Categoría: Notas Nacionales

Espacio para notas a nivel nacional

LA PIEL DE VENUS (DIFÍCIL DISTINGUIR ENTRE REALIDAD Y APARIENCIA)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico teatral

En muchas ocasiones las personas se encuentran ante un conflicto, a veces en forma consciente, en la mayoría inconscientemente, como es el hecho de no distinguir entre la realidad y la apariencia. Por este laberinto de confusiones, tal vez sin salida, nos atrapa David Ives -en la actualidad radica en Nueva York- a través de La piel de Venus, bajo la dirección de Angélica Roel.

En el fondo es una disertación dramatúrgica sobre el poder, el sexo y las relaciones sadomasoquistas; todo se permite: insultos, vejaciones, golpes, pérdida de la dignidad… humillar es gratificante, igual ser humillado. En ganar se juega la existencia.

la peil de venusEstamos frente a un estudio teatral -como ya se mencionó- de la naturaleza humana, la deplorable, sin embargo, no es un tratado psicológico. Como se expresa en alguna escena: “vamos al teatro para vivir pasiones”, hecho que no sucede en forma habitual en la cotidianidad. Una joven cuyo carácter no es más que la ausencia del mismo, igual se puede decir del varón. Conclusión: “Tanto en el amor como en la política, solo uno debe tener el poder”, aun cuando se alterne, claro está, predominará, según las circunstancias, el conocido como dominante.

Angélica Roel asume las limitaciones del Teatro La Capilla, sobre todo el espacio, concibe una puesta intimista, los espectadores son intrusos de la pervertida relación. Una escenografía realista y sencilla (un diván, un escritorio, una mesita para la cafetera, y tazas y objetos de utilería). Su planteamiento no cae en la vulgaridad o escenas obscenas, tan solo plantea la trama, proyecta en forma precisa cómo el dolor puede producir placer. Eso sí, lleva a los actores a situaciones límite, tanto física como emocionalmente, hay una gran exigencia en estos rubros, por fortuna sus actores salen más que avantes.

Gerardo Trejoluna y Gabriela Zas dan un concierto actoral, interpretan por nota, convierten el montaje en una sinfonía, las palabras adquieren musicalidad terrorífica, si se quiere; al final el público ha gozado de un concierto teatral bajo la batuta de Angélica, como si en verdad todo aconteciera en una sala de conciertos. Los espectadores, en completo silencio, de principio a fin, a pesar de ver a un hombre y a una mujer convertidos, alternadamente, en un martillo lastimando y en un yunque dejándose lastimar.

Tomás, director de teatro, está en busca de una actriz para interpretar a un personaje que se vea de unos 24 años de edad, protagonista a la postre de un texto del citado antes. Terminadas las audiciones del día y a punto de partir, se le aparece Wanda, ésta ha llegado tarde, sin embargo, se las ingenia para representar el rol. El director-autor- asume el papel masculino. Una joven quien conoce y ha estudiado -la explicación se descubre durante el desarrollo- al personaje. En una vuelta de tuercas ella se convierte en la directora y el otro obedece las instrucciones y caprichos de aquella. En concreto: dos entes en un mundo inexplicable, pero en muchas ocasiones real, el submundo de los sadomasoquistas. Al final…

La piel de Venus se representa en temporada hasta el 17 de septiembre, los viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en La capilla (Coyoacán, Ciudad de México). Es una producción realizada con el estímulo fiscal de la Ley de Impuesto sobre la Renta.

LA DESOBEDIENCIA DE MARTE (LA ADMIRACIÓN Y LA DESCONFIANZA)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico teatral

Movidos por la admiración y la desconfianza reúne, en el año 1600, a los astrónomos Tycho Brahe y Johanes Kepler -53 y 28 años de edad, respectivamente-; el motivo era descifrar las órbitas de los planetas de nuestro sistema solar. En principio es uno de los temas abordados por Juan Villoro en su más reciente texto dramatúrgico, el cual lleva por título La desobediencia de marte, dirigida por Antonio Castro y las interpretaciones actorales de Joaquín Cosío y José María de Tavira.

Marte

Es importante comentar que Juan Villoro es uno de los más destacados dramaturgos contemporáneos. Esta obra tiene muchos aspectos a destacar: primero, hay una conjunción de tiempos en el transcurso de las diferentes escenas, unas acontecen en 1600, otras en 1917; hay teatro en el teatro, dos actores se reúnen a ensayar una obra protagonizada por los dos científicos antes mencionados; hay una serie de enfrentamientos entre lo racional y lo empírico, y hay un desdoblamiento del experimentado en el joven, esto último si mi lectura es acertada. Descuente el espectador un discurso sobre astronomía, por el contrario, hay dósis de humor y una carga de emociones que conllevan a tomar conciencia sobre lo que acontece en el fondo de estos dos seres, hombres de ciencia, sin embargo, tan humanos como cualquiera de nosotros. Dos genios, quienes transformaron el conocimiento, abordados desde la perspectiva del autor. Queda, al menos en mi caso, inquietud sobre qué llevó al maestro Villoro a abordar esta temática y crear los hipotéticos diálogos entre ambos científicos. Otra gran propuesta dramatúrgica y, lo más importante arriesgada, tanto en forma como en fondo.

Antonio Castro, pilar de la dirección mexicana, parte de una escenografía casi minimalista (Damián Ortega): un escritorio-cama, un pizarrón con cálculos físico-matemáticos y algunos objetos astronómicos. El lenguaje se clarifica, son su concepción; los dos actores sacan a flote sus grandes cualidades histriónicas gracias a la concepción escénica del director. Conjunta maravillosamente a un actor experimentado con uno de la nueva generación, logra la empatía y la puesta se convierte en una obra de arte teatral.

