Autor: Alejandro Laborie

MEDEA (INTROSPECCIÓN DEL ¿POR QUÉ?)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro
Imágenes tomadas de Facebook de la página de Martina Sivori

 

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Medea, mítico personaje, asesinó a sus hijas para castigar a Jasón, quien la abandonó por una “puta” corona. En un acto de introspección -desde la perspectiva dramatúrgica del chileno César Farah- y con el propósito de fundamentar, tomando como punto de partida su niñez, el por qué del infanticidio.
Si bien la mitología en muchos casos tiene elementos históricos, en buena medida es producto de la fantasía, no por ello el vocablo mito se usa como sinónimo de fingido o de mentira. El autor que hoy nos ocupa se recrea en su imaginación, en lo que pudo pensar, sentir y, por lo mismo, vivir Medea. Trata de dar una visión de sus conductas como la traición y el asesinato, más que justificar pretende explicar. Se podrá estar de acuerdo con él o discrepar, no por ello deja de ser interesante escucharlo, caminar junto con sus planteamientos y meditar sobre la posibilidad psicológica de sus argumentos. Describe una relación poco común con su padre, un tanto patológica con matices de temor y rencor entre ambos y al mismo tiempo de respeto, claro, cada uno con su peculiar forma de entenderlo, así como su relación sentimental con Jasón.
Farah opta por el monólogo. Es sabido que éste tiende a caer en lo discursivo, en lo narrativo, este caso no es la excepción. La actriz comparte la esencia del íntimo pensar con el espectador en forma directa y llana; por fortuna hay múltiples escenas inmersas en la actuación, se olvida al auditorio y vemos al personaje solo frente a sí mismo, debatiéndose en un duelo existencial entre el ser y el deber ser. Sentencia: “Nada queda en la vida, solo el camino que conduce a la muerte”. El por qué, la respuesta queda abierta.

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El autor asume la dirección de su creación dramática. Una escenografía consistente en una plataforma circular en alto, en realidad son dos, la segunda no es un círculo perfecto y menor en sus dimensiones; un círculo pintado hacia el proscenio rodeado parcialmente por unas velas. Tal vez, que conste que solo tal vez, sean los círculos que encierran a Medea, más que física emocionalmente. Sin embargo, tratándose de una compañía en gira en muchas ocasiones la escenografía es improvisada, no es la original, se adaptan a lo que los organizadores pueden proporcionar, no sé si sea el caso. Por otra parte, el vestuario, supongo, sí es diseño original, es desconcertante: al inicio en lugar de una mujer del mundo helénico da la impresión -al menos a mí- de una oriental, después de vedette, para efectos prácticos es intrascendente.
Ahora vayamos a lo mejor: la actriz, Marina Sivori. Durante el desarrollo va de menos a más, al máximo. Dominio del lenguaje corporal, incluyendo episodios replicando a un primate. Los clímax llegan solos, los hace un deleite, una invitación a la compasión. Con elegancia proyecta el erotismo -abundante por cierto- que marca la dirección. Libra la parte del texto pronunciada en inglés, mismo que está fuera de lugar y no aporta nada. Manipula un títere que representa al padre, dialoga con él, dos en uno, lo hace tan natural que en verdad el progenitor cobra vida escénica. Su rostro, de Martina, transmina la desolación como una cicatriz perpetua.
Dos funciones en la Ciudad de México, por ella, Martina, hubiéramos deseado una temporada, bueno, se aplica aquello de que: “de lo bueno, poco”. Así aconteció con la producción del Centro Experimental de Arte Tessier (Chile), en la Sala Novo.

LA DIVINA ILUSIÓN: “AMO EL TEATRO PORQUE NO ES MI VIDA”

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía tomada de la página de Facebook de Pilar Boliver

 

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Soy un apasionado del teatro. En múltiples obras me he visto reflejado en algún(os) personaje(s), en una situación, en una forma de ser. Nunca había caído en la cuenta, como lo sentencia el canadiense Michel Marc Bouchard, que “amo el teatro porque no es mi vida”. No he sido víctima de patrones explotándome en una fábrica, tampoco abusado por un pederasta; no he padecido un adoctrinamiento religioso que me lleve al perjurio, a mentir sin importar las consecuencias para otros o me haga perder la dignidad; no he sido privado de mi libertad física, menos psicológica en grado patológico, ni he sentido el fallecimiento de un hijo por trabajar en la producción de artículos suntuarios. Ahora soy consciente que amo el teatro porque no es mi vida.

