Autor: Eugenia Galeano

PIEZA INCONCLUSA PARA SOFÁ Y DOS CUERPOS

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

 

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El amor es esplendoroso siempre y cuando sea correspondido. Si es unilateral, no hay nada que hacer. Peor aún, si alguna de las dos personas usa el amor para aprovecharse de la otra, sea mediante violencia, maltratos, humillaciones, robos, deslealtades o infidelidades, lo aconsejable es poner distancia de por medio y olvidarse del asunto. Sin embargo, no obstante que ambas personas estén en el mismo canal, habrá dificultades que superar, como por ejemplo, la rutina, el respeto a sus cosas personales, la distribución equitativa de gastos, la atención que se brinden el uno al otro y mucho más. El amor es como una planta que hay que cuidar y brindarle atención, regándola, podándola, aseándola.

Justo a partir de que existe cierta atracción, comienzan las incertidumbres, como por ejemplo: ¿le gustaré?, ¿cómo será su carácter?, ¿seremos compatibles?, ¿cuáles son sus preferencias? Un cúmulo de preguntas que el tiempo irá respondiendo. No existe garantía alguna, pero el amor arrastra hacia un precipicio y cualquier persona que lo sienta está dispuesta a lanzarse al vacío. La razón de esto es la convicción de que si el ser amado resulta el indicado, habrá de valer la pena. Si la atracción es irresistible, se busca estar en pareja.

La chispa del amor es poderosa y, en múltiples ocasiones, es una luz que ciega a quien la siente y también lo atolondra. Tan simple como aquello que dicen de “sentir mariposas en el estómago”. Lo que viene después, ni los interesados ni nadie lo pueden predecir.

El amor en pareja es el tema elegido por Mariano Rochman, un joven actor, director, dramaturgo y productor argentino, en su obra Pieza inconclusa para sofá y dos cuerpos. Mauricio Rochman es un apasionado contador historias. Estudió dramaturgia con importantes autores y directores internacionales, entre quienes destacan: Juan Mayorga, Guillermo Heras, José Sanchís Sinisterra, Sergi Belbei y Rafael Spregelburd.  Sus textos son muy estructurados y una de sus características es la forma en que delinea a sus personajes. Su intención no es crear súper héroes, sino seres humanos con virtudes y defectos, lo cual hace que para el público sea fácil identificarse con ellos, o al menos, pensar que conocen a alguien parecido. Todavía no cuenta con una larga trayectoria, pero prácticamente todas sus obras han sido exitosas.

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En particular, Pieza inconclusa para sofá y dos cuerpos, le ha dado al autor muchas satisfacciones, fue estrenada hace unos ocho años y ha sido representada en varios países y, en casi todas las funciones quien la ha protagonizado es el propio Mariano Rochman.

Para su montaje en nuestro país, se decidió hacer una innovación, aprovechando que el amor es universal y que no distingue género, raza ni edad. Pieza inconclusa para sofá y dos cuerpos se presenta en dos versiones distintas. En una de ellas, la pareja es heterosexual y en la otra, es gay.  Así que el público puede elegir la versión que desea ver, o bien, asistir a ambas.

Diego se siente atraído por alguien a quien encuentra casi a diario cuando va camino a su trabajo. No se atreve a hablarle, pero echa a volar su imaginación mientras trata de animarse a entablar una plática casual. De pronto, un día se produce el encuentro en forma casi accidental sin que Diego haya tenido que tomar la iniciativa. Este es el punto de partida hacia el torbellino. Ambos se habían estado observando y saben que la atracción es mutua, así que ya nada podrá detenerlos. Usarán sus cinco sentidos para conocerse. Uno de ellos es fotógrafo profesional, por lo que su horario es flexible, en tanto que el otro trabaja en un importante despacho de abogados y tiene que estar disponible a toda hora. A fin de estar juntos todo el tiempo y también por motivos de economía, Diego terminará viviendo con su pareja.

La trama concebida por Mariano Rochman capta el interés del espectador de principio a fin, con la ventaja de que los parlamentos son una combinación de lo que hablan entre ellos y los pensamientos de cada uno. Si quieres saber si el amor de Diego y su pareja resistirá los avatares de la convivencia cotidiana, tienes que ir a ver Pieza inconclusa para sofá y dos cuerpos.

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La labor de dirección por parte de Emmanuel Morales es loable. Su trazo escénico está pleno de dinamismo, utiliza coreografías para marcar el paso del tiempo, concede un lugar especial al sofá para dimensionar espacios, siendo éste desplazado por los propios intérpretes en forma ágil y discreta. Logra un buen balance entre acción y pausas. Aprovecha a fondo el espacio y el ritmo es fluido.

El elenco está conformado por Alfredo Gatica (Diego), María del Carmen Félix y Antón Araiza. Alfredo Gatica está en las dos versiones.  En la heterosexual lo acompaña María del Carmen Félix y en la gay, Antón Araiza. Me tocó ver la versión gay. Tanto Alfredo Gatica como Antón Araiza ofrecen un extraordinario trabajo histriónico y corporal. En particular, Antón, como de costumbre, está espléndido con la amplia gama de emociones que aporta a cada personaje que interpreta.

Édgar Sánchez es el responsable del diseño de escenografía e iluminación. Con unos cuantos elementos, de los cuales, desde luego, el principal es el sofá multifuncional, logra con acierto dar el entorno adecuado a distintos escenarios. Así mismo, distribuye atinadamente la luz y los oscuros momentáneos.

La gran diseñadora mexicana Brisa Alonso se luce haciendo lucir a los intérpretes.  Para el fotógrafo, crea un atuendo casual con una originalidad inusitada: una especie de camisa a dos tonos con chaleco integrado que muchos de los espectadores comprarían gustosamente. En tanto que al abogado le diseña un traje de fino casimir y excelente caída que lo hace ver como un verdadero príncipe. Sin dejar de lado las demás piezas, incluso de ropa interior. Como siempre, todas las prendas son de alta costura, de espléndida confección y de gran funcionalidad para las acciones requeridas.  Tengo la certeza de que la vestimenta de la actriz ha de estar igual de espectacular.

El mapping que sirve para ilustrar momentos determinados es creación de Lizo Zambrano. La fotografía y el diseño gráfico son de Javier Pérez Maya. La producción está a cargo de Mariel Granados y Mariano Ducombs, en tanto que Diego Cooper funge como asistente de dirección y producción.

Somos curiosos por naturaleza. En Pieza inconclusa para sofá y dos cuerpos podremos ver la historia de una pareja desde antes de que se conozcan, luego, cómo avanza su relación. Al principio, enamoradísimos el uno del otro. Después, cómo se va colando la rutina y aquellas diferencias en cuanto a intereses y responsabilidades que habían sido ignoradas por la fascinación vuelven a tomar importancia. Te enterarás de todo mientras te entretienes disfrutando de un montaje bien realizado con actuaciones entrañables. La temporada está por finalizar y solo quedan dos funciones, así que apresúrate a comprar tu boleto.

Pieza inconclusa para sofá y dos cuerpos se presenta los miércoles a las 20:30 horas en el Teatro NH, dentro del complejo del Hotel NH, ubicado en Liverpool número 155, colonia Juárez, Zona Rosa, Ciudad de México. Toma en cuenta que la entrada al teatro es por la calle de Amberes. La duración es de 90 minutos. La localidad tiene un costo de $350.00 pesos. Versión heterosexual, miércoles 13 de diciembre de 2017. Versión gay, miércoles 20 de diciembre de 2017.

NOCTURNO, HOMENAJE ESCÉNICO A OCTAVIO PAZ

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

P1170822Octavio Irineo Paz Lozano, mejor conocido como Octavio Paz (1914-1998) es considerado uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los más importantes poetas hispanos de todos los tiempos. Además de ser autor de poemas, ensayos, también se dedicó a la diplomacia mexicana. Entre múltiples preseas y reconocimientos, Octavio Paz obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1990. El Colegio Nacional quiso rendir honor a uno de sus miembros más distinguidos y consideró oportuna la ocasión al coincidir la conmemoración de tres eventos: los 150 años de la Escuela Nacional Preparatoria, los 50 años del ingreso de Octavio Paz al Colegio Nacional y los 25 años del Mandato del Antiguo Colegio de San Ildefonso.

El insigne autor estuvo ligado en vida a las instituciones mencionadas. En 1930 entró a estudiar a la Escuela Nacional Preparatoria ubicada en el edificio que hoy conocemos como Antiguo Colegio de San Ildefonso y en 1976 ingresó al Colegio Nacional. Para homenajear a Octavio Paz se tomó como punto de partida su poema Nocturno de San Ildefonso que, si bien no es tan conocido como otros, es quizá uno de los más significativos para Octavio Paz, pues lo escribió ya de adulto rememorando su época de adolescencia. En uno de sus fragmentos dice: “el muchacho que camina por este poema entre San Ildefonso y el Zócalo, es el hombre que lo escribe: esta página también es una caminata nocturna.  Aquí encarnan los espectros amigos, las ideas se disipan”. 

Así mismo, el Colegio Nacional determinó que la conmemoración sería a través del arte escénico y, para tal efecto, contactaron a Agustín Meza, fundador y director de la Compañía de Teatro El Ghetto.

La Compañía de Teatro El Ghetto es un colectivo escénico mexicano, cuyo objetivo es crear, producir y fomentar propuestas de intención artística y estética. Tiene una trayectoria de 22 años, durante la cual ha participado exitosamente en numerosos festivales nacionales e internacionales. Algunas de sus obras más exitosas son: El pasatiempo de los derrotados, Cartas de un Idiota de Agustín Meza, Fe de erratas de Agustín Meza, Esperando a Godot de Samuel Beckett, Woyzeck de Georg Büchner, El abuelo dice que el tiempo es un niño que juega a las canicas, de Agustín Meza;  Anatomía de la gastritis de Itzel Lara, Gritos y susurros de Ingmar Bergman, La habitación y el tiempo de Botho Strauss, y La arquitectura del silencio. Su producción más reciente es Aproximación al interior de una ballena de la autoría de Ángel Hernández, bajo la dirección de Agustín Meza, misma que está siendo representada en el estado de Oaxaca.

Agustín Meza es un hombre de gran talento y mucha sensibilidad, en cuyas venas corre el teatro. La inspiración la tiene a flor de piel. Es un creativo que no se ciñe a cánones establecidos ni cae en lugares comunes. Es un apasionado de los retos y tiene la convicción de que el teatro es un arte vivo cuya ductilidad es ilimitada.  El teatro que concibe Agustín Meza no se limita a un texto escrito.P1170825

Para integrar sus elencos no le interesan las características físicas sino la capacidad creativa y el poder de transmisión de emociones que tengan los interesados, que amen al teatro tanto como él lo ama, que se comprometan con el proyecto y sus habilidades personales, a fin de que todos y cada uno trabajen en colectivo para beneficio de la propuesta. Se ha llegado a dar el caso en que Agustín Meza elija a alguien que nunca antes ha pisado un escenario. Para él lo importante es llegar juntos a buen puerto.