Joaquín Cosío, un deleite, el teatro es su medio natural, la cinematografía su modus vivendi. Formidable en su caracterización de Tycho Brahe, tanto en los momentos de seriedad como en los de humor, sarcasmo e ironía. Desde su llegada a la Ciudad de México su carrera ha ido en ascenso hasta convertirse en uno de los actores más buscado por los productores y admirado por el respetable, es una garantía en cualquier reparto.

Por su parte, José María de Tavira es ya una realidad, de una joven promesa se ha consolidado como un gran actor, crea una simbiosis perfecta con Joaquín, Kepler cobra vida a través del actor-científico, recordemos que hay teatro en el teatro. Da gusto ver y reconocer a José María como un representante de las nuevas generaciones que están alimentando las artes escénicas mexicanas.

La desobediencia de marte se representa en el Teatro Helénico (Ciudad de México), hasta el 1 de octubre, los viernes a las 20:30, sábados: 18:00 y 20:30, y domingos 17:00 y 19:30 horas.

EL CRUCE

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Aquello de “la ficción supera la realidad” ya no resulta aplicable. En la época en que vivimos nuestra realidad es tan terrorífica y desesperanzadora que la ficción no puede superarla. Cada día cuando escuchamos o leemos las noticias nos vamos inquietando más y más al enterarnos de asaltos, asesinatos, secuestros, violaciones, feminicidios, venta de drogas, guerras de poder, funcionarios que hurtan recursos y/o no hacen frente a sus responsabilidades, quema de vehículos, ajustes de cuentas, fraudes, trata de blancas, violencia intrafamiliar, maltrato a los animales, abusos de todo tipo, en fin, la lista es interminable. Poco podemos hacer para evitar todo esto, pero hay gente que se esfuerza por elevar una denuncia social desde su trinchera.

P1160568Alejandro Román es uno de los dramaturgos más galardonados del país. Alejandro oriundo de Cuernavaca, Morelos, es un hombre que ama a su país y que se compromete con sus entornos y las situaciones que afectan a la sociedad. Esto lo refleja en su creación teatral. Desde que comenzó su trayectoria la mayoría de sus obras han sido premiadas. Tiene en su haber varios Premios Nacionales de Dramaturgia. Por lo general, la inspiración le llega a Alejandro de hechos reales.  Realiza investigaciones exhaustivas y se documenta, para luego construir sus relatos, a fin de que luzcan veraces. Con sensibilidad logra que sus personajes sean muy humanos y en buena medida les concede la voz de quienes de una u otra forma transitaron los sucesos que relata.

Entre sus obras más destacadas recordamos Línea de fuego, Cuerpo caído, Ánima sola, Aullido de mariposas, Perlas a los cerdos y Tiradero a cielo abierto, mismas que han sido llevadas a escena. En fechas recientes presentó su libro Los fusilamientos, en el cual entrelaza en forma magistral tres historias -una de España y dos de México-.

A partir de la toma de poder del nuevo presidente del vecino país y sus fuertes declaraciones de construir un muro gigantesco y de repatriar a mexicanos que viven allá en forma ilegal, ha puesto en boca de todos el tema de la migración. Hemos sabido de tristes historias de familias que son separadas, de jóvenes que han llegado, incluso, al suicidio luego de ser deportados, otros que han huido, se están escondiendo o se han trasladado a ciudades llamadas santuario, para evitar la deportación o, por lo menos, demorarla. Hace muy poco se supo de un tráiler que fue abandonado en un estacionamiento de un centro comercial en una ciudad de Texas, Estados Unidos de Norteamérica. Dentro fueron encontradas 39 personas, de las cuales 25 eran originarias de nuestro país. Al momento del hallazgo, algunos habían muerto, otros fueron hospitalizados.

P1160575La migración es una temática que Alejandro Román abordó hace años en El cruce. Lo sorprendente es que uno de los relatos incluidos en esta obra es muy similar a lo ocurrido al tráiler encontrado hace tan solo unos días. En esta ocasión, Alejandro anticipó dicha tragedia en blanco y negro.

La compañía TATUAS (Taller de Teatro de la Universidad Autónoma de Sinaloa) fue fundada hace más de tres décadas a instancias de la institución educativa, como parte de sus programas de formación artística y difusión cultural. Inicialmente la dirección recayó en el maestro Óscar Liera. Dentro del marco del Festival Cultural Sinaloa 2015. Una nueva época, TATUAS llevó a escena El cruce, de la autoría de Alejandro Román.  Fue tal el éxito que agregaron la obra a su repertorio y, desde entonces, la han presentado tanto en Sinaloa como en otros territorios. Ahora, por primera vez, la traen a la Ciudad de México.

El cruce está integrado por cinco relatos. Cada uno de los protagonistas hablará con toda honestidad sobre su caso particular, como por ejemplo: cuál fue el motivo que lo impulsó a cruzar la frontera, cuántas veces la ha cruzado, hacia dónde se dirigió, cómo lo logró, qué dificultades enfrentó, cuánto extraña a sus familiares, cuáles son sus expectativas, de qué tiene miedo. Son tres hombres -Sergio, Saúl y Richard-, una mujer -Alondra- y un niño -Nicolás-. Salvo Alondra y Nicolás, que interactúan en cierto momento, los relatos son narrados a manera de monólogo cual si se tratara de su autoconfesión. Como siempre, Alejandro Román nos ofrece un texto de buena factura que capta el interés del público de principio a fin.

El montaje por parte de TATUAS es formidable. Lázaro Fernando ofrece una estupenda labor, tanto en dirección como en musicalización. Aprovecha a fondo el espacio, su trazo escénico es fluido, cuida mucho la estética visual y sonora, así como el desempeño actoral. Mantiene un ritmo preciso.

