Autor: Ignacio Velázquez

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://www.amediavoz.com/rilke.htm

 

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Raine María Rilke (Austria-Alemania 1875-1926)

Poeta y novelista austro-germano nacido en Praga en 1875. Su infancia transcurrió en un medio familiar lleno de conflictos. En 1896, tras abandonar la escuela militar por problemas de salud, tomó cursos de literatura, historia del arte y filosofía en las Universidades de Munich y Berlín. Dedicado de lleno a la literatura, viajó por varios países de Europa, trabó amistad con importantes intelectuales y sostuvo tormentosos romances que nunca llenaron sus expectativas. Cuando fijó la residencia en Paris en 1902, ya era reconocido como el más importante escritor en lengua alemana. Allí publicó obras importantes como “Nuevos poemas” 1907, “Réquiem” 1909, y la novela “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge” 1910. La primera guerra mundial lo sorprendió en Munich donde se vio obligado a prestar servicios como oficinista. En 1919 logró establecerse en Suiza y  terminó las famosas creaciones “Elegías de Duino”“Los sonetos a Orfeo”“Gong”  1924 y “Mausoleo” 1926. Víctima de leucemia, falleció en Suiza en diciembre de 1926.

 

 

Canción de amor

¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!

 

Día de otoño

Señor: es hora. Largo fue el verano.
Pon tu sombra en los relojes solares,
y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos;
concédeles dos días más del sur,
úrgeles a su madurez y mete
en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre,
velará, leerá, escribirá largas cartas,
y deambulará por las avenidas,
inquieto como el rodar de las hojas.

Las rosas

Si tu frescura a veces nos sorprende tanto
dichosa rosa,
es que en ti misma, por dentro,
pétalo contra pétalo, descansas.

Conjunto bien despierto cuyo centro
duerme, mientras se tocan, innumerables,
las ternuras de ese corazón silencioso
que suben hasta la extrema boca.

JULIA DE BURGOS. RESEÑA BIOGRÁFICA

Julia Constancia Burgos García nació en Carolina, Puerto Rico, en 1914. Se inició en la poesía desde muy temprana edad, mientras ejercía como maestra y luego como periodista. En sus primeras publicaciones reflejó la influencia de otros poetas como Alfonsina Storni, Clara Lair y Luis Lloréns. A esta etapa pertenece su obra Veinte surcos. Posteriormente, volcó toda su sensibilidad artística en un canto sensual al amor y a la naturaleza, mostrando ciertos rasgos semejantes a Vicente Huidobro y Rafael Alberti. De esta etapa se destacan: Canción de la verdad sencillaEl mar y tú. Es considerada como una de las grandes poetas de su patria. Vivió sus últimos años autodesterrada en Cuba y Nueva York, donde falleció en 1953.

Canción hacia adentro

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Hay un sólo trino entre tu amor y mi alma.

Mis dos ojos navegan
el mismo azul sin fin donde tú danzas.

Tu arco-iris de sueños en mí tiene
siempre pradera abierta entre montañas.

Una vez se perdieron mis sollozos,
y los hallé, abrigados, en tus lágrimas.

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Un ruiseñor nos tiene en su garganta.

Los ríos que me traje de mis riscos,
desembocan tan sólo por tus playas.

Hay confusión de vuelos en el aire…
¡El viento que nos lleva en sus sandalias!

¡No me recuerdes! ¡Siénteme!
Mientras menos me pienses, más me amas.

Silencio de angustia

Tengo el desesperante silencio de la angustia
y el trino verde herido…
¿Por qué persiste el aire en no darme el sepulcro?
¿Por qué todas las músicas no se rompen
a un tiempo a recibir mi nombre?
-¡Ah, sí, mi nombre, que me vistió de niña
y que sabe el sollozo
que me enamora el alma!

Alba de mi silencio

En ti me he silenciado…
El corazón del mundo
está en tus ojos, que se vuelan
mirándome.

No quiero levantarme de tu frente fecunda
en donde acuesto el sueño de seguirme en tu alma.

Casi me siento niña de amor que llega hasta los pájaros.
Me voy muriendo en mis años de angustia
para quedar en ti
como corola recién en brote al sol…

No hay una sola brisa que no sepa mi sombra
ni camino que no alargue mi canción hasta el cielo.

¡Canción silenciada de plenitud!
En ti me he silenciado…

La hora más sencilla para amarte es ésta
en que voy por la vida dolida del alba.