Su visión del teatro es muy particular. No se considera autor de textos escritos, toda vez que una de sus convicciones más arraigadas es que el teatro es un arte vivo y, como tal, hay que dejarlo fluir y evolucionar. Con este propósito, Agustín Meza acostumbra incluir variantes en cada representación, con lo cual ninguna función es igual a otra. Esto no quiere decir que deje todo al azar sino al contrario, cada cambio está previsto y, por ende, revisado y ensayado. Antes de realizar su trazo escénico, él visualiza cómo lo quiere ver en escena y marca una pauta. Luego, trabaja con su equipo. Tras plantearles el proyecto, escucha atentamente ideas y sugerencias. De todo aquello que se aporta algo será incorporado en su dramaturgia, una vez que él lo adapte y coloque en el momento preciso.

Otra de sus características es no preocuparse por la taquilla ni por reconocimientos, lo que él busca en forma franca y sincera es llegar al corazón del espectador, mover su sentir, aunque sea levemente. Hace pocos años creó el teatro de la tersura, un nuevo concepto, a través del cual ha logrado conmover a cuantos han presenciado sus más recientes montajes. La razón primordial de esto es la importancia que da Agustín Meza al espectador En el teatro de la tersura no existe la cuarta pared, se dará la bienvenida al público y, al no haber distancia entre éste e intérpretes, el espectador puede llegar a sentirse parte del montaje cual si estuviera en un convivio, en lugar de estar en un foro.

Entre las producciones de la Compañía de Teatro El Ghetto, donde Agutín Meza ha desplegado más su teatro de la tersura se encuentra La arquitectura del silencio, la cual comentamos en su momento.  Una puesta en escena que ha cubierto temporadas nacionales e internacionales -en nuestro país: Tampico, Tamaulipas, Querétaro, Qro., San Luis Potosí, S.L.P., y Ciudad de México. En el extranjero: Uruguay, Argentina y Cuba. Una obra donde cualquier espectador se emociona en mayor o menor grado.  Ahora, Agustín Meza retoma el teatro de la tersura para Nocturno. Homenaje escénico a Octavio Paz.

La gente necesita de este tipo de teatro. Todos aquellos que han visto alguna obra de la Compañía de Teatro El Ghetto están deseosos de ver sus nuevas propuestas.  Prueba contundente de esto es que en tan solo cuatro días se agotaron los boletos para Nocturno. Homenaje escénico a Octavio Paz.

Agustín Meza captó la esencia con la P1170839que Octavio Paz revistió su poema Nocturno de San Ildefonso y, así como el connotado autor alude a un recorrido, Agustín Meza lo convierte en escénico, es decir, invita al espectador a hacer una caminata por donde anduvo Octavio Paz, mientras presencia Nocturno. Homenaje escénico a Octavio Paz.

No podemos decirte de qué se trata la obra porque, como comentamos antes, cada función es distinta, pero te anticipo que se trata de una caminata por el Centro Histórico. Te sorprenderán unas camas en plena calle, escucharás música ejecutada en vivo con diversos instrumentos, así como la tersa voz de una joven muy atractiva cantando melodías populares, mientras las actrices y actores te hablan en forma directa. Así mismo, verás gente, edificios, comercios y todo lo que se les atraviese, para luego subir escaleras y observar el cielo en su visión nocturna con nubes y luna.  Se trata de un recorrido a través de las calles y de la poesía de Octavio Paz.

Es posible que veas lámparas porque “Los faroles inventan, en la soledumbre, charcos irreales de luz amarillenta”,  o de pronto cierres los ojos: “Hablo con los ojos cerrados”,  o quieras hacer una pausa para “ver la quietud en el movimiento, el tránsito en la quietud”, reacciones ante el frío:“Nos arrastra el viento del pensamiento, el viento verbal, el viento que juega con espejos”, igual hasta llegas a sentir la brisa marina “El cuarto se ha enarenado de luna”, todo lo cual será en plena noche a la intemperie.

Agustín Meza es el responsable de la idea, concepto y dirección escénica de Nocturno. Homenaje escénico a Octavio Paz, inspirado en Nocturno de San Ildefonso de la autoría de Octavio Paz, quien indudablemente se sentiría orgulloso si pudiera ver el extraordinario trabajo de la Compañía de Teatro El Ghetto, comandada por Agustín Meza.

Los arquitectos escénicos son: Genny Galeano, H. Alejandro Obregón, Sayuri Navarro,  Ricardo Leal y Lola Barajas, quienes ofrecen un magnífico desempeño histriónico, corporal, vocal e instrumental, provocando una amplia gama de emociones.

Complementan el equipo creativo: Crissanto Frías en diseño de logo, Jorge Mena en fotografía, Fernando Martín Velazco y Vivian Cárdenas en producción ejecutiva,  Fernando Martín Velazco en texto del programa de mano, y Uriel Neri en diseño del programa de mano.

P1170842La producción es de El Colegio Nacional, Compañía de Teatro El Ghetto, Antiguo Colegio de San Ildefonso y Autoridad del Centro Histórico. Colaboración de Monos Teatro.

Quienes vieron Nocturno. Homenaje escénico a Octavio Paz se embarcaron en una aventura teatral distinta, donde los ejecutantes fueron sus cómplices. Ellos le guiaron a través del camino. Mientras más echaron a volar su imaginación, más disfrutaron del recorrido. A aquellos que lograron desplegar sus alas por completo, les fue fácil volar y trasladarse a otras épocas y lugares. De esto dependió cuán alto llegaron. Puedo asegurar que el teatro de la tersura es una auténtica caricia al corazón. Adicionalmente, vieron un globo de gigantescas dimensiones que acompañaba a la Compañía de Teatro El Ghetto en sus producciones, y se llevaron a casa el texto completo de Nocturno de San Ildefonso”.

Además de la presentación de Nocturno. Homenaje escénico a Octavio Paz, la Compañía de Teatro El Ghetto ofreció un Conversatorio denominado El cuarto se ha enarenado de luna: Vida y obra de Octavio Paz, donde Agustín Meza habló de su proceso creativo y algunos de los integrantes del montaje compartieron sus experiencias sobre el trabajo con Agustín Meza. Así mismo, dieron un taller intitulado C’est la mort –ou la morte, el cual fue concebido como un espacio de encuentro, diálogo y entrenamiento para el artista escénico contemporáneo que se define como un buscador, donde se impartieron técnicas de teatro no convencional y se fomentó la investigación y experimentación escénica.

Nocturno. Homenaje escénico a Octavio Paz se presentó del 2 de noviembre al 2 de diciembre de 2017 en El colegio nacional, ubicado en Donceles número 104, Centro Histórico, Ciudad de México.

CLUB DE LOS DIAGNOSTICADOS

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Uno de los tesoros más preciados del ser humano es la salud. Cuando no la tenemos, todo nuestro mundo se ve afectado. Desde un simple catarro, hasta una dolencia seria cambian nuestro desempeño. En cualquier caso, lo aconsejable es acudir a un profesional, quien determina qué estudios, análisis y pruebas requerimos. Una vez que se tienen los resultados, el médico emitirá su diagnóstico. Recobrar la salud depende mucho de un buen diagnóstico, toda vez que éste es la base para una prescripción adecuada, sea de medicamentos, terapia o estos combinados.

p1170771En cuanto sentimos un dolor o molestia, o bien, si sufrimos un percance o accidente, de inmediato sabemos que hemos perdido parte de nuestra salud física. En cambio, cuando ocurre un padecimiento mental es difícil distinguirlo, tanto para el paciente como para sus familiares. Se requiere de una serie de hechos que indiquen que alguien no actúa con normalidad. En ocasiones, las personas que sufren este tipo de trastornos no acuden a un especialista y los que más sufren serán quienes conviven con ellos, ya sea por impotencia y tristeza de no poder ayudarlos o por miedo. En todo caso, un mal mental no diagnosticado es un riesgo para el paciente y sus allegados. Al igual que en las enfermedades físicas existe una gran variedad en las enfermedades mentales. Los hay agresivos, como los sociópatas, los psicópatas, los esquizofrénicos, pues en momentos de crisis pueden llegar a asesinar a alguien. En los casos de violencia intrafamiliar, es posible que el agresivo padezca un mal mental no atendido. También los hay pacíficos, aquellos cuyo trastorno mental los hace vivir alienados o ensimismados, por ejemplo, los autistas que no agreden, pero tampoco socializan.

Si se siguen al pie de la letra las indicaciones médicas, es relativamente fácil recuperar la salud física, no así la salud mental. Así como se dificulta más la detección, igual la recuperación de la salud mental y la readaptación a la vida social.

Por lo general, los alienados tienen que pasar, cuando menos un tiempo, confinados en un hospital psiquiátrico. Este aislamiento les ayuda para su curación, pero también en sus momentos de lucidez sienten profunda tristeza.

p1170785La prestigiada psicóloga Bricia Gurrola, cuyo nombre completo es Bricia Yolanda Gurrola Lazcano, realizó sus primeras prácticas en una institución psiquiátrica y ha escrito diversos textos al respecto. Inspirada por estos textos, la joven dramaturga Nora Coss, originaria de Sabinas, Coahuila, decidió llevar estas experiencias al teatro.  Fue así como surgió el Club de los diagnosticados.

En su propuesta, Nora Coss no incluye antecedentes ni cómo se dieron cuenta de la enfermedad, se limita a presentar la vida diaria de los pacientes en el hospital, brindándoles voz, a fin de que sean ellos quienes digan lo que sienten y lo que piensan. La mente humana tiene tantos vericuetos que siempre resulta interesante conocer otros puntos de vista. En forma clara, Nora expone cómo estas personas deambulan entre la realidad y la irrealidad. Para ellos, unas cosas son visibles y otras no. Debido a que entre ellos se entienden mejor, Nora incluye un “canal telepático” para comunicación interna. Define cuidadosamente a sus personajes y les da características particulares. Otro de sus aciertos es hacerlos sentir especiales, otorgándoles un círculo privado, el Club de los diagnosticados.

Tres amigos conversan entre ellos y con el público. A la primera persona que vean le preguntarán si es diagnosticado o no diagnosticado, para saber si pertenece al Club de los diagnosticados. El más alegre y dicharachero es Jocelyn Maclovio, un cubano jacarandoso que gusta de contar chistes, pero de un momento a otro se muestra celoso y posesivo. El galán es Marco, quien no pierde oportunidad para lanzarse a la conquista, a pesar de padecer el síndrome de personalidad múltiple. El retraído es Raúl, aun cuando también deja ver que es el más inteligente y reflexivo del grupo. En tanto los vemos tomar sus terapias, a modo de entretenimiento, pues consisten en juegos o pinturas, llega a visitarlos Alicia. En todas sus actividades sienten la presencia de médicos o enfermeros, a quienes ellos llaman “hombres de blanco”.

p1170793La escenografía es funcional, aunque no estética ni imaginativa. La iluminación es fallida, pero, tal vez esto obedece a los recursos con los que cuenta el foro en que se presentan, donde, por cierto, el olor a humedad es agobiante.

