Autor: Alejandro Laborie

DANTE GASPAR, UN HOMBRE EN AGUAS PELIGROSAS (LA BÚSQUEDA DE LO QUE QUEREMOS SER)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Cartel promocional de  Dante Gaspar, Un Hombre en Aguas Peligrosas

 

DANTE GASPAR, UN HOMBRE EN AGUAS PELIGROSAS

Se dice es posible alcanzar cualquier meta siempre que uno se lo proponga, todo está en la mente y en la voluntad. En principio es cierto, también depende de cuáles sean los objetivos a alzar, esto es, si hay limitantes de varias índoles. Partamos de que todo es posible de lograr, como lo sostiene dramatúrgicamente Goyo Carillo en DANTE GASPAR, UN HOMBRE EN AGUAS PELIGROSAS, una “historia sobre la búsqueda de lo que queremos ser”.

 

En lo personal nunca me he preguntado qué pasará ni he enfrentado el último día laboral de mi vida, esto es, no cuando se cambia de actividad o de lugar, sino cuando llega la hora del retiro definitivo. Dante Gaspar, quien ha ejercido durante algunos años como cartero se ve en esta situación. Habita en un cuarto de 12 metros cuadrados, prácticamente lo rodea el vacío, sin embargo, hay algo de un valor inestimable: el cofre del tesoro. Ahora bien, cuál es su contenido, nada más ni nada menos que un cúmulo de cartas que por alguna razón no llegaron a su destino por diversas razones, como la mayoría tiene el remitente Dante Gaspar se propone regresarlas a quienes pretendieron enviarlas. Así inicia una peculiar búsqueda. Además de lo ya mencionado, el cofre contiene una libreta, ésta carece de remitente, ella guarda… nuestro protagonista se inicia cono investigador para dar con el paradero de quien confió en el servicio postal para hacerle llegar un mensaje a alguien.

 

Dante Gaspar se involucra en una verdadera odisea, lo interesante es si acontece en la realidad o en su mente, en sus sueños: Un parque con aves y peces, en particular uno muy especial, el pez león, y un lago, otro misterio a resolver en sus aguas. Aparecen en forma gradual diferentes personajes, hay que ligar las relaciones entre ellos, lo cual vuelve atractivo la serie de sucesos que se van desarrollando. Un mapa, un capitán y la aplicación de la “lógica deductiva”, son el marco de la anécdota. Un texto que poco a poco capta la atención e interés del público y qué es lo que va a pasar, lo más emocionante es que hay un final inesperado, trágico es la palabra exacta.

 

Un monólogo dirigido por Michelle Guerra Adame, en un espacio pequeño -una base cuadrada con un espejo de agua-, un vestuario que se resume en el uniforma de un cartero, por tanto deja toda la responsabilidad en el actor, quien además debe asumir varios personajes, el pero es que una gorra le indica al espectador de quién se trata, sin necesidad porque Goyo se vale de diferentes voces y acentos para dar vida a quienes intervienen. Un trazo limpio y un ritmo adecuado para seguir la historia sin mayores complicaciones. Música en vivo, percusiones (platillos) y marimba, a cargo de Miguel A. Cuevas, quien además produce efectos sonoros, mismos que dan realce a la puesta, aun cuando hay algunos momentos donde la musicalización opaca la voz. Goyo se entrega sin restricción alguna, goza su texto y lo comparte en forma onírica y conmovedora, sí soñar, a pesar de la desgracia, es algo similar a lo realizado en el escenario por él, todos quisiéramos entrar y permanecer en ese universo, “para sencillamente ser”, como lo logra el actor, hasta en las oportunidades marcadas para romper la cuarta pared e interactuar con los asistentes.

