía, (fundamentalmente, un barco, donde se representa una analogía entre los seres humanos y el mar, ambos pueden transcurrir en las tormentas). Actores y máscaras. La historia tiene profundidad, lo curioso es que el montaje es sencillo, lo cual permite a los infantes captar con amplitud la historia.

Un proceso de dramaturgia que llevó un largo tiempo para el resultado final, escenificado por Zohar Salgado, Sandra Rosales, Miroslava Figueroa, Itzel Casas y el propio Oswaldo, quienes actúan y manipulan a los títeres. Producción de la Compañía Astillero Teatro. México cuenta con una gran tradición titiritesca, por tanto, hay que reconocer el esfuerzo por mantenerla, desgraciadamente cada día son menos los grupos dedicados a esta expresión artística, esperemos no muera ante la envestida de los juegos electrónicos, hoy en boga. Un acierto a reconocer es que los monstruos no provocan miedo en los pequeñines, al contrario, les llaman la atención y están a la expectativa con lo que acontece en el escenario.

De monstruos, gigantes y otras calamidades se presentara hasta el 7 de octubre en el Teatro Benito Juárez (Ciudad de México), sábados y domingos a las 13:00 horas.
or y director de la obra De monstruos, gigantes y otras calamidades, Oswaldo Valdovinos Pérez: “aborda la realidad del abandono de niños entre cinco y siete años de edad y de cómo lo enfrentan a través de la resilencia o del llamado constante y desesperado de atención, que generalmente se denomina hiperactividad”. Los monstruos, en este caso, en realidad son el alter ego de los pequeños. El texto está inspirado en El más gigante, escrito e ilustrado por Juan Gedovius.

“La historia aborda la relación de dos niños que, a su modo de ver y en su entrono, están solos: Javier, a quien ignoran por completo en su casa y Mónica, una niña que vive con un padre alcohólico. A partir de un encuentro fortuito en un parque que ambos frecuentan, los dos se darán la oportunidad de compartir su miedos, juegos y secretos, pero, sobre todo, la necesidad de saber que aún en la soledad se pueden encontrar amigos en quienes menos se espera” (Programa de mano). Alrededor de ellos, hay una serie de personajes que dan vida al desarrollo de la anécdota, tal es el caso de cuatro gigantes: un cíclope que representa la furia de un padre alcohólico; una mole de piedra llamada Macate, alter ego de Javier; Gucho, un anciano pelirrojo, abuelo de Mónica y Garvaza, una gigante roja, alter ego de Mónica. En su calidad de director, Oswaldo recurre a títeres (varias técnicas) una escenografía, (fundamentalmente, un barco, donde se representa una analogía entre los seres humanos y el mar, ambos pueden transcurrir en las tormentas). Actores y máscaras. La historia tiene profundidad, lo curioso es que el montaje es sencillo, lo cual permite a los infantes captar con amplitud la historia.

Un proceso de dramaturgia que llevó un largo tiempo para el resultado final, escenificado por Zohar Salgado, Sandra Rosales, Miroslava Figueroa, Itzel Casas y el propio Oswaldo, quienes actúan y manipulan a los títeres. Producción de la Compañía Astillero Teatro. México cuenta con una gran tradición titiritesca, por tanto, hay que reconocer el esfuerzo por mantenerla, desgraciadamente cada día son menos los grupos dedicados a esta expresión artística, esperemos no muera ante la envestida de los juegos electrónicos, hoy en boga. Un acierto a reconocer es que los monstruos no provocan miedo en los pequeñines, al contrario, les llaman la atención y están a la expectativa con lo que acontece en el escenario.

De monstruos, gigantes y otras calamidades se presentara hasta el 7 de octubre en el Teatro Benito Juárez (Ciudad de México), sábados y domingos a las 13:00 horas.

A OCHO COLUMNAS (LA PERVERSIÓN DEL PERIODISMO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

No sin razón a los medios de comunicación se les ha denominado el Cuarto Poder (prensa, radio y televisión), por la influencia que ejercen en la opinión pública, ya sea por dar a conocer la verdad con objetividad sobre una persona o acontecimiento, lamentablemente también pueden desvirtuarla. Esto último es la perversión de los mismos, como lo plantea Salvador Novo en A ocho columnas.