La dirección por parte de Viviana Armas no logra captar la esencia del texto creado por la dramaturga, o tal vez no lo supo traducir a lenguaje teatral. Desde mi personal punto de vista, banaliza en cierta forma el padecimiento de Jocelyn Maclovio, al imponer tanta felicidad y despreocupación al actor que lo interpreta. Esa desmesurada alegría queda fuera de lugar en este tipo de instituciones. No es que siempre estén deprimidos, pero, como sea, son personas afligidas. El desplazamiento de su elenco es irregular, no se mantiene un ritmo adecuado. Por otra parte, resulta paradójico que el “hombre de blanco” sea una mujer y vista totalmente de negro cuando no usa la bata blanca.

En cuanto al trabajo histriónico y corporal se tiene que individualizar, pues aunque pertenezcan al mismo Club, no conforman un equipo homogéneo. A Fernanda Delgado le tocó ser “el hombre de blanco”, quien solo está presente sin decir una palabra. En el montaje, este personaje lejos de aportar algo, confunde al espectador con sus extraños movimientos. A Joana Camacho le hace falta adentrarse más en Alicia o Luz María, se le ve más ausente que a los propios alienados. Hernán Valencia, en cambio, se hace demasiado presente como Jocelyn Maclovio. Gabriel Dean logra un buen desempeño y hace gala de su facilidad para emitir diferentes voces como Marco.  Andrés de León es quien trabajó más en la creación de su personaje y nos brinda una excelente actuación como Raúl.

Quienes quisieron saber si pertenecían o no al Club de los diagnosticados, acudieron a ver esta obra de Nora Coss. Además de entretenerse, tomaron conciencia de la existencia de estos seres y valoraron más el ser “no diagnosticado”.

Club de los diagnosticados cubrió su temporada durante el mes de noviembre de 2017 en el Foro Luces de bohemia, ubicado en Orizaba número 193, colonia Roma, Ciudad de México.

LA DIVINA ILUSIÓN

Texto y fotos por:  Eugenia Galeano Inclán

 

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Entre los más destacados dramaturgos canadienses se encuentra Michel Marc Bouchard, quien, además de ser un extraordinario creador de relatos interesantes y estructurados, posee una enorme sensibilidad y es un gran observador de la vida.  Una de sus principales características es definir el sentir íntimo de sus personajes.  Se inició en la dramaturgia en el año de 1983 y desde entonces ha escrito alrededor de una treintena de obras.  Sus temas son muy variados y los enfoca a partir de la mirada de quienes viven la experiencia.   A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos premios, galardones y reconocimientos.

En México lo conocemos gracias a Boris Schoemann, quien desde hace años ha llevado a escena varias de las obras de este autor, comenzando por “Los endebles o la repetición de un drama romántico” –la que dio origen a la denominación de la Compañía Los Endebles, fundada y dirigida por Boris Schoemann–, para luego seguir con “El camino de los pasos peligrosos“,  “La historia de la oca“,  “Tom en la granja“, “Bajo la mirada de las moscas“.  Ahora, esta dupla vuelve a unirse para presentar  LA DIVINA ILUSIÓN.

En LA DIVINA ILUSIÓN Michel Marc Bouchard engloba toda una serie de cuestiones teológicas, filosóficas, literarias, teatrales, humanísticas y culturales, asimismo, aborda temáticas sobre relaciones familiares, ilusiones, diferencia de clases, doble moral, poder, abusos, injusticias, toma de decisiones e, incluso, pederastia.  El eje de la narrativa es la diva Sarah Bernhardt, nacida en París, Francia (octubre 1844-marzo 1923), quien fue una de las más grandes actrices de la escena francesa durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX.  Todos alababan sus dotes histriónicas y su potente e inconfundible voz.  La llamaban “La Divina Sarah”.  Una mujer admirable que con esfuerzo y mucho talento fue escalando peldaños hasta alcanzar la fama total.  El esplendor de Sarah fue tan notable que entre su séquito de admiradores estaban  relevantes personalidades.  Se dice que Sigmund Freud tenía una fotografía de ella en su consultorio, en tanto que Oscar Wilde escribió “Salomé” para ella.  La férrea voluntad de Sarah la hizo sortear todo tipo de adversidades, como ser hija de una cortesana y de padre desconocido, y cuando apenas tenía 4 años de edad sufrió un terrible accidente que le dejó una lesión permanente en la rodilla derecha, la cual derivó en que muchos años después a causa de una grave infección en esas rodilla, tuviera que amputársele la pierna.

El texto de Michel Marc Bouchard capta el interés de principio a fin, es un relato bellísimo, a través del cual describe la vida y sentimientos de cada uno de sus personajes, con varias escenas de teatro dentro del teatro.  Así mismo, incluye diversas citas literarias, bíblicas y litúrgicas, en tanto que paulatinamente se van develando realidades y secretos.  Lo cierto es que “el teatro despierta conciencias y abre corazones“.

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En LA DIVINA ILUSIÓN la acción comienza en la habitación de un Seminario en el año de 1905.  Michaud, joven seminarista, sueña con ser escritor, es aficionado al teatro -quizá alguna de sus historias llegue a representarse en un foro- y ferviente admirador de Sarah Bernhardt, a quien es capaz de ver aunque sea con los ojos de la imaginación.   Michaud está por darle la bienvenida a su nuevo compañero Talbot, quien llega acompañado de su madre.  Al poco rato, se une a ellos Casgrain, uno de los superiores del Seminario, quien les transmite las encomiendas del señor Obispo:  Talbot deberá brindar su apoyo en la Misa que está por oficiarse.  Michaud habrá de entregar una carta ni más ni menos que a Sarah Bernhardt.  El entusiasmo de Michaud dura muy poco, en la carta el Obispo prohíbe terminantemente a la actriz permanecer en la ciudad.  Michaud se siente devastado, él no se siente capaz de entregar semejante prohibición a la gran diva …

Boris Schoemann hace una labor espléndida en los dos rubros a su cargo.  Logra una traducción fiel de un texto tan profundo como complejo.  No sólo lo traduce a nuestro idioma sino al lenguaje teatral.  Además, su dirección es inigualable.  Su trazo escénico es más que acertado.  Aprovecha el espacio a fondo y lo dimensiona en tal forma que alberga a un elenco numeroso para el foro donde se representa.  Es riguroso en el desempeño actoral, corporal, vocal y expresivo de su equipo.  Hace que los actores y actrices cubran funciones de técnicos, acomodando ellos mismos los elementos escenográficos mientras siguen actuando, cantando, caminando, lo cual propicia que todos y cada uno de los cambios fluyan en forma tan natural que son casi imperceptibles para el espectador.  Los movimientos y coreografías son pertinentes y coordinados.  El ritmo es preciso.  Logra crear una maquinaria donde cada engranaje funciona con indescriptible eficacia.

La labor histriónica y corporal es excelente.  Los integrantes del elenco ofrecen interpretaciones cálidas y emotivas, denotando un vehemente trabajo en la creación de sus personajes.  Pilar Boliver representa a Sarah Bernhardt con todo su glamour y grandeza;  Miguel Conde da vida a Meyer, el profesional y atareado representante de la diva;   Miguel Corral encarna al intransigente Patrón de la Fábrica de Zapatos;   Dali González es el joven Michaud, dispuesto a alcanzar sus sueños;  Gabriela Guraieb es la obrera Thérèse Desnoyers;  Olivia Lagunas infunde su gracia a Madeleine, joven actriz en busca de aventuras;  Constantino Morán refleja la resignación interpretando a Casgrain;  Carmen Ramos es la sufrida tía Emma Francoeur;   Servando Anacarsis Ramos dota de todo el ímpetu juvenil a Leo;  Eugenio Rubio le pone intensidad a Talbot,  y  Mahalat Sánchez es la imagen de la abnegación como la señora Talbot.  Todos juntos forman un grupo homogéneo en beneficio de la puesta en escena.

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La escenografía diseñada por Fernando Flores Trejo es de apariencia sencilla, pero conlleva una versatilidad asombrosa, bastan unos cuantos cambios para modificar la ambientación por completo.  La iluminación, también a su cargo, está muy bien impartida, acorde a la acción.    Estela Fagoaga realiza un diseño de vestuario impresionante, cuidando cada detalle, sin dejar un solo cabo suelto.  Gran trabajo de Joaquín López “Chas” en el diseño sonoro, con los acordes propicios para dar el entorno acústico adecuado.

Complementan el equipo creativo con resultados extraordinarios:  Samuel Sosa como productor;  Alejandra N. Ramos en producción ejecutiva;  Anabel Caballero como asistente de dirección;   María Laura Luna como stage manager;  Jesús Morales en fotografía y diseño gráfico;    Pop Comunicación en relaciones públicas y medios;  Corina Rojas en coordinación de medios;   Adriana Cervantes en asistencia de RP;  Domo Volcánico como community manager;  Sergio Carreón en diseño de gráfica para póster;  Karen Morales Pinzón como asistente de producción;  Atrezzo Cero,  Ricardo Reyes Téllez,  Mario Alberto Hernández Flores,  Jonathan Palazzo  y  Fernando Flores Trejo  en construcción de escenografía;   José Manuel Majul como asistente de vestuario;  Trama & Drama vestuario y producción, S.A. de C.V. en coordinación de vestuario;  Enrique Jiménez,  Yesenia Olvera,  Cristina Castañeda  y  Carmita Soria en realización de vestuario;  Francisco Piña y Daniel Moreno en zapatería;  Cristina Romo y Rebeca Guzmán en servicio Social vestuario,  y  Cinthia Espinos  y  Karla Ortega  en contabilidad.

La producción es de Compañía Los Endebles, A.C., en alianza con Petit Comité Teatro.  Producción teatral realizada con el apoyo iscal del artículo 190 de la LISR (EFIARTES).

El texto de Michel Marc Bouchard es un diamante de singular esplendor, engarzado a la perfección por Boris Schoemann, a través de su fiel traducción y su magistral labor de dirección, cuyos destellos son provistos por las luminosas interpretaciones del elenco.  LA DIVINA ILUSIÓN es una genuina joya teatral plena de magia.  Teatro mexicano de la más alta calidad.  Definitivamente es imperdible.  Como dijera Sarah Bernhardt:  “Sin el arte, ¿qué sería de la vida?“.  No dejes pasar la oportunidad de verla, pero apresúrate porque sólo quedan dos funciones.

