Autor: Ignacio Velázquez

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: http://www.amediavoz.com/guzman.htm

almudeniaAlmudena Guzmán

Poeta española nacida en Madrid en 1964. Licenciada en Filología Hispánica, obtuvo su Doctorado con una tesis sobre Francisco de Quevedo. Su obra poética tiene una marcada tendencia neo-surrealista con una gran expresión de la sensualidad reflejada en un lenguaje sincero y natural. Colabora habitualmente con artículos de opinión en el diario ABC.

Entre las distinciones obtenidas figuran el accésit del Premio de Poesía Puerta del Sol en 1981, el Premio de Poesía Altair en 1984, el accésit del Premio Hiperión de Poesía en 1986 y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla en 1988. De su obra se destacan: Poemas de Lida Sal, en 1981, La playa del olvido, en 1984, Usted, en 1989, El libro de Tamar, en 1989 y Calendario.

Anoche…

Anoche,
al abrir los ojos para apartarme de la boca un cabello,
la mirada que luego alcé
por encima del hombro de mi amante
-inexplicable reflejo–
tuvo que detenerse cuando ya iba a salir al pasillo.

Usted,
apoyado en el quicio de la puerta,
se reía de mí.

(Y sus labios como girasoles inversos
rehuyeron la sudorosa
luz del cuarto.)

Cogí el vestido que tanto le gusta…

Cogí el vestido que tanto le gusta
a mi amigo
cogí el vestido y volaron mariposas
y lo enredé en mi pecho
con tres deseos de hiedra.

(A las velas del barco blanco
que no me olviden,
al pájaro que no me cante en la rama
de la flor del dolor
y al agua que mi amigo me llame
cuando lo lave.)

En un banco…

En un banco,
meneando aburrida mis zapatos de bruja,
yo veía al invierno entrar y salir,
flirtear con el aire y sentarse finalmente a mi lado.
(Otro -pensé- que tampoco tiene nada que hacer
esta tarde.)

Ya me iba a levantar cuando descubrí su espalda
en la ventana de enfrente.
Usted hablaba con alguien.

Y en ese mismo momento
-los libros, cómo no, resbalaron patosos desde la falda
hasta el suelo-
se volvió a mirarme

Hoy era la última tarde…

Hoy era la última tarde.

Usted no paraba de hablar
-lo hubiese matado-
y a mí me ardían las uñas cuando nos despedimos
en la parada del autobús.

Ni un sólo beso.

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; https://www.poemas-del-alma.com/jorge-luis-borges.htm

Fuente; https://poemas.yavendras.com/jorge-luis-borges/

jorge luis borges

 

Jorge Luis Borges(1899-1986)

 

Fue uno de los escritores más importantes del siglo XX, no solamente a nivel nacional en Argentina, su país de origen, sino mundialmente. Su obra incluye cuentos, ensayos y poemas. Sus ideas políticas fueron muy polémicas, lo cual se cree que conspiró en contra de que obtuviese el Premio Nobel de Literatura. Cosechó numerosos premios en el mundo, como el Cervantes en España. Entre sus poemas podemos encontrar :

 

Despertar

Entra la luz y asciendo torpemente
de los sueños al sueño compartido
y las cosas recobran su debido
y esperado lugar y en el presente
converge abrumador y vasto el vago
ayer: las seculares migraciones
del pájaro y del hombre, las legiones
que el hierro destrozó, Roma y Cartago.

Vuelve también la cotidiana historia:
mi voz, mi rostro, mi temor, mi suerte.
¡Ah, si aquel otro despertar, la muerte,
me deparara un tiempo sin memoria
de mi nombre y de todo lo que he sido!
¡Ah, si en esa mañana hubiera olvido!

 

A Un Gato

No son más silenciosos los espejos
Ni más furtiva el alba aventurera;
Eres, bajo la luna, esa pantera
Que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
Divino, te buscamos vanamente;
Más remoto que el Ganges y el poniente,
Tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
Caricia de mi mano.
Has admitido,
Desde esa eternidad que ya es olvido,
El amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás.
Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

 

Dime…..

Dime por favor donde estás,

en que rincón puedo no verte,

donde puedo dormir sin recordarte,

y donde recordar sin que me duela.

 

Dime por favor donde puedo caminar

sin ver tus huellas,

donde puedo correr sin recordarte,

y donde descansar con mi tristeza.

 

Dime por favor cual es el cielo

que no tiene el calor de tú mirada,

y cual es el sol que tiene luz tan sólo,

y no la sensación de que me llamas.