P1160599El elenco está conformado por: Sebastián Sahagún (Nicolás), Genaro Sahagún (Sergio), Miriam Valdez (Alondra), David Zatarain (Saúl) y Armando Silva (Richard).  Todos ellos despliegan sus habilidades histriónicas y su capacidad corporal para dotar de una gama de matices a sus respectivos personajes.

Leo Salgado hace un pulcro trabajo de escenografía. Con tan solo cinco bloques de madera multifuncionales, arena, unas cuantas ramas y algo de agua logra el entorno idóneo. La bien suministrada iluminación está a cargo de Armando Silva en el diseño, y  Vladimir Bojórquez en el aspecto técnico. El apropiado vestuario es de la Compañía TATUAS y la coreografía la proporciona Georgina Gutiérrez.

La producción es de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). El cruce es presentada por el Centro Nacional de las Artes.

Detrás de la migración hay personas que se aventuran a cruzar la frontera con el anhelo de brindar un mejor futuro a sus seres queridos. No son solo cifras, sino seres humanos. El cruce te brinda la oportunidad de conocer los más íntimos pensamientos de cinco de ellos. No dudes en acompañarlos. Impactante texto, estético montaje y entrañables actuaciones. Gran trabajo de creadores teatrales sinaloenses. ¡Apresúrate porque la temporada está por concluir!

El cruce se presenta jueves y viernes a las 20:00 horas, sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas en el Foro de las Artes dentro del Centro Nacional de las Artes, ubicado en la Av. Río Churubusco, número 79 -casi esquina con Calzada de Tlalpan-, colonia Country Club, Coyoacán, Ciudad de México. La localidad tiene un costo de $100.00. Los jueves es de $30.00. Adolescentes y adultos. La temporada concluye el domingo 13 de agosto de 2017.

LA SEMILLA (LA MEMORIA COMO POSIBILIDAD DEL FUTURO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico teatral

Una frase, insertada en el programa de mano, me recordó el título de una de las grandes novelas mexicanas, Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro; ésta reza: “Hacemos una puesta en común para una construcción otra de nuestro presente; confiamos en la memoria como base de nuestra posibilidad de futuro”. Nada que ver el título y fondo de la obra literaria con lo expresado por Édgar Chías y Gabriela Ochoa,  como antesala de La semilla, simplemente una proyección mental de mi parte.

Chías, como autor, Gabriela, como directora, nos presentan a Olinda, una muchacha huyendo de algo; la siguen los problemas de los que se quiere apartar; busca llegar a algún lugar donde se pueda estar en paz. ¿A dónde ir si todo lo que la rodea está en ruinas? Una joven con problemas en medio de un desastre.

Por otra parte, más allá de la apertura actual en cuestiones sexuales y el apoyo de la ciencia para concebir un hijo sin importar la edad, sigue siendo escandaloso -planteado en el texto- que una abuela se enamore de su nieto y tengan una hija mediante una matriz alquilada. Como dice Chías: “la vida y el mundo no se distinguen por la congruencia”. Olinda, en un camino en busca de respuestas que la aparten de su destino trágico. Ella se considera maldita desde siempre, por la huella de los errores de otros.

Chías representa una generación de dramaturgos irreverentes con relación al “clásico” teatro mexicano, digamos el de la segunda mitad del siglo XX en adelante. Discutido por unos, admirado por otros. En La semilla, obra que hoy nos ocupa, el autor se basó en un hecho real que encontró en Internet, el amor carnal de una abuela hacia su nieto. La concibió en dos planos: narradores hablando directamente al público y los personajes dialogando entre ellos. Incluye largos monólogos. En el subtexto encontramos el desastre como algo heredado, la aberración del devenir humano; la falta de valores entre los integrantes de la sociedad. Reiterando, hay varios planos y se aparta por completo de lo lineal. Estamos frente a una tragedia moderna, centrada en lo existencial. Hay toques de humor (negro) y por increíble que parezca hay una esperanza a futuro. Lo único criticable -al menos desde mi perspectiva- es que los personajes, en un momento dado, hablan como si fueran los sobrinos del Pato Donald, esto es, uno empieza la frase, otro la continúa y así hasta concluirla.

Gabriela Ochoa, junto con Jesús Hernández, sitúan el desarrollo en una escenografía sui géneris: unas ruinas al fondo (pasado) y hacia el proscenio un espacio más moderno (presente), sugerido por el diseño del piso; además del empleo de un ciclorama a partir del multimedia. Gaby comprende la intención dramatúrgica y la lleva a buen puerto; propuesta pausada con buen ritmo, más si tomamos en cuenta se trata de un texto denso, complicado, una distracción es la perdición para el espectador. Bien por la directora.

Surya Macgrégor, Mahala Sánchez, Raúl Briones y Sofía Sylwin integran el reparto. Las dos primeras, excelentes, sobre todo en sus respectivos monólogos; cautivan con cada palabra que pronuncian. Raúl intrascendente, tal vez por ser así su personaje, no tiene mayor relevancia. Sofía, bien, a secas, mucha entrega y pasión, lamentablemente forzadas, en varias de sus intervenciones en lugar de proyectar desesperación mediante su voz, o angustia… se dedica, literalmente, a gritar.

La semilla se representa en el Teatro El Granero (Ciudad de México), jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos a las 18:00 horas, hasta el 15 de octubre.

