Autor: Alejandro Laborie

HANDEL (FICCIÓN DOCUMENTADA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

HandelDiego Álvarez Robledo, a partir de sucesos reales, presenta tres historias dramatizadas, las cuales giran a partir de una interrogante: ¿Pueden convivir la enfermedad social y el amor? Ahora bien, ¿cuál es la patología referida? En concreto, la trata de personas -mejor conocida como la trata de blancas, aunque se trate en algunos casos de hombres-, la prostitución obligada, la violencia sexual, la necesidad, la crueldad, la podredumbre de un entorno donde la dignidad y la libertad son inexistentes. La obra lleva por título Handel.

Sin embargo, el autor, por fortuna, no olvida que más que inmundicia, lo bueno del ser humano subsiste, sobrevive a todas las adversidades, tal es el caso de la fraternidad, el amor, la solidaridad, el anhelo. Si bien parte de varias realidades, lo que él denomina “ficción documentada”, es un texto dramático en el más amplio sentido, no es un documental, no es un tratado sociológico estrictamente hablando, sí una denuncia donde el teatro es el medio y el espectador, a través de sus reflexiones, el fin. Esto y más es Handel.

A diferencia de otras propuestas, el dramaturgo narra las historias en forma simultánea, no cuenta primero una, después otra y por último la tercera, éstas se llevan a cabo en forma yuxtapuesta, los actores se desdoblan en diferentes personajes, metamorfosis a primera vista casi imperceptible, traslados en el tiempo, un hilo conductor temático, independencia y autonomía entre cada narración, un todo integral a partir de tres partes conjuntadas magistralmente. Narrativa por momentos monologada, diálogos fuertes, escenas brutales, mente y ánimo del espectador provocados, tal vez irritados. Todo se expone, si se quiere se denuncia, no hay falsa moral, sólo cómo se desquebraja ante la impotencia de las víctimas y la corrupción de quienes deberían impartir justicia.

Excelsa dirección de Luis Eduardo Yee. Una escenografía minimalista -una mesa y dos sillas-, aprovecha el espacio para que sus actores asuman a cada uno de los personajes caracterizados. Un vestuario intemporal e híbrido, modificaciones a éste frente al público, no hay “piernas”. La penumbra se puede leer como una analogía con la soledad, con la impotencia existencial, con un devenir sin futuro, con la conformidad involuntaria, efectos emocionales bien logrados por la dirección. Apoyado con un guitarrista en vivo, efectos sonoros y una tenue iluminación para crear una atmósfera más interna que externa. Isaí Flores responsable del diseño sonoro y ejecutante en vivo; Fernanda García del vestuario y Natalia Sedano de escenografía e iluminación.

Portento de actuaciones de Sofía Sylwin, Pablo Marín y Miguel Romero, quienes logran cambios impresionantes de personalidades y estados de ánimo, bien conjuntados los tres trabajan en equipo, asumen el texto y conmueven al público.

Handel, que según el programa de mano significa en polaco, alemán e inglés, trata, comercio, tráfico…, se representa en su cuarta temporada, producción a cargo de Teatro Mondo, los martes a las 20:30 horas, hasta el 11 de septiembre, en el renovado Foro La Gruta.

ANIMALES (POESÍA Y LOCURA, NACER Y MORIR)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía del cartel promocional

AnimalesSi por creación, en términos sencillos, entendemos una artística original, estamos frente a este hecho, poco común en la concepción de un texto dramático concretado con la puesta en escena. La obra que hoy nos convoca lleva por título Animales, inspirada en Animal cracker sin my soup, de Charles Bukowski. En este caso la “versión” es de Aristóteles Bonfil. Una propuesta donde se reúnen un decrépito poeta, alcohólico y vagabundo, y una loca amante de los animales -en todo el sentido de la palabra- con la salvedad que su existencia está cobijada por la solvencia económica.

