Categoría: Notas Nacionales

Espacio para notas a nivel nacional

TEATRIKANDO

Texto por Benjamín Bernal, Presidente de la APT

El zoológico de cristal, en El Helénico

Este mes vuelven a la cartelera Casa de muñecas, parte dos (directamente relacionada con la de HenrikIbsen, pero de Lucas Hnath, autor contemporáneo) y El zoológico de cristal, de Tennesse Williams, que tienen algunos temas en común: relatan historias familiares y hablan con cierto romanticismo. Ya hemos hablado de Casa de muñecas que es una historia original de Ibsen y que otro literato escribe una pretendida secuela, ¿válida o no?, es interesante verla en el Xola.

El_zoologico_de_cristal2El zoológico de cristal (Teatro Helénico) se desarrolla en la época de la gran crisis del 29 en Norteamérica; exhibe lo difícil que era obtener empleo y vemos el nacimiento de las ideas motivacionales que expresa uno de los personajes. Por su parte, la madre hace acrobacias verbales para empujar a su hijo a ganar más y, claro, tiene un especial esfuerzo hacia su hija, que quizá usted recuerde, a raíz de una enfermedad infantil, cojea y se ha convertido en introvertida. El hijo es amante de las letras, pero como a muchos humanos le cae la pesada maldición de trabajar en lo que hay, que es ser almacenista.

Esta obra es un caballito de batalla de los grupos profesionales y amateurs, así que el director se enfrenta a la necesidad de atraer un grupo profesional y refrescar, reinventar su montaje. Vimos a Blanca Guerra hacer una magnífica madre que trabaja en varias cosas para completar el ingreso familiar; Adriana Llabrés es la dueña de una colección de piezas ornamentales, de cristal –precisamente-, su hermano es Pedro De Tavira, sólido actor que con desenfado se mudará a quién sabe dónde; hay un olvidado amigo de la familia, David Gaitán, que tendrá momentos con buen ritmo y contraste. Mariano Palacios sustituye algunos días a Gaitán. Por lo que le he descrito, quizá usted pudiera pensar, ya entendí la obra: pues no. Williams ha escrito las escenas para ir armando dobles tramas, pensamientos ocultos, que irán entrelazándose para provocar varias sorpresas, que son el eje de las risas, usted dirá ¿pero de qué se rien? Pues sí, de lo extraños que somos los humanos, aferrándonos al de junto para no tener que vivir nuestro propio destino.

Vestuario muy normal, cumple su función; la escenografía un tanto extraña, al grado de que una escena en que el sillón recibe a dos personajes, derrumba los libros que la sostienen y les quita concentración para seguir con las acciones. Esto es debido a que hay una zona con declive, quizá de quince grados, capricho del escenógrafo, para no repetir literalmente las que vemos con alguna frecuencia, y no aporta nada novedoso. Adriana Llabrés es una jovencita lisiada, romántica, introvertida, entró fría, la vi ir mejorando cada minuto que pasaba. Las escenas de la madre con el hijo son rotundas, permite ir percibiendo la psique del joven, un escritor que encuentra en sus libros la pasión verdadera.

Cumplen todos en las respectivas escenas; el público genera expresiones que acompañan el avance melodramático de este clásico, que con Arthur Miller y Eugene O´Neill fundan la dramaturgia original de los Estados Unidos, donde es frecuente escuchar sobre el calor del sur, los migrantes, la crisis, las familias desintegradas. Dirige Diego del Río, que tiene un gran número de seguidores para sus trabajos. ¡No se la pierda!

¡NO SOY GORDA!

Texto por Eugenia Galeano Inclán

Foto cartel promocional

NO.SOY.GORDAAntaño nadie se preocupaba por cuidar la línea, cada quien se conformaba con ser como era. Cuando la comercialización surgió, todas las mujeres querían verse como modelo de pasarela, sin pensar que algunas de esas modelos se han sacrificado tanto que han llegado hasta perder la vida, víctimas de la bulimia o la anorexia, o del exceso de ejercicio. En realidad, la belleza no estriba en los kilos. Cualquier persona puede verse bien aunque tenga sobrepeso. En el arte, el pintor colombiano Fernando Botero se hizo famoso al reflejar gente de grandes dimensiones en sus cuadros. De cualquier modo, en gustos se rompen géneros y hay quienes prefiere a los gorditos que a los flaquitos.