Esto y más aborda el texto La divina ilusión, del dramaturgo antes citado. La obra nos retorna a un pasado (Quebec, 1905), lo cierto es su desgraciada actualidad en cualquier país de Europa, América, Asia o África. Provoca, sin piedad o consideración alguna, si el arte, en este caso el teatro, puede concientizar a la sociedad, no solo denunciar sino transformación. Frases contundentes: “El miedo es el enemigo del talento” o “El peligro de la sumisión es cuando se vuelve costumbre” o “No hay forma de cambiar al mundo”. Esta última me deja ciertas dudas, creo que el teatro si bien no ha hecho en alguna medida una revolución social, en otra sí ha contribuido a mejorar el entorno cuando éste ha estado inmerso en la injusticia. De hecho, desde Platón se le tenía pavor a los actores porque invitaban a pensar, lo cual es problemático para los gobernantes.

“En diciembre de 1905, en Quebec -Canadá-, Michaud, un joven seminarista en búsqueda de éxtasis dramático, dedica su primera obra a su ídolo, la divina Sarah Bernhardt, la cual, tal como un haz de luz intempestivo, acaba de llegar a su ciudad sombría. La divina ilusión es la fábula del encuentro entre esta actriz mética y este joven en pérdida de la inocencia y que toma conciencia de los sufrimientos de su época” (Bouchard).

Si bien hay un dejo muy marcado de pesimismo y no precisamente un final feliz, a la postre hay un chispazo de esperanza en y del ser humano. Teatro en el teatro, éste como un medio artístico con el propósito de mostrar y demostrar las debilidades de la aldea global, a través de un poblado en particular. Mucho sarcasmo, por extraño que parezca, humor, una anécdota dramatúrgica con valores y antivalores éticos, un cuestionamiento abierto y directo al clero, a los empresarios, al poder en general.

Boris Schoemann asume el reto de la dirección. Un trazo limpio a pesar de contar con diez actores en escena en un espacio tan reducido como es La Capilla. A cada uno le explota las características propias de sus personajes, simultáneamente unos en un tono, otros en uno diferente. Nunca pierde la atención y el interés del público, a pesar de que el desarrollo transcurre en cerca de tres horas. Aun cuando es una obra complicada, fácil de caer en lo panfletario, Boris dramatiza -en el correcto significado- a la perfección. Un reparto integrado por varias generaciones y formaciones, todos cohesionados como equipo.

Pilar Boliver, Miguel Conde, Miguel Corral, Dali González, Gabriela Guraieb, Olivia Lagunas, Constantino Morán, Carmen Ramos, Servando Ramos, Eugenio Rubio y Mahalat Sánchez, todos espléndidos, deleite para quienes gustan de la buena actuación. Todos destacan, de ellos emanan actitudes y pensamientos que convierten el teatro en arte con posibilidades reales de la toma de conciencia por parte de los espectadores.

La divina ilusión, enseñanza de las posibilidades del escenario como instrumento perturbador y al mismo tiempo provocador de hilaridad, se representa en La Capilla (Ciudad de México), hasta el 21 de noviembre, lunes y martes a las 20:00 horas

BIANCO SU BIANCO (UNIVERSO LUMÍNICO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imágenes de Adriana Hernández y Roma Antigua

 

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La luz es un protagonista del teatro, puede ser elemental o de lo más complejo. Cuando es protagonista, es un atractivo visual, plástico, permite crear la atmósfera, no solo física, dar vida a emociones, sentimientos… Esto último aconteció en Bianco su bianco, escrita y dirigida por un artífice del quehacer teatral mundial: Daniele Finzi Pasca. En México, su propuesta más conocida y reconocida es Ícaro, un sueño que lleva a un individuo a “volar”, ¡su imaginación está más allá de la realidad! La producción que hoy nos ocupa representó a Suiza en el marco del Quinto Encuentro Internacional de Clown, con varias sedes en la Ciudad de México, y fue seleccionada para la inauguración.