 

Dime por favor cual es el rincón

en el que no dejaste tú presencia.

 

Dime por favor cual es el hueco de mi almohada,

que no tiene escondidos tus recuerdos.

 

Dime por favor cual es la noche

en que no vendrás para velar mis sueños…..

 

Que no puedo vivir porque te extraño,

y no puedo morir, porque te quiero.

 

ALGO DE POESÍA

Texto por Ignacio Velázquez

Fuente: http://www.amediavoz.com/mutis.htm

Álvaro Mutis

Poeta y novelista colombiano nacido en Bogotá en 1923. Parte de su infancia transcurrió en Bélgica donde su padre ejerció como embajador. A su regreso, sin terminar estudios secundarios, empezó a colaborar con algunas revistas literarias; trabajó en diversos oficios y publicó su primer libro de poemas La balanza, en 1947. En 1953 apareció por primera vez su personaje Maqroll el Gaviero en el poemario: Los elementos del desastre, personaje que se repite a lo largo de toda su obra. En 1956 se radicó definitivamente en México, a raíz de una demanda en su contra por parte de la multinacional para la que trabajaba. Dedicado por completo al ejercicio literario desde 1986, ha publicado una importante obra de narrativa, poesía y novela de la que se destacan especialmente La mansión de Araucaíma, Un bel morir, Iona llega con la lluvia, La nieve del almirante, Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, Summa de Maqroll el Gaviero, La nieve del almirante, Reseña de los hospitales de Ultramar, Crónica regia y Cita en Bergen. Entre los galardones obtenidos, se destacan el Premio Nacional de Letras de Colombia en 1974, el Premio de la Crítica de Los Abriles de México en 1985, el Premio Médicis Étranger de Francia en 1989, la Orden de las Artes y de las Letras de Francia, el Águila Azteca de México, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio de España, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes de Literatura en el año 2001.

El deseo

Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una vasta  soledad de delgadas orillas
en donde se extienda a sus anchas  el ronco sonido del deseo. Abramos de nuevo todas las
venas del placer. Que salten los altos surtidores no importa hacia dónde.
Nada se ha hecho aún. Cuando teníamos algo andado, alguien se detuvo en el camino para ordenar sus vestiduras y todos se detuvieron tras él. Sigamos la marcha. Hay cauces secos
en donde pueden viajar aún aguas magníficas.

Recordad las bestias de que hablábamos. Ellas pueden ayudarnos antes de que sea tarde
y torne la charanga a enturbiar el cielo con su música estridente.

Letanía

Esta era la letanía recitada por el gaviero mientras se bañaba las torrenteras del delta: Agonía de los oscuros recoge tus frutos. Miedo de los mayores disuelve la esperanza.

Ansia de los débiles mitiga tus ramas. Agua de los muertos mide tu cauce. Campana de las minas
modera tus voces. Orgullo del deseo olvida tus dones. Herencia de los fuertes rinde tus armas.
Llanto de las olvidadas rescata tus frutos.

Y así seguía indefinidamente mientras el ruido de las aguas ahogaba su voz y la tarde refrescaba sus carnes laceradas por los oficios más variados y oscuros

Nocturno

La fiebre atrae el canto de un pájaro andrógino y abre caminos a un placer insaciable que se ramifica y cruza el cuerpo de la tierra. ¡Oh el infructuoso navegar alrededor de las islas donde las mujeres ofrecen al viajero la fresca balanza de sus senos y una extensión de terror en las caderas!
La piel pálida y tersa del día cae como la cáscara de un fruto infame. La fiebre atrae el canto de los resumideros donde el agua atropella los desperdicios.

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://www.amediavoz.com/maillard.htm