TEATRIKANDO

Por Benjamín Bernal

Amor eterno se une a las revistas musicales memorables

¿Recuerdan el tira-tira mediático que ha tenido este montaje? Las opiniones que he escuchado el primer día son excelentes, pero hubo sociedades autorales y oficinas públicas que le metieron freno durante 2016. Fue hasta el mes de julio 2017 que la pude ver, no en el estreno, porque en ocasiones son caóticos. El elenco que alterna está así: Natalia Sosa, Pablo Montero, César Bono, Rubén Plascencia, Gloria Aura, Lenny de la Rosa, Dulce, en los roles centrales; otros días se puede disfrutar a Bobby Pulido, Lucía Méndez, Manoella Torres y Mariana Seoane. El elenco es numeroso.

Hacer guión para revista musical es fácil: una historia sencilla, muchas figuras televisivas, canciones conocidas de arraigo popular, momentos graciosos, algunos flashes picantes, chicas que luzcan su bella piel al máximo, vestuario caro, orquesta en vivo, coreografías espectaculares, algunas bromas sobre los gobernantes en turno.

Califiquemos Amor eterno como si estuviéramos en examen universitario: está cerca del diez perfecto; algunos detalles que me llaman la atención, es que no hay un número coreográfico contundente, el vestuario y aspecto de las chicas podrían verse en horario para niños, el final me pareció triste, un año en que necesitamos mensajes optimistas. Los máximos brillos de la noche: el talento y entusiasmo que exhiben Dulce, Natalia, Rubén, Pablo Montero, Lenny, en su trabajo.

No contaré la historia, porque seguramente la ha escuchado: un talentoso compositor llega a la capital, es descubierto muy lentamente y nace un romance. Este tipo de Revistas tiene una duración cercana a las tres horas, lo cual implicaba el riesgo de que pudiera llover a cántaros, no fue así: toda la noche de ese sábado fue perfecta, buen clima, no hubo lluvia y el trabajo musical más esperado corrió con singular ligereza; música y arreglos de alto nivel, excelentes voces, sorprende gratamente la entrada del mariachi, para ratificar que Juan Gabriel es Juan Gabriel, la historia es lo de menos. Al salir felicité a Omar Suárez y le señalé: “es un producto de exportación”, sí, porque fácilmente levanta un segundo elenco -también con primeras figuras, claro-, para viajar a Norteamérica y traerse los bolsillos llenos de dólares. Felicitaciones.

Canción rota para un perdedor fortuito, en la colonia San Rafael

La escribió Arturo Amaro en el taller de Estela Leñero: además, sirve para celebrar que cumple 30 años de haber egresado de la UNAM, también hace cinco inauguró este Foro, el Off Spring, que se encuentra en Francisco Pimentel 14, colonia San Rafael.

Esta obra con humor negro pregunta, ¿por qué nos vamos de México? Por los salarios, las diferentes oportunidades, experiencias y retos. Hay quien tiene problemas y sale huyendo, ¿de qué?, de la familia, el primer amor, las posteriores novias, los hijos que tuvo o que nunca logró. Los recuerdos de esta aventura nos van a durar toda la vida si es que la conserváramos. Dirijo este montaje, lo que representó un reto especial, para hacerlo diferente, memorable, usted sabe, la cartelera anual se llena de monólogos, es un género muy practicado hoy día; dirigir a un actor experimentado es un verdadero honor. Se puede ver los domingos a las 18:00 horas, Foro Off Spring, Francisco Pimentel 14, San Rafael, cerca del teatro Aldama.

Josefa, un musical mexicano diferente

En el Teatro Hidalgo, acabamos de ver un trabajo monumental (como todos los musicales) y mexicano hasta las cachas: produce José Dolores González, Ricardo Robledo le ayuda en la composición, Óscar Acosta ilumina. El elenco tiene antecedentes en este género y salen bien librados todos: doña Josefa Ortiz de Domínguez es Jimena Parés, en tanto que quien interpreta al padre Hidalgo es José Antonio López Tercero; Manuel Landeta es el santo Inquisidor, antagonista que se hace odiar; Hugo Serrano, Ignacio Allende; Sergio Morell, Félix María Calleja. Lalo Partida (es Joaquín Arias), un agente doble. El elenco es numeroso, así que no los mencionaremos a todos. Usted ve un resumen de la historia de México, hay una aspiración, héroes luchando contra españoles que vienen de una dominación árabe por seiscientos años; se desquitan con los que acaban de dominar. Véala, la va disfrutar, más allá de que es una rebanada de historia.

LA CONTRADICCIÓN

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

P1160041

Suele decirse que “la curiosidad mató al gato”, pero la verdad es que nuestra naturaleza hace que todos seamos curiosos. Siempre quisiéramos enterarnos de que hay detrás de las cosas o las personas. Leemos publicaciones biográficas, investigamos o preguntamos con el afán de saber más de la gente. Cuando se trata de alguien a quien conocemos personalmente, o bien, que admiramos, se alertan nuestros sentidos. A través de La contradicción, Sonia Franco comparte con el público algunos de sus recuerdos.

Sonia Franco es una de las mejores actrices de su generación. Poco después de egresar en 2009 del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Sonia hizo su debut profesional en la obra Usted está aquí de la autoría de Bárbara Colio, bajo la dirección de Lorena Maza. No obstante alternar con un elenco de primeria línea conformado por actores de la talla de Zaide Silvia Gutiérrez, Rodrigo Murray, Karina Gidi y José Carlos Gutiérrez, Sonia brilló en escena, gracias a su labor histriónica y corporal.

A partir de entonces, Sonia ha consolidado su trayectoria en teatro, cine y televisión. En sus numerosas participaciones en teatro ha dado muestra de su compromiso y entrega. Para la interpretación de un personaje en la telenovela Yo no creo en los hombres, Sonia dejó en claro que su profesionalismo no tiene límites, pues siendo de constitución delgada, aumentó alrededor de 20 kilos de peso.