Fuente; http://www.amediavoz.com/

ALGO DE POESÍA

Texto por Ignacio Vélazquez

Fuente; http://www.amediavoz.com/gonzalezUlalume.htm

Ulalume González de León

ulalumeReseña biográfica

Poeta mexicana nacida en Montevideo, Uruguay, en 1932, nacionalizada en México desde 1948.Aunque estudió en el LycéeFrancais, desde sus cuatro años fue introducida por sus padres, los poetas Sara de Ibáñez y Roberto Ibáñez, en la poesía de lengua española.

Aprobó su bachillerato a la edad de 15 años y medio, y con una beca del gobierno de Francia, inició en la Sorbona una Licence libre con materias de literatura y filosofía, las cuales completó como oyente en la UNAM y en El Colegio de México.

Esencialmente poeta, ha escrito también libros de cuentos, y ha publicado antologías de diversos poetas traducidos de cuatro lenguas, entre los que se destacan Elizabeth Bishop, Ted Hughes, E. Cummings, Valery Larbaud, Camoens e Yves Bonnefois. Plagios reúne los siete libros de poemas escritos desde 1968 hasta 1979.

Carta a una suicida

Todo lo perdido
nuestro para siempre,
a prueba de vida,
a prueba de muerte.

Hoy soñé que ayer
era diferente
y me desperté
para no perderte.

Hoy soñé que era
lo mismo mañana:
por tenerte siempre
me morí en la cama.

El amante

Mientras besaba a Rosalía
notó que de ella nada había:
ni tronco, ni cabeza, ni miembros… pero esos
detalles olvidó y la cubrió de besos.

Propiedad de concesión
De algún modo
sumando nada y nada
tengo todo.

Sueños?
Cosas?
O un puente
entre cosas y sueños?

De algún modo
todo se acabará y al mismo tiempo:
lo de afuera y adentro.

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: http://www.amediavoz.com/guzman.htm

almudeniaAlmudena Guzmán

Poeta española nacida en Madrid en 1964. Licenciada en Filología Hispánica, obtuvo su Doctorado con una tesis sobre Francisco de Quevedo. Su obra poética tiene una marcada tendencia neo-surrealista con una gran expresión de la sensualidad reflejada en un lenguaje sincero y natural. Colabora habitualmente con artículos de opinión en el diario ABC.

Entre las distinciones obtenidas figuran el accésit del Premio de Poesía Puerta del Sol en 1981, el Premio de Poesía Altair en 1984, el accésit del Premio Hiperión de Poesía en 1986 y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla en 1988. De su obra se destacan: Poemas de Lida Sal, en 1981, La playa del olvido, en 1984, Usted, en 1989, El libro de Tamar, en 1989 y Calendario.

Anoche…

Anoche,
al abrir los ojos para apartarme de la boca un cabello,
la mirada que luego alcé
por encima del hombro de mi amante
-inexplicable reflejo–
tuvo que detenerse cuando ya iba a salir al pasillo.

Usted,
apoyado en el quicio de la puerta,
se reía de mí.

(Y sus labios como girasoles inversos
rehuyeron la sudorosa
luz del cuarto.)

Cogí el vestido que tanto le gusta…

Cogí el vestido que tanto le gusta
a mi amigo
cogí el vestido y volaron mariposas
y lo enredé en mi pecho
con tres deseos de hiedra.

(A las velas del barco blanco
que no me olviden,
al pájaro que no me cante en la rama
de la flor del dolor
y al agua que mi amigo me llame
cuando lo lave.)

En un banco…

En un banco,
meneando aburrida mis zapatos de bruja,
yo veía al invierno entrar y salir,
flirtear con el aire y sentarse finalmente a mi lado.
(Otro -pensé- que tampoco tiene nada que hacer
esta tarde.)

Ya me iba a levantar cuando descubrí su espalda
en la ventana de enfrente.
Usted hablaba con alguien.

Y en ese mismo momento
-los libros, cómo no, resbalaron patosos desde la falda
hasta el suelo-
se volvió a mirarme

Hoy era la última tarde…

Hoy era la última tarde.

Usted no paraba de hablar
-lo hubiese matado-
y a mí me ardían las uñas cuando nos despedimos
en la parada del autobús.

Ni un sólo beso.

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; https://www.poemas-del-alma.com/jorge-luis-borges.htm

Fuente; https://poemas.yavendras.com/jorge-luis-borges/

jorge luis borges

 

Jorge Luis Borges(1899-1986)

 

Fue uno de los escritores más importantes del siglo XX, no solamente a nivel nacional en Argentina, su país de origen, sino mundialmente. Su obra incluye cuentos, ensayos y poemas. Sus ideas políticas fueron muy polémicas, lo cual se cree que conspiró en contra de que obtuviese el Premio Nobel de Literatura. Cosechó numerosos premios en el mundo, como el Cervantes en España. Entre sus poemas podemos encontrar :

 

Despertar

Entra la luz y asciendo torpemente
de los sueños al sueño compartido
y las cosas recobran su debido
y esperado lugar y en el presente
converge abrumador y vasto el vago
ayer: las seculares migraciones
del pájaro y del hombre, las legiones
que el hierro destrozó, Roma y Cartago.