Bianco su bianco, en palabras de Adair Rodríguez es “un espectáculo poético-lumínico con reminiscencias circenses, repleto de significados que encuentran su razón de ser en el alma. Desde mi perspectiva, consiste en el gozo de un universo lumínico que engalana un poema de texto, una historia surrealista, conmovedora, apasionante, envuelta en lo onírico, en el más estricto sentido del vocablo. Cito: “Un espectáculo donde la estética de la compañía se mide con el vértigo de la simpleza, una simpleza que en este caso estará cargada de pequeñas emociones”. (Programa de mano). A fuerza de insistir, el aspecto lumínico es parte de lo emocional, cautiva, aprehende la atención; para bien o para mal -en ciertas escenas- realza el texto, en otras éste sucumbe ante la fantasía de decenas de bombillas, múltiples estrellas frente a un público deslumbrado.

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Helena Bittencourt (brasileña) y Goos Meeuwsen (holandés) protagonizan el poema dramatúrgico, una excelente combinación de teatro y clown, de oralidad narrativa y circo (acrobacia y malabarismo). Contada la historia por una actriz y un técnico respaldándola con el propósito de crear imágenes que apoyan lo filosófico de la creatividad de Daniele. Malabares con sombreros, máscaras (hipopótamo y cerdo), coreografías, las extremidades inferiores interpretan música; el telón negro al fondo se abre, da paso a un ciclorama violeta y posteriormente blanco; guitarra tocada en vivo y un largo etcétera. Una historia conmovedora, relaciones humanas y lo que conllevan; la enfermedad como un peligro real para destruir la felicidad; una mujer ante la muerte, el desenlace… un público más que atrapado, impresionado ante el mundo ficticio hecho realidad, claro, teatralmente hablando. A ambos intérpretes se les reconoce y admira su esfuerzo para transmitir en español la larga anécdota, principalmente a Helena; Goos, un polifacético, multidisciplinario y, tanto o más importante, su alegría palpable en todo momento, no es fácil hacer “tonterías” en forma inteligente.

El Quinto Encuentro Internacional de Clow inició con el pie derecho, la alegría y la hilaridad serán un bocado suculento para los amantes del género. Además se han programado clases magistrales y talleres que se llevarán a cabo en el Centro Cultural Helénico de la Ciudad de México. Otras sedes son: Centro Nacional de las Artes, Foro Milpa Alta y Anglo Arts Centre. Para conocer fechas y horarios consultar por Internet sus respectivas carteleras.

BARATARIA. ESTADO DE MÉXICO (METÁFORA ENTRE EL QUIJOTE Y LA REALIDAD MEXICANA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía del Facebook

 

 

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Uno por uno ingresan los espectadores, no al área de butacas, directamente al escenario. Lo primero que ven es una larga mesa, de varios metros de longitud que después se convertirá en una pasarela, alrededor de ésta el director y once actores, al son del primero -con su tableta checando noticias y estadísticas-, los segundos, unos maquillándose, otros atisbando periódicos, otros en apariencia distraídos, uno más con una escoba rodeando la mesa, usa aquella como si fuera un caballito de juguete. El director lleva la batuta, la voz cantante, intentos de disertaciones, en algunos casos con sarcasmo, sobre la situación de nuestro México; están centrados en los malos acontecimientos, en lo deplorable de la política, la violencia, la impunidad… Parte del público es convidado a sentarse a la mesa, el resto en las gradas, da la sensación de una irrupción cuando están por comenzar un análisis de texto.

De pronto se escucha: “tercera, tercera llamada…”. Se explica se trata de la lectura de una obra, no será una puesta en escena por varias razones, no se dicen cuáles, cada uno con el texto en mano. Paso a paso se adentran en una analogía tomando como base Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, además se incluyen citas de Sófocles, Cervantes, Shakespeare, Hobbes, Jesús Silva Herson Márquez, Jorge Volpi, Hugo Gutiérrez Vega, entre otros.

Barataria, ínsula a la que llega a gobernar Sancho Panza, imaginada por Cervantes en el Quijote. El gobernador nunca ha leído un libro, sus habitantes son desempleados, ilusos, buscan como salida el autoempleo, una analogía entre ese lugar y nuestro país, en concreto, el estado de México, tal vez no sea Sancho sino un Nieto de él.