En la actualidad, Sonia se encuentra trabajando en sus proyectos como Becaria del Programa Creadores Escénicos 2016 del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). Concibió La contradicción como una inquietud personal de explorar el territorio de la memoria. Aun cuando toma como hilo conductor a Patti Smith, en realidad rinde honor a sus padres rememorando situaciones de su infancia.

P1160054

Patricia Lee Smith, mejor conocida como Patti Smith, es una destacada cantante, autora y poetisa estadounidense. Patti saltó a la fama desde su primer álbum discográfico llamado Horses (Caballos), del cual Robert Mapplethorpe tomó las fotografías. Nacida en Chicago, Illinois, E.U.A., Patti se trasladó a Nueva York en pos de mayor proyección. El primer día en que llegó a la gran urbe conoció en forma accidental a Mapplethorpe, cuando fue a su departamento en busca de otra persona. Se hicieron tan amigos que terminaron convirtiéndose en compañeros de cuarto, a fin de compartir gastos, mientras despuntaban sus respectivas carreras. Al cabo del tiempo, los dos lograron sus objetivos: ella triunfó como cantante y él como fotógrafo. Horses tiene un significado primordial para Patti, tanto en lo profesional como en lo personal.

A Patti se le apoda “la madrina del punk”. Es una mujer talentosa, intelectual y sensible. Al leer cualquiera de los libros de Patti, uno se da cuenta de la vasta cultura que posee la artista, por las referencias literarias que incorpora. Entre los múltiples premios, nominaciones, galardones y distinciones que ha recibido, se encuentran su nombramiento como Comendadora de la Orden de las Artes y las Letras que le fue otorgado en Francia en 2005, así como su ingreso al Salón de la Fama del Rock hace diez años. Ha alternado con muchos de los más renombrados cantantes. Sus discos y libros están entre los más vendidos. En sus conciertos, Patti introdujo la poesía hablada -spoken poetry- dentro de sus melodías.

Los seguidores de Patti son de todas edades, aun cuando generacionalmente se acerca más a la edad de sus padres, ¡Sonia Franco la admira! No solo creció escuchando sus temas, sino que además la conoció personalmente.

Para La contradicción, Sonia Franco convocó al reconocido dramaturgo Noé Morales Muñoz y al actor, docente e investigador teatral, Édgar Maldonado Colis. Luego de un laboratorio teatral, entre los tres concretaron las ideas de Sonia para llevar La contradicción a escena. Noé Morales Muñoz es el responsable de la dramaturgia y la dirección. Debido a que en sus trabajos más recientes, Noé ha explorado a fondo el territorio de la memoria, resulta idóneo para este proyecto.

P1160056

La contradicción es una propuesta interdisciplinaria, toda vez que combina relato autobiográfico, teatro documental, testimonial y de comedia, poesía hablada (spoken poetry), instalación visual, sonora y objetual. El montaje es totalmente intimista y no se ajusta a los cánones del teatro tradicional. Aquí no existe la cuarta pared y los actores hablan en forma directa al público.

Consciente de lo relevante que fue Horses en la vida de Patti Smith, Sonia lo toma como punto de partida. En la pantalla aparecen unos caballos corriendo libremente en un campo. Poco después, Sonia se cambia de vestuario para lucir prendas similares a las que usó Patti en el mencionado álbum. Sonia relata la forma en que siendo apenas una niña conoció a Patti Smith, quien, incluso, la tomó en sus brazos y le susurró algo al oído. Por lo pequeña que era Sonia, jamás ha podido recordar qué fue lo que le dijo Patti. Conforme fue creciendo, Sonia se dedicó a atesorar recuerdos y objetos relacionados con la diva.

Aparte de referir frases y fragmentos de obras de Patti Smith, Sonia comparte anécdotas de su vida familiar, de sus padres, de su sentir y pensamientos, algunas experiencias personales, anhelos, temores y entornos. Mediante su relato devela parte de su personalidad, al hablar de la labor que realizan sus padres, de su amor, admiración y respeto hacia ellos. En tanto que Édgar Maldonado Colis realiza algunas intervenciones para la representación de ciertos cuadros.

En su texto, Noé Morales Muñoz da estructura a lo que Sonia quería plasmar y entrelaza realidad y ficción en forma consistente. Su labor de dirección es impecable, aprovecha bien el espacio, apoya su trazo escénico con dispositivos sonoros y visuales. Imparte buen ritmo y ofrece un atinado desplazamiento de los actores, a fin de proveer vivacidad a lo discursivo. Uno de sus mayores aciertos es permitir a Sonia ser ella misma, con sus gestos y movimientos naturales.

 

Sonia Franco se anota un nuevo logro en su exitosa carrera. En esta ocasión, no solo como actriz, sino como creadora. Despliega su capacidad histriónica y su habilidad corporal, así como su excelente dicción, su grata presencia escénica y su carisma. Su alternante, Édgar Maldonado Colis, ofrece una estupenda actuación en forma muy natural.

Complementan el equipo creativo: Édgar Maldonado Colis, asistente de dirección; Ana Cristina Portillo es la artista sonora y visual; Misael Garrido Mendoza es el asistente de producción; Luis Lobo es el productor general; Aarón Zoé Guadarrama es el diseñador de imagen; Pilar Ixquic Mata participa como voz en off, y Sandra Narváez es la encargada de prensa y difusión.

La contradicción es presentada por la Secretaría de Cultura, Sahumerio Producciones, Teatro Línea de Sombra y Patolobo.

Acude a ver La contradicción, un montaje fuera de lo común, donde se interrelacionan una de las cantantes más emblemáticas del movimiento punk y una joven actriz mexicana. Sonia Franco se atreve a revisitar parte de su historia personal y la expone en un escenario. Igual no podremos determinar la delgada línea que divide lo real de lo onírico, pero te aseguro que te resultará tan entretenido como divertido.

