Autor: Alejandro Laborie

REY Y REY (CUENTO BASADO EN ESTRUCTURAS FAMILIARES MODERNAS)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen cartel promocional.

 rey ligero

La Compañía Nacional de Danza (CND) engalanó el Centro Nacional de las Artes (CENART) con la puesta en escena de Rey y rey, ballet basado en el libro infantil con el mismo título, de Linda de Hann y Stern Nijland, originalmente editado en 2000 en holandés. Ha sido traducido posteriormente a varios idiomas, entre ellos al inglés, al español y al catalán, según consigna Wikipedia. No soy muy dado a consultar información en Internet para mis notas, pero el tema me llamó la atención, porque en el 2010 Perla Szuchmacher dio a conocer Príncipe y príncipe (Diccionario Mexicano de Teatro. Siglo XXI, Editorial ESCENOLOGÍA), con la misma temática y de igual forma la anécdota se desarrolla en un reino, lo cual me lleva a pensar en plagio, al menos de fondo, es demasiada la coincidencia.

 

La sinopsis -programa de mano- expresa; “Rey y rey narra la historia de una reina que decide dejar el mando y le exige a su hijo, el príncipe, que se case para que pueda ser coronado rey. El príncipe conoce a varias princesas, hasta que la última que se presenta ante él llega acompañada de su hermano, quien inmediatamente llama la atención del príncipe, por lo que ambos se enamoran, se casan y se convierten en Rey y rey”.

 

La coreografía y concepto musical está a cargo de Demis Volpi, quien “narra” la historia en forma elegante, sutil, sin provocaciones, simplemente el espectador está frente a un hecho creativo, artístico, enmarcado en una estética que no hace cuestionamientos, es “simplemente un cuento basado en estructuras familiares más abiertas…”. En realidad al emanar de un cuento, la fantasía es el medio donde se desenvuelven los personajes, con la ventaja de ser lo que se percibe desde la sala de butacas, a tal grado que es apta para infantes.

 

El diseño de escenografía es responsabilidad de Jorge Ballina, sencilla para los parámetros a los que nos tiene acostumbrados, varios fondos a través de cortinas que se abren y se cierran para recrear diferentes espacios, indeterminados, si se quiere. La música es en vivo y los coros son parte fundamental del concepto musical, con arreglos de David Pérez Ávila. La reacción del público fue acorde al planteamiento, hubo apertura a pesar del planteamiento, ni los conservadores chistaron, lo cual es digno de reconocimiento para la CND.

 

Rey y rey se representa en el Teatro de las Artes (CENART), Ciudad de México, 28 y 29 de julio, 12:00 y 14:00; viernes 3 de agosto a las 16:00 y 18:00, y sábado 4 y domingo 5 de agosto, a las 12:00 y 14:00 horas.

QUE DEJEN TODITOS LOS SUEÑOS ABIERTOS (HOMENAJE A FRANCISCO GABILONDO SOLER CRI-CRI)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 Cri cri

Conocido por todos, inclusive en muchos casos por las nuevas generaciones, Francisco Gabilondo Soler, Cri-Cri, escribió un sinnúmero de cuentos y canciones que han quedado en la memoria, en el consciente de todos los que nos negamos a dejar de soñar, vivir un mundo de fantasía donde sus personajes recrean historias, música, coreografías. En torno a él, su creación incluye 226 canciones y más de 500 seres que cobraron vida gracias a su talento y creatividad, con los que enmarca el entretenimiento de millones de infantes y adultos, no sólo en la República Mexicana sino en el ámbito internacional.

 

Mario Iván Martínez, reconocido histrión, cantante y cuenta cuentos le rinde un emotivo homenaje, donde interpreta temas clásicos como La marcha de las letras, Che araña y El ratón vaquero, sin embargo, incluye otras poco populares como La sirenita, un poema de canción y una gran musicalización. El programa incluye, además de las ya mencionadas: Caminito de la escuela, El barquito de cáscara de nuez, Chong ki fu, Jorobita, El fantasma, Los sueños, El jicote aguamielero y Juan pestañas.