 

Bajo la producción del Colectivo Teatro en Espiral, DANTE GASPAR, UN HOMBRE EN AGUAS PELIGROSAS se representa en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), hasta el 5 de agosto, los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

 

 

 

 

 

CLUB DE LOS DIAGNOSTICADOS (CONCIENTIZAR SOBRE LAS ENFERMEDADES MENTALES)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

 

CLUB DE LOS DIAGNOSTICADOS

 

Expresa, el actor Andrés de León, al concluir CLUB DE LOS DIAGNOSTICADOS, que el propósito de la obra es “concientizar sobre las enfermedades mentales”, mismas que son más frecuentes de lo que se piensa y poco o mal atendidas en nuestro país.

 

Si esa es la finalidad de Nora Coss _autora- en principio se logra, pero el teatro es más que eso, inclusive hay quienes sostiene no es una de sus prioridades. El texto tiene aspectos interesantes, tales como proporcionar una visión general de cómo se comportan, su forma de concebir su estado y entorno, no considerarse locos sino diagnosticados y su relación con los “batos de blanco” -los psiquiatras- y quienes los “cuidan” o vigilan.

 

Seres humanos con una forma diferente de pensar, con algunos destellos de razonamiento convencional, ante todo su imaginación vuela, capaces de gozar con las cosas o situaciones más sencillas, de manifestar sentimientos. El Salón de Juegos (alias el Salón de Trabajo) los distrae, su creatividad no tiene límites, pueden concebir y jugar partidas de domino donde hay fichas no físicas, esto es imaginarias. Una pasante de psiquiatría “invade su universo”. Con reticencias al principio, poco a poco se integra a tal grado que se vuelve parte del club, conformado originalmente por Raúl, Jocelyn-Maclovio y Marco, tres personalidades, sin embargo, conforman un grupo. Se trastoca lo visceral, el lado sensible y emotivo. Desde el punto de vista dramatúrgico. el texto es extraordinariamente plano, narrativo, largos monólogos, da la sensación más de un intento de tratado que de una obra teatral, claro hay muchas, si se permite la expresión de incongruencias lógicas. Ante esto, las problemáticas para escenificar son muchas y en esta ocasión insuperables.

 

Viviana Armas- directora- enfrenta una primera limitación: las carencias y reducido escenario del Espacio Urgente 1, del Foro Shakespeare. La escenografía, tres bases triangulares y dos cubos, más un reto a la imaginación del espectador, en su mente se “visualizan” ciertos lugares. El vestuario: pants  y sudaderas (para los diagnosticados) y unas maltrechas batas para las psiquiatras. La puesta se caracteriza por su casi nulo movimiento escénico, ritmo monótono, abuso de los apagones, en concreto, montaje más platicado que actuado.

 

Ante lo dicho, es mucho lo que hacen los actores, casi estáticos, sus expresiones faciales y corporales, sin olvidar el poco desplazamiento, dicen más que los monólogos y diálogos, su esfuerzo es lo rescatable. Ellos son: Andrés de León, Gabriel Dean, Joana Camacho, Hernán Valencia y Fernando Delgado. Destacan Andrés y quien interpreta a Marco, para el olvido quien caracteriza a Jocelyn-Maclovio.

 

CLUB DE LOS DIAGNOSTICADOS se representa en el espacio Urgente 1, del Foro Shakespeare (Ciudad de México), los viernes a las 20:45 horas.

 

Julio 2018

 

 

BALLET FOLKLÓRICO DE MÉXICO DE AMALIA HERNÁNDEZ (FUNCIÓN DE GALA EN EL PALACIO DE BELLAS ARTES)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen bajada de la página de Fecebook de la Ballet

 

BALLET FOLKLÓRICO DE MÉXICO DE AMALIA HERNÁNDEZ

 

Calidad, disciplina, excelencia, pasión, la innovación tecnológica… son algunas de las cualidades que distinguen al BALLET FOLKLÓRICO DE MÉXICO DE AMALIA HERNÁNDEZ, fundado hace 65 años (1952), consolidado nacional e internacionalmente. El martes 18 de julio dio una función de gala con la participación de la mexicana Elisa Carrillo, Prima Ballerina del Staats Ballet Berlín y la Compañía Nacional de Danza (CND).