Lo peor que puede hacer una persona es obsesionarse con su peso. Aquellos hombres que son machistas, desprecian a sus mujeres si es que engordan, les ponen sobrenombres y las humillan, cuando lo único que consiguen es que ellas, además de padecer de sobrepeso, caigan en la ansiedad, misma que hace que, en lugar de adelgazar, engorden más y más.

María Chayo, egresada de un taller de dramaturgia impartido por Estela Leñero, decidió escribir ¡No soy gorda!,a fin de dar voz a Airam, su protagonista, una hermosa mujer con algo de sobrepeso que está cansada de escuchar lo que opinan los demás. Si bien el texto tiene estructura, por momentos gira sobre su propio eje y resulta un poco reiterativo. Lo bueno es que el mensaje se transmite claramente: la actitud significa mucho para el individuo y los estereotipos carecen de importancia.

Para hacerse cargo de la dirección escénica fue convocado Morris Savariego, quien en su intento de aligerar la escenificación imprime tal celeridad que no da un solo momento de quietud a su actriz, sin tomar en cuenta que en ocasiones menos es más. El montaje es acertado, combina técnicas teatrales como tragicomedia, cabaret, stand-up comedyy reality show. El espacio es aprovechado a fondo. Con unas cuantas prendas se logra una extensa diversidad, una cabeza de maniquí basta para representar a uno que otro alternante de Airam.

Lo que hace que¡No soy gorda! sea algo verdaderamente especial es el histrionismo de la hermosa Paola Izquierdo, quien con su gracia nata y experiencia hace una creación teatral de su personaje Airam que resulta magistral, haciéndola intuitiva, vital, fortalecida, simpática y divina. Con cada expresión, cada movimiento, logra que el público esté al pendiente de qué sucederá y no queda otra que adorarla.

El resto del equipo creativo está conformado por Mario Marín en escenografía; Adriana Olivera en diseño de vestuario; Abimael Méndez en iluminación; Héctor Barbone y Alfonso Zarco en música y diseño sonoro; Edson Martínez en movimiento escénico; Pablo Corkidi en video y fotografía; Eduardo Barrera en diseño gráfico; Pamela Rendón/Innsite en difusión y promoción; Guillermo Mondlak en coproducción; Luis Montalvo en producción ejecutiva y asistencia de dirección; Adriana Rentería en asistencia de dirección y producción; Andrés Mota en asistencia de escenografía; Leobardo Hernández y Ana Lilia Villarreal en asistencia general; Yeana González López en registro y memoria de la temporada, y Antonio Pérez / Construcciones Escénicas en construcción de escenografía. Sin duda, un gran equipo de creadores comprometidos con el proyecto.

Quedan cordialmente invitados a ver ¡No soy gorda! Una actuación sobresaliente siempre es grata. Queda uno reconciliado con la vida. No hay que vivir dilucidando ecuaciones entre lo que pesas y la edad que tienes. Vivir siempre es maravilloso. Arma un grupo y vayan a entretenerse con esta obra y después tómense un café o una copa para intercambiar impresiones. Ten por seguro que se la pasarán muy bien y tendrán tela de donde cortar.

¡No soy gorda! se presenta viernes a las 20:30 horas, sábados a las 19:00 horasy domingos a las 18:00 horas en el Foro a poco no, ubicado en la calle República de Cuba, número 49, a espaldas del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Centro Histórico, Ciudad de México. El costo de la localidad es de $165.00 pesos, con descuentos acostumbrados a personas con credencial vigente. La temporada concluye el domingo 27 de mayo de 2018.

NO SOY LO QUE SOY (TRATADO ESCÉNICO SOBRE LA ENVIDIA)

Por: Alejandro Laborie Elías, presidente de APT

 

no soy lo que soy

La envidia, en términos generales, es desear lo que otro es o tiene, ya sea por su posición social o por sus bienes materiales o, peor tantito, por no ser el hijo consentido y un largo etcétera.