El autor -quien conocía el ámbito noticioso- nos adentra en ese universo desde la prostitución de la palabra a cargo de esa mafia que desde la impunidad de su escritorio manipula la verdad, de cómo el principio -considerado como un derecho social- de la libertad de expresión se corrompe y se convierte en un chantaje, la forma de destruir, en este caso, la dignidad de un médico, cuyo único “pecado” es acabar con los monopolios de los laboratorios (medicinas), la mala administración de los hospitales… El afectado es el titular de la Secretaría de Salubridad, a quien le inventan una serie de mentiras, se le tilda de comunista y se le endilga el fallecimiento de su esposa, quien en realidad se suicidó. De un prominente doctor pasa al desprestigio. Una verdadera conspiración, un complot como diría…

Se le encarga a un incipiente reportero la nota que da lugar a la trama para el periódico más importante de la ciudad: El Mundo. Descubre que los valoras éticos son sólo un ideal, en la práctica no por fuerza se aplican, lo que conlleva tomar una decisión trascendente para su futuro. Si bien la anécdota gira en torno a lo anterior, Leñero entremezcla situaciones personales -inclusive sentimentales- de cada uno de los protagonistas. En principio es una obra de denuncia, imbuida con toques de sarcasmo e ironía provocando la hilaridad.

La dirección corre a cargo de Fernando Bonilla, pulcra, con buen ritmo, los clímax propuestos con la sutileza que requiere acorde a la temática, delimita la personalidad de los protagonistas de forma adecuada. Junto con Estela Fagoaga (vestuario), Elizabeth Álvarez (escenografía realista, la recepción de la oficina del director del periódico) y Tenzing Ortega (iluminación) crean la atmósfera ideal para el desarrollo de los vericuetos.

Luis Miguel Lombana, Sophie Alexander Katz, Alondra Hidalgo, Pedro de Tavira, Jerónimo Best, José Carriedo y Arnoldo Picazzo dan vida a tan singular historia. Luis Miguel excelente, destacan Sophie y Pedro, sin dejar por descontado un trabajo de conjunto.

A ocho columnas, expresión antigua con la que se destacaba una noticia relevante y trascendente en los periódicos, se representa en el marco de la programación del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México, Teatro Orientación, hasta el 23 de septiembre, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

LA BODA DE LOS PEQUEÑOS BURGUESES (DEL FRENESÍ AL AMARGO DESENCANTO)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

La bodaBertolt Brecht, pilar del teatro universal, nos legó una singular boda que transcurre “desde el frenesí ilusionado al amargo desencanto en una progresiva deconstrucción” (Programa de mano). Estamos frente a una adaptación, muy a la mexicana por el entorno en que se desarrolla, a cargo de Antonio Zúñiga, bajo la dirección de él mismo y el maestro Luis de Tavira. El título: La boda de los pequeños burgueses.

En honor a la verdad la versión queda a deber, si bien se conserva la esencia hay modificaciones sustanciales que tergiversan el fondo. Un texto llevado a escena en varias ocasiones en nuestro país, al escuchar de qué obra se trata y quién la escribió, las expectativas son altas, más si se toma en cuenta otras adaptaciones de Antonio. Él ha hecho muchas, inclusive de Madre coraje, dirigida a los infantes, del citado dramaturgo.

Una propuesta oscilante entre la farsa y la comedia, bajo la tutela de Antonio y Luis de Tavira, lo increíble es la intervención de este último, sin saber qué tanta fue su participación. El citado enlace matrimonial de Julieta y Román -¿tendrá algo que ver con los personajes de Shakespeare?-, sigue un guión predeterminado bajo la supervisión de un maestro de ceremonias o director. Inicia con la ceremonia religiosa para dar paso al banquete, digo de invitados sui géneris, de barriada con pretensiones ajenas a su condición social, clase media baja, ubicados en un México intemporal. Lo cierto es que los únicos que se divierten son los actores con su fiestecita, los espectadores gozan de algunos momentos de humor.