 

LA DIVINA ILUSIÓN

Se presenta a las 20:00 horas el lunes 20 de noviembre  y

el martes 21 de noviembre de 2017  en el TEATRO LA CAPILLAubicado en la calle de Madrid número 13, Coyoacán, Ciudad de México.

La duración es de dos horas y media, con un breve intermedio.

La localidad tiene un costo de $250.00, con descuentos acostumbrados para personas con credencial vigente.

EFIGIES

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

 

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Teatro El Milagro es uno de los centros culturales independientes que más promueve la creación escénica. Desde su fundación, las producciones que presentan han sido de indiscutible calidad. Se han preocupado por abrir sus puertas a propuestas de creadores independientes sin importar si son conocidos o no. Así mismo, han albergado a producciones de diversas ciudades del territorio nacional, permitiendo así que quienes vivimos en Ciudad de México conozcamos el teatro que se realiza en los demás estados de la República Mexicana, al mismo tiempo que los grupos foráneos ven la reacción del público de otras latitudes.

Tanto su Consejo Directivo y Artístico conformado por Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi, David Olguín y Gabriel Pascal, como su administración, a cargo de Eduardo Pascal, apoyan e incentivan a todo proyecto que consideren de interés teatral.   Por ello, dentro de su programación habitual, cada año incluyen diversos ciclos especiales, como, por ejemplo, el denomindo Teatro Emergente, que tiene varios propósitos: (i) contribuir a la renovación de cuadros en nuestro teatro; (ii) confirmar propuestas escénicas diferentes; (iii) dar cuenta de la importancia que vienen cobrando las novísimas generaciones de dramaturgos, directores y actores mexicanos, y (iv) brindar al público la oportunidad de ver estas nuevas propuestas.

Dentro del séptimo ciclo de Teatro Emergente de Teatro El Milagro se presentó Efigies, paráfrasis colectiva a Robert Thomas, dramaturgia y dirección escénica de Ramiro Galeana Mellín.

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Efigies está inspirada principalmente en ocho Mujeres; es la obra que hizo famoso en todo el orbe a Robert Thomas, escritor francés, actor y director de cine, a quien distingue el suspenso que imprime a sus comedias, lo cual en cinematografía es denominado thriller. Después de cosechar grandes éxitos con Piège pour un homme seul (Trampa para un hombre solo), de la cual Alfred Hitchcock compró los derechos, Robert Thomas escribió Huit femmes (Ocho mujeres), misma que fue llevada por François Ozon a la pantalla y luego llegó al teatro en múltiples montajes. En México fue intitulada como La Ronda de las Arpías.

Es así como surgió Efigies, que es una paráfrasis colectiva a Robert Thomas, por ser inspirada en Ocho mujeres, y por ser resultado del trabajo colectivo conjuntando ideas, imágenes y textos de William Shakespeare, Pier Paolo Pasolini, François Ozon, Ramiro Galeana Mellín y del elenco.

En su dramaturgia, Ramiro reduce el número a la mitad y en lugar de ser ocho son cuatro mujeres. Con el título, Ramiro implica que las protagonistas se han erigido una imagen convencional para sí, a fin de no dejar ver cómo son en realidad. La historia es abordada como una ligera comedia de enredos y narrada en tono fársico, dando relevancia al suspenso inherente a la trama. El texto de excelente factura.

La función da inicio con un prólogo en el que cada personaje resume sus características principales. En una residencia apartada de a ciudad la señora de la casa se dirige a la habitación de su marido. Louise, su empleada doméstica, la detiene y le dice que cerró con llave la habitación porque que descubrió que el señor Orlando está muerto. La señora trata de abrir, pero le es imposible. La llave se ha extraviado. Se le ve contrariada. Hace tiempo que ella y su esposo duermen en habitaciones separadas y, de hecho, planeaba abandonarlo precisamente ese día. Quería verlo para despedirse.

Aún no salen de la sorpresa cuando llegan Patricia -hermana del difunto- y Sue -su hija-. ¿De qué habrá muerto el señor Orlando?, ¿acaso se trata de un asesinato? Poco a poco se van develando secretos e intimidades. Lo cierto es que cada una de las cuatro mujeres tiene un motivo válido para querer que Orlando muriera. Otro sospechoso pudiera ser Leo del Olmo, amigo cercano de Orlando y quien, al parecer, era cercano a algunas de las damas en cuestión.

En su montaje, la apuesta de Ramiro Galeana Mellín es por la fuerza energética de un buen desempeño actoral. Su labor de dirección es impecable. Mantiene buen ritmo, el desplazamiento de sus actrices es preciso y constante. Combina con acierto la expresión y la corporalidad, y explora técnicas diversas como quiebres Brechtianos, apartes -para que los personajes digan lo que piensan-, y teatro de sombras.

efigies.4-Salvador.Perches.Galvan

El elenco de Efigies está conformado por Amaranta Getino (Sue, la hija de Orlando), Paloma Mireles (Louise, empleada doméstica), Dulce Galván (esposa de Orlando), y Érika Pérez (Patricia, hermana de Orlando). Todas ellas encarnan bien a sus personajes. Su labor corporal e histriónica es formidable.

El resto del equipo creativo está integrado por: Antonio Beltrán en diseño de iluminación, Mahatma Ordaz e Isaac Barrios en asesoría de iluminación, Issac Barrios en diseño y realización de pintura escénica, Rafael García Vera en diseño sonoro, Edson López Ledesma en diseño gráfico, Pili Pala y Ulises Dávila en fotografía.

El Milagro, Escena Doble y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del programa México en Escena del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, presentan Efigies, paráfrasis colectiva a Robert Thomas.

Si ya viste Efigies, seguro querrás verla de nuevo. Si no la has visto, no pierdas la oportunidad de verla en su nueva temporada. Es una historia interesante, plena de suspenso, una mezcla de novela gráfica de los años 50 y elementos del género policial, con estupenda dirección y entrañables actuaciones. Además de tratar de resolver quién será la asesina… o el asesino, reirás a carcajadas. Es muy grato ver un montaje fresco tan bien logrado por un joven apasionado del quehacer teatral y de un gran equipo conformado por elenco y creativos que muestran su compromiso y entrega.

Efigies se presenta los domingos a las 13:00 horas en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM, ubicada en la calle de Adolfo Prieto número 133, colonia del Valle -cerca de la parada Amores del Metrobús-, Ciudad de México. ¡La entrada es libre! Su temporada concluye el domingo 10 de diciembre de 2017.

HOMENAJE A ARTURO RÍOS: “CUANDO EL TEATRO ME ENCONTRÓ, ME ENCONTRÉ A MÍ MISMO”

Texto y fotos por Eugenia Galeano InclánP1130999

A lo largo de nuestra vida van sucediéndose encuentros con nuestros semejantes.  Desde que conocemos a alguien nos damos cuenta si hay empatía o antipatía. En ocasiones con el tiempo, esto se revierte y descubrimos cualidades en aquel que nos era antipático, o bien, defectos en quien nos simpatizaba, de tal modo que la primera impresión no siempre es determinante. Poco a poco vamos creando nuestra individual escala de afectos. Habrá muchos a los que estimamos, varios a los que queremos, unos cuantos a los que amamos y muy picos a los que admiramos sinceramente.  Quizás por esto, durante nuestra vida asistimos a numerosas reuniones con amigos o familiares, otras tantas para celebraciones o encuentros amorosos, pero, lo cierto, es que muy de vez en cuando asistimos a un homenaje y es que no cualquiera es merecedor de reconocimiento.

Debido a que el tiempo vuela, de esos pocos homenajes a los que asistimos, la mayoría son póstumos. Todo homenaje es loable y emotivo, pero los verdaderamente cálidos son los que se llevan a cabo con la presencia del homenajeado en plenitud de facultades. Esta es la única forma en que el evento sea disfrutado tanto por los asistentes como por el propio homenajeado.

Deberíamos hacer caso al poema que dio fama a la gran poeta sinaloense Ana María Rabatté, quien con En vida, hermano, en vida convoca a todos a expresar amor o admiración a las personas mientras viven. Créanme, los homenajes en vida son maravillosos e inolvidables.

Hace unos meses los directivos del Teatro El Milagro ofrecieron un homenaje al extraordinario actor Arturo Ríos. Para tal efecto, tanto el Consejo Directivo y Artístico de El Milagro, integrado por Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi, David Olguín y Gabriel Pascal, como su equipo administrativo y técnico, se dieron a la tarea de planearlo, organizarlo y llevarlo a cabo con todo cuidado, sin dejar un solo cabo suelto.  Con la debida anticipación prepararon el material, redactaron y enviaron las invitaciones correspondientes. Una vez más quedó demostrado que El Milagro no es solo un foro sino que es uno de los más gratos y cálidos espacios dedicados al quehacer teatral que existen, gracias a la fuerza humana, creativa, administrativa y técnica que lo respalda.

P1140006En la fecha y hora indicadas fueron llegando uno a uno los convocados. La primera sorpresa que nos llevamos es que era el propio Arturo Ríos, quien, con la sencillez que lo caracteriza, nos iba recibiendo sonriente a la entrada del Teatro, con un apretón de manos, un abrazo o un beso en la mejilla.

El evento dio inicio con unas palabras de bienvenida por parte de David Olguín, tras lo cual se proyectó un video muy completo y bien realizado, a través del cual el propio Arturo Ríos narraba su trayectoria profesional, incluyendo su curioso inicio en el teatro.

Resulta que Arturo no tenía definida su vocación. De hecho, casi no conocía el teatro.  Si alguien le hubiera preguntado a qué se quería dedicar, hubiera respondido: “quiero ser astronauta o fisicomatemático, o ya, de perdida, piloto de un jet.” 

En los tiempos del movimiento estudiantil del 68 era difícil estudiar y había reprobado todas las materias, excepto Literatura. Intentó estudiar Contabilidad, pero no le atrajo, así que optó por conseguir un trabajo a temprana edad. Apenas tenía 17 años cuando entró a la CFE (Comisión Federal de Electricidad). Por su juventud e inexperiencia, se desempeñaba como auxiliar de oficina. Entre las múltiples fotocopias que sacaba día con día, en una ocasión le encargaron sacar fotocopias del libreto de una obra de teatro para los aficionados que formaban parte del Taller de Teatro de la CFE. Arturo comenzó a sentir cierta curiosidad y, al momento de entregar las copias, fue invitado a asistir al teatro para que viera de qué se trataba.

Cuenta Arturo que “el día que entré al teatro, tuve una epifanía. Sala a oscuras, vacía, luz de trabajo. La atmósfera, el silencio, la oscuridad me atraparon. Fue cojo un regreso al útero, lugar primigenio, donde no hace falta nada.” 