Para qué estar inventando el fondo de la obra con palabras rebuscadas, creo es mejor la opción de transcribir las ideas de Pábel Ortega: “La obra plantea varios paradigmas que enfrenta el creador -protagonista- ante el bloqueo creativo, así revisamos los temas recurrentes en este autor: las mujeres, el alcohol y una sociedad encaminada a la autodestrucción. Cuenta con una propuesta estética muy potente de atmósfera onírica y con una fuerte influencia del cine negro, en la que el teatro de sombras resulta ser una elección bastante natural y acertada. Hank -nombre del protagonista- nos narra esta punzante historia de sexo, excesos, inspiración y muerte”.

Bonfil se vale del mundo onírico, eso que sólo es posible emane de los sueños, si se me permita lo reiterativo, de un creador en todo o más amplio sentido del término. Crea un mundo fantástico, una odisea, una auténtica aventura, a primera vista imposible, con un lenguaje accesible, poético, sin caer en la retórica. Lo más loable, a través de una historia irreverente, fuerte, realiza un análisis, por fortuna no académico sino dramático, de la decadencia moral y existencial de la sociedad contemporánea occidental. Invita a la reflexión, por momentos en forma consciente, en otros el espectador inconscientemente se ve inmerso en ella. Relevante la profundidad a partir de la sencillez.

Geovani Cortés -director- presenta, sin temor a mi exageración, una puesta en escena magistral. Ante nuestros ojos aparece, no propiamente un títere sino una gran cabeza con movimiento de ojos y boca, fiel imagen del decrépito poeta; una imagen del alma más que física. Vestida con una gabardina, al desabotonarla y abrirse, aparece una pantalla, ahí se desarrolla la historia mediante títeres de sombra. Combina a la perfección el planteamiento del autor al mezclar la narrativa y los diálogos. Capta perfectamente la esencia de cada palabra, frase u oración. Sin mayores aspavientos, la presencia del elenco -voces y manipulación- engrandecen la propuesta, ellos son: Ana María Aguilar, Rodrigo Hidalgo y Aristóteles Bonfil. Una excelente musicalización del propio Bonfil y realización de títeres de Geovani Cortés.

Animales, producción de Maldito Teatro se representa en la Sala del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México) hasta el 22 de julio, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

 

LA MORDIDA (LA CORRUPCIÓN BUROCRÁTICA)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico teatral

La mordidaTodos los que hemos tenido la necesidad de realizar trámites ante cualquier oficina gubernamental hemos padecido la corrupción burocrática, siempre nos “falta” un requisito para obtener un sello y una firma, simplemente una constancia, este es el tema entorno al cual gira la obra La mordida, ahora en nueva temporada en El Galeón, del Centro Cultural del Bosque.

La producción y actuaciones están a cargo de la compañía Teatro Penitenciario, integrada por personas que en algún momento de su vida perdieron su libertad y estuvieron recluidos en una cárcel, sin embargo, han cumplido sus respectivas sentencias, se han rehabilitado y el teatro es un medio para ellos de reintegración social. Lo anterior surge de un proyecto artístico, pedagógico, laboral y de reconciliación social auspiciado por el Foro Shakespeare que consiste en la formación de actores internos -en los reclusorios- de forma profesional a través de talleres teatrales y pedagógicos, puestas en escena dentro de las cárceles con asistencia de público externo, con calidad y dignas de todo el reconocimiento por parte de quienes hemos tenido la oportunidad de asistir.

La autoría es una creación colectiva por parte de la propia compañía. Se publicita como una comedia, creo en realidad se trata de una farsa, dirigida por Artús Chávez, de la compañía La Piara Teatro.

Entrarle con el “moche”, como se dice ahora, es motivo para reír a más no poder, si bien es hilarante la propuesta, el tratamiento también conlleva a la reflexión de los padecimientos de los ciudadanos, la corrupción y el cinismo de los funcionarios públicos. Una crítica a la sociedad mexicana y una denuncia contra la impunidad y el desgaste moral de los “servidores!” públicos.