La contradicción se presenta jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas en la Sala CCB del Centro Cultural del Bosque, ubicado en Paseo de la Reforma y Campo Marte sin número, en el Bosque de Chapultepec, -atrás del Auditorio Nacional-, Ciudad de México. Las localidades tienen un costo de $80.00; para Gente de Teatro: $45.00; jueves al Teatro: $30.00; viernes al Teatro en Bici: $45.00. Descuentos acostumbrados con credencial. La temporada concluye el domingo 10 de septiembre de 2017.

 

EN LA ESQUINA DE LAS DESDICHAS (REFLEXIONES SOBRE LA AMARGURA)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Medardo Treviño es, probable, el mejor dramaturgo oriundo del noreste de la República Mexicana; lleva a escena -también como director- la primera parte de lo que a la postre será una trilogía de monólogos relacionados con el vampirismo. La obra se intitula En la esquina de las desdichas, bajo la interpretación de Beatriz Moreno.

Una mujer, en el ocaso de su vida, hace una serie de reflexiones sobre la amargura. Parte desde el mismo momento de su nacimiento, cuando su padre la somete a… por considerar que la niña lleva un vampiro en su interior. La trama está estrechamente ligada con ese mito, de esos chupa sangre que producen interés literario al igual que miedo, tema muy ad hoc cuando están por celebrarse 150 años del surgimiento en las letras universales del personaje de Drácula.

Petra -nombre del la susodicha- carga con una gran soledad, sin embargo, pretende destacar aplicando tinte a su cabello y pintándose los labios; ejerce la prostitución, tal vez para aminorar su aislamiento. Las figuras de su padre y su marido son fundamentales en su devenir. Cree que su imagen no se refleja en el espejo, se niega a enfrentar uno de ellos para no tener razón o fundamento de sus miedos, no quiere que la verdad disuelva sus sueños. En el fondo, Medardo asume una filosofía de la amargura, de los seres que avanzan en vida, quienes creen que viven solo porque caminan. Un ser a quien el destino no le tenía guardadas sorpresas agradables.

Nuestro autor nos conduce a través de un texto conmovedor y al mismo tiempo desgarrador, por fortuna no es patético, por momentos sí lastimero; de excelente estructura dramática, sin dejar de ser, hasta cierto punto, lineal; varios clímax marcados en lo escrito, no siempre en la oralidad. Si bien ha tenido reconocimiento en su natal Tamaulipas, es uno de los dramaturgos-directores que han tenido que trasladarse a la Ciudad de México para consolidarse y recibir el reconocimiento merecido.

Como director de este unipersonal emplea una escenografía realista y mínima para dar paso al potencial histriónico de la actriz: una tarima cuadrangular, unos cuantos muebles y objetos, más decorativos que escénicos. Su trazo es exacto, permite que la protagonista se desenvuelva con naturalidad y transmita toda la podredumbre que consume su alma.

Por otra parte, Beatriz en un portento de actuación, como se dice en el argot teatral: mueve y conmueve; sus cambios de actitudes frente a sus males son impresionantes, no en balde sus 45 años de trayectoria por los escenarios. Aprovecha al máximo la gran escenografía de Mónica Kubli, el vestuario de Cristina Sauza, la caracterización de Carlos Guizar -tal vez el mejor en este rubro- y el excelente diseño sonoro de Minerva Consejo. Beatriz, indudablemente, en el mejor momento de su carrera; ¡este monólogo la consagra en el gusto de los espectadores!

 

En la esquina de las desdichas se representa en su segunda temporada –si a seis funciones se le puede denominar así- en el Círculo Teatral (Ciudad de México), los sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas, hasta el 13 de agosto.

CANCIÓN ROTA (PARA UN PERDEDOR FORTUITO)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro, critico de teatro

 

Decía el filósofo español Ortega y Gasset, que el ser humano es el arquitecto de su propio destino. En principio es cierto, sin embargo, hay hechos o realidades los cuales marcan nuestras vidas, para bien o para mal, en los que no interviene nuestra voluntad. Pongamos un ejemplo: un beodo manejando a gran velocidad se sube a la banqueta, atropella a un peatón y lo deja parapléjico de por vida; este hombre o mujer ni remotamente pueden ser arquitectos de su propio destino.

Apartándonos de lo exageradamente patético, hay seres que su devenir está, si no determinado sí condicionado, desde el mismo instante de su nacimiento, tal es el caso de Gabriel, protagonista del monólogo de Arturo Amaro, intitulado Canción rota para un perdedor fortuito. La última palabra del título nos lleva a pensar que la mala suerte es la que conlleva a la vida desgraciada de este ser que deambula en un magnemárum de problemas y dudas existenciales. En parte lo anterior es cierto, sin embargo, en este caso el susodicho cae -no por mala suerte sino por decisión propia- en el alcoholismo, hundido en la bebida, consumiéndolo durante meses. A los 28 años de edad su padre lo considera un perfecto inútil. En una jugada de la vida encuentra muerto a su progenitor; para él, el descanso, para Gabriel, el infierno continúa. Si no en estricto sentido, se puede ubicar el texto como una tragedia moderna, como casi todos los monólogos es narrativo y hasta cierto punto lineal y biográfico, un recorrido por el devenir de un individuo en desgracia.

La dirección la asume Benjamín Bernal. Se vale de una escenografía hiperrealista (Adriana Enríquez), literalmente cuando se abre el telón aparece el interior de una cantina en forma, todos los detalles que se pueden encontrar en una verdadera, ahí están. El trazo es acertado, a pesar de la inmensidad del ancho del escenario; el desplazamiento es el adecuado, el actor ocupa todo el espacio. El director aprovecha las cualidades inherentes de su actor para “explotarlo” al máximo y convertir el monólogo-tragedia en un motivo de reflexión. Hay un entendimiento perfecto del fondo del texto, tal vez el único pero es no darle más énfasis a los momentos de clímax.