Ahora bien, de cuál obra estamos hablando: Barataria. Estado de México, dramaturgia y dirección del maestro Benjamín Cann, comisionada por el XLIV Festival Internacional Cervantino en 2016, con motivo de los 400 años del deceso de Cervantes. Por demás atractivo y con inteligencia motivar a que el respetable se adentre en el proceso creativo, ser parte de la mesa de trabajo en forma íntima, casi involucrarse con lo que acontece en escena, en torno a los actores y su espacio de preparación. Una especie de juego, hilaridad emanada del humor negro, del pesimismo, de la desgracia sin vislumbrar esperanzas; música en vivo, himnos, por momentos cuadros plásticos, pictóricos; deja de ser un ensayo, adquiere las dimensiones de una lectura dramatizada y entra de lleno a una representación con todas las de la ley.

Una propuesta diferente, original, creativa, producto de la imaginación de un talento, tanto como autor y como director, por parte de Benjamín. Lo acompañan en una brevísima temporada en la Ciudad de México, Rodrigo Murray (Don Quijote) y Norma Angélica (Sancho Panza), Julieta Ortiz, Jacobo Lieberman, André Guerrero, Carmen Madrid, Michelle González, Natalia Madera, Andrés Zuno, Pablo Valentín y Ricardo Fastlicht. Todos acordes a la dirección de Benjamín, sin embargo, el alma del sui géneris montaje o lectura dramatizada, con las peculiaridades ya descritas, son Rodrigo y Norma Angélica.

Esta breve “temporada”, de tan solo tres fines de semana, concluye el 12 de noviembre, con funciones a las 16:00 y 19:00 el sábado, y 18:00 horas el domingo.

 

LA HUIDA DE QUETZALCÓATL (IMPRESIONANTE)

Texto y fotos por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Quetazalcóatl2Muchos soñamos con no perder nuestra capacidad de asombro, pero si fuéramos presas de la apatía frente al hecho artístico y estético, un remedio es asistir a la puesta en escena de La huida de Quetzalcóatl, la cual merece con justicia el calificativo de impresionante. A partir de una dramaturgia del maestro Miguel León-Portilla, único texto dramático escrito por el historiador a la edad de tan sólo 29 años. “Una conmovedora disertación filosófica en la voz del mítico sacerdote Ce Acate Topietzin Quetzalcóatl, uno de los personajes históricos más ambiguos y contradictorios de Mesoamérica”.

Continuo citando: “Sacerdote y rey de Tula, a quien se recuerda como el gran protector, gestor y desarrollador de las artes, la arquitectura, la orfebrería y la cerámica, una especie de héroe espiritual y cultural”. Semblanza que creo es de la autoría de Mónica Raya, adaptadora, cabeza de la labor de investigación en escena y, enhorabuena, responsable de conjuntar a un talentoso equipo creativo en torno al montaje, enumerar cada uno de sus integrantes requeriría un gran espacio, simplemente un reconocimiento para todos los artistas, actores, acróbatas y bailarines, en total 160 participantes.

Una propuesta donde la palabra -las ideas filosóficas- tienen un gran peso, es la fuerza de la reflexión: solo quienes se consagran a lo que hoy se llama cultura pueden ser dioses en la tierra como Quetzalcóatl. Mónica, en su adaptación hace más ligero el lenguaje, suprime la densidad original, dicho por ella misma. A la par, lo verdaderamente impresionante es la puesta en escena. Loable en el más amplio sentido del término es el manejo del espacio a cargo de la propia Mónica, con la colaboración del diseño escenográfico digital de Ary Ehrenberg y Medusa Lab. Más que impresionante, de fondo una pirámide sugerida, ahí cobran vida una serie de imágenes, imposible describirlas con simples palabras, algo similar a un caleidoscopio, a la vez ahí reptan serpientes, vuelan seres míticos…; los colores, la belleza plástica es inigualable, espectacular, marco para filosofar sobre la realidad y mito de Quetzalcóatl. Además cuatro estructuras movibles con las mismas características visuales. Una mecánica teatral con grandes requerimientos tecnológicos, un “espejo” se apodera del espacio en forma fenomenal, en él Quetzalcóatl descubrirá su verdadera imagen, su esencia.