 

Salvador López López, director general del Ballet Folklórico, comentó frente a los medios de comunicación que durante 60  se han presentado en forma continua en el máximo recinto artístico de la República Mexicana, de donde se desprende su importancia en el entorno cultural de nuestro país; si a lo anterior agregamos que desde su fundación a la fecha 45 millones de espectadores alrededor del mundo han disfrutado sus coreografías; 600 integrantes la conforman en sus diversas áreas y ha recibido innumerables premios y reconocimientos en el ámbito nacional e internacional. De todo lo anterior y más se comprende su trascendencia como de las instituciones más destacada en la conservación y promoción de nuestra tradiciones.

 

Elisa Carrillo interpretó SONES ANTIGÜOS DE MICHOACÁN; entre otras; la CND la ocónica danza prehispánica LOS MAYAS, así como el DANZÓN NEREIDAS y otras emblemáticas coreografías. Por su parte el Ballet Folklórico incluirá, por supuesto, creaciones de Amalia Hernández como LA DANZA DEL VENADO, AZTECA, LOS MATACHINES, LA CHARREADA, FIESTA EN TLACOTALPAN, EL JARABE TAPATÍO y LA ADELITA, entre otras.

 

Elegancia, gallardía, presencia, gracia e inclusive humor son los atributos de quienes conforman el BALLET FOLKLÓRICO DE MÉXICO DE AMALIA HERNÁNDEZ, hombres y mujeres mexicanos enmarcarón esta única función en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes el 18 de julio a las 20:30 horas.

 

 

 

 

LA NENA (AMOR A GOLPES E INSULTOS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro
Imagen cartel La nena
La nena
Parece extraña una relación de amor y odio en forma simultánea entre una madre y su hija, sin embargo, es más frecuente de lo que se piensa, los golpes y los insultos se dan en forma cínica, natural, sí vale la expresión, la comunicación en medio de las grocerías, palabras hirientes, el sarcasmo siempre presente; por otra parte, nobles sentimientos, por contradictorio que pareciera
Un retorno pronto, una nueva versión de LA NENA, autoría de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio -mejor conocido como LEGOM-, protagonizada por la primera actriz EvangelinaMartínez, acompañada por Laura Castro. Apenas en julio de 2017 dimos cuenta en este espacio de la primera temporada en el Hostal Regina, semanas después sobre la reposición en el Círculo Teatral (los dos espacios en la Ciudad de México), en ambas ocasiones bajo la dirección de Omar Olvera
Ahora retorna en el teatro Sergio Magaña -tan solo por tres semanas- con el cambio de director, toca el turno a Ángel Luna. Tengo la duda de cuál texto de los representados es el original, porque en las dos primeras puestas se da realce al alcoholismo de la madre, mientras en la actual ni se menciona, por citar un ejemplo. Es cierto, las comparaciones son ociosas e inútiles en muchos casos, pero esta vez, creo, es inevitable, tan solo un año ha transcurrido entre el estreno y el actual montaje.
Omar asumió una propuesta escenificada en medio de una escenografía realista, mientras Ángel una minimalista, deja la duda del lugar donde transcurren los hechos. Con el primero la “calma” envolvía el caos emocional, el segundo destaca la agresión psicológica, externamente más moderada, en lo interno más intensa. Olvera le daba más peso al personaje de la madre, Luna le da más juego escénico a la hija, respecto a la relevancia que le precedió, desde un pequeño monólogo inicial hasta un epílogo entre el gozo y la libertad por fin alcanzada. En mi caso podría, sin compromiso alguno, dejar al criterio de quienes han tenido la oportunidad de ver ambas propuestas, sin embargo, para bien o para mal diré que las dos son excelentes pero a fuerza de ser sincero me quedo con la de Omar Olvera.
Evangelina excelente como siempre, el escenario no tiene límites para ella, no protagoniza, encarna a la madre, una cátedra actoral. Laura cada día más consolidad, a la altura, con creces de los requerimientos del texto y de las propuestas de los respectivos directores. En hora buena por las dos y beneplácito de los espectadores.
La tercera temporada de LA NENA se puede disfrutar en el teatro Sergio Magaña (Ciudad de México) hasta el 22 de julio, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