La escenografía, en principio un híbrido, porque a fin de cuentas está concebida con tiras de madera a lo largo y ancho del escenario y un simulacro de pasto, los marcos de unos cubos con sus respectivas plataformas, estos en su interior con una visión más realista sin apartarse de lo fársico, una iluminación sencilla cuya base son hileras de foquitos tipo navideño, diseñadas ambas por Jesús Hernández; el vestuario, de Derildy Bosch, de lo más folclórico, nuevamente en torno fársico. Al final un desenlace inesperado y desnudos poco menos que cursis.

Las actuaciones las encabezan Antonio Zúñiga, Mercedes Hernández, Isabel Benet y Cristián Cortés, entre otros. Antonio, como criticamos unos aspectos reconocemos otros, es el único digno de admirarle su profesionalismo, entrega y versatilidad, éstas son algunas de sus cualidades, el resto -cómo ya se mencionó- felices con su fiestecita escénica.

La boda de los pequeños burgueses, coproducción de la Coordinación Nacional de Teatro (Instituto Nacional de Bellas Artes) y Carretera 45, se presentará hasta el 30 de septiembre, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Teatro El Galeón del Centro Cultural de Bosque, Ciudad de México.

FOTÓGRAFO DE PERROS MUERTOS (FALSA IDEA DE LA FELICIDAD)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Cartel de la obra

FotógrafoEn términos sencillos, la felicidad es un estado de ánimo, así tenemos los que gozan con la lectura, el deporte, con el arte… no es algo concreto, depende de cada uno, de sus gustos, de la forma de asumir la vida. Sin embargo, hay quienes la buscan por el camino equivocado, como por ejemplo a través del alcohol. Alán Márquez aborda, en su calidad de dramaturgo, la complejidad del ser humano y su lucha por alcanzarla, en este caso el protagonista de Fotógrafo de perros muertos, en busca de una falsa idea de la felicidad.

Andrés, “se enfrenta a la batalla más importante de su vida, una batalla contra sí mismo y sus aflicciones; donde todo aparentemente confabula en su contra para sumergirlo en una espiral descendiente de emociones y riesgos. Él, su familia y seres queridos pagarán las consecuencias”.

Estamos frente a un montaje multidisciplinario: teatro, danza, cine, audiovisuales y música. Ocho actores y un músico exploran y reflexionan, confrontan al público, lo llevan a situaciones límite, lo cuestionan, en algunos casos provocan se vea reflejado en el escenario, claro, aquí se trata de un caso extremo. Andrés proviene de una familia disfuncional, abandonado por el padre cuando tenía cinco años de edad, una madre enferma quien desea ayudarlo, apartarlo del vicio, de las penas que lo ahogan en alcohol; la madre le dice: “necesitas ayuda”, Andrés expresa: “necesito morirme”. Un cuestionamiento rotundo a partir del existencialismo.

Abel González Gómez -director, diseñador de escenografía, iluminación y vestuario- basa su propuesta en la penumbra, tal vez el mundo tortuoso y de terror en donde se debate el protagonista, en donde se le aparece el demonio en su imaginario. En un pequeño espacio es milagrosa la puesta en escena. El elenco es heterogéneo aunque se logra cierta unidad. Manejo idóneo de los tiempos en los que transcurre la obra. Hay un narrador, quien ubica al espectador en los antecedentes y explica el por qué del actuar de Andrés. Manejo de imágenes explosivas con sutileza, valga lo que parece una contradicción. De forma forzada implica la danza en medio de un monólogo. El único pero, al menos notorio, son las múltiples escenas donde los actores y actrices gritan, grave por las dimensiones del espacio.

Jorge Arizmendi, Juan Manuel Raygoza, Minerva Velasco, Andrea Méndez, Rosenda Gazpel, Jorge Ramos, Ángel Zozaya y Danae Zeler conforman el elenco, que como ya se mencionó es heterogéneo, aún analizados uno por uno tiene escenas buenas y malas, por decirlo de alguna forma.