 

Lo anterior es el fondo de la obra NO SOY LO QUE SOY, dramaturgia y dirección de Roberto Eslava, a partir de textos de W. Shakespeare, John Milton y Lord Byron. La pregunta es; ¿se puede desarrollar una puesta en escena en torno a la envidia con hilaridad? La respuesta es sí. Cinco actores y un músico nos hacen disfrutar en forma amena y al mismo tiempo reaccionar frente a un estímulo mental que todos hemos sentido y padecido.

 

Si por envidia entendemos tristeza o pesar por el bien ajeno o emulación del deseo, tal vez honesto pero no correcto y sobrepasar esa frase de “siento envidia de la buena”, es digno de apreciar que este grupo en forma multidisciplinaria nos haga reírnos, de nosotros mismos a través de un tema tan delicado y a la vez poco tratado como tal. Se rompe la cuarta pared, literalmente, el público tiene la oportunidad de participar, opinar, inclusive en contra de lo dicho. Es una puesta en escena en la que la libertad de expresión es una realidad.

 

Montaje alejado de lo convencional, de hecho acontece en el sótano del teatro Julio Castillo, con capacidad de butaquería improvisada para unas 40 personas. El espacio se convierte en un protagonista, el director lo aprovecha al máximo, su imaginación trasgrede y al  mismo tiempo conlleva a los espectadores a un mundo imaginario y real, si se permite la expresión.

 

Una puesta lúdica, a más de alguno lo sorprenderá, ¿es teatro, es una “instalación escénica”…, es una forma diferente o alternativa de creación, queda en cada espectador su conclusión, lo cierto es una manera diferente de hacer teatro, en lo personal fue de mi agrado y me dejó muchas cosas en que pensar, desde la envidia hasta lo que es una propuesta innovadora.

 

Definida como una cantata parateatral sobre la envidia, Pilar, Irene, Jaklyn, Luis y Medin convocan a una experiencia diferente para fortuna del público en el teatro Julio Castillo (Ciudad de México), hasta el 10 de julio, lunes y martes a las 20:00 horas

TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal, presidente de la APT

 

Manolo y Fela Fábregas ya están reunidos

Doña Fela Fábregas ha sido un referente del teatro mexicano desde que un feliz encuentro con Manolo le acerca al arte escénico. Hemos leído que a los diez y siete años le conoce y poco a poco se van convirtiendo en una sola mente, que primero piensa él en actuar, hacer programas de televisión, hacer una obra, después ambos producir y luego comprar un teatro que daría paso a ser los empresarios con más espacios teatrales y butacas en todo México. A la muerte de Manolo, doña Fela Fábregas se convierte en la empresaria con más teatros y lugares en México y muy probablemente también en el mundo.

Han salido cientos de anécdotas en estos días posteriores al diez de mayo, cuando fallece la tamaulipeca que pasó la mayor parte de su vida en la ciudad de México, porque es donde hay más teatros, vida cultural y por supuesto, estaba toda su familia. Deja una familia de artistas, Manolo, Virginia (fallecida muy joven), Martha, Mónica y Rafael Sánchez Navarro, una se ha dedicado a impartir conferencias, la mayor parte a la vida escénica.

Me gusta platicar la fase de Manolo en que sale de gira a las ciudades de los Estados y después a Sudamérica, con presupuesto limitado y todo el trabajo en sus manos, desde lo técnico hasta la actuación, dirección, promoción, lo mismo que viajar y ver todo tipo de montajes para traerlos a México, cuando todo lo que le cuento era una cadena de actividades que apenas estaba naciendo; a doña Fela se le deben las noches de estreno, el grupo musical en el lobby, la develación de placas como herramienta para reunir a los medios y a los famosos de cada década.

 

Así pasan los años hasta la muerte de Mr. Teatro, motor, cerebro y sensibilidad de esta dinastía, a la que ahora le tocaba encabezar a la señora Rafaela Salinas viuda de Sánchez Navarro, que quedaría al frente de los Teatros San Rafael, México, Manolo Fábregas, Fernando Soler, Virginia Fábregas, Renacimiento y algún otro, como el desaparecido foro dedicado a las comedias musicales cerca del monumento a Obregón.