Bajo una atinada dirección, sin ser una obra de arte, sólo la posibilidad de disfrutar 50 minutos de hilaridad, aprovechando al máximo las posibilidades del elenco y ahora un espacio más amplio que le reduce intimidad, con una escenografía realista pero mínima, la recreación de una oficina, Artús lleva a su elenco por los vericuetos ya mencionados y explota todo su potencial, es increíble, ayer recluidos en la penitenciaría, hoy actores de gran nivel, profesionales, entregados, gozando del escenario, es ejemplo, excepcional si se quiere, sin embargo, se demuestra que es posible la readaptación.

Ismael Corona (Agapito), Javier Cruz (Licenciado), Héctor Maldonado (Perico) y Antonio Hernández (Luisito), dignos de toda loa, dignos de un quehacer teatral con dimensiones sociales, por fortuna su sinceridad sobre sus antecedentes y procedencia es comprendida y aplaudida por el público. Mención especial merece Héctor, interpretando a varios personajes, es el deleite del montaje.

La mordida se representa en el teatro El Galeón (Ciudad de México), hasta el 1 de julio, jueves y viernes a las 20:00, sábado 19:00 y domingo 18:00 horas.

NO SOY LO QUE SOY (TRATADO ESCÉNICO SOBRE LA ENVIDIA)

Por: Alejandro Laborie Elías, presidente de APT

 

no soy lo que soy

La envidia, en términos generales, es desear lo que otro es o tiene, ya sea por su posición social o por sus bienes materiales o, peor tantito, por no ser el hijo consentido y un largo etcétera.

 

Lo anterior es el fondo de la obra NO SOY LO QUE SOY, dramaturgia y dirección de Roberto Eslava, a partir de textos de W. Shakespeare, John Milton y Lord Byron. La pregunta es; ¿se puede desarrollar una puesta en escena en torno a la envidia con hilaridad? La respuesta es sí. Cinco actores y un músico nos hacen disfrutar en forma amena y al mismo tiempo reaccionar frente a un estímulo mental que todos hemos sentido y padecido.

 

Si por envidia entendemos tristeza o pesar por el bien ajeno o emulación del deseo, tal vez honesto pero no correcto y sobrepasar esa frase de “siento envidia de la buena”, es digno de apreciar que este grupo en forma multidisciplinaria nos haga reírnos, de nosotros mismos a través de un tema tan delicado y a la vez poco tratado como tal. Se rompe la cuarta pared, literalmente, el público tiene la oportunidad de participar, opinar, inclusive en contra de lo dicho. Es una puesta en escena en la que la libertad de expresión es una realidad.

 

Montaje alejado de lo convencional, de hecho acontece en el sótano del teatro Julio Castillo, con capacidad de butaquería improvisada para unas 40 personas. El espacio se convierte en un protagonista, el director lo aprovecha al máximo, su imaginación trasgrede y al  mismo tiempo conlleva a los espectadores a un mundo imaginario y real, si se permite la expresión.

 

Una puesta lúdica, a más de alguno lo sorprenderá, ¿es teatro, es una “instalación escénica”…, es una forma diferente o alternativa de creación, queda en cada espectador su conclusión, lo cierto es una manera diferente de hacer teatro, en lo personal fue de mi agrado y me dejó muchas cosas en que pensar, desde la envidia hasta lo que es una propuesta innovadora.

 

Definida como una cantata parateatral sobre la envidia, Pilar, Irene, Jaklyn, Luis y Medin convocan a una experiencia diferente para fortuna del público en el teatro Julio Castillo (Ciudad de México), hasta el 10 de julio, lunes y martes a las 20:00 horas

LA MORDIDA (LA CORRUPCIÓN BUROCRÁTICA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Todos los que hemos tenido la necesidad de realizar trámites ante cualquier oficina gubernamental hemos padecido la corrupción burocrática, siempre nos “falta” un requisito para obtener un sello y una firma, simplemente una constancia, este es el tema entorno al cual gira la obra LA MORDIDA.