SUEGRITA QUERIDA (LAS ETERNAS DIFERENCIAS ENTRE LA FAMILIA POLÍTICA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Tan solo 15 minutos le bastaron a Evangelina Martínez para mostrar y demostrar su talento actoral, su polifacética presencia escénica, el histrionismo que la convierte y consolida como una verdadera primera actriz.

 

Su más reciente intervención teatral se llevó a cabo en SUEGRITA QUERIDA, de Paco Lalas, dirección de Alejandro Herrera. Su personaje, Blanca, es una adorable mujer, simpática, mal hablada, sin embargo, su relación con la nuera no es la deseable, no hay armonía ni empatía, aun cuando en el fondo -al menos desde mi lectura- hay un sui géneris afecto entre ambas. En medio de las dos, o como decimos, Beto, el hijo, queda entre la espada y la pared. Se produce el rompimiento filial, a la postre una serie de circunstancias llevarán a los personajes a situaciones imprevisibles con consecuencias fatales.

 

Evangelina, así lo exige el personaje, expresa con gran naturalidad las grocerías, nunca cae en la vulgaridad, cada maldición está inmersa en una buena dosis de hilaridad. Se desenvuelve en forma innata, el escenario es su medio, la actuación, más que una profesión, es su pasión, una de las razones prioritarias de su existencia. A pesar de que el director, en torno a una escenografía realista -un comedor-, la confina en uno de los extremos del espacio escénico, ella lo amplia, lo engrandece, Blanca encarna la fuerza y sentir que la actriz le proporciona. Un aspecto a destacar es el lenguaje de sus manos, literalmente éstas son parte de un diálogo directo con los espectadores.

 

Cabe destacar las participaciones -hay elenco alternante- de Elba Jiménez (Meli) y Carlos Girón (Beto), quienes están a la altura del reto que representa alternar con Evangelina, con los requerimientos del texto y el tiempo para plantear, desarrollar y concluir un montaje en 15 minutos.

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La trama se desarrolla en dos planos, propiamente no hay interacción entre la pareja y la madre-suegra, no entro en mayor detalle para no vender la trama, dado el caso de una reposición. Es triste que nuestra actriz haya terminado su participación en la presente temporada que se lleva a cabo en Teatro en Corto; por otra parte, nos congratula la reposición de LA NENA, a partir del próximo 5 y hasta le 22 de julio, en el teatro Sergio Magaña, otra gran actuación, de la que ya hemos dado cuenta en este espacio, de nuestra querida y admirada EVANGELINA MARTÍNEZ.

 

LA ESPERA (TESTIMONIO DE CUATRO EX-CONVICTOS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía tomada de la página de Facebook de la Compañía

 

La espera

Teatro, más bien dramaturgia, testimonial no es novedad, sin embargo, en LA ESPERA lo sorprendente es asistir a la escenificación de la confesión pública de cuatro ex-convictos quienes desnudan sus almas, aceptan en forma abierta su culpabilidad, espiritualmente están tranquilos y han encaminado sus vidas en el marco del quehacer teatral. Un cuarteto cuyos actos delictuosos estuvieron inmersos en la violencia, misma de la cual fueron víctimas durante la privación de su libertad.

Robo de automóviles, violación, homicidio… sin embargo, la esperanza, la espera, por ejemplo del día en que se recobrará la libertad, para ellos, según su testimonio, este estado puede producir alegría, inclusive hay quienes llegan a “amar” la prisión; creer que el amor es un lugar a donde se puede llegar y a pesar de eso estar consciente que delinquir es perder lo que se tiene y lo que se quiere. Quedar sin familia, perder o alejado de la esposa e hijo, sufrir la marginación en el más estricto sentido del término.