 

Espectáculo emotivo, cautiva a los pequeñines, a sus padres, a sus abuelos, más de alguno canta a la par de Mario Iván, en la memoria está la ingeniosa producción temática. Sin escenografía, tan sólo unos cubos, la producción se apoya en el multimedia donde se proyectan lugares, escenas para respaldar el trabajo de los intérpretes. Además de Mario Iván, tienen presencia escénica Jimena Parés y Pablo Rodríguez, un trío para deleite del respetable.

 

Que dejen toditos los sueños abiertos se presenta en el Teatro Julio Castillo, del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), hasta el 19 de agosto, sábados y domingos a las 12:30 horas.

KYBALIÓN (SIETE PRINCIPIOS, CAMINO HACIA LA VERDAD)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Bajo la dramaturgia y dirección de Sergio Rüed, el teatro enmarca siete principios de la alquimia hermética, filosofía basada en el poder de la mente y el dominio de sus variantes. Estos son: mentalismo, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causa y efecto, y generación. El texto está inspirado en el libro homónimo del título de la obra, de Hermes Trismegisto, por lo cual no entraré en la explicación de cada uno de ellos, además de no ser motivo de la presente, simplemente los remito a la publicación antes citada.

 

Esta postura gira en torno a un fondo dramatúrgico, a partir del secuestro de un infante y todas sus consecuencias, una familia se destruye: la madre buscando a su hijo sin descanso; por otra parte, el padre se dedica a la meditación. Esos casos donde a pesar de haber pagado el rescate, la víctima es privada de la vida. Años para resolver el caso y dar con los responsables. Un día se presenta en la morada del padre un ser misterioso, quien propone la firma de un contrato para…, quien resulta ser el mismo Lucifer. Hay una serie de planteamientos, de disertaciones en torno a las circunstancias, mismas que en forma sutil desencadenan una relación con los siete principios antes mencionados. No es una cátedra de carácter religioso o místico, sólo una forma filosófica de encausar la vida para alcanzar la felicidad y la tranquilidad existencial.

 

Se debe reconocer la belleza y profundidad en las palabras y pensamientos emanados de la sensibilidad de Sergio Rüed, una forma diferente de presentar un texto. Si alguna vez he mencionado que hay obras que invitan a la reflexión, ésta lo hace con creces, de hecho, por sí misma, es una reflexión, va más allá de lo visceral, del romanticismo, de lo panfletario, es una oda al humanismo en el más estricto sentido del término. Un diálogo entre Hermes, Buda, Heráclito y Lucifer. Más importante aún, una charla con el público que absorto se embelesa con lo expresado.

 

Sin embargo, el teatro va más allá de un texto, requiere de un director y de un elenco que engrandezcan la dramaturgia. Sergio lo logra, a partir de la sencillez escenográfica, curiosamente realista, lleva a buen puerto el conjunto, en forma integral une ideas y acciones, si bien hace de la palabra un mar en cuyas aguas hay una inmersión por parte de los espectadores, mediante una acción calculada, pausada y profunda todo queda al alcance, no se requiere de inspecciones que el teatro no está obligado a provocar. El reparto lo integran Adrián Alarcón, excelente, lo mejor de su carrera, por fin encontró un equipo acorde con sus capacidades histriónicas; Yun Flores, entregada y convincente en sus intervenciones y el propio Rüed, quien muestra en todo momento que más qué actuar, siente, vive todo lo que dice en el escenario.

 

Kybalión concluyó su temporada en el Foro Novo, con gran éxito y llenos totales, por fortuna, como lo comentó Adrían Alarcón -a quien no le perdono me haya invitado a la última función- ya están en la búsqueda de otro espacio y reponer el montaje a la brevedad posible.

BELISA ¿DÓNDE ESTÁS? (EL MISTERIO DE LAS NIÑAS DESAPARECIDAS)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Gran problemática en el ámbito nacional es la desaparición de infantes y jóvenes, principalmente niñas y jóvenes adolescentes. En días recientes mucho se ha hablado de la trata de blancas, situación que en muchos casos inicia con la privación ilegal de la libertad, sin importar edad o condición social. La explotación no sólo es sexual, se da en el territorio laboral, esto es, féminas quienes son obligadas a trabajar contra su voluntad, una esclavitud contemporánea, bajo condiciones infrahumanas, en muchas ocasiones sin recibir paga alguna.