Quetzalcóatl1En escena, danzantes y acróbatas con atavíos esplendorosos, inundados por el colorido, tal vez una recreación de cómo fue en realidad. El maquillaje facial y la pintura corporal una ensoñación; el desplazamiento es una danza de principio a fin, los que están en escena hablan con sus movimientos, con sus manos, con su gesticulación. Del “cielo” descienden los danzantes aéreos, en “tierra” los toltecas danzan con frenesí. Diálogos profundos, disertaciones a cargo de Quetzacóatl y Axcantéotii (dios del tiempo), en medio de la acción dramática. Una invitación para descubrir o redescubrir de qué y por qué huyó el mítico personaje y el que al final se convirtió en una estrella. Un universo sonoro, tanto en efectos como musicalización, complementan el mundo onírico, una versión moderna del realismo mágico. El elenco, encabezado por Muriel Ricard y Juan Carlos Vives, igual de impresionante.

Si Mónica tenía en su haber méritos teatrales para su reconocimiento, con este montaje se consagra como una de los máximos pilares del teatro mexicano. Por mi parte quedé conmocionado, solo lamento no encontrar las palabras -creo no las hay- para describir y transmitir la belleza intrínseca y extrínseca de La huida de Quetzalcóatl. La temporada culminará el 10 de diciembre, los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México.

ELEFANTES (POEMA DRAMÁTICO PARA INFANTES)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía cartel promocional

ElefantesCristián David creó un poema dramático para niños y adultos, envuelto en una serie de simbolismos, metáforas y elementos de la fábula. Sube a un globo aerostático a los pequeñines y a sus familiares, juntos, personajes y espectadores, emprenden un viaje fantástico, una travesía imaginaria, donde cada uno sueña con lo que acontece en el escenario. Un hombre en completa soledad recibe la visita de una muchacha quien se convertirá en su copiloto, ambos son parte de un mismo pasado y ahora de un mismo presente, esperanza en un futuro, el olvido y el abandono abrirán una posibilidad a la reconciliación. Un texto para infantes, claro, no de cualquier edad, complicada para los muy pequeños, requiere de un cierta semiótica, aunque sea inconsciente, para ser parte de la odisea teatral.

El propio autor y Fernando Reyes se encargaron del diseño de escenografía, si el texto es un sueño, éste cobra realidad, se materializa en la cesta del globo y toda una serie de objetos, también con valor simbólico. En verdad todo transcurre en la nave o todo se traslada a la mente de quienes participan de la aventura. Si bien el globo no se levanta un solo centímetro del suelo, se tiene la sensación de cruzar por los aires, ser conducido por las ráfagas del viento. Más allá de lo anterior, es una historia colmada de humanismo, nada tendría sentido sin los valores intrínsecos que dan esencia a la naturaleza de las personas. Desear el olvido de la propia identidad y, por otra parte, buscarla como una necesidad existencial. ¿Se debe respetar la soledad y por igual el deseo del afecto y, por tanto, de la compañía? Respuestas que solo el espectador encontrará en lo más profundo de su devenir afectivo.

Pero, ¿qué tienen que ver los elefantes dentro de toda esta anécdota? Parte del texto se centra en un fábula La leyenda de los elefantes, misma en la que no profundizaré, para no descubrir la historia y su trascendencia, lo cierto es que enriquece la reflexión, el viaje va más allá de una simple aventura, le da contenido a la forma de pensar y el por qué lo hacen los protagonistas: un hombre y una muchacha. Éstos son personificados por Miguel Flores y Lucía Pardo, ubicados en un breve espacio, con diálogos pausados, dentro de una nave que en apariencia no tiene cosas buenas que ofrecer, en este medio se desenvuelven los actores. Miguel es un consagrado del y al teatro, da gusto verlo en un montaje para niños, es más que sabido la cantidad que lo desprecian y minimizan. Con una de las voces más teatrales que se puedan encontrar, Miguel es el idóneo para enaltecer la filosofía de cada una de las palabras y la esencia profunda del contenido de Cristián. Por su parte, Lucía caracteriza ad hoc a la joven que anda en busca de algo más que una odisea en globo, se percata que se puede hacer un viaje sin dar un solo paso. Juntos hacen una pareja exquisita, un deleite para los que se permiten echar a volar su imaginación. Se debe reconocer que es una producción que enaltece al teatro nacional, sobre todo, demuestra que el público es digno de este tipo de montajes y no de esos bodrios que ofrece, con recurrencia el teatro comercial.