Manejar un consorcio de este tamaño, el más grande nuestro país, era una tarea que sólo podía cumplir una persona que ya tenía toda la experiencia, conocimientos y feeling por haber estado al lado del nieto de Virginia Fábregas, lo que no conocía era porque todavía no se había inventado. Tomó las riendas y tuvo etapas brillantes, siempre rentando sus espacios a los nuevos talentos, muchos de los cuales ahora son estrellas que brillan con luz propia. Pero un día empezaron con esta pareja ejemplar.

Quedan para la historia varios libros que escribió la señora Fela Fábregas para documentar su trabajo, que se han ido convirtiendo en documentos para los historiadores. Por cierto, los he usado como fuente para los libros que llevo escritos.

Recordaremos largamente Testigo de cargo (1956), Horas desesperadas (1956), Mi bella Dama (1959), Arsénico y encaje (1957) primeras que menciona en el libro rojo “Manolo Fábregas, un hombre de Teatro” publicado en 1991. Va citando Ninnette y un señor de Murcia (1965), Descalzos en el parque (1965), Tenorio (1965), Rashomon (1965), La pareja dispareja (1966), Testigo Hostil (1966) que son las que encontramos al abrir “Diez años del Teatro Manolo Fábregas”. Si Dios le hubiera dejado más años con nosotros, seguramente hubiera construido más espacios escénicos. Un abrazo respetuoso para sus hijos y nietos que ya empiezan a mostrar sus talentos en las diversas expresiones de la cultura.

Para finalizar, cantemos: “Un nuevo sitio disponed…”

TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal, presidente de la APT

 El zoológico de cristal, en El Helénico

zoologico ligero

Este mes vuelven a la cartelera “Casa de Muñecas, parte dos” (directamente relacionada con la de Henrik Ibsen, pero de Lucas Hnath autor contemporáneo) y El Zoológico de cristal, de Tennesse Williams, que tienen algunos temas en común: relatan historias familiares y hablan con cierto romanticismo. Ya hemos hablado de Casa de Muñecas que es una historia original de Ibsen y que otro literato escribe una pretendida secuela, ¿válida o no? es interesante verla en el Xola.

El zoológico de Cristal (teatro Helénico) se desarrolla en la época de la gran crisis del 29 en Norteamérica, exhibe lo difícil que era obtener empleo y vemos el nacimiento de las ideas motivacionales que expresa uno de los personajes; por su parte la madre hace acrobacias verbales para empujar a su hijo a ganar más y, claro, tiene un especial esfuerzo hacia su hija, que quizá usted recuerde, a raíz de una enfermedad infantil, cojea y se ha convertido en introvertida. El hijo es amante de las letras, pero como a muchos humanos le cae la pesada maldición de trabajar en lo que hay, que es ser almacenista.

Esta obra es un caballito de batalla de los grupos profesionales y amateurs, así que el director se enfrenta a la necesidad de atraer un grupo profesionales y refrescar, reinventar su montaje. Vimos a Blanca Guerra hacer una magnífica madre que trabaja en varias cosas para completar el ingreso familiar, Adriana Llabrés es la dueña de una colección de piezas ornamentales, de cristal precisamente; su hermano es Pedro De Tavira sólido actor que con desenfado se mudará a quién sabe dónde; hay un olvidado amigo de la familia, David Gaitán, que tendrá momentos con buen ritmo y contraste. Mariano Palacios sustituye algunos días a Gaitán. Por lo que le he descrito quizá usted pudiera pensar, ya entendí la obra: pues no. Williams ha escrito las escenas para ir armando dobles tramas, pensamientos ocultos, que irán entrelazándose para provocar varias sorpresas, que son el eje de las risas, usted dirá ¿pero de qué se rien? Pues si, de lo extraños que somos los humanos, aferrándonos al de junto para no tener que vivir nuestro propio destino.