La producción y actuaciones están a cargo de la compañía Teatro Penitenciario, integrada por personas que en algún momento de su vida perdieron su libertad y estuvieron recluidos en una cárcel, sin embargo, han cumplido sus respectivas sentencias, se han rehabilitado y el teatro es un medio para ellos de reintegración social.

Lo anterior surge de un proyecto artístico, pedagógico, laboral y de reconciliación social auspiciado por el Foro Shakespeare que consiste en la formación de actores internos -en los reclusorios- de forma profesional a través de talleres teatrales y pedagógicos, puestas en escena dentro de las cárceles con asistencia de público externo, con calidad y dignas de todo el reconocimiento por parte de quienes hemos tenido la oportunidad de asistir.

Ante la falta de un programa de mano se desconoce la autoría aun cuando por los antecedentes se puede suponer se trata de una creación colectiva por parte de la propia compañía. Se publicita como una comedia, creo en realidad se trata de una farsa, dirigida por Artús Chávez, de la compañía La Piara Teatro.

Entrarle con el “moche”, como se dice ahora, es motivo para reír a más no poder, si bien es hilarante la propuesta, el tratamiento, también conlleva a la reflexión de los padecimientos de los ciudadanos, la corrupción y el cinismo de los funcionarios públicos. Una crítica a la sociedad mexicana y una denuncia contra la impunidad y el desgaste moral de los “servidores!” públicos.

Bajo un excelente dirección, siempre amena, aprovechado la máximo las limitaciones del espacio, con una escenografía realista pero mínima, la recreación de una oficina, Artús lleva a su elenco por los vericuetos ya mencionados y explota todo su potencial, es increíble, ayer recluidos en la penitenciaría, hoy actores de gran nivel, profesionales, entregados, gozando del escenario, es ejemplo, excepcional si se quiere, sin embargo, se demuestra que es posible la readaptación.

Ismael Corona (Agapito), Javier Cruz (Licenciado), Héctor Maldonado Perico) y Antonio Hernández (Luisito), dignos de toda loa, dignos de un quehacer teatral con dimensiones sociales, por fortuna su sinceridad sobre sus antecedentes y procedencia es comprendida y aplaudida por el público. Mención especial merece Héctor  interpretando a varios personajes es el deleite del montaje.

 

LA MORDIDA se representa en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare (Ciudad de México), hasta el 16 de junio, lunes y martes 20:30, sábados 19;00 horas.

INSTRUCCIONES PARA IR AL CIELO (LO COTIDIANO DE LA URBANIDAD)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

El multifamiliar “Miguel Alemán” es la sede de hechos cotidianos, esos que nos aquejan en ocasiones y en otras nos produce placer y algunas reflexiones sobre la vida y Dios. El amor, la infidelidad, el suicidio, la muerte, la violencia contra la mujer… se dan cita en el conjunto habitacional.

 

La dramaturgia está basada en textos de Krzysztof Kiéslowski y Krzysztof  Piesiewicz, realizada por Benjamín Cann, quien a la vez tiene bajo su responsabilidad la puesta en escena.Si bien la temática en su conjunto no es nueva en el teatro, lo interesante es la variedad en un sólo texto, hay que reconocer que aun cuando son múltiples historias y personajes hay un hilo conductor que los une y un protagonista invisible pero siempre presente: el multifamiliar,

 

El diseño de escenografía está a cargo de Matías Gorlero. Una gran estructura alberga varios departamentos, al lado dos grandes escalinatas para acceder a las viviendas y a la azotea. Además en lo que correspondería al ciclorama se emplea el multimedia, fundamentalmente la fachada del citado edificio. Por último una escalera por las utilizadas por los pintores de brocha gorda, simbolizando el medio para subir al cielo.

 

Ahora bien,desde mi particular punto de vista, la dirección es extraordinariamente lenta, por momentos el montaje se vuelve soñoliento, soso, el ritmo y el tono llevan a escenas aburridas a pesar de lo interesante de la dramaturgia, lo cual llama la atención tratándose de Benjamín Cann. Por contradictorio que parezca hay unos desplazamientos por el proscenio de gran velocidad y exceso de movimiento corporal y una escena acompañada por un guitarrista a ritmo de tango.la cual cae de lleno en la farsa.