Por mi parte, lamento haber asistido a una de las últimas representaciones en el Teatro Sergio Magaña, sin embargo, queda un fin de semana, 4  y 5 de noviembre, a las 13:00 horas, para deleitarse con este poema dramático.

EL SECRETO PARA ANOTAR GOLES

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Foto cartel promocional

Secreto para anotar golesEl entorno se transforma paulatinamente, lo que ayer estaba vedado a las niñas y solo reservado a los varones, ha permitido que ellas incursionen en actividades hasta hace poco tiempo consideradas nada o poco femeninas. Una de ellas, el deporte, algunas disciplinas les eran negadas, como el fútbol, ya no digamos el boxeo.

Francisco Ibarra -autor y director- nos presenta a una niña, estudiante de secundaria, cuyo sueño es jugar fútbol. Claro, encontrará la reticencia de sus compañeros de escuela, los niños le hacen el fuchi, solo una amiga la alienta e impulsa, porque, curiosamente, la misma Karina, nombre de la protagonista, no cree en ella misma, vive la autodiscriminación, sin embargo, las circunstancias le pondrán una prueba, todo se resumirá en ganar o “morir”. Por fortuna, las cosas han cambiado y hoy día México cuenta con un gran número de ligas para niñas y adolescentes, y una profesional desde hace varios meses, con gran aceptación del público futbolero.

El texto es muy sencillo, tal vez hasta simple, en su estructura dramática, lineal, hasta cierto punto superficial, toques de humor, rasgos o aspectos morales, reivindicación de los derechos -en este caso de la niñez- y un final feliz más que predecible, más bien inmerso en la obviedad. Ignoró por qué se presenta en un horario para adultos, el público ideal serían los infantes como su público natural, en fin, cada quien sus estrategias.

Como director, Ibarra hace más atractiva su dramaturgia. Una coreografía de principio a fin, vistosa y efectiva, acompañada por percusiones, alientos y teclado eléctrico en vivo. Todo lo anterior se convierte en una fiesta, claro, en el escenario. Prescinde de una escenografía, iluminación básica, vestuario típico de niños deportistas: pantaloncillo corto, zapatos tenis, calcetas.

Cuatro actores: Daniela Bustamante, Carmen Rosas, Esteban Piña y Kevin Arnoldo. Hay que reconocerles su dedicación y entusiasmo, se entregan, con facilidad interpretan varios personajes, el esfuerzo físico con el que son exigidos está basado en su juventud y profesionalismo, bien desde esa perspectiva, en lo actoral hay algunas limitaciones, sin embargo, captan las intenciones de la dirección; hay un trabajo de conjunto, le dan vida, alegría y sentido a la dramaturgia.

Una breve temporada -esto ya parece pleonasmo, al menos en la Ciudad de México-, El secreto para anotar goles se presenta en Carretera 45 Teatro, Juan Lucas de Lassaga 122, colonia Obrera, metro San Antonio Abad, hasta el 19 de noviembre, los sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.

ONDIN (UNA FANTASÍA, UNA ODISEA MARINA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro 

Imágenes de ONDIN, tomadas de la página de la compañía

Ondin1El mar ha sido y será una fuente para echar a volar la imaginación; inspirador de innumerables poetas, protagonista de la literatura universal. Un atractivo -como el imán al hierro- para unos, un deseo casi patológico, el marco para grandes aventuras; sin embargo, para otros es aterrador, inspira miedo, pánico, mientras más lejos de él mejor.

Sabrina Barán se posesiona de sus aguas para crear una fantasía, una odisea marina. Ondín, un joven, sueña con que el mar le revele los misterios de sus profundidades. La autora, originaria de Quebec, Canadá, hace realidad el mundo onírico mediante títeres en forma ensoñadora, lleva -junto con Gabrielle Garant y Maryse Poulin -ésta última responsable de la excelsa musicalización y cautivadores efectos sonoros- a una travesía; sumergen a infantes y adultos, las mentes de éstos dejan de razonar, abordan una corriente, se adentran, sienten las aguas empapando su sensibilidad; todos, absolutamente todos, quedan absortos con las aventuras vividas por Ondín.