Vestuario muy normal, cumple su función; la escenografía un tanto extraña, al grado de que una escena en que el sillón recibe a dos personajes, derrumba los libros que la sostienen y les quita concentración para seguir con las acciones. Esto es debido a que hay una zona con declive, quizá de quince grados, capricho del escenógrafo, para no repetir literalmente las que vemos con alguna frecuencia, y no aporta nada novedoso. Adriana Llabrés es una jovencita lisiada, romántica, introvertida, entró fría, la vi ir mejorando cada minuto que pasaba. Las escenas de la madre con el hijo son rotundas, permite ir percibiendo la psique del joven, un escritor que encuentra en sus libros la pasión verdadera.

Cumplen todos en las respectivas escenas, el público genera expresiones que acompañan el avance melodramático de este clásico, que con Arthur Miller y Eugene O´neil fundan la dramaturgia original de los Estados Unidos, donde es frecuente escuchar sobre el calor del sur, los migrantes, la crisis, familias desintegradas. Dirige Diego del Rio, que tiene un gran número de seguidores para sus trabajos. No se la pierda.

TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal, presidente de la APT

 

Casa de Muñecas, parte dos en el Xola

casa de muñecas_teatrikando2

Antes que nada debo de aclarar que no es una segunda parte, sino escenas imaginarias que suceden 15 años después y son producto de otro dramaturgo. “Casa de muñecas” de Henrik Ibsen se estrena en 1879 y la de Lucas Hnaht se presenta en 2017, cada uno tiene características, épocas y quizá intenciones totalmente diferentes. La de Ibsen nos presenta una dama joven que apoya a su marido, tiene arranques un tanto infantiles de quien lo tiene todo. Usted sabe, después de salir de la deuda contraída mediante una firma falsa, siente la necesidad de irse del hogar, abandonar a los hijos, en busca de un destino de alguna manera libertario; cuestiona la moral de su época, su país, permite hacer varias reflexiones sobre la trama y la psique de la esposa que necesita respirar otros aires.

En esta segunda parte, que es tan imaginaria como la primera, muestra una mujer que regresa a la casa que abandonara cuando sus hijos eran niños y ahora los encontrará adultos, ella ya tiene novio y está a punto de casarse. El elenco está formado por Cecilia Suárez, Juan Carlos Colombo, Beatriz Moreno, Paulette Hernández, dirige Mauricio García Lozano.

Acerca de las razones por las que regresa a pedir se inicie y concluya el juicio de divorcio, son quizá un poco forzadas, pero es válido para dar pie a este reencuentro tan anhelado por los fanáticos de Ibsen; ya que seguramente en muchas personas surgió la pregunta durante la cena después de ver la obra a través de estos más de cien años de estarse representando: ¿qué será de cada uno? Bueno, no les voy a contar la trama, que tiene su interés y quizá sea lo que hace importante ver esta fantasía literaria, que ha sido exhibida como bandera del feminismo, a lo que Ibsen siempre se opuso. En una pequeña ciudad, donde todos se conocen- con una moral conforme a su religión- quisieran ser vistos como habitantes cosmopolitas, cuando en realidad sólo son eso. una diminuta población.

Contar la historia no es buena idea, así que cuando la vea, usted descubrirá las señales que manda el dramaturgo contemporáneo sobre la parte interna de cada uno. Fui a ensayo con público y el trabajo me pareció de alta calidad, Cecilia Suárez esta en tono medio con pequeños brotes de esa naturaleza explosiva; Colombo un tanto apagado, fatigado quizá por el peso de los años de estar solo, en una ciudad aburrida, donde debe vivir sin el apoyo o compañía de una amiga. Beatriz Moreno tiene un rol muy relevante que deberá mostrar la mirada de su época, sociedad, niños, familia; le dirigen sin demasiados exabruptos salvo dos o tres andanadas de insultos que lanza como llamaradas de fuego. Algunas mentadas que son dichas con gran odio me parecen podrían bajar a nivel medio emotivo y susurrarlas, para que no sean percibidas como manchas de color fuerte en una acuarela de tonos pastel.