Conchi León, responsable de la dramaturgia y la dirección, comenta: “Esta obra es una historia de libertad, de espera, de esperanza. Un grito que traspasa todos los muros porque el teatro nos permite eso, hablar de la verdad por muy siniestra que ésta sea”. No hay amarillismo, hay sinceridad, no hay morbo, hay comprensión, no hay condena, hay reivindicación. El texto está cimentado en el monólogo, cada uno narra sus antecedentes, las circunstancias, el delito cometido, las penalidades físicas y, sobre todo, saber que habrá un mejor porvenir. Obvio, hay momentos en que interactúan, son compañeros del mismo destino, ahora camaradas en el escenario.

Como directora Cochi opta por el minimalismo, sólo emplea objetos en forma simbólica: trompos -juguetes- que representan que la vida gira y ellos con ella; un vehículo y un carrito, padre e hijo… Deja abierta la idea: ¿qué hacer al salir libre? La respuesta tanto o más dolorosa que la misma prisión, la incertidumbre total. Se le debe reconocer a Leós su habilidad para hacerlos actuar, darles confianza, perder el miedo al escenario y enfrentarse al público describiendo su devenir delincuencial. No los obliga a tal o cual actitud, explota su sensibilidad, la toma de conciencia y su arrepentimiento; los convierte en actores, cautivos antes, cautivadores ahora. Ellos son Javier Cruz, Ismael Corona, Feliciano Mares y Héctor Maldonado.

Ahora bien, cómo llegaron al teatro, en su primera temporada en octubre de 2017. El Foro Shakespeare, por iniciativa de su directora Itari Marta, patrocina un programa de rehabilitación en el penal de Santa Martha Acatitla consistente en la formación de actores internos y externos de manera profesional a través de talleres teatrales y pedagógicos generando puestas en escena de impacto social, abiertas al público interno y externo. Cinco antiguos reclusos formaron la Compañía de Teatro Penitenciario, uno de sus resultados es la obra que hoy nos atañe, recomendable en muchos sentidos, entre otros el reconocimiento de su valor y capacidad de reivindicación.

LA ESPERA, se representa en La Gruta del Centro Cultural Helénico (Ciudad de México), los jueves a las 20:30 horas,

LA NOSTALGIA DE LAS PEQUEÑAS COSAS (A VECES PERDERSE NOS PERMITE ENCONTRARNOS)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

 

Nostalgia

Una idea muy socorrida en nuestra sociedad es la creencia de que tocar fondo es la posibilidad de levantarse o como expresa Ángel Luna, autor y director de LA NOSTALGIA DE LAS PEQUEÑAS COSAS, “a veces, perderse nos permite encontrarnos”. Hay muchos casos que constatan la premisa, sin embargo, ahora es abordada en una interesante combinación entre una posible realidad y la fantasía.

 

La obra fue ganadora del Circuito de Jóvenes Directores y Dramaturgos. Otra “extraña” mezcla es la de conceptos científicos -al inicio preponderantemente- y las emociones propias de los seres humanos, tales como el amor, el perdón, el olvido, la traición, la confianza. Cuatro personajes, igual número de actores y el mar como transfondo para enmarcar las historias. No cualquier mar, destino del lugar secreto de las cosas perdidas. ¿El sitio existe o sólo está en la mente, en esos recuerdos que habitan en los recovecos de quien ha olvidado? El texto va de menos a más, cuando la fantasía lo enriquese, cuando lo aparentemente absurdo posee cierta lógica si se permite la expresión, se vuelve por demás atractivo.