Vuelve también la cotidiana historia:
mi voz, mi rostro, mi temor, mi suerte.
¡Ah, si aquel otro despertar, la muerte,
me deparara un tiempo sin memoria
de mi nombre y de todo lo que he sido!
¡Ah, si en esa mañana hubiera olvido!

 

A Un Gato

No son más silenciosos los espejos
Ni más furtiva el alba aventurera;
Eres, bajo la luna, esa pantera
Que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
Divino, te buscamos vanamente;
Más remoto que el Ganges y el poniente,
Tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
Caricia de mi mano.
Has admitido,
Desde esa eternidad que ya es olvido,
El amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás.
Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

 

Dime…..

Dime por favor donde estás,

en que rincón puedo no verte,

donde puedo dormir sin recordarte,

y donde recordar sin que me duela.

 

Dime por favor donde puedo caminar

sin ver tus huellas,

donde puedo correr sin recordarte,

y donde descansar con mi tristeza.

 

Dime por favor cual es el cielo

que no tiene el calor de tú mirada,

y cual es el sol que tiene luz tan sólo,

y no la sensación de que me llamas.

 

Dime por favor cual es el rincón

en el que no dejaste tú presencia.

 

Dime por favor cual es el hueco de mi almohada,

que no tiene escondidos tus recuerdos.

 

Dime por favor cual es la noche

en que no vendrás para velar mis sueños…..

 

Que no puedo vivir porque te extraño,

y no puedo morir, porque te quiero.

 

ALGO DE POESÍA

Texto por Ignacio Velázquez

Fuente: http://www.amediavoz.com/mutis.htm

Álvaro Mutis

Poeta y novelista colombiano nacido en Bogotá en 1923. Parte de su infancia transcurrió en Bélgica donde su padre ejerció como embajador. A su regreso, sin terminar estudios secundarios, empezó a colaborar con algunas revistas literarias; trabajó en diversos oficios y publicó su primer libro de poemas La balanza, en 1947. En 1953 apareció por primera vez su personaje Maqroll el Gaviero en el poemario: Los elementos del desastre, personaje que se repite a lo largo de toda su obra. En 1956 se radicó definitivamente en México, a raíz de una demanda en su contra por parte de la multinacional para la que trabajaba. Dedicado por completo al ejercicio literario desde 1986, ha publicado una importante obra de narrativa, poesía y novela de la que se destacan especialmente La mansión de Araucaíma, Un bel morir, Iona llega con la lluvia, La nieve del almirante, Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, Summa de Maqroll el Gaviero, La nieve del almirante, Reseña de los hospitales de Ultramar, Crónica regia y Cita en Bergen. Entre los galardones obtenidos, se destacan el Premio Nacional de Letras de Colombia en 1974, el Premio de la Crítica de Los Abriles de México en 1985, el Premio Médicis Étranger de Francia en 1989, la Orden de las Artes y de las Letras de Francia, el Águila Azteca de México, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio de España, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes de Literatura en el año 2001.

El deseo

Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una vasta  soledad de delgadas orillas
en donde se extienda a sus anchas  el ronco sonido del deseo. Abramos de nuevo todas las
venas del placer. Que salten los altos surtidores no importa hacia dónde.
Nada se ha hecho aún. Cuando teníamos algo andado, alguien se detuvo en el camino para ordenar sus vestiduras y todos se detuvieron tras él. Sigamos la marcha. Hay cauces secos
en donde pueden viajar aún aguas magníficas.

Recordad las bestias de que hablábamos. Ellas pueden ayudarnos antes de que sea tarde
y torne la charanga a enturbiar el cielo con su música estridente.

Letanía

Esta era la letanía recitada por el gaviero mientras se bañaba las torrenteras del delta: Agonía de los oscuros recoge tus frutos. Miedo de los mayores disuelve la esperanza.

Ansia de los débiles mitiga tus ramas. Agua de los muertos mide tu cauce. Campana de las minas
modera tus voces. Orgullo del deseo olvida tus dones. Herencia de los fuertes rinde tus armas.
Llanto de las olvidadas rescata tus frutos.