El joven pescador al encontrarse en las profundidades del océano sufre una transformación, se convierte en una criatura marina, explora todo el entorno, convive con una mantarraya, una anguila… Las aguas lo arrojan a una playa, ahí habita Melucine (espero que así se escriba), muchacha a quien solo el mar acompaña. Surge una empatía entre ambos, unión emotiva, juntos viajan hasta donde el mar y el cielo se unen: el horizonte.

Como múltiples buenas historias, la sencillez es la característica de Ondin -título de la propuesta escénica-, sin embargo, la belleza visual, la excelsa manipulación de los títeres -en especial del joven pescador- llevan implícitos mensajes, no para mentalizar sino para sentir, valores como entender que la belleza existe por sí misma, nos corresponde apreciarla, aprehenderla, ser parte de la misma.

Ondin2Unas mínimas palabras, no hay diálogos, el resto o sea casi todo se transmite por el movimiento de los personajes, si bien los manipuladores están a la vista en realidad son invisibles. La escenografía -en medio de casi una cámara negra, y una tenue y sutil iluminación- es más que eso, es otro personaje, lo que parecen “estructuras” en realidad están inspiradas en métodos de pesca de diferentes lugares como la India y China. La música en vivo: tambor, xilófono de madera e instrumentos originarios de Quebec logran que el conjunto de notas hablen, establezcan comunicación directa por su sonoridad, motivan la imaginación. El conjunto de los elementos convierten en magia viva, palpable, lo que sucede en el escenario o… tal vez ahí no pasa nada, todo acontece en el mundo onírico de todos los que sueñan a través del teatro.

La compañía La ilusión, teatro de marionetas (Quebec, Canadá) se presentó en una sola función en el Teatro Raúl Flores Canelo (Ciudad de México), en el marco del XLV Festival Internacional Cervantino en el Centro Nacional de las Artes.

LA CRÍTICA TEATRAL EN MÉXICO (ENSAYOS, CRÍTICAS, COLUMNAS, ENTREVISTAS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

La crítica, en cualquier área, es una de las actividades más nobles y gratificantes y, al mismo tiempo por contradictorio que parezca, de las más ingratas. Lo primero acontece cuando los comentarios u opiniones son favorables al hecho creativo; lo segundo cuando se cuestiona el valor estético, en ambos casos hablamos del arte.

Crítica teatral B BernalBenjamín Bernal -abogado, dramaturgo, director, periodista y crítico- presentó su más reciente libro intitulado La crítica teatral en México. Pasado, presente y futuro. Sus páginas exponen ensayos, críticas, columnas y entrevistas publicadas a lo largo de su larga trayectoria y estrecho contacto con el quehacer escénico. Estamos frente a la segunda parte de lo que en el futuro será en su conjunto -él lo cuantifica así- de alrededor de 500 páginas dedicadas al tema. El primer volumen lleva un título similar: La crítica de teatro en México, prologado por André Roemer.

El que ahora nos concierne está integrado por una presentación del propio autor, un prólogo de Marcela Lara, un ensayo histórico, una selección de antologías, seguida de entrevistas y concluye con una breve historia de la Agrupación de Periodistas Teatrales (APT), de la cual es presidente desde hace 15 años.

En la presentación Bernal expone: “La crítica teatral es un género en extinción y estas dos publicaciones tienen como objetivo estimular la creación de espacios en medios tradicionales (impresos, radio, televisión) y digitales. Sí, existen desde hace varios años, pero han adoptado las formas y estilos que consideran la mayor popularidad en los medios comerciales, en los que no encontramos contenidos sino personalidades excéntricas, estilos pretendidamente llenos de humor y agilidad, risas y carcajadas para demostrar algo que todavía no descubro”.

Uno de sus objetivos, más allá de proponer dogmas y camisas de fuerza a sus lectores, es sugerir la libertad de formas y estilos que merece el siglo XXI, cuidando siempre los contenidos, transmitir ideas y enaltecer el medio artístico, peligrosamente atacado por el periodismo ácido y frívolo.