 

El tema es llevado al teatro, esto no tendría nada de novedoso, sin embargo, Berta Hiriart -dramaturga y directora- tiene como destinatarios de su texto, fundamentalmente, a los infantes. Considera es tema que el teatro para niños debe abordar para crear conciencia en ellos, de los peligros a los que están expuestos. De hecho, se abre una posibilidad preventiva y motivo de reflexión en los adultos.

 

La obra se intitula Belisa ¿dónde estás? (el misterio de las niñas desaparecidas); el montaje emplea varios recursos: un carromato, títeres (diferentes técnicas), una bicicleta, instrumentos musicales (flauta, pandero y tambor), máscaras, coreografías (tap, flamenco), canciones (rap), mímica, dragón chino y multimedia. A pesar del anterior listado, la puesta en escena es “sencilla”, accesible para los menores, el tema es tratado en forma sutil, inteligente, sin amarillismo. Como la mayoría de las historias dirigidas a nuestros hijos, obvio, hay un final feliz con un discurso moralista.

 

María del Carmen Félix (alegre, vivas, ágil, carismática, es el alma de la propuesta), Alberto Cerz y Benjamín Martínez interpretan varios personajes, manipulan títeres, bailan y cantan, son el deleite de los niños, padres y abuelos.

 

Belisa ¿dónde estás? (el misterio de las niñas desaparecidas), se representa en La Gruta, Centro Cultural Helénico, Ciudad de México, hasta el 14 de octubre, los domingos a las 13:00 horas.

ENEMIGO DEL PUEBLO (CONFLICTO ENTRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen del cartel promocional

El enemigo del pueblo1Acabamos de concluir un proceso electoral en la República Mexicana, un toma y daca entre los candidatos, un preocupación e incertidumbre reales entre los inversionistas y empresarios particulares, y las posturas de los entonces candidatos a la presidencia, verdaderos conflictos entre los intereses públicos y privados. Por ello nada más oportuno que la reposición de Enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen, en versión libre y dirección de Daniel Gaitán.

La adaptación se caracteriza por varias modificaciones con relación al texto original, sobre todo a la estructura dramática. En concreto, se redujeron los personajes a tan sólo seis; se deslizan hechos que rebasan en tiempo el final del siglo XIX donde transcurre la historia y, por último, lo más alarmante: el cambio de carácter y forma de ser del Dr. Stockmann, personaje principal, quien pasó de un hombre bonachón originalmente a un misógino, agresivo, malhablado y medio desadaptado con relación a su entorno familiar y social. La gran pregunta era: ¿Ante todas estas modificaciones qué quedaba de la esencia de Ibsen en esta versión mexicana? Una segunda interrogante: ¿No era más “fácil” elaborar un nuevo texto?

A través de dos hermanos, los Stockmann, uno el alcalde y el otro el doctor del pueblo. El primero representa lo público, el poder, el manejo de los recursos, la manipulación, la corrupción; el segundo, el interés de la comunidad, la salud como prioridad ante lo económico. Más que un conflicto político es ético. Profundiza Gaitán en conceptos, con una visión contemporánea, tales como la democracia, la censura y la autocensura de la prensa, el bien común, los derechos humanos. Además hay un análisis sobre las consecuencias al interior de una familia. En concreto: ¿qué se debe hacer?

El conflicto se centra en un balneario. Por un lado, desde su apertura ha aportado un importante ingreso económico en beneficio del poblado, sin embargo, sus aguas son tóxicas, dañinas a largo plazo para la salud. ¿Se debe alertar, cerrar y remodelar? Se convoca a una asamblea pública, ahí se determinará el destino del conflicto.

Gaitán logra una gran adaptación, moderniza el tema y lo enriquece con una visión conceptual contemporánea. Hay una buena dosis de humor, de ironía, de sarcasmo, esto es, a través de la hilaridad aborda la seriedad. Lleva a los espectadores mediante un hilo conductor congruente con cada personaje, invita a la reflexión, no en forma pasiva, por el contrario, el público -una parte- participa con unas pistolitas que disparan burbujas de jabón, éstas se utilizan cuando hay un comportamiento reprobable e inmoral por parte del protagonista, el Dr. Stockmann.