 

El reparto está integrado por actores de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) e invitados al montaje. En total 19 en escena, imposible mencionarlos a todos, sin embargo, no se puede pasar por alto el gran trabajo de Óscar Narváez interpretando varios personajes inclusive como narrador.

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La producción de la CNT se presenta en el Teatro de las Artes, Centro Nacional de las Artes, Ciudad de México, hasta el 20 de mayo, de miércoles a viernes a las 19;00, sábados y domingos a las 18:00 horas.

HAMBRE (FRAGILIDAD DE LOS CÓDIGOS MORALES)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

¿La moral debe estar por encima de la sobre vivencia? Jimena Eme Vázquez, dramaturga, a través de tres personajes, caracterizando número igual de perros en escena, son los personajes de su texto, nos adentra en los valores, en situaciones límites, morir de hambre o comerse a…. Una lucha interna en cada uno de ellos, será cierto que la moral es primero o salvar la existencia en contra de lo establecido.

 

Cito la sinopsis: “HAMBRE es una puesta en escena que busca reflexionar sobre la fragilidad de los códigos morales que establecemos y cambiamos en diferentes circunstancias, sobre todo en aquellas que nos llevan al límite. ¿Qué nos hace ser humanos? ¿Qué nos convierte en una raza superior entre los seres vivos? ¿Cómo nos comportaríamos en las circunstancias de un perro hambriento?” La obra es similar, por no decir que inspirada o una copia, en los poemas de T. S. Eliot conocida en el teatro mexicano como CATS, donde los gatos representan las diferentes condiciones y comportamientos de los seres humanos. En el caso que nos concierne la obre lleva por título HAMBRE y en lugar de los felinos son tres perros los cuales nos adentran en la conducta humana ante la adversidad, el encierro, la falta de alimento, la esperanza de ser rescatados y la esquizofrenia ante la impotencia.

 

La dirección de Fernando Reyes, apoyada en escenografía e iluminación muy sencillas de Miguel Moreno Mati, y un vestuario contemporáneo (los perros no están disfrazados, son actores que hacen “creer” que son caninos), sin embargo dialogan entre sí, filosofan desde el punto de vista de la moral, viven emocionalmente, hay sentimientos de culpa y justificación por sus actos. Un suicidio conlleva a lo anterior, reflexionar sobre la diferencia entre una muerta accidental o privarse de la vida. Saciar el hambre es el objetivo por lo que dos, en realidad los tres deciden…

 

Tres perros: Bull, un viejo cojo, Border, una cachorra hiperactiva y Coker, una perra mal encarada, cobren vida y sentido teatral con las actuaciones de Alejandra Reyes, Fernanda Aragón y Juan Carlos Medellín. Ellas entregadas, dan su máximo esfuerzo, se debe reconocer su profesionalismo, sin embargo, hay altibajos, convencen y dejan dudas. En el Caso de Juan Carlos ha demostrado a lo largo de sus incursión teatral participaciones dignas de un actor, no sé por qué no tiene mayor reconocimiento en el medio, tal vez algún día éste le haga justicia.

 

HAMBRE, inspirada o no en T. S. Eliot, se representa en el Teatro La Capilla (Coyoacán, Ciudad de México), los miércoles a las 20:00 horas, hasta el 27 de junio del presente año.

 

PEQUEÑAS INFIDELIDADES (LA SINCERIDAD PUEDE SER BRUTAL)

Texto y foto por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Infidelidades

Una interesante interrogante es si la fidelidad es natural o cultural, hoy día parece un deporte social, valga la expresión, lo contrario, esto es, la infidelidad, inclusive hay parejas que aún a sabiendas del engaño o traición, como se le quiera denominar, la asumen, ya sea por una aventura casual, otros por conveniencia, otros por venganza, más de alguno por no estar seguro de sus sentimientos. Lo cierto es que cuando se destapa la cloaca y la pareja se confiesa el resultado es que la sinceridad puede ser brutal.