Sobra decir que tan pronto como pudo, se integró al Taller de Teatro de la CFE y continuó en éste por algún tiempo, pero, simultáneamente, comenzó a hacer sus pininos en pequeñas obras ajenas al Taller. Por ejemplo, trabajó con Enrique Alonso “Cachirulo”, lo cual le encantó, puesto que se sentía como parte de un cuento. Luego, poco a poco, llegaron papeles más relevantes.

Formó parte de la CNT (Compañía Nacional de Teatro), en ese entonces comandada por Ricardo Pascual y Luis Gimeno. Dado que había sido alumno de Luis Gimeno, fue llamado junto con otros discípulos veinteañeros, para hacer papeles pequeños.

También trabajó en el Bar Guau (ubicado en la esquina de Altavista e Insurgentes en CDMX), bajo la dirección de Julián Pastor. En 1985 entró al CET (Centro de Experimentación Teatral) dirigido por Luis de Tavira. Luego a un proyecto del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes) con Martín Acosta. Comenta Arturo que, desde luego, no tenía el protagónico sino que ocupaba un lugar estratégico.

Comenzó a hacer teatro con Teresa Rábago. Allí, con la obra El otro exilio, la APT (Agrupación de Periodistas Teatrales) le otorgó un premio como mejor actor. A principios de los 80 fue cuando se integró al Taller del Sótano con José Acosta, Teresa Rábago y Rodolfo Arias.

En el video que se proyectó durante el homenaje, algunas personalidades vertieron su opinión con respecto a Arturo Ríos. He aquí parte de lo que dijeron:

P1140031Damián Alcázar: “Arturo es un actor de teatro de bajo presupuesto, de medio presupuesto y de alto presupuesto.”

Alberto Lomnitz: “La marca del buen actor se nota en el ensayo al ver cómo fija con precisión.”

Ana Graham: “Para mí, Arturo es el mejor actor de teatro.” Comentó que para Devastados, ella quería un actor capaz de hacer cualquier cosa. Arturo le dijo que le había gustado, pero lo consideraba demasiado violento, así que declinó la propuesta.  Ana perseveró en su intento hasta que logró integrar a Arturo en su elenco.

Laura Almela: “Arturo es un actor en toda la extensión de la palabra”, y agregó: “Ve esta grabación cuando estés viejito, en tu reposet.”

David Olguín: “Arturo, te mereces todo, gracias por tenerte en El Milagro.”

Antonio Castro: “Es un homenaje más que merecido.”

Joaquín Cosío: “Generoso obsequio de tu talento.”

Martín Acosta: “Eres el actor más valioso que he tenido.”

Juan Villoro: “Frases mías son mejores gracias a las entonaciones que Arturo les da (El Filósofo declara)”…”Encontrar a alguien que encarna el teatro”…”lo mejor del teatro que yo he escrito es porque lo representa Arturo Ríos.”

Con palabras en igual tono de aprecio y admiración, también participaron en el video David Hevia,  Emma Dib, Ignacio Ortíz,  Diego Jáuregui, Rubén Cristiani, entre otros.

Aparte de la vida laboral de Arturo Ríos se revelaron algunos aspectos de su vida privada y nos obsequiaron algunas anécdotas. Con la ingenuidad de los niños, en una ocasión su hermana mientras pelaba unos mangos tuvo una ocurrencia al ver un gusano y le dijo a Arturo: “Si no te lo comes, no quieres a mis papás”. Arturo no tuvo más remedio que comérselo para demostrar que amaba a sus padres. Comentó que su infancia fue feliz y que vivió rodeado del amor de sus padres y sus hermanos, a quienes, por cierto, causó tremendo asombro cuando les comunicó que se dedicaría a la actuación.

En su hogar, su mujer e hijo ya están acostumbrados a la profunda entrega de Arturo a su trabajo. Si tiene que aprender sus líneas en poco tiempo, es capaz de decirles  “Hagan sus planes, váyanse un mes de vacaciones porque en un mes tengo que tener listo el texto.”

Mención especial merece Ángela Pastor, quien tuvo a su cargo la realización del extraordinario video que resultó tan interesante y ameno para todos los asistentes.   Ángela investigó a fondo la trayectoria de Arturo, a fin de ilustrar con imágenes, carteles o programas de mano determinados momentos. Coordinó citas e hizo las entrevistas plasmadas. Finalmente, editó lo que había recopilado. Fue tan eficaz en su labor de que todos le dijeran algo, que logró captar hasta un sonoro ladrido ante el micrófono por parte del perro de casa de Arturo.

Al finalizar la proyección, se llevó a cabo la ceremonia para rendir el homenaje. El panel estuvo integrado por: Gabriel Pascal, David Olguín, Luz Emilia Aguilar Zinzer y  Enrique Singer.

El primero en hablar fue Gabriel Pascal. Luego algunos por parte de David Olguín, quien mencionó: “Desde Pedro Infante hasta Ingmar Bergman, Arturo ha recorrido todos los matices”…”tiene un gusto particular por lo intenso”… “Arturo nos recuerda la grandeza del teatro”…”tiene una pizca de neurosis que lo hace exigente consigo mismo y con los demás”…”ha sabido hacer del teatro un templo”…”su entrega es sublime.”

Luz Emilia Aguilar Zínzer, reconocida crítica teatral, preparó un largo discurso que llevaba en su tableta tecnológica, donde hizo numerosas referencias a literatura relacionada con el teatro y, en particular, con la actuación. Aseveró: “Arturo Ríos tiene ética. Encarna la defensa de la fe como parte de la duda y la incertidumbre. Tiene gran apertura a la complejidad de las expresiones humanas. Si uno quisiera escribir la historia del teatro, tendría que seguir la trayectoria de Arturo Ríos.”

Por su parte, Enrique Singer, Director de la Compañía Nacional de Teatro, no llevó documento alguno y prefirió hablar desde el corazón. Comenzó diciendo: “Trabajamos juntos en el Bar Guau y no éramos los mejores”. “Después trabajamos juntos en el CET e hicimos un pacto de amistad… realmente nos hicimos cómplices pero no solo en el teatro”. “La ética es algo que no se aprende, la ética es amor. Arturo Ríos me ha hecho reflexionar sobre la amistad, realmente me siento parte de su familia. Jugaba póker con sus papás (y les ganaba)”.

“Recordando a Platón en Diálogo sobre la amistad… solo sabe que la amistad es interesada. Me quedé pensando ¿Arturo qué me puede dar? Arturo me ha enseñado que la amistad es algo que va mucho más allá.”

Después de tan emotivas palabras, se procedió a develar una placa conmemorativa  (que ahora se encuentra colocada en la pared junto a las escaleras del Teatro El Milagro, por si desean verla).

Estaba previsto que develaran la placa Leticia Ríos y Mauricio Ríos -hermanos de Arturo- y  la gran actriz Laura Almela. Sin embargo, Laura, por cuestiones de trabajo, no pudo llegar y delegó el honor en Emiliano Ríos, hijo de Arturo.

Se leyeron unas líneas que Laura Almela dejó por si no lograba llegar, en las cuales felicitaba a Arturo con cariño. Leticia Ríos comentó “dentro de mi sencillez, sé lo grande que es Arturo”.

Para cerrar el acto, Arturo visiblemente conmovido y agradecido dirigió unas palabras a los asistentes. Entre otras cosas, dijo: “El arte es el presente y no se vuelve a repetir. El teatro es lo que más se asemeja a la vida misma. A veces es difícil porque le duele a uno el estómago o porque se peleó con la pareja. Mi vida cambió a partir del teatro. Cuando el teatro me encontró, me encontré a mí mismo. He podido explorar mis propios miedos, mis propias angustias… en el teatro viene uno a drenarse.”

“Agradezco a los organizadores, a los asistentes, a mi compañera Mónica Torres, a mi hijo Emiliano, a mis hermanos aquí presentes -Leticia y Mauricio-. Mis padres y mi hermana Alicia están en mi corazón.”

Sin lugar a dudas, Arturo Ríos es un actor prodigioso y polifacético que ha dado vida a cientos de personajes. Un hombre que descubrió su vocación por azares del destino, pero ésta le llegó con la fuerza de un huracán. Arturo Ríos vive y siente el teatro. Tras escuchar a tantas celebridades hablar con respeto, cariño y admiración de Arturo Ríos, cuán orgulloso debe sentirse Emiliano Ríos de su padre. Muy loable por parte de Teatro El Milagro ofrecer este homenaje tan oportuno, cálido y especial que jamás olvidaremos.

Con bocadillos y mojitos, cortesía del Bar Milán, comenzó un grato convivio entre homenajeado e invitados.

ESCOCIA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Como bien se dice: cada cabeza es un mundo“. Cada persona tiene sus propios pensamientos y percepción. Por ejemplo, al leer un libro o ver una película a la gente puede gustarle o no. Habrá quien diga que es excelente y quien opine que no le encontró cualidad alguna. Aparte de las preferencias individuales, también interviene nuestra situación emocional en ese momento, lo que estemos atravesando y las experiencias acumuladas, es decir, que ni nosotros mismos tenemos un gusto permanente o inquebrantable. Esto obedece a que el ser humano está en constante evolución y lo vivido cambia las perspectivas. Es probable que tú lo hayas comprobado si es que has releído uno de tus libros favoritos después de años. Igual te sigue gustando, pero el impacto ya no es el mismo. Tu enfoque ha cambiado y ves las cosas de otro modo.

escocia_gines cruzEn resumen, todo relato es captado según quien lo lee o escucha. En el caso del teatro, cada director percibe un texto conforme a su particular visión, estilo, experiencia y trayectoria. En consecuencia, fundamentará su montaje acorde a su propia visualización de la narrativa.

En ocasiones, nos ha tocado ver una obra en diferentes montajes. Lo común es que transcurran años entre una puesta en escena y otra, así que es difícil hacer una comparación. Ahora, dos jóvenes actores nos ofrecen la oportunidad de ver dos versiones de una obra al mismo tiempo.

Con la inquietud de generar un proyecto propio y explorar sus habilidades histriónicas y corporales,  Sonia Franco  y  Pablo Marín  se impusieron el reto de embarcarse en algo bastante aventurado e innovador. Elegir una obra, convocar a dos directores escénicos y actuar ambos en las dos propuestas.

Para este experimento, la obra elegida fue Escocia de la autoría de Gibrán Portela, joven dramaturgo y guionista mexicano. En cinematografía se dio a conocer por ser el coautor de dos de las películas que más premios han obtenido recientemente Güeros  y La jaula de oro, en tanto que en teatro se ha hecho merecedor, entre otros reconocimientos, del Premio Nacional de Teatro Joven Mancebo del Castillo en 2008 por Alaska y el Premio Nacional de Dramaturgia Emilio Carballido por Hay un lobo que se come el sol todos los inviernos.