La escenografía ¿significa la soledad del pater familias? O no se quiso mostrar símbolos que distrajeran del texto; el vestuario es sin mayores aciertos o desaciertos. Escaso apoyo musical, pocos cambios de iluminación, todo esto lo volveré a analizar en otra función, porque vale la pena vivir de nuevo la experiencia.

Medea la sacerdotisa, mata a sus hijos. Nora también lo hace, dentro de su corazón, eso es lo que van desgranando a lo largo de 90 minutos. Si acude compare su opinión con la mía, es interesante, sí, pero no creo que sea una propuesta feminista, para nada.

Siempre han existido mujeres que abandonan marido e hijos; hacer su apología, creo, no ha sido la intención del autor.

LA MORDIDA (LA CORRUPCIÓN BUROCRÁTICA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Todos los que hemos tenido la necesidad de realizar trámites ante cualquier oficina gubernamental hemos padecido la corrupción burocrática, siempre nos “falta” un requisito para obtener un sello y una firma, simplemente una constancia, este es el tema entorno al cual gira la obra LA MORDIDA.

La producción y actuaciones están a cargo de la compañía Teatro Penitenciario, integrada por personas que en algún momento de su vida perdieron su libertad y estuvieron recluidos en una cárcel, sin embargo, han cumplido sus respectivas sentencias, se han rehabilitado y el teatro es un medio para ellos de reintegración social.

Lo anterior surge de un proyecto artístico, pedagógico, laboral y de reconciliación social auspiciado por el Foro Shakespeare que consiste en la formación de actores internos -en los reclusorios- de forma profesional a través de talleres teatrales y pedagógicos, puestas en escena dentro de las cárceles con asistencia de público externo, con calidad y dignas de todo el reconocimiento por parte de quienes hemos tenido la oportunidad de asistir.

Ante la falta de un programa de mano se desconoce la autoría aun cuando por los antecedentes se puede suponer se trata de una creación colectiva por parte de la propia compañía. Se publicita como una comedia, creo en realidad se trata de una farsa, dirigida por Artús Chávez, de la compañía La Piara Teatro.

Entrarle con el “moche”, como se dice ahora, es motivo para reír a más no poder, si bien es hilarante la propuesta, el tratamiento, también conlleva a la reflexión de los padecimientos de los ciudadanos, la corrupción y el cinismo de los funcionarios públicos. Una crítica a la sociedad mexicana y una denuncia contra la impunidad y el desgaste moral de los “servidores!” públicos.

Bajo un excelente dirección, siempre amena, aprovechado la máximo las limitaciones del espacio, con una escenografía realista pero mínima, la recreación de una oficina, Artús lleva a su elenco por los vericuetos ya mencionados y explota todo su potencial, es increíble, ayer recluidos en la penitenciaría, hoy actores de gran nivel, profesionales, entregados, gozando del escenario, es ejemplo, excepcional si se quiere, sin embargo, se demuestra que es posible la readaptación.

Ismael Corona (Agapito), Javier Cruz (Licenciado), Héctor Maldonado Perico) y Antonio Hernández (Luisito), dignos de toda loa, dignos de un quehacer teatral con dimensiones sociales, por fortuna su sinceridad sobre sus antecedentes y procedencia es comprendida y aplaudida por el público. Mención especial merece Héctor  interpretando a varios personajes es el deleite del montaje.

 

LA MORDIDA se representa en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare (Ciudad de México), hasta el 16 de junio, lunes y martes 20:30, sábados 19;00 horas.

INSTRUCCIONES PARA IR AL CIELO (LO COTIDIANO DE LA URBANIDAD)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

El multifamiliar “Miguel Alemán” es la sede de hechos cotidianos, esos que nos aquejan en ocasiones y en otras nos produce placer y algunas reflexiones sobre la vida y Dios. El amor, la infidelidad, el suicidio, la muerte, la violencia contra la mujer… se dan cita en el conjunto habitacional.