 chantal

Chantal Maillard

Hija de padres belgas, nació en Bruselas en 1951, nacionalizándose española desde los 17 años.
Es doctora en Filosofía Pura y profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía
de la Universidad de Málaga, en la que imparte enseñanza desde 1990. Vivió un año en Benarés, India, en cuya
universidad se especializó en Filosofía y Religión India. Ha colaborado con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en el Suplemento Cultural de los diarios ABC y El País. Como poeta, ha publicado, entre otros, «Semillas para un cuerpo» 1987, Premio Leonor de poesía «Hainuwele» 1990, Premio Ricardo Molina , «La otra orilla» 1990, «Poemas a mi muerte» 1994, Premio Santa Cruz de La Palma, «Conjuros» 2001, «Lógica borrosa» 2002,  «Matar a Platón» 2004, Premio Nacional de Literatura, y “Notas al margen”. Con la obra “Hilos”, publicada en 2007,  0btuvo el Premio Nacional de la Crítica. Ha cultivado la prosa poética en «Filosofía en los días críticos», «Diarios 1996-1998» y «Benarés». Ha traducido y editado a Henri Michaux y ha colaborado en distintos proyectos y actividades editoriales como la realizada conjuntamente con Jesús Aguado, de la cual ha resultado una colección de libros (poesía, ensayo y teatro) de textos clásicos de la tradición india, editados en Benarés. Entre sus ensayos se destacan los títulos «La creación por la metáfora» 1992, «El crimen perfecto»,  «Aproximación a la estética india» 1993,   «Confucionismo, taoísmo y budismo» 1995 y «La razón estética» 1999.
Llevo acostada largo tiempo…

Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra…
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

Deseé alguna vez que un poeta me amase…

Deseé alguna vez que un poeta me amase

Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.

Te supe frágil y desnudo…

Te supe frágil y desnudo,
tan frágil eras, tan desnudo
que se quebró tu sombra al respirar.
Abrí la puerta y las voces del agua
adoptaron la forma de tu cuerpo.
Tan leve parecías, tan al borde
de ti
que la noche aprendió
el modo de dormirse sobre el rio.

 

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente; http://www.amediavoz.com/gallegos.htm

 

mia gallegos

Mia Gallegos. Reseña biográfica

Poeta costarricense nacida en San José en 1953. Es una de las poetas vivas más importantes de su país. Su poesía mítica y onírica es un ejemplo de la resistencia femenina ante un mundo hostil.
A los veintitrés años ganó el Premio Joven creación 1976 por su libro «Golpe de Albas», luego el premio Alfonsina Storni  en 1977 y el Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1985. Poemas suyos han sido traducidos al inglés e incluidos en importantes antologías de poesía latinoamericana.
Ha trabajado en periodismo durante varios años y ha sido encargada de relaciones públicas del Teatro Nacional de San José de Costa Rica. Además es autora «Los reductos del sol» en 1985, «El claustro elegido» en 1989 y «Los sueños y los días» en 1995

Hay dos caminos en mi vida…

Hay dos caminos en mi vida. Siempre
los hubo. En cada uno hallé un ánfora
con el agua hasta los bordes. De las dos
aguas he bebido hasta saciarme. Mas
ahora, he llegado al final de cada trecho
y las aguas han sido consumidas.
Me coloco el peplo y te escojo a ti, vida,
como tercer camino.
Hija de la tierra soy

Hija la tierra soy. Amante de la muerte.
A menudo en mis sueños la verdad se revela por
completo.
Crecen mis manos y mis pies hasta enroscarse
en un enorme tronco.

Deja que sea yo quien te penetre. Aunque
sea por una sola vez.

Soy dueña tan solo de mis lágrimas.
No sé llorar por dentro.

Vuelvo a la noche

De pronto vuelvo
a la noche
con mis zapatos de agua.

Me desnudo
en el lento
ejercicio de mis manos
y busco
solamente
un objeto mío,
un pequeño barco,
un cometa,
un circo de inventadas cosas,
figuras cotidianas,
tuyas y mías,
que amo.

Pero sé
que de pronto
me vuelvo inaccesible
y vuelvo a ser silencio
y llama oscura,
donde mi barco
se escapa de tu orilla.

 

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: http://amediavoz.com/maya.htm

 

Cistina Maya

Poeta colombiana nacida en Bogotá en 1951. Heredó de su padre, Rafael Maya, la vocación literaria. Recibió su Licenciatura en Filosofía y Letras, desempeñándose desde entonces como catedrática universitaria en el campo de literatura colombiana, hispanoamericana, cultura griega y latina. Su poesía está llena de gran sensualidad y ensoñación. Ha publicado varias obras entre las que se destaca «De pie sobre la vida».

Desolación

Crece la noche

en su fragor secreto de resinas,

como un hilo de sangre en la espesura,

crece la noche

sin otra voz que el sordo murmurar

del tiempo.

La luna eclipsa su presencia

y como sombra tenue

se posa entre las ramas desoladas,

en los oscuros quicios de las puertas,

en los senderos olvidados

donde la luz naufraga de nostalgia.