Luego, fundaron la Compañía Pato Lobo, para la cual ésta es su primera producción. A fin de conseguir financiamiento, acudieron a una fondeadora, mediante la cual amigos, familiares y conocidos aportaron los recursos económicos que cada quien podía. Es así como en 2015 surgió y pudo concretarse el Proyecto Escocia.

Junto con el productor, Raúl Morquecho, Sonia y Pablo convocaron a Silvia Ortega Vettoretti y Ginés Cruz, ambos reconocidos, con amplia trayectoria y visión diametralmente opuesta sobre cómo traducir un texto a lenguaje teatral para llevarlo a escena.

La complejidad de la propuesta representó un monumental reto para los dos actores. Aquí no solo tienen que memorizar un texto sino matizar sus parlamentos en forma y ritmo distintos, así como ajustar su corporalidad en el transcurso de la obra bajo las órdenes de diferentes directores.

escocia_silvia ortegaLa historia versa sobre una joven que está huyendo. Teme por su vida. Había salido a divertirse, tomó de más y tuvo relaciones con un desconocido. Luego, se desató la violencia. Le asusta la sangre. La verdad, estaba tan ebria que no sabe con exactitud qué sucedió. A su mente solo llegan fragmentos aislados… golpes… gritos… balazos. Lo único que le queda en claro es que si no logra escapar, morirá. El peligro es inminente y está acechándola. Se encuentra en un lugar público, sucio, es probable que esté cerca de la carretera porque escucha el tráfico.

Observa su rostro en el espejo y se grita: “¡Concéntrate!“.  Está agotada, confundida y aterrorizada. Queda la duda: Si se comportara de otra manera, no estaría en este lío.  Acuden a ella imágenes pasadas y presentes, divaga. Se pregunta: “¿habrá futuro?“. No se da cuenta de que no está sola. Un hombre la ha estado mirando. No se conocen entre sí. Al parecer, él también huye. Como ella, está enfrascado en sus propias vivencias, incluso, rememora su primer amor cuando aún era niño. Por fin, sus miradas se cruzan. Tal vez este encuentro sea para hacerse compañía…

El texto de Gibrán Portela es interesante. A pesar de las ambigüedades -si la protagonista no sabe qué ocurrió, menos lo sabe el público-, el autor le da la estructura de un misterio a resolver, logrando con ello captar la atención del espectador, quien utiliza su imaginación para desenmarañar los hechos. El relato es en presente, pero viaja hacia otros tiempos, así como a lugares y situaciones distantes. La interacción entre los personajes es escasa, más bien cada uno de ellos está sumido en sus pensamientos, como suele suceder en momentos de crisis o desesperación.

El montaje de Ginés Cruz es psicodélico y vertiginoso, demandando gran destreza corporal de su elenco. Lo ubica en una especie de salón privado en un antro. La iluminación es tenue, casi ausente. Predominan los colores oscuros, sobre todo, el negro. La música es moderna y estridente. Por decirlo de algún modo, divide el escenario en dos partes y coloca al actor y a la actriz por separado. Dimensiona la comunicación en tal forma que aun cuando se supone que están conversando entre ellos, en realidad, están hablando de frente al público como si estuvieran monologando.

En cambio, el montaje de Silvia Ortega Vettoretti es pausado. Ella da particular relevancia a las palabras y cuida que sus actores tengan perfecta dicción y provean las inflexiones de voz requeridas, así como las expresiones y movimientos corporales pertinentes. Ubica la acción en un baño público. El espacio está muy iluminado. Un músico ejecuta en vivo su instrumento al lado del escenario, a fin de dar realce a ciertos momentos en forma estratégica.

Tanto Ginés Cruz como Silvia Ortega Vettoretti realizan un impecable trabajo de dirección, sus trazos escénicos son pulcros y definidos conforme a la percepción personal de cada uno.

El desempeño histriónico y corporal de Sonia Franco y Pablo Marín es extraordinario en ambos montajes. Debido a que el personaje de Sonia es el eje central de la historia y tiene más parlamentos, Sonia destaca en lo histriónico. Solo una actriz de su talla puede proveer de tantos matices a su personaje. Por su parte, Pablo hace gala de su corporalidad en el montaje de Ginés Cruz. Es un caso de esfuerzo extremo por parte del elenco, una exploración a fondo para medir la fuerza de sus capacidades profesionales y la de sus habilidades físicas.

Complementan el equipo creativo: Félix Arroyo en escenografía, David Ortiz en diseño sonoro y Gisel Sandel en diseño de vestuario. Todos con acertados trabajos. La producción es de la Compañía Pato Lobo.

escocia_gines2Estamos ante un proyecto ambicioso, cuyo camino estuvo plagado de dificultades a vencer, pero cuyo resultado, gracias a todos los participantes, fue llegar a buen puerto. En Escocia el gusto está en la diversidad. En mi opinión, no puede decirse qué un montaje sea mejor que otro, en virtud de que son tan distintos que no hay punto de comparación. Tanto el vanguardista como el clásico son estupendos. Aquí el que realmente sale ganando es el espectador.  En los foros en que se presentó Escocia anteriormente, la mecánica era un montaje por función, es decir, tenías que acudir diferentes días para poder ver ambos. En su temporada actual es la primera ocasión en que se representarán los dos montajes en una misma función, así que no pierdas esta gran oportunidad. Además de aprovechar el 2 x 1, verás una impactante historia en dos versiones distintas con actuaciones memorables. Primero verás la dirigida por Ginés Cruz y, tras un breve intermedio, la dirigida por Silvia Ortega Vettoretti.

Escocia se presenta viernes a las 20:00, sábados a las 19:00, y domingos a las 18:00 horas en el Teatro Benito Juárez, ubicado en Villalongín núm. 15, colonia Cuauhtémoc -cerca de la Estación Reforma del Metrobús-, Ciudad de México. El costo de la localidad es de $141.00 pesos, con descuentos acostumbrados para personas con credencia vigente. La temporada concluye el domingo 19 de noviembre de 2017.

 

 

 

 

HOMENAJE A ARTURO RÍOS: “CUANDO EL TEATRO ME ENCONTRÓ, ME ENCONTRÉ A MÍ MISMO”

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

P1130999A lo largo de nuestra vida van sucediéndose encuentros con nuestros semejantes.  Desde que conocemos a alguien nos damos cuenta si hay empatía o antipatía. En ocasiones con el tiempo, esto se revierte y descubrimos cualidades en aquel que nos era antipático, o bien, defectos en quien nos simpatizaba, de tal modo que la primera impresión no siempre es determinante. Poco a poco vamos creando nuestra individual escala de afectos. Habrá muchos a los que estimamos, varios a los que queremos, unos cuantos a los que amamos y muy picos a los que admiramos sinceramente.  Quizás por esto, durante nuestra vida asistimos a numerosas reuniones con amigos o familiares, otras tantas para celebraciones o encuentros amorosos, pero, lo cierto, es que muy de vez en cuando asistimos a un homenaje y es que no cualquiera es merecedor de reconocimiento.

Debido a que el tiempo vuela, de esos pocos homenajes a los que asistimos, la mayoría son póstumos. Todo homenaje es loable y emotivo, pero los verdaderamente cálidos son los que se llevan a cabo con la presencia del homenajeado en plenitud de facultades. Esta es la única forma en que el evento sea disfrutado tanto por los asistentes como por el propio homenajeado.

Deberíamos hacer caso al poema que dio fama a la gran poeta sinaloense Ana María Rabatté, quien con En vida, hermano, en vida convoca a todos a expresar amor o admiración a las personas mientras viven. Créanme, los homenajes en vida son maravillosos e inolvidables.

Hace unos meses los directivos del Teatro El Milagro ofrecieron un homenaje al extraordinario actor Arturo Ríos. Para tal efecto, tanto el Consejo Directivo y Artístico de El Milagro, integrado por Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi, David Olguín y Gabriel Pascal, como su equipo administrativo y técnico, se dieron a la tarea de planearlo, organizarlo y llevarlo a cabo con todo cuidado, sin dejar un solo cabo suelto.  Con la debida anticipación prepararon el material, redactaron y enviaron las invitaciones correspondientes. Una vez más quedó demostrado que El Milagro no es solo un foro sino que es uno de los más gratos y cálidos espacios dedicados al quehacer teatral que existen, gracias a la fuerza humana, creativa, administrativa y técnica que lo respalda.

En la fecha y hora indicadas fueron llegando uno a uno los convocados. La primera sorpresa que nos llevamos es que era el propio Arturo Ríos, quien, con la sencillez que lo caracteriza, nos iba recibiendo sonriente a la entrada del Teatro, con un apretón de manos, un abrazo o un beso en la mejilla.

P1140006El evento dio inicio con unas palabras de bienvenida por parte de David Olguín, tras lo cual se proyectó un video muy completo y bien realizado, a través del cual el propio Arturo Ríos narraba su trayectoria profesional, incluyendo su curioso inicio en el teatro.

Resulta que Arturo no tenía definida su vocación. De hecho, casi no conocía el teatro.  Si alguien le hubiera preguntado a qué se quería dedicar, hubiera respondido: “quiero ser astronauta o fisicomatemático, o ya, de perdida, piloto de un jet.” 

En los tiempos del movimiento estudiantil del 68 era difícil estudiar y había reprobado todas las materias, excepto Literatura. Intentó estudiar Contabilidad, pero no le atrajo, así que optó por conseguir un trabajo a temprana edad. Apenas tenía 17 años cuando entró a la CFE (Comisión Federal de Electricidad). Por su juventud e inexperiencia, se desempeñaba como auxiliar de oficina. Entre las múltiples fotocopias que sacaba día con día, en una ocasión le encargaron sacar fotocopias del libreto de una obra de teatro para los aficionados que formaban parte del Taller de Teatro de la CFE. Arturo comenzó a sentir cierta curiosidad y, al momento de entregar las copias, fue invitado a asistir al teatro para que viera de qué se trataba.

Cuenta Arturo que “el día que entré al teatro, tuve una epifanía. Sala a oscuras, vacía, luz de trabajo. La atmósfera, el silencio, la oscuridad me atraparon. Fue cojo un regreso al útero, lugar primigenio, donde no hace falta nada.” 

Sobra decir que tan pronto como pudo, se integró al Taller de Teatro de la CFE y continuó en éste por algún tiempo, pero, simultáneamente, comenzó a hacer sus pininos en pequeñas obras ajenas al Taller. Por ejemplo, trabajó con Enrique Alonso “Cachirulo”, lo cual le encantó, puesto que se sentía como parte de un cuento. Luego, poco a poco, llegaron papeles más relevantes.

Formó parte de la CNT (Compañía Nacional de Teatro), en ese entonces comandada por Ricardo Pascual y Luis Gimeno. Dado que había sido alumno de Luis Gimeno, fue llamado junto con otros discípulos veinteañeros, para hacer papeles pequeños.