 

Por momentos filosófico, ideas para meditar: “Las cosas no están perdidas, están en un lugar alternativo”, “El organismo olvida como mecanismo de defensa” o, en ocasiones, buscando aparecen cosas que no quería encontrar… las cosas no se pierden cambian de dueño”

 

Lo emocional predomina a través de tres historia entrelazadas, al final es una para volverse a desmembrar, querer recordar, recuperar lo perdido, encontrarse a uno mismo. No sólo se pierde lo material, puede ser la identidad, la búsqueda del progenitor; luchar contra un destino que no se puede cambiar. Un globo que se convierte en un niño de siete años, alguien quien desesperadamente desea ser encontrada, un ser quien a pesar de sus grandes ojos quiere dejar de ver… Un texto casi mitológico, escenas caóticas y los personajes recordando esa forma de expresarse, al estilo de los sobrinos del Pato Donald, esto es, uno inicia, otro secunda y otro culmina la idea. Por momentos la narrativa le resta lucimiento al fondo. Obra difícil de digerir, requiere atención de principio a fin, cualquier distracción puede ser fatal.

 

Ángel como director tiene altibajos. Está obsesionado con la rapidez con la que se expresan los personajes, tanto en los diálogos como en las narraciones, esto mismo acontece con el desplazamiento escénico, da la sensación de un trazo contra reloj, algunos instantes entra de lleno a lo coreográfico, los actores son exigidos al límite, tanto física como emocionalmente, más preocupados por las acciones corporales que por el contenido. En los contados relajamientos el texto adquiere belleza, profundidad, se crea y recrea lo onírico, más en la mente del espectador que en el espacio minimalista.

 

LA NOSTALGIA DE LAS PEQUEÑAS COSAS, se representa en el Foro La Gruta (Ciudad de México, sábados a las 19:00, domingos 18:00 horas, con las actuaciones de Andrés Torres Orozco, Valeria Fabbri, Gina Marti y Aldo Barhego, bajo la producción de Sandra Narváez y la compañía Jengibre Teatro.

DHL (BÚSQUEDA PARA ENCONTRARSE A UNO MISMO)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico teatro

Foto de la publicación de Los Bocanegra en la página de Facebook de la producción

 DHL

 

Hay diversos caminos en la búsqueda para encontrarse a uno mismo, las posibilidades varían según las circunstancias de cada persona, de su idiosincrasia, de su capacidad intelectual, del entorno, de sus sueños e ilusiones, de quienes lo rodean, de la percepción de cada uno, de sus ambiciones.

 

Féliz un ser ensimismado, quien se subvalora, su mundo se reduce al sector cuatro, su único universo es como mensajero profesional, su única actividad y razón de ser es entregar paquetes. Un día se angustia por sus sueños, entre ellos convertirse en un papalote a pesar de su fobia a las alturas. Trata de darle una interpretación lo que a la postre se transforma en una pesadilla. En su búsqueda hace una remembranza, regresa a su niñez cuando cursaba el jardín de niños, cuando conoció a Rosa, su amor eterno.

 

Luis Eduardo Yee como autor y actor nos adentra en lo anterior a través del monólogo DHL. Un planteamiento inicial intrascendente, no aporta gran cosa desde el punto de vista dramatúrgico, alarga sin sentido los antecedentes, sin embargo, hay un giro afortunado para el espectador, desafortunado para el personaje: encontrar una dirección que no existe y por ello la imposibilidad de entregar un paquete con carácter de urgente. A partir de esto, el texto se enriquece, cautiva, provoca la solidaridad con el personaje, son su situación, con el abandono de Rosa y olvidarse de lo que le daba sentido a su existencia: su trabajo. El teatro todo lo permite, otro giro inusitado, por qué no increíble y más onírico que sentirse papalote, lleva a un desenlace conmovedor… Félix se ha encontrado consigo mismo.

 

Ricardo Rodríguez, director, capta a la perfección la intencionalidad del dramaturgo, lleva de la mano al personaje por todos los vericuetos que transforman su devenir. Aun cuando hay una tienda de campaña con una fuerte carga simbólica, se puede afirmar que no hay escenografía, todo queda en el histrionismo de Yee, quien solventa la carga emocional que él mismo se ha impuesto. Por fortuna la propuesta de dirección le da lucimiento al texto y explota las posibilidades del actor y atrapar a los espectadores.