 

Mario Diament, argentino radicado en Miami, nos lleva por estos vericuetos sentimentales. En lo particular lo conocí, primero dramatúrgicamente por su obra CITA A CIEGAS, luego en persona, un hombre inteligente y a la vez sencillo, conocedor de la condición humana, de la esencia, fortaleza y debilidad de quienes habitamos y vivimos en este presente, resultado de un pasado y la incertidumbre de un futuro. Cuando una historia no se cierra no es pasado, es presente, refiere el autor.

 

Después de siete años de relación matrimonial, Alejandro se separa de Emma, hay una tercera en discordia -Julia- y un cuarto, el mejor amigo del primero quien es utilizado para la venganza, un perverso destino, obsesión, explicaciones, justificaciones, un derroche de moralidad que no llega a nada… o tal vez sí; la flaqueza humana. Un final inesperado, sorprendente, el amor sucumbe ante el anhelo de vengarse.

 

Víctor Carpinteiro en su calidad de director conduce a los actores por dos aspectos:el sentimental y el moral, Se le debe reconocer el magnífico manejo del tono y el ritmo, mantiene de principio a fin la atención del espectador, logra mediante el humor negro la catarsis, cuando llega a los clímax no hay exabruptos”simplemente” la trama sigue su curso, sin embargo, atrapa la emocionalidad de quienes disfrutan una excelsa escenificación. Una dirección impecable, digna de las artes escénicas mexicanas.

 

Dos actores en escena:Ángeles Marín y Ricardo Blanchi. La primera excelente, gran presencia escénica, personalidad, dominio absoluto de su personaje, convincente entre lo que dice y cómo lo proyecta, producto de su talento, en concreto asume el texto y a Emma en forma magistral, Ricardo, por fortuna está a la altura del  montaje, su personaje por momentos pausado y cuando hay que sostener posturas fuertes lo hace con carácter, sólo los buenos actores lo logran. Al concluir la función la ovación del público es unánime, director y actores llegan a lo más profundo del hecho teatral.

 

Por lo pronto termina la temporada en La Teatrería, sin embargo, hay posibilidades de otra en ese mismo espacio o en otro de la Ciudad de México y una gira por las entidades federativas de la República Mexicana, ya les daremos cuenta. En verdad, PEQUEÑAS INFIDELIDADES es un montaje para el recuerdo de los amantes del buen teatro.

PIPÍ (EDUCAR A LOS ADULTOS Y LOS NIÑOS SE DIVIERTAN)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Foto cartel promocional

PipíJaime Chabaud, un excelente teatrófilo en todo el sentido amplio del término, tanto como dramaturgo, investigador y un gran conocedor de teatro universal, además de director de la revista especializada en teatro Paso de gato y promotor de la Feria del libro teatral, es autor del texto dramático Pipí.

Esta obra, sostiene el dramaturgo, tiene como objetivo educar a los adultos y los niños se diviertan. Aceptemos su enfoque, lo cierto es una propuesta fuerte, casi sin exagerar, una tragedia moderna para infantes. Un(a) niño(a), quien se orina en la cama, le da pena y vergüenza, por otra parte es torturado(a) psicológicamente por sus progenitores, compañeros de la escuela… El propósito de Jaime es tomar conciencia de no ver el hecho como motivo de regaño y amenazas, sino tratarlo con amor y comprensión.

El texto se estrenó en 2005, monólogo interpretado en aquel momento por Marisol Castillo, quien ahora funge como directora del mismo. Parte de una propuesta minimalista -un banquito y algunos elementos de utilería-. Sin embargo, con ingenio, Elizabeth Cardona “de la nada”, con su diseño de escenografía aparece un monstruo que perturba el sueño del(la) protagonista y se produce la crisis del personaje.