Fotógrafo de perros muertos, bajo el sello de BackStage Producciones y Talento, se presenta los miércoles de septiembre y octubre a las 20:45 horas, en el Foro 37 Teatro Boutique, ubicado en Londres 37, col. Juárez, Ciudad de México.

FRÁGIL (INTRASCENDENTE COREOGRAFÍA)

Por:Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Talía Falconi (Ecuador), bailarina, coreógrafa y artista escénica, según se expresa en el programa de mano, presentó una propuesta la cual a la postre resultó intrascendente, sosa, sin sentido, sin ninguna estructura. En la sinopsis se lee: “Una mujer habita tiempos vacíos y espacios sin presente…FRÁGIL -título- abre la posibilidad de explorar perspectivas distintas a partir de la acción recurrente, poniendo en juego la disyuntiva entre resistencia y punto de fractura como eje para el desarrollo y aparición de estados físicos que conducen hacia teatralidades alternas”.

 

Este larga transcripción, por si sola, invita, provoca, sin embargo, todo queda en una intención, nada, absolutamente nada, se proyecta en el escenario, todo queda a la imaginación, a medida que trascurre el tiempo, todo se desvanece, se ignora cuáles son las “teatralidades alternas”, en favor de Falconi aceptar que las “nuevas” tendencias me rebasan, mi imaginación no da para tanto.

 

La coreografía, en términos generales, parece desarrollarse a cámara lenta, la estructura dancística es muy simple, algunas muestras de flexibilidad corporal (estudió en la Escuela Nacional de Circo Annie Fratellini); cero expresividad facial. Prácticamente sin escenografía -tres sillas-; unos listones rojos, supongo deben tener alguna simbología concreta, lo cierto es que cada quien puede dilucidar lo que quiera.

 

Música en vivo a cargo de Federico Valdez (múltiples instrumentos), momentos gratos por decirlo de alguna manera, otros simplemente ruidos. Falconi emplea el video, mismo que en nada contribuye para enriquecer la escenografía, puede prescindir del mismo. El vestuario de lo más simple y una iluminación elemental.

 

Tal vez el potencial público presintió o intuyó, sólo 16 espectadores en la primera de la tres funciones programadas en el Teatro de la Danza “Guillermina Bravo”, como parte del ciclo EXPLORA TUS SENTIDOS.

 

Agosto 2018

 

36 HORAS CUENTA ABAJO (LAS ÚLTIMAS HORAS DE VIDA DEL CHE GUEVARA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía de Denisse Anzures

 

36 horas

 

Un ser a quienes algunos consideran un mártir, un héroe, sin embargo, para otros un simple guerrillero. Cada quien puede asumir la postura acorde a sus convicciones, lo cierto es que a 51 años de de su muerte su imagen es un icono, aun entre los jóvenes quienes no habían nacido cuando cuando fue fusilado.

 

¿A quién nos referimos? Nada más y nada menos se trata de Ernesto “Che” Guevara (1928, Argentina-1967, Bolivia). José Rivera es considerado como uno de los más destacados autores de origen latino, a pesar de escribir en inglés. Adquirió prestigio al ser nominado al Óscar por el guión DIARIOS DE MOTOCICLETA, en donde aborda los años de juventud del Che. Ahora no adentraremos en 36 HORAS CUENTA ABAJO (el título original era ESCUELA DE LAS AMÉRICAS). El texto nos presenta a un hombre idealista, siempre justificando sus acciones, aun cuando al final no está seguro si éticamente su proceder fue el correcto,  pero sin apartarse de sus ideales. Ha sido herido por miembros del ejército boliviano y confinado bajo arresto en una escuela de La Higuera, Bolivia. En ésta trabaja la maestra Julia Cortés, a quien se le permite convivir con él por cortos periodos de tiempo.Entablan diálogos -ficticios- con diferentes puntos de vista, en vez de enfrentarlos los acerca, inclusive más allá del hipotético racional. Uno de los temas centrales la importancia de la educación.  Curiosamente Julia cita a su madre: “Las ideas son la mejor arma que tenemos”, palabra que bien se le podrían atribuir al Che. A grandes rasgos es la trama planteada por Rivera. Por cierto, la maestra vive en Bolivia, cuenta con 92 años de edad.