Como director emplea el multimedia apoyado con voz en off, fundamentalmente para instruir sobre el uso y sentido de las pistolitas. Con la colaboración del gran maestro Alejandro Luna, se presenta una escenografía sobria, sutil y elegante: un mapa del barrio de Coyoacán, reproducción de uno elaborado en 1847 por espías estadounidenses. Una formidable y creativa iluminación. Juventud y experiencia se dan cita en el mismo escenario. Gaitán con maestría embona las diferentes, más bien opuestas personalidades, sin caer en lo panfletario -sólo en el discurso moralista de la conclusión-, conjuga las ideas políticas del socialismo y psicológicas del psicoanálisis, así como un severo cuestionamiento al capitalismo. Dramaturgo-director se encuentran estéticamente para beneficio del teatro.

Luis Rábago y Antonio Rojas excelentes, sobre todo el primero, convincente, nuevamente en uno de sus mejores papeles en su larga trayectoria. Los acompañan Amanda Schmels, Ana Paola Loaiza, Miguel Cooper y Rodrigo Alonso, quienes dan realce a la puesta cuando se vuelven protagonistas.

Este enfrentamiento entre lo público y lo privado, cuando dos posturas son válidas por contradictorias que parezcan entre sí, se representa bajo la producción de la Compañía Nacional de Teatro y escenifican en el Teatro Julio Castillo, de la Unidad Cultural del Bosque, Ciudad de México, hasta el 12 de agosto, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

SHANGHÁI (AGONÍA Y FIN DE UNA RELACIÓN)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen del cartel promocional

Shanghaái (1)Una pareja -dos hombres- viven una tormentosa, enfermiza, dependiente, sadomasoquista y hasta esquizofrénica relación. Estamos frente a la agonía y fin, una ruptura más física que emocional, en Shanghái, escrita por Gibrán Ramírez Portela, bajo la dirección de Pablo Marín. El volante publicitario expresa: “La puesta es un estudio violento, minucioso, casi científico sobre la separación amorosa…” (Las cursivas son mías)

A fuerza de ser sincero, sobre todo objetivo, de “casi científico” no tiene nada y en lo que a mí concierne dramatúrgicamente la obra es paupérrima, no hay nada en el contenido que no hayamos visto y oído en decenas, cientos de textos. Carece de una estructura psicológica definida, sólo dos desquiciados en escena, viviendo una circunstancia inexistente, más bien alucinan en un “viaje simbólico”, ambos buscando y encontrando problemas donde no los hay, las telarañas están en sus mentes irracionales y en la falta de imaginación del autor.

Uno de los susodichos un día de la nada decide radicar en Shanghái y, literalmente, arrastrar al otro al citado destino. La pobreza dramatúrgica es tal que por momentos el protagonista es un avión y en forma paralela la aeromoza. Una obra, por cruel que parezca el calificativo, instrascendente.

La dirección de Pablo Marín remarca lo antes dicho. Unas sillas con las que pretende crear simbolismos, unas esferas alumbradas en rojo para que la mente del espectador ubique la historia en la citada ciudad. El escenario le queda grande, pudo trazar una línea a lo ancho y ya, de ahí, en buena parte del montaje, no se desplazan los actores, formaditos con una acción mínima. En complicidad con Ramírez abusa de la narrativa, nuevamente sin acción, y se vale de distractores para justificar su intención. Cuatro en escena, omito los nombres porque el volante publicitario menciona a seis, como no los reconozco no les puedo atribuir su colaboración en lo que pretende ser una propuesta teatral.

Shanghái tiene temporada hasta el 22 de agosto, martes y miércoles a las 20:00 horas, en el teatro Sergio Magaña -por cierto éste cumplió 27 años de su habilitación como espacio escénico el 26 de julio-, ubicado en la Ciudad de México.

PEQUEÑAS INFIDELIDADES (LA VENGANZA ES PACIENTE)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Encuentro “casual” entre Emma y Alejandro. Después de 20 años de disuelto su matrimonio, se dan la oportunidad de aclarar sus diferencias, exponer sus reclamos, rencores, resentimientos e intentos para recordar algún momento de felicidad. Lo anterior es el fondo de Pequeñas infidelidades, del dramaturgo argentino -radicado en Miami-, quien con anterioridad nos deleitó con Cita a ciegas. El montaje está bajo la dirección de Víctor Carpinteiro, escenografía e iluminación de Mónica Kubu, vestuario a cargo de Cristina Souza.