Por su parte, Marcela Lara, en el prólogo, sostiene que la crítica teatral es necesaria porque sirve de guía para cumplir con las realidades del buen teatro. Agrega: “Hablo de los críticos que tienen como meta cimentar el placer por el arte teatral; decirnos cuál y por qué cierta obra es una buena puesta en escena”. Reconoce en Benjamín Bernal su bonhomía y rectitud, como sus valiosas críticas son siempre amables y realistas. Agradece los dos volúmenes porque se necesita ayuda para atraer público que sepa entender la anécdota, la historia, el movimiento escénico, la voz, el vestuario, las luces…

Enhorabuena por este nuevo libro, el cual iluminará a las nuevas generaciones y será una oportunidad para recordar, mediante su contenido, a quienes hemos disfrutado a la par del autor la riqueza del Teatro Mexicano.

 

JOSÉ CABALLERO (MEDALLA BELLAS ARTES)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías tomadas del boletín de prensa del INBA

El maestro José Caballero se hizo acreedor a la Medalla Bellas Artes, la más alta presea otorgada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) a quienes se han distinguido por sus aportaciones al arte y a la cultura en beneficio de la sociedad de la República Mexicana e, inclusive, con su obra han trascendido en el extranjero.

Entrega_Medalla_Bellas_Artes_a_Jose_Caballero_ALR_2040bUna larga y fructífera trayectoria en el ámbito teatral. Actor, catedrático, escenógrafo y, rubro en el que más ha destacado, director. En ésta última actividad se le considera como un director de actores, esto es, el elemento humano es lo más importante y en él que ha fundamentado sus montajes. Egresado del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha combinado el trabajo creativo con el institucional y la docencia.

En declaraciones previas a la entrega de la medalla expresó: “Mi interés fundamentalmente ha sido el teatro cultural, el teatro que contribuya a la formación sentimental y a la conciencia del público”. Agregó: “Más que el futuro, yo veo el presente, lo veo sumamente rico y complejo, están cambiando de una manera vertiginosa los modos de producción”. Considera estamos -en México- en un momento con muchas propuestas renovadoras en varios niveles y eso nos da esperanza para el futuro. Por otra parte, desde su perspectiva “el teatro contemporáneo… tiene una claridad conceptual, tiene cosas que decir al público para contribuir al desarrollo de nuestra sociedad, sobre todo en estos momentos que atravesamos, que nos tienen sacudidos, el teatro es una forma de proporcionar diversión, pero -sobre todo- de crear consciencia solidaria.”

La sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes fue la sede de la ceremonia, albergó a cientos de personas, entre familiares, colegas, amistades, discípulos… quienes se congratularon con el reconocimiento y reconocieron su larga trayectoria. Lo acompañaron en el pódium Luis de Tavira, Antonio Crestani y Alberto Lomnitz. La entrega física estuvo a cargo de Lidia Camacho, directora del INBA.

Crestani lo calificó como un hombre brillante, talentoso y querido, formador de múltiples generaciones, uno de los mejores directores de escena de este país, quien se caracteriza por permitir y fomentar la creación artística. Recordó la participación del maestro como pionero de CUT, del Núcleo de Estudios Teatrales, Casa Azul, Foro de la Ribera, Teatro Casa de la Paz, entre otros.

Entrega_Medalla_Bellas_Artes_a_Jose_Caballero_ALR_2111bCaballero es miembro del Sistema Nacional de Creadores, discípulo de Héctor Mendoza. Entre quienes más han influido en su quehacer teatral es De Tavira, quien al hacer uso de la palabra dijo que el teatro no es contar historias, es crear mundos habitados. Definió a Caballero como virtuoso, de profunda entrega y comprometido con la causa del teatro, además de haber desarrollado una hipersensibilidad. Camacho dijo que en Caballero se esconde un gran temperamento teatral, lo ubicó como un sabio de la escena con excelente ritmo, ampliamente reconocido como director de actores y quien ha transformado la vida de varias generaciones.

Cabe recordar la incursión del galardonado como dramaturgo: Música, Asamblea de blasfemo, La suerte suprema y Frente al olvido. Como escenógrafo: La ginecomaquia, Muerte deliberada de cuatro neoliberales, El contrapaso y La lucha con el ángel.