Por su parte, Arturo Amaro, como actor, nos lleva de la mano, hasta lo más profundo del alma de Gabriel, en forma desgarradora, quedamos atrapados en las entrañas de un alcohólico con más problemas psicológicos que físicos. El actor le da un matiz desgarrador, convence, vive la problemática existencial, la transmite, se ve “natural”, no hay exageraciones; todo a su tiempo, oralidad pausada. Logra se asimilen sus tres relaciones con sus amantes: la Güera, una coreana y Fabiola, hasta cierto punto, sin estar en escena, Arturo las convierte en protagonistas. Al final nuestro desdichado Gabriel sucumbe para solo expresar: ¡Estoy muerto!

Canción rota para un perdedor fortuito se representa en el Espacio Universitario de Cultura Off Spring, ubicado en Francisco Pimentel 14, colonia San Rafael (metro San Cosme), los domingos a las 18:00 horas, hasta el mes de diciembre, para reiniciar temporada el próximo 2018.

TEATRO DE MOMIAS

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Día con día se hace más difícil producir teatro. Por un lado, están las dificultades para conseguir estímulos o patrocinios, la incertidumbre de los productores que no cuentan con garantía alguna en cuanto a obtener ganancias o siquiera recuperar su inversión.  Por otro lado, los costos de todo lo que se requiere, como por ejemplo, nómina y honorarios a actores, autor, director, diseñadores, foro, técnicos, vestuario, escenografía, elementos escénicos, promoción, difusión. En fin, una lista interminable. Esto ha hecho que creadores y grupos busquen alternativas. Una opción es acudir a fondeadoras, otra, es la autogestión. Algunos conocidos dramaturgos se han dado a la tarea de producir y dirigir sus propias obras.

P1160099Ante la necesidad de hacer teatro a toda costa, un grupo de dramaturgos decidió unir fuerzas y es así como surgió el Ciclo Dramaturgias Ambulantes, el cual es coordinado por Itzhel G. Razo.

El propósito del ciclo es conformar un catálogo que sirva como muestrario de voces dramatúrgicas contemporáneas, a fin de presentarlas ante público en diversos teatros, foros y espacios alternativos de la Ciudad de México y, conforme el proyecto se desarrolle, se irá ampliando la presentación de obras o espectáculos, a fin de que distintos creadores escénicos tengan sitio dónde expresarse.

Por lo pronto, siete autores conforman la primera fase del ciclo, ellos son: Luis Alcocer, Ángel Hernández, Guillermo León, Martín López Brie, Carlos Nóhpal,  Carlos Talancón y Antonio Zúñiga. Cada dramaturgo eligió, de entre sus obras, la que considera más emblemática de su labor. Los espacios donde se presentan las obras del ciclo son: el Foro La Nabe y el Centro Cultural Carretera 45 Teatro. De junio a noviembre se presentará una obra por mes y en diciembre sorprenderán al espectador con una creación colectiva de los autores mencionados.

El Ciclo Dramaturgias Ambulantes fue inaugurado por Carlos Nóhpal con Ruido V.3.0, misma que se presentó durante el mes de junio.

La segunda obra es Teatro de momias, escrita y dirigida por Luis Alcocer Guerrero. El autor obtuvo su licenciatura en Literatura Dramática y Teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para luego adquirir su Maestría en Dirección Escénica en la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y cursar Guión Cinematográfico en el Centro de Capacitación Cinematográfica.

P1160140Luis es el creador del Proyecto Granguiñol Psicotrónico, cuyo objetivo es la creación de un teatro de lo siniestro. Así mismo, es autor del libro Florilegio de Teatro Psicotrónico publicado por Ediciones El Milagro en 2013. Las obras que escribe Luis Alcocer son el resultado de exhaustivas investigaciones. Por su formación, tanto en teatro como en cinematografía, los montajes de sus creaciones tienen tintes cinematográficos. Algunas de las características de la obra de Luis Alcocer son la estética, el ritmo, el juego de palabras, la inclusión de palabras inventadas, distintos relatos entrelazados, discursos reflexivos que sustentan lo que desea expresar, fusión de realidad con ficción, búsqueda de música que enmarque la puesta en escena en forma consistente, original diseño de corporalidad, máscaras de yeso, títeres o marionetas, algo de ironía y una buena dosis de humor negro.

Teatro de momias inicia con un homenaje póstumo a Luis Alcocer, su propio autor, para quien se pide al público un minuto de silencio, algo por demás siniestro. A continuación vienen algunas reflexiones sobre el futuro post-humano, incitando al público a que piense que sería mejor que se escriba ahora sobre el futuro, en lugar de que sea un historiador que quizá aún no ha nacido, pues esto provocaría que por no ser su época éste podría incurrir en muchas inconsistencias.

Se representará un cuadro intitulado No se lo cuente a su madre, donde participan un vendedor de libros, una abuela y su nieta, en la que los protagonistas son títeres de vara, para luego entrar de lleno a la teoría de que después de la zozobra, “la curiosidad habitará tan sólo entre las momias. Serán ellas quienes intenten desentrañar los misterios del antiguo y perdido mundo de los vivos”. Habrá que tomar en cuenta que para la transferencia de un cadáver en momia el primer paso es la extracción de la masa encefálica.

Una momia, auténtica, explicará al público: “yo no soy cuerpo sino la imagen de una momia. Ustedes son cuerpos memoriosos y yo, memoria pura, una imagen”. Además se permite asegurar: “nadie saldrá de este lugar de la misma forma que entró”. A fin de lograr que se comprendan mejor sus palabras, incluirá una introducción al lenguaje de momias. Para despejar en parte lo siniestro, el publico disfrutará de la alegre canción Let’s face the music and dance -encaremos la música y bailemos-, una composición de Irving Berlin para una película de 1936.