¿Es capaz un hombre de sembrar la vida de su esposa de terror? ¿Se pueden discutir cuestiones más que obvias? Disertar las diferencias entre la verdad y el engaño. Afirmar que en cuestión de sentimientos no hay una verdad absoluta. ¿Es factible ser tolerante ante la hipocresía? Lo cierto y fundamental es que la venganza es paciente sin importar el tiempo transcurrido entre la ofensa y el desquite. El cobro de la vejación es sorprendente, inimaginable, sólo Diament lo pudo concebir.

El texto es fuerte, a medida que transcurre la obra, los diálogos van de lo afable a lo hiriente, sobre todo por parte de Emma, cuyo propósito es acabar con Alejandro, quien trata de abogar a su favor. Palabras con un dejo de admiración, esto es, de sorpresa ante las evidencias del pasado.

Carpinteiro asume un ritmo idóneo, a pesar de la temática nunca cae en exabruptos; perfecto desplazamiento escénico; diálogos pausados más allá de las palabras, se transmiten emociones, sentimientos y resentimientos, una caminar entre la frustración y desenmascarar al otro; maneja con precisión el rencor, la amargura postergada durante 20 años. Apoyado en Kuble, la escenografía es en apariencia el espacio vacío de un departamento, sin embargo, Víctor lo llena con su dirección de actores, cumple aquella tesis de que para llenar un escenario primero hay que vaciarlo. La iluminación es apariencia sencilla, crea el medio para el encuentro. Cristina opta por un vestuario casual, también sencillo, pero ad hoc para la ocasión y los personajes.

La trama es protagonizada por Ángeles Marín y Luis Cárdenas White. La primera consolidada como actriz, madurez y presencia escénica; con inteligencia, sin falsas poses, saca avante a su personaje con creces; cambios de estado de ánimo indiscutibles, ella llena el espacio aparentemente vacío, un gozo verla en el rol de Emma. Luis a la altura de los retos dramatúrgicos y escénicos, sus expresiones faciales convincentes, tanto en la hipocresía como en el sarcasmo. Una pareja para el deleite de los amantes del buen teatro.

Pequeñas infidelidades tiene lugar en La Teatrería (Tabasco 152, col. Roma, Ciudad de México), el domingo 29 de julio a las 19:00; del 7 al 28 de agosto, los martes a las 21:00, y del 9 al 30 de septiembre, los domingos a las 19:00 horas.

EL HILADOR (CRUZAR FRONTERAS METAFÍSICAS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Crédito de la fotografía: Paulina Watty, de Once Once Producciones

 

El hilador

Pertenezco a una generación que creció escuchando cuentos, desde los tradicionales hasta los que inventaban nuestros abuelos y padres, era un deleite imaginar, transformar palabras que nos hablaban de personajes, de situaciones, de lugares, de emociones… Acudo al teatro y me encuentro con una escenificación de “una historia de amor… con algunos detalles colaterales”, poco o nada ortodoxos; la posibilidad de combinar la realidad con la ficción y cruzar fronteras metafísicas. El texto lleva por título EL HILADOR, producto de la imaginación, creatividad y talento de Paula Zelaya Cervantes, joven dramaturga a quien no tengo el gusto de conocer, sin embargo, con esta obra, además dirigida por ella misma, es indudable que los tres adjetivos me permiten, sin temor a equivocarme, estamos frente a una promesa, por llamarlo de alguna forma, hecha realidad. No sé su edad, el programa de mano refiere su juventud y una formación en importantes instituciones en el extranjero, así como un buen número de becas y reconocimientos.