Un preludio de alas

anuncia el vuelo de la tarde

y mientras crece la noche,

yo escucho la canción de los crepúsculos,

la voz oscura del misterio

que enreda sueños

en el telar vicioso de las horas y mece entre los mágicos follajes,

las larvas del silencio.

Divagación

Voy por tu piel desnuda

alcanzando tus manos que diluyen las horas,

acercando mis ojos a tus sueños,

dibujando tu frente, tu mirada,

súbitamente recobrándote.

Comienzo a oír tu voz ahora,

a algún país lejano perteneces,

dueño de alguna embarcación perdida,

así te siento….

Ahondo mi corazón en tu latido,

distante estás del mar soñado.

Y a mi orilla te acoges dulcemente.

 

El adiós

En el límite del ayer

que era nostalgia

y en el continuo adiós

que es mi presencia

algo de mi propio abandono,

de ese lento sigilo

que no nombra ternuras ni añoranzas,

como el ensueño plácido, inconcluso,

en mi mundo de sombras sobrevive.

Como si al deslizarse la tierra

descubriera también la mínima catástrofe

del agua que se quiebra.

Una plegaria entonces

para aquellos que viven en fúnebre abandono

y un sol no más para que pueda,

llorar lo que se ha ido.

 

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: amediavoz.com/buesa.htm

 

José Ángel Buesa

Poeta cubano nacido en Cienfuegos en 1910 y fallecido en el exilio, en Santo Domingo en 1982. Publicó su primer libro de poesías a los 22 años de edad y continuó con una producción constante que se difundió ampliamente por todos los países de habla hispana. Entre sus libros más conocidos, se cuentan «La Fuga de las Horas», «Oasis», y «Poeta Enamorado».

Canción a la mujer lejana

En ti recuerdo una mujer lejana,

lejana de mi amor y de mi vida.

A la vez diferente y parecida,

como el atardecer y la mañana.
En ti despierta esa mujer que duerme

con tantas semejanzas misteriosas

que muchas veces te pregunto cosas

que solo ella podría responderme.

 

Y te digo que es bella,

porque es bella, pero no se decir, cuando lo digo,

si pienso en ella porque estoy contigo

o estoy contigo por pensar en ella.
Y sin embargo si el azar mañana

me enfrenta con ella de repente

no seguiría a la mujer ausente

por retener a la mujer cercana.
Y sin amarte mas, pero tampoco

sin separar tu mano de la mía,

al verla simplemente te diría:

“Esa mujer se te parece un poco”.

 

Canción para la esposa ajena

Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,

sin que nadie descubra cuál relata su historia,

pues será simplemente, los versos de un poeta,

tras de arrancar la página de la dedicatoria…

 

Y pasarán los años… Pero acaso algún día,

o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,

abrirás la gaveta – como una rebeldía,

y leerás mi libro- tal vez como un despecho.
Y brotará un perfume de una ilusión suprema

sobre tu desencanto de esposa abandonada.

Y entonces con orgullo, marcarás la página…

y guardarás mi libro debajo de la almohada.

 

Poema del secreto

Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía,

y no volver el rostro para verte pasar.

Puedo apretar mis labios un día y otro día…

y no puedo olvidar.

 

Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,

casi aburridamente, sobre un tema vulgar,

puedo decir tu nombre con voz indiferente…

y no puedo olvidar.

Puedo estar a tu lado como si no estuviera,

y encontrarte cien veces, así como al azar….

puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,

y no puedo olvidar.

 

Ya ves: tú no sospechas este secreto amargo,

más amargo y profundo que el secreto del mar…

porque puedo dejarte de amar, y sin embargo…

no te puedo olvidar!

 

 

 

ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: https://www.poemas-del-alma.com/jorge-luis-borges.htm

 

borges ligero

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986) fue un escritor argentino, autor de El Aleph, Ficciones, El libro de arena, entre otras obras. Fue poeta, traductor, profesor de literatura inglesa, cuentista, bibliotecario, ensayista, políglota y crítico literario.