P1160186Los textos, la dramaturgia, la dirección y la producción general están a cargo de Luis Alcocer Guerrero. Como autor, Luis concibe y estructura los textos siguiendo la línea particular que ha creado para el tipo de teatro que desea expresar, donde lo real y lo irreal se entremezclan. Sus relatos captan la atención del público. En cuanto a su labor como director es impecable, coreografías bien diseñadas, aprovechamiento del espacio, ritmo preciso, utilización de imagen y sonido al servicio de la representación. Paco Vela es asistente en la dirección.

Participan en el montaje como facilitadores, actores o manipuladores de títeres: Carlos Talancón, Omar Armella, Fafa Echeverría, Arturo Serrano, Héctor Iván González, Ernesto García, Jorge Chávez Caballero y Luis Alcocer Guerrero. Un equipo bien integrado y comprometido que ofrece un acertado trabajo histriónico y una formidable corporalidad. En la última función tendrán como invitado especial a Edwin Salas.

Martha Alejandra Vega es la diseñadora de escenografía, vestuario y utilería. La aportación de Martha Alejandra es fundamental para la representación. La escasa escenografía cubre las necesidades del montaje. En el vestuario incluye prendas que lucen como vendajes de momias, pero que son lo suficientemente prácticas para ponerse o quitarse en segundos. Así mismo, utiliza texturas poco comunes como la de un traje rojo que emula a un embrión ensangrentado. La utilería y elementos escénicos están elaborados con bastante ingenio.

La producción es de Proyecto Granguiñol Psicotrónico. Diana Ham está a cargo de la producción ejecutiva y Noel Montes de Oca de la realización técnica.

Adéntrate en el Teatro de momias, donde podrás ver momias que hablan y bailan, muy distintas a las que has visto en museos. Conoce el original concepto de teatro de lo siniestro de Luis Alcocer Guerrero, igual y te conviertes en fanático del Granguiñol Psicotrónico. Además, podrás vivir la experiencia de subirte a un montacargas en lugar del acostumbrado elevador, ya que el foro donde se presenta ha de haber sido una nave industrial. Tienes que apresurarte porque la temporada está por concluir y solo queda una función.

Teatro de momias se presenta el sábado 29 de julio de 2017 en el Foro La Nabe, ubicado en Doctor Vértiz número 86, colonia Doctores -cerca de las estaciones Salto del agua y Balderas del Metro-, Ciudad de México. La siguiente obra en el Ciclo de Dramaturgias Ambulantes es Conejo 401, de Guillermo León, la cual se presentará a las 19:00 horas los sábados de agosto de 2017 en el Foro La Nabe.

LA NENA (DESAMOR ENTRE UNA MADRE Y UNA HIJA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Hace meses no asistía al teatro -por motivos de salud-, una escapada esporádica por la cercanía a mi hogar y el apoyo de un amigo. Tuve la suerte de asistir a un gran montaje intitulado La nena, de uno de los más destacados dramaturgos contemporáneos, Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (LEGOM). El citado autor domina y aborda prácticamente todos los géneros, sin embargo, destaca su manejo del humor, fino pero negro, lo que produce en el espectador la ambivalencia risa-sufrimiento.

En La nena, un encuentro de desamor -casi llegando al odio- entre una madre y su hija. La primera, aparentemente, padece de cáncer terminal en el hígado, a ciencia cierta no queda claro por qué la noticia se la comunica su sirvienta, además el diagnóstico procede de un doctor, quien perdió su licencia décadas atrás. Un encuentro físico, un desencuentro sentimental; reproches, injurias sin piedad alguna; el alcoholismo de la madre frente a la indiferencia de la hija; frustraciones, remembranzas de hechos traumáticos. En fin, una relación, como se dice en forma coloquial, de perros y gatos.

La dirección está a cargo del joven Omar Olvera, pulcra, acertada, un gran trazo y aprovechamiento del espacio. Compenetrado con los personajes, con su psicología, a pesar de la trama nunca los lleva a exabruptos, la clama envuelve el caos emocional. Se inclina por una escenografía realista -Pedro Pazarán-, sin embargo, todo el escenario está invadido por naranjas, ahí se altera el realismo, el simbolismo de los cítricos queda a la deriva -al menos para mí-, desde mi particular punto de vista podría prescindir de ellos, nada se modificaría y la estética se sobrepondría. Un vestuario sencillo: la madre un camisón, la hija ropa casual; una iluminación casi fija, no por falta de creatividad sino por la limitaciones del espacio.

Las actuaciones corren a cargo de Evangelina Martínez (la madre) y Laura Castro (la hija). Evangelina sencillamente impresionante, la actriz le da su tiempo a esa mujer mordaz, al personaje la maldad le brota por toda la piel, su histrionismo y experiencia hacen de su participación un deleite actoral; se compenetra con el género, proyecta la amargura y, sobre todo, la soledad -más emocional que física-, logra proyectar lo anterior con una mezcla de arrepentimiento e intento de reivindicación, lo cual enriquece al personaje, solo una histrión alcanza esos niveles.

Por su parte, Laura Castro alterna con Evangelina, acorde con los requerimientos del texto, no se amedrenta frente a la primera actriz; en forma natural asume la indiferencia ante su madre en forma creíble. Es grato encontrar juventud y madurez, es de esperarse que los productores le den más oportunidades.

Lamentablemente asistí cuando está por terminar la temporada en el bello y agradable Hostal Regina, quede esta nota como constancia del excelente montaje de La nena, de LEGOM.