 

Luis Eduardo con una gran caracterización de ese ser apocado; sabe cómo provocar la catarsis con toques de humor, darle a la narrativa sentido, regresar a la infancia sin caer en la bobería, convencer cuando la ingenuidad es protagonista. Remata con la conclusión inesperada, ahí se gana sentimentalmente al respetable. Su trabajo lo lleva a merecer loas.

 

DHL, en una más y última temporada, así lo anunció Luis Eduardo, hasta el 14 de agosto, lunes y martes a las 20:00 horas, en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México).

NADA (¡RESISTIRSE ANTE UNA TERRIBLE VERDAD!)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de la información de prensa

NadaAcaban las vacaciones, el regreso a clases. Un grupo de niños atónitos ven cómo uno de sus compañeros abandona el aula, intempestivamente se sube a un árbol (ciruelo) y desde ahí exclama: “Nada importa, hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo.” El pesimismo lo invade, lo interesante es la fundamentación con cierta lógica de su premisa. Infantes a punto de concluir sus estudios a nivel primaria. Los condiscípulos del susodicho se resisten ante una real o aparente verdad.

El grupo no concuerda con su forma de pensar y buscan una forma de hacerlo cambiar de opinión. De todo lo anterior y más se desprende un cruel fondo, más por tratarse de pequeños quienes están a punto de dejar de serlo. La obra lleva por título Nada, puesta en escena basada en la novela homónima de Janne Teller, adaptada por Bárbara Perrín y dirigida por Mariana Giménez.

Urden un plan de acción para convencer a Pedro -el de la loca idea ya mencionada- de su errónea concepción de la existencia, de la razón de ser en la vida. Toman una vieja y abandonada fábrica como cuartel general, ahí inicia una horripilante odisea que los conducirá a… Lo que empieza como una noble causa acabará como un verdadera tragedia. Todos y cada uno de los involucrados están dispuestos a sacrificar lo más querido hasta rebasar los límites razonables, aportar lo más importante, desde un simple objeto hasta… Texto macabro, digno de competir con los cuentos de Édgar Allan Poe, de hecho éstos son rebasados con creces por Nada. Pedro, ejercitando el arte de no hacer nada, el resto con el propósito de rescatarlo, tratando de convertirse en alguien, en trascender. Propuesta no apta para seres susceptibles al sufrimiento.

Mariana Giménez sorprende al público, lo aprehende de principio a fin, le toca las fibras sensibles, lo paraliza en las butacas a sabiendas que lo representado es ficción o ¿no? Prescinde, literalmente, de escenografía, sólo una base cuadrada donde casi toda la acción se desarrolla; un vestuario casual y una iluminación con la que se acompaña las acciones físicas y emocionales. El movimiento escénico adquiere carácter coreográfico, apoyado en una acertada musicalización. Curiosamente, Pedro, el supuesto protagonista, sólo es el detonante, quien transformará la vida de los pequeños condiscípulos. Mariana lo sabe y le da el rol, sin exageraciones o limitaciones, que le corresponden en el desarrollo de la trama. Integra a todos los miembros del elenco, no hay protagonismo, todos son parte integral de la unidad, no uniformidad. Sin discusión una gran dirección, comprendida y asimilada al pie de la letra por: Lila Avilés, Andrea Riera, Lucía Uribe, Leonardo Zamudio, Pablo Marín y Raúl Briones.