 

Dime

Dime por favor donde no estás en qué lugar puedo no ser tu ausencia dónde puedo vivir sin recordarte, y dónde recordar, sin que me duela. Dime por favor en que vacío, no está tu sombra llenando los centros; dónde mi soledad es ella misma, y no el sentir que tú te encuentras lejos. Dime por favor por qué camino, podré yo caminar, sin ser tu huella; dónde podré correr no por buscarte, y dónde descansar de mi tristeza. Dime por favor cuál es la noche, que no tiene el color de tu mirada; cuál es el sol, que tiene luz tan solo, y no la sensación de que me llamas. Dime por favor donde hay un mar, que no susurre a mis oídos tus palabras. Dime por favor en qué rincón, nadie podrá ver mi tristeza; dime cuál es el hueco de mi almohada, que no tiene apoyada tu cabeza. Dime por favor cuál es la noche, en que vendrás, para velar tu sueño; que no puedo vivir, porque te extraño; y que no puedo morir, porque te quiero

 

Despedida

Entre mi amor y yo han de levantarse trescientas noches como trescientas paredes y el mar será una magia entre nosotros. No habrá sino recuerdos. Oh tardes merecidas por la pena, noches esperanzadas de mirarte, campos de mi camino, firmamento que estoy viendo y perdiendo… Definitiva como un mármol entristecerá tu ausencia otras tardes.

 

Un Ciego

No sé cuál es la cara que me mira cuando miro la cara del espejo; no sé qué anciano acecha en su reflejo con silenciosa y ya cansada ira. Lento en mi sombra, con la mano exploro mis invisibles rasgos. Un destello me alcanza. He vislumbrado tu cabello que es de ceniza o es aún de oro. Repito que he perdido solamente la vana superficie de las cosas. El consuelo es de Milton y es valiente, Pero pienso en las letras y en las rosas. Pienso que si pudiera ver mi cara sabría quién soy en esta tarde rara.

 

ALGO DE POESÍA

Texto por Ignacio Velázquez

Imagen de Internet

gabrielaGabriela Mistral. Reseña biográfica

Poeta chilena nacida en Vicuña pequeña localidad del centro norte de Chile en 1889. Aunque su nombre real fue Lucila Godoy Alcayaga, adoptó su seudónimo inspirada en la obra de Gabriel D’Annunzio y Fréderic Mistral. Su labor literaria comenzó a reconocerse en 1914 al resultar ganadora de unos Juegos Florales. En 1922 fue publicada su primera obra y desde entonces viajó por numerosos países de América y Europa.Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1945 como un justo reconocimiento no sólo de su producción poética, sino de la labor literaria y social de una mujer que había dedicado su vida a la difusión de la cultura y a la lucha por la justicia social y los derechos humanos.Falleció en Nueva York en el año de 1957. A continuación, unos de sus poemas:

 

Yo canto lo que tú amabas, vida mía…

Yo canto lo que tú amabas, vida mía,
por si te acercas y escuchas, vida mía,
por si te acuerdas del mundo que viviste,
al atardecer yo canto, sombra mía.

Yo no quiero enmudecer, vida mía.
¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías?
¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía?

Soy la misma que fue tuya, vida mía.
Ni lenta ni trascordada ni perdida.
Acude al anochecer, vida mía;
ven recordando un canto, vida mía,
si la canción reconoces de aprendida
y si mi nombre recuerdas todavía.

Te espero sin plazo ni tiempo.
No temas noche, neblina ni aguacero.
Acude con sendero o sin sendero.
Llámame a donde tú eres, alma mía,
y marcha recto hacia mí, compañero.

 

Dame la mano y danzaremos…

Dame la mano y danzaremos,
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más. . .

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza,
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más…

 

Riqueza

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa,
la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída:
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
Como el doble contorno
de dos frutas mellizas,
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida….

Fuente; http://amediavoz.com/mistral.htm

ALGO DE POESÍA

Colaboración por Ignacio Velasquez

Fuente; http://www.jornada.unam.mx/2018/02/07/cultura/a03n1cul

Fuente; http://www.jornada.unam.mx/2018/02/07/cultura/a04n1cul

 

fernando pessola

Fernando Pessoa

Fernando Pessoa escribió a través de uno de sus heterónimos más recurrentes, Álvaro de Campos, que todo arte es una forma de literatura, porque todo arte consiste en decir algo. Desde esa convicción, el poeta e intelectual más sobresaliente del siglo XX, en Portugal, reflexionó e impulsó los movimientos vanguardistas en su país natal, que crearon sus propios códigos, escuelas y tendencias estéticas, y en ningún caso se dejaron arrastrar por el influjo que llegaba de París, entonces capital del arte mundial. Portugal, de la mano de Pessoa, construyó sus propias corrientes artísticas, como el paulismo, el interseccionismo y el sensacionismo.