Marisol alterna a un actor y una actriz, cada uno en diferentes funciones, la perspectiva y concepto cambia por completo. Por otra parte -me queda la duda- si el actor está sobre actuado o existe algo más allá de una mera expresión corporal y más bien se trata de una directriz coreográfica. Tuve la oportunidad de ver la función completa con el niño-protagonista, así que vi sus desdoblamientos caracterizando varios personajes, lo criticable es que habla como bobo. La actriz se ve más natural, más convincente, sus emociones son más creíbles; sin embargo, solo tuve la posibilidad de apreciar un fragmento de la puesta, me quedó el interés por presenciarla en su totalidad con ella. El niño y la niña son caracterizados por Miguel Jiménez y Graciela Miguel Hacha.

Reiterando, un texto para la reflexión a cargo de los adultos e infantes, toques de dramatismo y humor, estructura inteligente y fuera de los parámetros convencionales del teatro para niños. En varias escenas, profundo, para algunos, como en mi caso, una retrospectiva y una motivación para comprender a nuestros descendientes.

La producción de la compañía Mulato Teatro se representa en Carretera 45 Teatro, a las 13:00 horas, sábados y domingos hasta el 4 de marzo, ubicado en Lucas de Lassaga 122 (estación del Metro San Antonio Abad), Ciudad de México.

LAS CARTAS DE FRIDA (ÓPERA DE TOILETTE)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

FridaDe unas décadas a la fecha, Frida Kahlo es un referente de las artes pictóricas mexicanas, con un impacto internacional; sus cuadros han alcanzado precios insospechados, inclusive, más elevados que los de Diego Rivera, su marido. En algunos casos, el reconocimiento es digno, en otros no, como su imagen en camisetas corrientes y hasta en ropa interior; la comercialización de su persona con la única finalidad del negocio.

Marcela Rodríguez, a partir de textos del diario personal de Frida y misivas escritas por ella, concibió once escenas, las cuales denomina Ópera toilette. Por qué la denominación, porque los escritos de  puño y letra de la artista plástica fueron encontrados justo en el baño de la Casa Azul. Documentos analizados, en principio, por Jesusa Rodríguez y Elena Poniatwoska. En ellos se descubre más sobre el lado humano de Frida, que fue una buena escritora, mujer sensible, inteligente, comprometida políticamente, víctima del dolor físico y emocional, a final de cuentas, una persona con alegrías y sufrimientos.

Hay una dirección compartida: Jesusa Rodríguez y Clarissa Malheiros. Una propuesta novedosa, arriesgada y llamativa visualmente. Se puede afirmar que se trata de una instalación más que una escenografía. Multimedia, ahí aparecen paisajes, imágenes de Diego Rivera y -lo más importante- los textos de las cartas y diario personal de nuestro insigne personaje.

Además, casi todo está concebido, prácticamente toda la instalación, construida mediante residuos de papel periódico, del que se emplea en las rotativas. Éste adquiere diferentes simbologías, se “destruye” en cada función, un verdadero reto para los técnicos montar para cada ocasión. Marionetas, un títere de grandes dimensiones. Ambas directoras dan vida a un lenguaje oscilante entre lo poético y la queja, triste y sarcástico, dramático. La dirección merece toda clase de loas, aun cuando lo consabido es que una ópera se caracteriza por ser cantada en su totalidad, hecho que en este caso no ocurre, aceptemos la denominación.

Catalina Pereda, sobresaliente soprano, da vida a una faceta de Frida. Su voz musicaliza los textos, si bien nada tiene de parecido físico con la artista pictórica, logra llevarla al escenario, vive su tragedia, siente las emociones, no se amedrenta ante el desnudo, es más, éste pasa casi desapercibido ante su personificación. Jesusa es otra cara de Frida, excelente, sabemos es una garantía en el escenario, su sola presencia invita al teatro. Complementan el elenco: Alejandro Camacho y Carlos Brown, sus personajes son circunstanciales, hasta cierto punto intrascendentes, complementarios, por ello no hay más que agregar.

Las cartas de Frida se representa en el Teatro Helénico, martes y miércoles a las 20:30 horas, hasta el 14 de marzo, en la Ciudad de México.