 

La historia nos remite a un mundo donde un niño huérfano es reclutado por la Muerte, para traer y llevar fallecidos; una niña, quien ama la luz de la velas, que eran elaboradas por su padre, fallece cuando la primera decide que es hora de su partida. Hay un encuentro entre ambos, creo que más que infantes se deben ubicar en la adolescencia, surge un sentimiento entre ellos; sin embargo sólo pueden estar juntos cuando alguien muere, por ello urden un plan para lograrlo. Como en todo cuento que se precie de serlo hay una madrastra malvada y malhablada, la cual es más referencia circunstancial que protagonista. Sin embargo, en ese mundo, digamos onírico, no encuentran la tranquilidad para su felicidad, deciden trasponerlo para incursionar en el mundo real, Más odiseas, la esclavización con las preocupaciones de lo cotidiano, en ocasiones intrascendentes y aburridas. No abundo para no vender la trama de esta fascinante historia, qué si bien tiene mucho de narrativa, como debe ser, a la postre se convierte en un cuento dramatizado.

 

Paula, como directora, sorprende. Junto con su escenógrafo e iluminador, Sergio Villegas y Matías Gorlero, respectivamente, sin descontar el diseño de vestuario de Sara Salomón, concibe(n), más allá de un lugar, un espacio tétrico, fantasmal, lúgubre, sombrío, la atmósfera ideal para evitar caer en el terror y dar paso a una historia conmovedora a pesar de presencia de la Muerte y los daños colaterales de esta odisea. La caracterización la última sale de los convencionalismos que conocemos y desgastados, otro acierto, es más hay momentos de intenso humor provocados por ésta, además responsable de los efectos especiales en escena, técnicamente sencillos pero efectivos.

 

Ana González Bello (Elena), Eván Regueira (Quirón), y Marcos Rodosh (Muerte) espléndidos, naturales, no dramatizan un cuento, se introducen en él, son parte de la historia, más importante llegan a lo más profundo de quienes disfrutan la labor histriónica de estos actores. Al concluir la función a la que asistí, no era para prensa e invitados especiales, el público, en su mayoría jóvenes, los ovacionó de pie, considero que con este último comentario, no hay más que agregar.

 

EL HILADOR, se representa en el Teatro Helénico, Ciudad de México, los miércoles a las 20:30 horas.

 

 

Julio 2018

 

TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS (PLASTICIDAD ATLÉTICA Y ESTÉTICA

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Ten cuidado con lo que deseas

Una demostración de plasticidad atlética y estética tuvo como sede, en función única, la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, de la propuesta coreográfica intitulada TEN CUIDADO CON LO QUE DESEA, del coreógrafo e intérprete Francisco Córdova, al frente de la Compañía Physical Momentum Scenic Action. Si bien hay toda una intencionalidad artística, los integrantes de la agrupación demostraron que antes que bailarines son verdaderos atletas, con una fortaleza física combinada a la perfección con la flexibilidad y agilidad, a esto hay que agregar la emotividad que transmitieron, contagiaron, convirtieron el escenario en un festín de danza contemporánea.

 

Expresa Córdova, en el programa de mano, se trata de una propuesta que expresa y habita la arquitectura de un infierno contemporánea: “Muros como metáforas de nuestro deseo, obstáculos continuos hacia ningún lugar en un terrible episodio de sinrazones y pérdidas infinitas. Las fronteras son humanas y los muros nuestros miedos. Fronteras entre nosotros y nuestros deseos que nos permiten seguir fallando y esperando alguna eterna salida”.

 

Digamos que lo anterior sería la dramaturgia, el hilo conductor de un planteamiento con alto contenido metafísico y filosófico. Como suele suceder en la danza contemporánea, una cosa es lo que se quiere vea y comprenda el espectador y otra que así sea. Lo importante es disfrutar de las posibilidades corporales de los bailarines, de su expresividad en el más amplio sentido del término, superar las situaciones límite exigidas, arriesgar el físico y salir avantes por el profesionalismo, entrega y amor a una profesión que se resume en una palabra: ARTE.

 

Si bien la coreografía es espectacular, los apoyos merecen los mismos calificativos. El diseño escenográfico de Fernando Feres, formado al lado de Jorge Ballina, representan los muros de los que habla el coreógrafo, sin embargo, no son estáticos, tienen movilidad -si se me permite la expresión- es una “escenografía danzante”; giran, suben y bajan, se agrandan y achican, son versátiles, comparten la agilidad de los intérpretes. La iluminación fuera de serie, 50 “lámparas” y más, no se limitan a alumbrar, son parte de la atmósfera psicológica de los personajes, quienes representan parte del ser y quehacer del ser humano cuando éste no tiene plena conciencia de lo qué desea y qué desea, sin descontar la musicalización cautivadora. Como concluye Córdova: “Cuidado con respirar, pensar, amar y vivir, porque se nos puede cumplir” En fin le daremos el beneficio de la duda, porque asistimos con la ilusión de un gran espectáculo y se nos cumplió.