 

Estos encuentros ficticios recaen bajo la dirección de Otto Minera, destacado en el rubro del denominado Teatro de Arte. Mantiene un excelente ritmo de principio a fin, su tiempo a cada diálogo, a pesar de los extenso de las conversaciones, de lo cual no tiene responsabilidad. Se apoya en una escenografía compuesta por tres espacios, independientes entre sí, obvio al centro el aula del plantel donde acontecen las disertaciones. Sin caer en la parafernalia, destaca la iluminación de Tera Uribe, un diseño de vestuario discreto de Estela Fagoaga. Además efectos sonoros, el sobrevuelo de una helicóptero y metrallas.

 

Las actuaciones: Carmen Mastache (excelente como Julia, de la sensación de que todo lo expresado le sale del corazón, probablemente la actriz es admiradora del Che); Juan Valero y Edgar González (cubanos), Anilú Pardo, Josué Aguilar y Alejandro Gama. Todos capitan a la perfección la intencionalidad dramatúrgica como de la puesta escénica, a pesar que que los dos últimos son circunstanciales y no se comportan como soldados.

 

36 HORAS CUENTA ABAJO tiene como sede La Gruta, Centro Cultural Helénico, Ciudad de México, hasta el 23 de septiembre, los viernes a las 19:00 y 21:00, sábados 18:00 y 20:00 y domingos 17:00 y 19:00 horas. Las funciones de los viernes a las 19:00 horas tendrá un 50% de descuento para estudiantes.

CASQUITO (ADMIRACIÓN POR EL PADRE HASTA SUS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Teatro a una sola voz

Joaquín Alexis Robles -autor, director e intérprete- fue el encargado de la inauguración en la Ciudad de México del ciclo Teatro a una sola voz 2018, que reúne monólogos procedentes de varias entidades federativas de la República Mexicana, con doce sedes a lo largo y ancho del territorio nacional. Se trata de un esfuerzo para la promoción y difusión de esta expresión teatral, para unos, el máximo reto para un actor o actriz, para otros, un simple ejercicio escénico.

 

Oriundo de Chiapas, Joaquín Alexis mostró deseos, preparación y entrega, y demostró que cuando hay todo esto, se pueden superar las limitaciones propias de la provincia, donde en muchos casos se trabaja con lo que está al alcance, sin apoyos institucionales, son más la voluntad y el amor al arte que los beneficios que se pueden obtener. Casquito fue el unipersonal seleccionado para la apertura de la muestra. En la comunidad Cabeza de Toro, donde radica nuestro Joaquín, a orillas del manglar chiapaneco: “un niño crece entre montes y playas, teniendo a su padre como modelo, a quien seguirá hasta el final de sus días”. El autor explicó, antes de la tercera llamada, se trata de un cuento, nada está basado en la vida real, lo que es gratificante porque la conclusión es una verdadera tragedia. Para él es una gran satisfacción presentarse en el patio de su casa ante un público sencillo, pero sensible, sin embargo, el Teatro Orientación no lo amedrentó, por el contrario, se engrandeció y cautivo al público.

 

El mismo actor con la responsabilidad de caracterizar, con precisión, a cinco personajes -Casquito (mote por poseer una joroba al estilo de una tortuga), M, Mamá, Papá y Bodoque, tal vez el único “pero” son los desgastados giros de 180 grados para los desdoblamientos. El monólogo posee humor, éste brota tanto del texto como de la actuación. Como suele suceder en estos encuentros, no hay escenografía y la iluminación es elemental, sin embargo, Joaquín posee los suficientes recursos para inundar con su talento el escenario.

 

Teatro a una sola voz 2018 tiene lugar en los teatros El Granero y Orientación del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México, hasta el 2 de agosto, en los horarios habituales.