 

La dramaturgia está basada en textos de Krzysztof Kiéslowski y Krzysztof  Piesiewicz, realizada por Benjamín Cann, quien a la vez tiene bajo su responsabilidad la puesta en escena.Si bien la temática en su conjunto no es nueva en el teatro, lo interesante es la variedad en un sólo texto, hay que reconocer que aun cuando son múltiples historias y personajes hay un hilo conductor que los une y un protagonista invisible pero siempre presente: el multifamiliar,

 

El diseño de escenografía está a cargo de Matías Gorlero. Una gran estructura alberga varios departamentos, al lado dos grandes escalinatas para acceder a las viviendas y a la azotea. Además en lo que correspondería al ciclorama se emplea el multimedia, fundamentalmente la fachada del citado edificio. Por último una escalera por las utilizadas por los pintores de brocha gorda, simbolizando el medio para subir al cielo.

 

Ahora bien,desde mi particular punto de vista, la dirección es extraordinariamente lenta, por momentos el montaje se vuelve soñoliento, soso, el ritmo y el tono llevan a escenas aburridas a pesar de lo interesante de la dramaturgia, lo cual llama la atención tratándose de Benjamín Cann. Por contradictorio que parezca hay unos desplazamientos por el proscenio de gran velocidad y exceso de movimiento corporal y una escena acompañada por un guitarrista a ritmo de tango.la cual cae de lleno en la farsa.

 

El reparto está integrado por actores de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) e invitados al montaje. En total 19 en escena, imposible mencionarlos a todos, sin embargo, no se puede pasar por alto el gran trabajo de Óscar Narváez interpretando varios personajes inclusive como narrador.

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La producción de la CNT se presenta en el Teatro de las Artes, Centro Nacional de las Artes, Ciudad de México, hasta el 20 de mayo, de miércoles a viernes a las 19;00, sábados y domingos a las 18:00 horas.

HAMBRE (FRAGILIDAD DE LOS CÓDIGOS MORALES)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

¿La moral debe estar por encima de la sobre vivencia? Jimena Eme Vázquez, dramaturga, a través de tres personajes, caracterizando número igual de perros en escena, son los personajes de su texto, nos adentra en los valores, en situaciones límites, morir de hambre o comerse a…. Una lucha interna en cada uno de ellos, será cierto que la moral es primero o salvar la existencia en contra de lo establecido.

 

Cito la sinopsis: “HAMBRE es una puesta en escena que busca reflexionar sobre la fragilidad de los códigos morales que establecemos y cambiamos en diferentes circunstancias, sobre todo en aquellas que nos llevan al límite. ¿Qué nos hace ser humanos? ¿Qué nos convierte en una raza superior entre los seres vivos? ¿Cómo nos comportaríamos en las circunstancias de un perro hambriento?” La obra es similar, por no decir que inspirada o una copia, en los poemas de T. S. Eliot conocida en el teatro mexicano como CATS, donde los gatos representan las diferentes condiciones y comportamientos de los seres humanos. En el caso que nos concierne la obre lleva por título HAMBRE y en lugar de los felinos son tres perros los cuales nos adentran en la conducta humana ante la adversidad, el encierro, la falta de alimento, la esperanza de ser rescatados y la esquizofrenia ante la impotencia.

 

La dirección de Fernando Reyes, apoyada en escenografía e iluminación muy sencillas de Miguel Moreno Mati, y un vestuario contemporáneo (los perros no están disfrazados, son actores que hacen “creer” que son caninos), sin embargo dialogan entre sí, filosofan desde el punto de vista de la moral, viven emocionalmente, hay sentimientos de culpa y justificación por sus actos. Un suicidio conlleva a lo anterior, reflexionar sobre la diferencia entre una muerta accidental o privarse de la vida. Saciar el hambre es el objetivo por lo que dos, en realidad los tres deciden…

 

Tres perros: Bull, un viejo cojo, Border, una cachorra hiperactiva y Coker, una perra mal encarada, cobren vida y sentido teatral con las actuaciones de Alejandra Reyes, Fernanda Aragón y Juan Carlos Medellín. Ellas entregadas, dan su máximo esfuerzo, se debe reconocer su profesionalismo, sin embargo, hay altibajos, convencen y dejan dudas. En el Caso de Juan Carlos ha demostrado a lo largo de sus incursión teatral participaciones dignas de un actor, no sé por qué no tiene mayor reconocimiento en el medio, tal vez algún día éste le haga justicia.