 

PROSTÉTICO DE CORAZÓN (OBRA SOBRE LOS CAMBIOS Y TRASCENDENCIA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen toma de la página en Facebook de la producción

 

PROSTÉTICO DE CORAZÓN

 

 

Adaptación o una versión libérrima sobre NO PUEDO IMAGINAR EL MAÑANA, de Tennesse Williams, Jorge Luis Chávez aborda, en una propuesta por demás sui géneris, un conjunto de temas de los más diversos relacionados con los cambios o transformaciones en diferentes rubros humanos: La trascendencia, la muerte, el tiempo… Surge una interrogante: “¿Cuál es el poder de la ficción frente a los hechos abrumadores de nuestra realidad?” Se debe dar crédito al dramaturgo por la forma para vincular un texto con alrededor de 50 años de ser concebido con nuestro entorno contemporáneo.

 

Vayamos a la pregunta. Se habla de ficción porque hay teatro en el teatro, esto es un actor y una actriz interpretan una obra de Wlliams y a través de ella dejan al descubierto sus debilidades, sus miedos, sus inseguridades, afectaciones propias del ser humano que no han cambiado en mayor grado en cinco décadas. Los diálogos, por momentos, parecieran, sólo en apariencia, absurdos, un caos producto de la inestabilidad emocional. Sin embargo, exigen una profunda atención del público para captar la intencionalidad, a la filosofía de fondo que los inunda, como por ejemplo el lento trabajo de la muerte. Texto inteligente, apela a la razón, por lo mismo a la reflexión.

 

Si el texto es sui géneris más lo es la puesta en escena. Dos actores -hombre y mujer- representando a otros o proyectándose ellos mismos, por qué no a una parte de la humanidad. Todo inicia con la lectura de una serie de acotaciones indicadas por el director real, Luis Alcocer, para ubicar los planteamientos a seguir en el escenario y orientar a los espectadores, hasta cierto punto de manera informal. Durante, más o menos, la primera media hora, aparte de lo mencionado, no hay texto, en el escenario se da cabida a una mezcla entre pantomima, lenguaje corporal y danza contemporánea, aun cuando en principio pareciera lo mismo en este caso no lo es. Desde mi particular opinión este fragmento no aporta nada, absolutamente nada; la “coreografía” es absurda, somnolienta, a tal grado que en el programa de mano no hay crédito alguno.

 

La escenografía se limita a una escalera con una carga simbólica y real muy importante, en el imaginario es la sala de una casa, además de una serie de objetos “misteriosos”. Un vestuario sencillo, durante la “coreografía” camisetas y pantaloncillos cortos; en la representación de la obra de Williams una bata roja para ella, traje y corbata para él. La musicalización es relevante, la iluminación de lo más sencilla. Ahora bien, el ritmo es pausado, por momentos la acción sucede a cámara lenta, da la sensación de no pasar nada. Asume el riesgo, el director, de atrapar o perder a los espectadores en cualquier momento. El juicio final es cuestión de gustos y capacidades intelectuales.

 

Adriana Butoi y Jorge Chávez Caballero, si se toma en cuenta lo antes mencionado, están excelentes, posesionados de la duplicidad de sus personajes, de las “locuras” de los dos Luises y de la diversidad de las exigencias escénicas durante el desarrollo de la puesta, hasta terminar ensimismados literalmente.

 

PROSTÉTICO DE CORAZÓN tiene como sede el Teatro La Capilla (Coyoacán,, Ciudad de México), hasta el 31 de julio, los martes a las 20:00 horas.

 

 

* Ante mi desconocimiento de la palabra prostético, consulte el diccionario y me quedé igual o peor: “Un grupo prostético es el componente no aminoácido que forma parte de la estructura de las heteroproteínas conjugadas”.