Y así seguía indefinidamente mientras el ruido de las aguas ahogaba su voz y la tarde refrescaba sus carnes laceradas por los oficios más variados y oscuros

Nocturno

La fiebre atrae el canto de un pájaro andrógino y abre caminos a un placer insaciable que se ramifica y cruza el cuerpo de la tierra. ¡Oh el infructuoso navegar alrededor de las islas donde las mujeres ofrecen al viajero la fresca balanza de sus senos y una extensión de terror en las caderas!
La piel pálida y tersa del día cae como la cáscara de un fruto infame. La fiebre atrae el canto de los resumideros donde el agua atropella los desperdicios.

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://www.amediavoz.com/maillard.htm

 chantal

Chantal Maillard

Hija de padres belgas, nació en Bruselas en 1951, nacionalizándose española desde los 17 años.
Es doctora en Filosofía Pura y profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía
de la Universidad de Málaga, en la que imparte enseñanza desde 1990. Vivió un año en Benarés, India, en cuya
universidad se especializó en Filosofía y Religión India. Ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en el Suplemento Cultural de los diarios ABC y El País. Como poeta, ha publicado, entre otros, «Semillas para un cuerpo» 1987, Premio Leonor de poesía «Hainuwele» 1990, Premio Ricardo Molina , «La otra orilla» 1990, «Poemas a mi muerte» 1994, Premio Santa Cruz de La Palma, «Conjuros» 2001, «Lógica borrosa» 2002,  «Matar a Platón» 2004, Premio Nacional de Literatura, y “Notas al margen”. Con la obra “Hilos”, publicada en 2007,  0btuvo el Premio Nacional de la Crítica. Ha cultivado la prosa poética en «Filosofía en los días críticos», «Diarios 1996-1998» y «Benarés». Ha traducido y editado a Henri Michaux y ha colaborado en distintos proyectos y actividades editoriales como la realizada conjuntamente con Jesús Aguado, de la cual ha resultado una colección de libros (poesía, ensayo y teatro) de textos clásicos de la tradición india, editados en Benarés. Entre sus ensayos se destacan los títulos «La creación por la metáfora» 1992, «El crimen perfecto»,  «Aproximación a la estética india» 1993,   «Confucionismo, taoísmo y budismo» 1995 y «La razón estética» 1999.
Llevo acostada largo tiempo…

Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra…
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

Deseé alguna vez que un poeta me amase…

Deseé alguna vez que un poeta me amase

Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.

Te supe frágil y desnudo…

Te supe frágil y desnudo,
tan frágil eras, tan desnudo
que se quebró tu sombra al respirar.
Abrí la puerta y las voces del agua
adoptaron la forma de tu cuerpo.
Tan leve parecías, tan al borde
de ti
que la noche aprendió
el modo de dormirse sobre el rio.

 

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://www.amediavoz.com/gallegos.htm

 

mia gallegos

Mia Gallegos. Reseña biográfica

Poeta costarricense nacida en San José en 1953. Es una de las poetas vivas más importantes de su país. Su poesía mítica y onírica es un ejemplo de la resistencia femenina ante un mundo hostil.
A los veintitrés años ganó el Premio Joven creación 1976 por su libro «Golpe de Albas», luego el premio Alfonsina Storni  en 1977 y el Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1985. Poemas suyos han sido traducidos al inglés e incluidos en importantes antologías de poesía latinoamericana.
Ha trabajado en periodismo durante varios años y ha sido encargada de relaciones públicas del Teatro Nacional de San José de Costa Rica. Además es autora «Los reductos del sol» en 1985, «El claustro elegido» en 1989 y «Los sueños y los días» en 1995

Hay dos caminos en mi vida…

Hay dos caminos en mi vida. Siempre
los hubo. En cada uno hallé un ánfora
con el agua hasta los bordes. De las dos
aguas he bebido hasta saciarme. Mas
ahora, he llegado al final de cada trecho
y las aguas han sido consumidas.
Me coloco el peplo y te escojo a ti, vida,
como tercer camino.
Hija de la tierra soy

Hija la tierra soy. Amante de la muerte.
A menudo en mis sueños la verdad se revela por
completo.
Crecen mis manos y mis pies hasta enroscarse
en un enorme tronco.

Deja que sea yo quien te penetre. Aunque
sea por una sola vez.

Soy dueña tan solo de mis lágrimas.
No sé llorar por dentro.

Vuelvo a la noche

De pronto vuelvo
a la noche
con mis zapatos de agua.

Me desnudo
en el lento
ejercicio de mis manos
y busco
solamente
un objeto mío,
un pequeño barco,
un cometa,
un circo de inventadas cosas,
figuras cotidianas,
tuyas y mías,
que amo.