Nada, en una nueva temporada en el Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), permanecerá en cartelera hasta el 29 de julio, los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

YANGA (NUESTROS ANTECEDENTES NEGROS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen del cartel promocional

YangaLos mexicanos, al menos la mayoría, siempre hablamos de nuestro mestizaje, entendido éste como la fusión de dos razas: la indígena y la española. Prácticamente nadie se remite a nuestros antecedentes de la raza negra, más que discriminar a los miembros de este sector de la población, más bien los ignoramos, como si se tratara de seres invisibles. Son muchas sus aportaciones a la cultura nacional, sin embargo, hubo momentos en la historia, en particular en el siglo XVI, donde los negros eran más numerosos que los españoles, creo si no estoy en un error, que aquellos prácticamente desaparecieron del territorio que hoy conforma la República Mexicana por una epidemia que los diezmó. Sin embargo, aunque pequeñas hoy día sobreviven comunidades pobladas por negros en estados como Veracruz y Guerrero -inclusive en el corazón de Acapulco- sin descontar otras entidades federativas, no hay porque hacer caso omiso de sus danzas, su alegra música, sus artesanías, su vasta cultura y tradiciones, son nuestros hermanos, son mexicanos.

Lo anterior viene al caso por la más reciente obra llevada a escena por el dramaturgo Jaime Chabaud -quien además es investigador, pedagogo, catedrático y director de la revista Paso de gato, la mejor publicación en el ámbito nacional sobre la actividad escénica- intitulada Yanga, nombre de un personaje abocado a reivindicar los derechos, fundamentalmente la libertad de la raza negra en el México virreinal. En 1630 logró el reconocimiento como lugar autónomo de lo que entonces se llamó San Lorenzo de los Negros y en 1931 se rebautizó como el pueblo de Yanga. Un texto basado en un personaje y hechos reales, sólo como punto de inspiración para una dramaturgia original, sin caer, por fortuna, en el teatro documental o antropológico. Una combinación de narrativa -prácticamente monólogos- y diálogos, cierto con datos históricos y sociológicos sin caer en lo académico. Un lenguaje poético, casi en verso libre.

El lenguaje como la trama requieren de la atención permanente, concentración para asimilar todo el contenido, por momentos denso, si bien invita a la meditación, el mensaje es claro. Hay cuestionamientos agudos al virrey, a las clases sociales que explotaban y comerciaban con los negros, inclusive al clero, además de la inhumana costumbre de marcarlos con fierros calientes, no eran considerados personas sino animales. La traición, el asesinato, siempre presentes. Yanga, un personaje olvidado por nuestra historia, hoy sacado a la luz por Jaime, a través de tres documentos aportados por la investigadora Sagrario Cruz que dieron origen a esta obra.

La maestra Alicia Martínez Álvarez es la responsable del montaje. Opta por una escenografía sencilla, si a unos cuantos elementos se les puede denominar así. Unos cajones con diferentes simbologías, una hamaca, instrumentos como un arco (cuerda) una palangana, una guitarra, entre otros objetos-instrumentos. Los actores portan unos “palos”, los cuales van configurando diferentes espacios, inclusive situaciones; éstos se transforman en música de percusiones junto con los pies de los actores al repercutir en el entarimado, una delicia de melodías, de la sencillez a la profundidad auditiva. Un vestuario sugerente de una época, una retrospectiva dramática. El movimiento y el trazo escénico cobran identidad de coreografías. Un hecho histórico se convierte en una expresión artística con profundos toques de romanticismo.

Jesús Delgado  (Yanga), Marisol Castillo (Santiaga), Diego Garza (Don Pedro), Jorge de los Reyes y Esteban Caicedo (varios personajes) y Fabián Melón (acotador), llevan de la mano al espectador por esta sui géneris historia, como ya se mencionó, una acertada combinación de hechos reales con la ficción de la dramaturgia. Todos se integran en un conjunto estético, una sincronización perfecta, una gran puesta en escena, una labor de empatía entre dramaturgo, directora y elenco.

La producción es de Mulato Teatro, que encabeza Marisol Castillo. Por lo pronto concluyó su primera temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, con la develación de placa a cargo de Sagrario Cruz y Luisa Huertas. Jaime Chabaud ya está a la búsqueda de otra alternativa de recinto y provocar el deleite de quienes amamos el excelso teatro que escribe.