También trabajó en el Bar Guau (ubicado en la esquina de Altavista e Insurgentes en CDMX), bajo la dirección de Julián Pastor. En 1985 entró al CET (Centro de Experimentación Teatral) dirigido por Luis de Tavira. Luego a un proyecto del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes) con Martín Acosta. Comenta Arturo que, desde luego, no tenía el protagónico sino que ocupaba un lugar estratégico.

Comenzó a hacer teatro con Teresa Rábago. Allí, con la obra El otro exilio, la APT (Agrupación de Periodistas Teatrales) le otorgó un premio como mejor actor. A principios de los 80 fue cuando se integró al Taller del Sótano con José Acosta, Teresa Rábago y Rodolfo Arias.

En el video que se proyectó durante el homenaje, algunas personalidades vertieron su opinión con respecto a Arturo Ríos. He aquí parte de lo que dijeron:

P1140031Damián Alcázar: “Arturo es un actor de teatro de bajo presupuesto, de medio presupuesto y de alto presupuesto.”

Alberto Lomnitz: “La marca del buen actor se nota en el ensayo al ver cómo fija con precisión.”

Ana Graham: “Para mí, Arturo es el mejor actor de teatro.” Comentó que para Devastados, ella quería un actor capaz de hacer cualquier cosa. Arturo le dijo que le había gustado, pero lo consideraba demasiado violento, así que declinó la propuesta.  Ana perseveró en su intento hasta que logró integrar a Arturo en su elenco.

Laura Almela: “Arturo es un actor en toda la extensión de la palabra”, y agregó: “Ve esta grabación cuando estés viejito, en tu reposet.”

David Olguín: “Arturo, te mereces todo, gracias por tenerte en El Milagro.”

Antonio Castro: “Es un homenaje más que merecido.”

Joaquín Cosío: “Generoso obsequio de tu talento.”

Martín Acosta: “Eres el actor más valioso que he tenido.”

Juan Villoro: “Frases mías son mejores gracias a las entonaciones que Arturo les da (El Filósofo declara)”…”Encontrar a alguien que encarna el teatro”…”lo mejor del teatro que yo he escrito es porque lo representa Arturo Ríos.”

Con palabras en igual tono de aprecio y admiración, también participaron en el video David Hevia,  Emma Dib, Ignacio Ortíz,  Diego Jáuregui, Rubén Cristiani, entre otros.

Aparte de la vida laboral de Arturo Ríos se revelaron algunos aspectos de su vida privada y nos obsequiaron algunas anécdotas. Con la ingenuidad de los niños, en una ocasión su hermana mientras pelaba unos mangos tuvo una ocurrencia al ver un gusano y le dijo a Arturo: “Si no te lo comes, no quieres a mis papás”. Arturo no tuvo más remedio que comérselo para demostrar que amaba a sus padres. Comentó que su infancia fue feliz y que vivió rodeado del amor de sus padres y sus hermanos, a quienes, por cierto, causó tremendo asombro cuando les comunicó que se dedicaría a la actuación.

En su hogar, su mujer e hijo ya están acostumbrados a la profunda entrega de Arturo a su trabajo. Si tiene que aprender sus líneas en poco tiempo, es capaz de decirles  “Hagan sus planes, váyanse un mes de vacaciones porque en un mes tengo que tener listo el texto.”

Mención especial merece Ángela Pastor, quien tuvo a su cargo la realización del extraordinario video que resultó tan interesante y ameno para todos los asistentes.   Ángela investigó a fondo la trayectoria de Arturo, a fin de ilustrar con imágenes, carteles o programas de mano determinados momentos. Coordinó citas e hizo las entrevistas plasmadas. Finalmente, editó lo que había recopilado. Fue tan eficaz en su labor de que todos le dijeran algo, que logró captar hasta un sonoro ladrido ante el micrófono por parte del perro de casa de Arturo.

Al finalizar la proyección, se llevó a cabo la ceremonia para rendir el homenaje. El panel estuvo integrado por: Gabriel Pascal, David Olguín, Luz Emilia Aguilar Zinzer y  Enrique Singer.

El primero en hablar fue Gabriel Pascal. Luego algunos por parte de David Olguín, quien mencionó: “Desde Pedro Infante hasta Ingmar Bergman, Arturo ha recorrido todos los matices”…”tiene un gusto particular por lo intenso”… “Arturo nos recuerda la grandeza del teatro”…”tiene una pizca de neurosis que lo hace exigente consigo mismo y con los demás”…”ha sabido hacer del teatro un templo”…”su entrega es sublime.”

Luz Emilia Aguilar Zínzer, reconocida crítica teatral, preparó un largo discurso que llevaba en su tableta tecnológica, donde hizo numerosas referencias a literatura relacionada con el teatro y, en particular, con la actuación. Aseveró: “Arturo Ríos tiene ética. Encarna la defensa de la fe como parte de la duda y la incertidumbre. Tiene gran apertura a la complejidad de las expresiones humanas. Si uno quisiera escribir la historia del teatro, tendría que seguir la trayectoria de Arturo Ríos.”

Por su parte, Enrique Singer, Director de la Compañía Nacional de Teatro, no llevó documento alguno y prefirió hablar desde el corazón. Comenzó diciendo: “Trabajamos juntos en el Bar Guau y no éramos los mejores”. “Después trabajamos juntos en el CET e hicimos un pacto de amistad… realmente nos hicimos cómplices pero no solo en el teatro”. “La ética es algo que no se aprende, la ética es amor. Arturo Ríos me ha hecho reflexionar sobre la amistad, realmente me siento parte de su familia. Jugaba póker con sus papás (y les ganaba)”.

“Recordando a Platón en Diálogo sobre la amistad… solo sabe que la amistad es interesada. Me quedé pensando ¿Arturo qué me puede dar? Arturo me ha enseñado que la amistad es algo que va mucho más allá.”

Después de tan emotivas palabras, se procedió a develar una placa conmemorativa  (que ahora se encuentra colocada en la pared junto a las escaleras del Teatro El Milagro, por si desean verla).

Estaba previsto que develaran la placa Leticia Ríos y Mauricio Ríos -hermanos de Arturo- y  la gran actriz Laura Almela. Sin embargo, Laura, por cuestiones de trabajo, no pudo llegar y delegó el honor en Emiliano Ríos, hijo de Arturo.

Se leyeron unas líneas que Laura Almela dejó por si no lograba llegar, en las cuales felicitaba a Arturo con cariño. Leticia Ríos comentó “dentro de mi sencillez, sé lo grande que es Arturo”.

Para cerrar el acto, Arturo visiblemente conmovido y agradecido dirigió unas palabras a los asistentes. Entre otras cosas, dijo: “El arte es el presente y no se vuelve a repetir. El teatro es lo que más se asemeja a la vida misma. A veces es difícil porque le duele a uno el estómago o porque se peleó con la pareja. Mi vida cambió a partir del teatro. Cuando el teatro me encontró, me encontré a mí mismo. He podido explorar mis propios miedos, mis propias angustias… en el teatro viene uno a drenarse.”

“Agradezco a los organizadores, a los asistentes, a mi compañera Mónica Torres, a mi hijo Emiliano, a mis hermanos aquí presentes -Leticia y Mauricio-. Mis padres y mi hermana Alicia están en mi corazón.”

Sin lugar a dudas, Arturo Ríos es un actor prodigioso y polifacético que ha dado vida a cientos de personajes. Un hombre que descubrió su vocación por azares del destino, pero ésta le llegó con la fuerza de un huracán. Arturo Ríos vive y siente el teatro. Tras escuchar a tantas celebridades hablar con respeto, cariño y admiración de Arturo Ríos, cuán orgulloso debe sentirse Emiliano Ríos de su padre. Muy loable por parte de Teatro El Milagro ofrecer este homenaje tan oportuno, cálido y especial que jamás olvidaremos.

Con bocadillos y mojitos, cortesía del Bar Milán, comenzó un grato convivio entre homenajeado e invitados.

LA SEMILLA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Desde nuestra niñez asociamos la semilla con vida. Esto se debe a que, para que los niños tomen mayor conciencia de la naturaleza, en las escuelas acostumbran hacer el ejercicio de que cada niño experimente el sembrar una semilla -por lo general, en un vaso-, la cuide, la riegue y compruebe cómo comienza a crecer una plantita.  Conforme crecemos, nos damos cuenta de que las semillas no solo se relacionan con las plantas sino con la vida en general de muchas especies del reino animal, incluidos, desde luego, los humanos. A través de múltiples investigaciones, la ciencia ha logrado determinar, incluso, el ADN, y hoy en día se sabe mucho más de sus componentes.

P1160948Así mismo, ya sea en literatura o en pláticas, la gente suele referirse metafóricamente a la semilla de alguien, tanto por aspectos físicos como circunstanciales. Por ejemplo, ciertas familias tienen una cierta predisposición a sufrir enfermedades, o bien, son propensos a sufrimientos. En el caso de enfermedades, obviamente, se debe a la genética heredada. En cambio, si se tratara de accidentes, es común achacarlo al karma y, por el contrario, si se trata de actividades delictivas se atribuye a hogares disfuncionales o simple falta de educación o cuidado.

De cualquier modo, toda semilla es el punto de partida de algo. También de la inspiración. En el caso de La semilla, a Édgar Chías le bastó tener conocimiento de una noticia fuera de lo común. Se trataba de una abuela y su nieto que se encuentran sin saber del parentesco que los une, dado que no se conocen, luego se enamoraron y deciden coronar su amor con un hijo. Algo bastante extraño que a cualquiera impactaría, pero que en la mente de Édgar Chías provocó el deseo de desarrollar una historia. Si ya era extraño que conforme a la clásica tragedia griega, Edipo desposara a su madre, resulta más sorprendente el amor entre abuela y nieto.

El texto de Édgar Chías aborda un universo básicamente femenino. Las protagonistas son abuela, madre, hija y una socióloga interesada en el caso. El único actor complementa la trama cuando se requiere de un elemento masculino. Tanto el relato como la estructura cautivan al espectador. La estructura que utiliza Édgar Chías es similar a la de las series, es decir, va proporcionando información poco a poco mediante entregas. Sin orden cronológico, el tiempo va y viene entrelazándose. Toca al público estar atento para captar el panorama completo y lograr una mejor comprensión. Se supone que en el caso de La semilla, ésta consiste en un estigma que hace que las mujeres de esa familia se enamoren de quien no deberían. Sin embargo, la hija parece estar determinada a romper la tradición y comenzar a partir de cero, despojándose de su pasado, aun cuando esto implique romper todo tipo de lazos. El relato abarca diversos temas como el uso de la tecnología, el amor, la pasión, la infidelidad, el abuso infantil, las relaciones familiares, las decisiones personales y los momentos claves para sucumbir o escapar.