Pero sé
que de pronto
me vuelvo inaccesible
y vuelvo a ser silencio
y llama oscura,
donde mi barco
se escapa de tu orilla.

 

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: http://amediavoz.com/maya.htm

 

Cistina Maya

Poeta colombiana nacida en Bogotá en 1951. Heredó de su padre, Rafael Maya, la vocación literaria. Recibió su Licenciatura en Filosofía y Letras, desempeñándose desde entonces como catedrática universitaria en el campo de literatura colombiana, hispanoamericana, cultura griega y latina. Su poesía está llena de gran sensualidad y ensoñación. Ha publicado varias obras entre las que se destaca «De pie sobre la vida».

Desolación

Crece la noche

en su fragor secreto de resinas,

como un hilo de sangre en la espesura,

crece la noche

sin otra voz que el sordo murmurar

del tiempo.

La luna eclipsa su presencia

y como sombra tenue

se posa entre las ramas desoladas,

en los oscuros quicios de las puertas,

en los senderos olvidados

donde la luz naufraga de nostalgia.

Un preludio de alas

anuncia el vuelo de la tarde

y mientras crece la noche,

yo escucho la canción de los crepúsculos,

la voz oscura del misterio

que enreda sueños

en el telar vicioso de las horas y mece entre los mágicos follajes,

las larvas del silencio.

Divagación

Voy por tu piel desnuda

alcanzando tus manos que diluyen las horas,

acercando mis ojos a tus sueños,

dibujando tu frente, tu mirada,

súbitamente recobrándote.

Comienzo a oír tu voz ahora,

a algún país lejano perteneces,

dueño de alguna embarcación perdida,

así te siento….

Ahondo mi corazón en tu latido,

distante estás del mar soñado.

Y a mi orilla te acoges dulcemente.

 

El adiós

En el límite del ayer

que era nostalgia

y en el continuo adiós

que es mi presencia

algo de mi propio abandono,

de ese lento sigilo

que no nombra ternuras ni añoranzas,

como el ensueño plácido, inconcluso,

en mi mundo de sombras sobrevive.

Como si al deslizarse la tierra

descubriera también la mínima catástrofe

del agua que se quiebra.

Una plegaria entonces

para aquellos que viven en fúnebre abandono

y un sol no más para que pueda,

llorar lo que se ha ido.

 

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: amediavoz.com/buesa.htm

 

José Ángel Buesa

Poeta cubano nacido en Cienfuegos en 1910 y fallecido en el exilio, en Santo Domingo en 1982. Publicó su primer libro de poesías a los 22 años de edad y continuó con una producción constante que se difundió ampliamente por todos los países de habla hispana. Entre sus libros más conocidos, se cuentan «La Fuga de las Horas», «Oasis», y «Poeta Enamorado».

Canción a la mujer lejana

En ti recuerdo una mujer lejana,

lejana de mi amor y de mi vida.

A la vez diferente y parecida,

como el atardecer y la mañana.
En ti despierta esa mujer que duerme

con tantas semejanzas misteriosas

que muchas veces te pregunto cosas

que solo ella podría responderme.

 

Y te digo que es bella,

porque es bella, pero no se decir, cuando lo digo,

si pienso en ella porque estoy contigo

o estoy contigo por pensar en ella.
Y sin embargo si el azar mañana

me enfrenta con ella de repente

no seguiría a la mujer ausente

por retener a la mujer cercana.
Y sin amarte mas, pero tampoco

sin separar tu mano de la mía,

al verla simplemente te diría:

“Esa mujer se te parece un poco”.

 

Canción para la esposa ajena

Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,

sin que nadie descubra cuál relata su historia,

pues será simplemente, los versos de un poeta,

tras de arrancar la página de la dedicatoria…

 

Y pasarán los años… Pero acaso algún día,

o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,

abrirás la gaveta – como una rebeldía,

y leerás mi libro- tal vez como un despecho.
Y brotará un perfume de una ilusión suprema

sobre tu desencanto de esposa abandonada.

Y entonces con orgullo, marcarás la página…

y guardarás mi libro debajo de la almohada.

 

Poema del secreto

Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía,

y no volver el rostro para verte pasar.

Puedo apretar mis labios un día y otro día…

y no puedo olvidar.

 

Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,

casi aburridamente, sobre un tema vulgar,

puedo decir tu nombre con voz indiferente…

y no puedo olvidar.

Puedo estar a tu lado como si no estuviera,

y encontrarte cien veces, así como al azar….

puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,

y no puedo olvidar.

 

Ya ves: tú no sospechas este secreto amargo,

más amargo y profundo que el secreto del mar…

porque puedo dejarte de amar, y sin embargo…

no te puedo olvidar!