Agitador de la vida cultural

El universo literario e intelectual de Pessoa era tan prolífico, en parte, porque siempre defendió que un hombre para ser respetable tiene que contradecirse varias veces al día. Él mismo adoptó varias voces a través de sus heterónimos, que a lo largo de su vida fueron 130 personajes o nombres inventados, a los que incluso les hizo sus propias cartas astrales y cada uno tenía su particular forma de escribir y sus inquietudes bien definidas. Estas fragmentaciones, que Pessoa atribuía a su desorientación existencial, eran capaces de mostrar las contradicciones intrínsecas que deben guiar el arte, según defendía el poeta.

Si hay un texto que explica por qué Pessoa se interesó tanto por las vanguardias y por dejar escritas propias reflexiones sobre el devenir del arte en los albores del siglo XX, es el siguiente, que atribuyó a su heterónimo Álvaro de Campos, el que utilizaba para referirse precisamente a los movimientos artísticos de la época: Todo arte es una forma de literatura, porque todo arte consiste en decir algo. Hay dos formas de expresar, hablar y callarse. Todas las artes, salvo la literatura, son proyecciones de un silencio expresivo. En todas las artes que no sean la literatura hay que buscar la frase silenciosa que contienen, o el poema, o la novela, o la obra teatral. Con esto basta hasta que lo demás se presente.

Pessoa, quien murió en 1935 a los 47 años y tras haber publicado solo un libro en vida, fue un incesante agitador de la vida cultural y artística no solo de Lisboa, sino de todo Portugal, ya sea a través de sus conferencias, sus escritos en revistas y diarios o sus cartas a pensadores o críticos de la época. Él estaba convencido de que el arte es una interpretación de la vida. Todo arte que no sea misterioso errará el sentido de la vida. Esa idea la asumieron otros artistas, sobre todo pintores y escenógrafos, que orbitaron en torno a las ideas, escritos y propuestas expresivas del poeta que, paradójicamente, nunca escribió sobre pintura, pero que construyeron un movimiento fugaz, con señas de identidad propias y poco conocido para el gran público, que emergió cuando Portugal dejaba atrás un pasado colonial.

 

Es decir, el paulismo, el interseccionismo y el sensacionismo nacieron en medio de un país empobrecido, sin prestigio y desmoralizado que Pessoa se empecinó en abrir a la modernidad mirándose en el espejo de las vanguardias parisinas que recorrían Europa, encarnadas en el cubismo, el futurismo y el orsismo. Pero mirando solo en el espejo de esas vanguardias y en ningún caso copiando sus manifiestos o sus atributos estéticos, sino dándose a la tarea de construir sus propios lenguajes, aprovechando precisamente la libertad creativa que trajeron las vanguardias al arte.

Pessoa no es exactamente un vanguardista. Entiende que hay nuevos lenguajes pero crea sus propios modelos que se alejan de las vanguardias de su tiempo. Así lo explicaba Pessoa: La base de todo arte es la sensación. Para pasar de la mera emoción sin sentido a la emoción artística o susceptible de volverse artística, esa sensación tiene que ser intelectualizada.

Lluvia oblicua*

Fernando Pessoa

I

Atraviesa este paisaje mi sueño de un puerto infinito

Y el color de las flores es transparente como las velas de grandes navíos

Que zarpan del muelle arrastrando en las aguas por sombra

Los bultos al sol de aquellos árboles antiguos…

El puerto que sueño es sombrío y pálido

Y este paisaje está lleno de sol por este lado…

Pero en mi espíritu el sol de este día es puerto sombrío

Y los navíos que salen del puerto son estos árboles al sol…

Liberado dos veces, me abandoné al paisaje a mis pies…

La figura del muelle es el camino nítido y tranquilo

Que se levanta y se yergue como un muro,

Y los navíos pasan por dentro de los troncos de los árboles

Con una horizontalidad vertical,

Y sueltan amarras al agua por entre las hojas una a una…

No sé quién me sueño…

De pronto toda el agua del mar del puerto es transparente

Y veo en el fondo, como una estampa enorme que allí estuviese desdoblada,

Este paisaje entero, hilera de árboles, camino ardiendo en aquel puerto,

Y la sombra de una nao más antigua que el puerto que pasa

Entre mi sueño del puerto y mi contemplación de este paisaje

Y llega hasta mis pies, y entra dentro de mí,

Y pasa hacia el otro lado de mi alma…

* Fragmento del poema Lluvia oblicua, de Fernando Pessoa, incluido en la exposición Pessoa: todo arte es una forma de literatura, publicado con autorización del Museo Reina SofíaColaboración