P1160951Como de costumbre, Édgar Chías da gran relevancia al sentir interno de sus personajes, el cual delinea meticulosamente con su fina pluma. En cuanto al montaje, para cualquier director es un reto traducir a lenguaje teatral lo escrito por Édgar, en virtud de que es un autor que no incluye acotaciones, dando por igual libertad y dificultad a quien lo lleve a escena. En lo que respecta a La semilla, Gabriela Ochoa no solo vence el reto sino que se perfila como una de las mejores directoras de escena en México por su formidable trabajo de dirección. Enmarca el relato en un entorno atemporal en tres planos, donde la acción se dimensiona, añade ejercicios corporales fuera de lo común que llegan hasta a poner de cabeza a alguien del elenco, y las escenas fuertes las maneja con tal delicadeza que el espectador se percata de lo que sucede, sin necesidad de presenciar algo chocante o grotesco.

La acción comienza cuando una mujer completamente desnuda camina por una carretera. ¿Qué le habrá ocurrido a esta joven para atreverse a salir a la calle sin siquiera vestirse?  Se revelará más tarde que se trata de Olinda, una chica que estuvo estudiando un tiempo en el extranjero y cuando regresó a su casa ciertas circunstancias hicieron que se enterara de “la huella… el testimonio de los errores de otra generación”. En un momento dado, piensa para sí que “el tren de tu vida y la mía se impactaron y descarrilaron”. 

El elenco está conformado por: la bella Surya Mcgrégor, interpretando a dos personajes, la socióloga y la abuela; Mahalat Sánchez encarnando a la sensual madre,  Raúl Briones como los personajes masculinos y la hermosa Sofía Sylwin dando vida a Olinda, la joven tierna con tremenda fuerza interior. Las tres actrices hacen gala de sus dotes histriónicas y corporales, en tanto que Raúl hace bien su trabajo, pero, quizá por su personaje, ocupa un plano alterno sin lucimiento.

El resto del equipo creativo lo integran: Jesús Hernández en diseño de escenografía y de iluminación, Mario Marín del Río en diseño de vestuario, Genaro Ochoa en música original y diseño sonoro, Carolina Garibay en asistencia de dirección, Miguel Romero en producción ejecutiva, Axela Valadez en asistencia de vestuario, Idalí Osnaya y Josué Cabrera en asistencia de producción, Edmundo Luján en difusión y relaciones públicas,  Elda Mar y Campo Escénico en realización de vestuario; Macedonio Cervantes, Eusebio Cervantes, Jaime Lule, Leonardo Ramírez, Roberto Águila, Rodolfo Cruz, Juan Carlos Cruz, Jorge Ramírez, Luciano Martínez, Jaime Mejía, Noé Hernández, Iván Cervantes y Campo Escénico en realización de escenografía; Passo de Gato en pintura escénica,  Jessica Alvarado en administración de TeatroSinParedes.

P1160952La semilla es presentada por la Secretaría de Cultura,  Conejillos de Indias, Teatro en la Margen y TeatroSinParedes.

Entérate de todo lo que Olinda descubre acerca de su familia en esta original historia escrita por Édgar Chías, experimentado y talentoso dramaturgo, bajo la dirección de la sensible Gabriela Ochoa, mientras disfrutas de las entrañables actuaciones de tres hermosas mujeres: Surya Mcgrégor, Mahalat Sánchez y Sofía Sylwin, acompañadas de Raúl Briones. Saldrás con la esperanza de que se puede romper con todo aquello que te lastime si tienes la intención de renacer. Teatro de calidad realizado por un extraordinario equipo. ¡No te la pierdas! Apresúrate, solo quedan unas cuantas funciones.

La semilla se presenta jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas,  y domingos a las 18:00 horas en el Teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque ubicado en Paseo de la Reforma y Campo Marte, sin número, Bosque de Chapultepec -atrás del Auditorio Nacional-, Ciudad de México. La temporada concluye el domingo 15 de octubre de 2017. Las localidades tienen un costo de $150.00 pesos; para Gente de Teatro: $45.00. Jueves al Teatro: $30.00, Viernes al Teatro en bici: $45.00 pesos. Descuentos acostumbrados con credencial.

PAKA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

 

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Queda a libre elección del autor la temática que desea abordar, así como la estructura que dará al planteamiento, desarrollo y desenlace de su obra. Quienes escriben no se detienen a pensar si el texto será del agrado del público o no, sino que se basan en lo que necesitan expresar. Sin embargo, cuando el relato va dirigido al público infantil, sí tienen que tener en cuenta ciertos aspectos. El primero es captar la atención del pequeño, pues si no les interesa, su naturaleza hará que se distraigan y, tal vez, hasta que se quieran ir o se porten mal durante la función. Tampoco puede ser algo que les atemorice porque el resultado sería nefasto. Ellos están ávidos de conocer nuevas historias y son como esponjas, para bien o para mal, absorben todo aquello que ven o escuchan. En tiempos pasados, por lo general, las obras de teatro para niños eran adaptaciones de populares cuentos clásicos. Por fortuna, ahora hay personas que se esmeran en crear nuevos relatos más atrayentes. Los niños de hoy en día que viven la era digital desde su nacimiento y que tienen millones de ventanas que se abren ante sus ojos para ver el mundo ya no gustan de aquellos cuentos, les interesa más algo que los atrape, con lo que ellos de una u otra forma puedan identificarse.

Entre los autores que satisfacen estas nuevas expectativas de los chiquitines actuales se encuentra Verónica Maldonado Carrasco, egresada de la carrera de Literatura Dramática y Teatro, quien a lo largo de su trayectoria profesional se ha desempeñado como actriz, dramaturga, directora escénica, guionista y docente. A la fecha, tiene alrededor de una veintena de montajes, varios de los cuales están específicamente dirigidos a público infantil y juvenil. Algunas de sus obras más destacadas son: El Yeitotol, El viaje de Ulises, Valentina y la sombra del diablo, Segiz o la historia del príncipe dormido, Máquina 30000, Las batallas del desierto, De cómo el épico negrito y el valiente Monsieur Epicé evitaron otra guerra de los pasteles”. Ha sido merecedora de diversos premios, tanto nacionales como internacionales en dramaturgia, guionismo, reseña cinematográfica y narrativa. Esto da cuenta clara de que Verónica es una persona sensitiva que sabe llegar al corazón del espectador y sus textos, además de tener buena estructura, provienen de investigación y esmero para ofrecer algo fundamentado.

En el material promocional de Paka, la trama se describe así: “Adolfo ha tenido una pesadilla, al despertar hace una pregunta: ¿puede un ratón crecer y crecer hasta ser un león y luego hasta convertirse en un dragón? El problema es que nadie puede responder esa pregunta, solo algo tan pequeño como un ratón”.

Al despertar sobresaltado por la pesadilla que tuvo, Adolfo busca compañía. Necesita que alguien lo consuele, que le dé un cálido abrazo. Recorre la casa y se da cuenta de que está solo. De pronto, escucha un pequeño ruido debajo de la cama de sus padres. Encuentra un paquete. Su curiosidad le indica abrirlo. Está a punto de hacerlo cuando su papá lo detiene con voz firme. Le dice que no debe abrirlo porque adentro hay un animal al que no le gustan los niños. Esto, lejos de calmar a Adolfo, lo inquieta mucho más, pero, a la vez, incrementa su determinación de abrir el paquete y lo hará tan pronto pueda.

Una vez que logra su objetivo, Adolfo supone que ese “animal” es el ratón de sus sueños y que éste crecerá y crecerá en forma desmedida. Esto lo atemoriza mucho. Lo bueno es que llega Ángel, un niño pálido de ojos tristes. Al conocerse, de inmediato congenian y se ponen a platicar y a jugar. Sin saberlo, Ángel llegó en el momento preciso para calmar a Adolfo.

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A través de Paka, Verónica Maldonado brinda esparcimiento a los pequeños, pero a la vez convoca a los padres a reflexionar si están prestando la debida atención a sus hijos. En el caso de Adolfo, si bien es un niño al que sus padres cuidan, educan y alimentan, a él le hace falta que le hagan más caso. En tanto que su papá está muy ocupado en el trabajo y su mamá considera más compañera a su hijita, Adolfo siente que lo están dejando algo de lado y la soledad se convierte en temor. Sus sentimientos dan rienda suelta a su imaginación y comienza a pensar si un pequeño ratón puede convertirse en un león y luego en un gigantesco dragón. Verónica Maldonado logra una espléndida labor en sus tres rubros. Su texto capta el interés de principio a fin. Como directora, balancea acción, dinámica y ritmo. En cuanto al concepto escénico, su montaje es espléndido, la autora y directora crea un universo pleno de metáforas, en un marco de estética teatral y gran colorido. Cada elemento tiene un simbolismo propio y definido. Como diseño sonoro utiliza una canción que alude a los nahuales provenientes de la cosmovisión mexica. Según la leyenda, un nahual puede desprenderse de su piel y transformarse en cualquier animal. En la letra de la melodía se escucha: “todos podemos ser nahuales chicos y grandes” … “si tú haces tratos con esa bestia vas a ganarte muchas molestias”.

La creatividad y eficacia están presentes en la construcción y en la manipulación de los títeres. No escatiman en cuanto a cambios para dar variedad, igual son pequeños que grandes, están sobre una mesa o caminan por el espacio escénico. También utilizan máscaras, guantes o varillas para que los demás personajes interactúen con los títeres. Los colores conllevan un significado. Estas criaturas, digamos, artesanales, emanan ternura y parecen tener vida propia.

Los encargados de la animación son Belem López y Mauricio Reyes, quienes ofrecen una extraordinaria labor histriónica, corporal y como manipuladores de los títeres, además de su excelente dicción y la matizada inflexión que dan a sus voces.

Complementan el equipo creativo: Ulil Antúnez en la música, Rocío Carrillo en el diseño de iluminación, Bruno Zamudio en asistencia de dirección y Paloma de la Riva en producción ejecutiva. La producción es de Teatro al Límite y Fundación Oeste.

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Paka es un proyecto bien diseñado y perfectamente logrado, detrás del cual hay un equipo muy comprometido que piensa en los pequeños como seres inteligentes y sensibles, para quienes el teatro más que una mera diversión puede ser una vivencia. Loable labor de todos y cada uno de los integrantes.

Paka acaba de concluir temporada en La Titería, donde tuvo tal éxito que prolongó su estancia. Sin embargo, les sugerimos estar muy al pendiente de las nuevas producciones de Teatro al Límite y Fundación Oeste, así como de la dramaturgia de Verónica Maldonado, para que lleven a sus niños, en virtud de que para ellos será una grata experiencia.

Igual los productores de Aguascalientes podrían contactar a Verónica Maldonado, a Teatro al Límite o a Fundación Oeste para llevar esta bella obra a los pequeñitos de su localidad.