 

HAMBRE, inspirada o no en T. S. Eliot, se representa en el Teatro La Capilla (Coyoacán, Ciudad de México), los miércoles a las 20:00 horas, hasta el 27 de junio del presente año.

 

TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal, presidente APT

 

Casa de Muñecas, parte dos en el Xola

Casa de muñecas

Antes que nada debo de aclarar que no es una segunda parte, sino escenas imaginarias que suceden 15 años después y son producto de otro dramaturgo. “Casa de muñecas” de Henrik Ibsen se estrena en 1879 y la de Lucas Hnaht se presenta en 2017, cada uno tiene características, épocas y quizá intenciones totalmente diferentes. La de Ibsen nos presenta una dama joven que apoya a su marido, tiene arranques un tanto infantiles de quien lo tiene todo. Usted sabe, después de salir de la deuda contraída mediante una firma falsa, siente la necesidad de irse del hogar, abandonar a los hijos, en busca de un destino de alguna manera libertario; cuestiona la moral de su época, su país, permite hacer varias reflexiones sobre la trama y la psique de la esposa que necesita respirar otros aires.

En esta segunda parte, que es tan imaginaria como la primera, muestra una mujer que regresa a la casa que abandonara cuando sus hijos eran niños y ahora los encontrará adultos, ella ya tiene novio y está a punto de casarse. El elenco está formado por Cecilia Suárez, Juan Carlos Colombo, Beatriz Moreno, Paulette Hernández, dirige Mauricio García Lozano.

Acerca de las razones por las que regresa a pedir se inicie y concluya el juicio de divorcio, son quizá un poco forzadas, pero es válido para dar pie a este reencuentro tan anhelado por los fanáticos de Ibsen; ya que seguramente en muchas personas surgió la pregunta durante la cena después de ver la obra a través de estos más de cien años de estarse representando: ¿qué será de cada uno? Bueno, no les voy a contar la trama, que tiene su interés y quizá sea lo que hace importante ver esta fantasía literaria, que ha sido exhibida como bandera del feminismo, a lo que Ibsen siempre se opuso. En una pequeña ciudad, donde todos se conocen- con una moral conforme a su religión- quisieran ser vistos como habitantes cosmopolitas, cuando en realidad sólo son eso. una diminuta población.

Contar la historia no es buena idea, así que cuando la vea, usted descubrirá las señales que manda el dramaturgo contemporáneo sobre la parte interna de cada uno. Fui a ensayo con público y el trabajo me pareció de alta calidad, Cecilia Suárez esta en tono medio con pequeños brotes de esa naturaleza explosiva; Colombo un tanto apagado, fatigado quizá por el peso de los años de estar solo, en una ciudad aburrida, donde debe vivir sin el apoyo o compañía de una amiga. Beatriz Moreno tiene un rol muy relevante que deberá mostrar la mirada de su época, sociedad, niños, familia; le dirigen sin demasiados exabruptos salvo dos o tres andanadas de insultos que lanza como llamaradas de fuego. Algunas mentadas que son dichas con gran odio me parecen podrían bajar a nivel medio emotivo y susurrarlas, para que no sean percibidas como manchas de color fuerte en una acuarela de tonos pastel.

La escenografía ¿significa la soledad del pater familias? O no se quiso mostrar símbolos que distrajeran del texto; el vestuario es sin mayores aciertos o desaciertos. Escaso apoyo musical, pocos cambios de iluminación, todo esto lo volveré a analizar en otra función, porque vale la pena vivir de nuevo la experiencia.

Medea la sacerdotisa, mata a sus hijos. Nora también lo hace, dentro de su corazón, eso es lo que van desgranando a lo largo de 90 minutos. Si acude compare su opinión con la mía, es interesante, sí, pero no creo que sea una propuesta feminista, para nada.

Siempre han existido mujeres que abandonan marido e hijos; hacer su apología, creo,  no ha sido la intención del autor.