Categoría: Notas Nacionales

Espacio para notas a nivel nacional

TT ES (CONFUSA COREOGRAFÍA DE GABRIELA ROSERO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada del Facebook

TT ESEs innegable, el tiempo no pasa en balde, llega el momento en el cual las nuevas generaciones y sus propuestas se abren paso, hay que aceptar, son inentendibles para quienes hemos abandonado los viejos tiempos, lo que para nosotros fue vanguardista hoy es historia. Lo anterior viene a colación porque fue exactamente lo que me aconteció con la coreografía TT ES (TT equivale a pi, número matemático, es un juego entre el símbolo y los pies), idea original, creación e interpretación a cargo de Gabriela Rosero.

Una bailarina, prácticamente el escenario vacío -racimos de uvas suspendidos, una palangana con agua, un recipiente con fresas (ambas frutas naturales), una pantalla para el multimedia, café molido para esparcirse en el escenario. Gabriela  (vestida de rojo) inicia un baile, parecen ejercicios de calentamiento, movimientos casi a cámara lenta acompañados por una saxofonista (ésta a la postre se integra al numerito), música melancólica acorde con los pasos. Llega el momento más aburrido e intrascendente: varios, prologados minutos donde se proyectan los pies, una larga caminata, sólo se ven las piernas de la rodilla hacia abajo, filmadas por ella misma, supongo con un significado, para mí sin pena ni gloria.

Después de la larga escena termina la proyección, con los pies aplasta las fresas, luego un batidero hecho con las manos en la pantalla. Más adelante esparce café molido y junto con las fresas -ya aplastadas- otro batidero; ahora el objeto es el escenario y ella recalcándose sobre lo mencionado. Nuevamente debe haber un simbolismo, no lo capté. En dos momentos se expresa oralmente, pensamientos que se pueden sintetizar con el deseo -del personaje, tal vez de Gabriela- de volar, soñar, amar.

He narrado con cierto detalle. Ni siquiera puedo decir si me gustó o no, prefiero ser honesto y decir que no entendí, la posmodernidad me superó. Amén.

TT ES, espectáculo de Gabriela Rosero, se presenta en Un Teatro (Ciudad de México), los sábados de septiembre a las 19:00 horas.

TEATRO DE MOMIAS (ENTRE LO ESTÉTICO, LO FILOSÓFICO Y LO MITOLÓGICO)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Teatro de momiasInteresante, fuera de lo común, sui géneris, propositivo, más allá de los convencionalismos…, la lista de palabras como las anteriores son frecuentes en las notas y críticas de teatro, sin embargo, a la postre no dicen nada, son una forma de evadir un análisis riguroso, de hecho, yo las uso con frecuencia y, obvio, las seguiré empleando.

Teatro de momias es un planteamiento escénico de Luis Alcocer, dramaturgia y dirección, la cual es difícil, si no, imposible de ubicar. Una más de ese “teatro” inmerso entre lo estético, lo filosófico y hasta mitológico, sin descontar lo místico. Una rara combinación de varios elementos, los cuales, en principio, no tienen relación entre sí. Estrictamente no hay una anécdota, al menos en forma lineal, no existe una estructura tradicional, reiterando, indefinible, en esto radica su valor intrínseco.

En un primer momento se expresa que el orden cronológico es una ilusión, sobre la posibilidad de escribir la historia de nuestro futuro… nuestro mañana ya lo ha escrito un historiador… un ejercicio de filología -sin quedar claro qué es exactamente-, un texto difícil de asimilar. Después, un hongo, el de momificación en un barco infectando… para salvar a la humanidad primero hay que perderla… En esto las momias son y no son las protagonistas, representan la preservación más allá de la muerte, al menos eso creo.

La puesta en escena es un caos ordenado. Alcocer inserta una obra, Corazón doble, en la primera parte, producto de su autoría, sin que en forma estricta sea teatro en el teatro. El movimiento corporal es una coreografía, visualmente muy atractiva, una exhibición de danza contemporánea, apoyada por una musicalización y diseño sonoro operados desde una computadora. Proyección de filminas y efectos visuales abstractos para enmarcar lo que acontece en el escenario. Sin escenografía, sólo unas cabezas y unas máscaras. Más que vestuario, vemos momias, un hombre plastificado impresionante, un ente celestial… sólo por mencionar algo que sorprende a la mente. En síntesis, estamos frente a las últimas horas de la gran zozobra, del hombre que habitamos. Una alternativa, reiterando, difícil de definir, todo lo antes dicho por mi parte es un acto de prepotencia, querer describir con palabras es imposible.

Los participantes reúnen características de actores y bailarines, inclusive, hay fonominía, a cargo de Luis Alcocer Guerrero, Omar Francisco Armela, Jorge Chávez Caballero, Fafa Echeverría, José Alberto Gallardo y Arturo Serrano. Increíbles, no digo más para no caer en las expresiones comunes.

Teatro de momias tiene lugar en La Teatrería (Ciudad de México), los miércoles a las 21:00 horas, hasta el 3 de octubre. Un espectáculo para disfrutarlo o no, lo cierto es que no pasará desapercibido, para bien o para mal.

OLIMPIA 68 (TEATRO, VIOLENCIA Y DEPORTE)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de la producción, Facebook

Olimpia681A unas cuantas semanas de cumplirse el 50 aniversario del 2 de octubre y la celebración de los XIX Juegos Olímpicos, el primero recordado por la matazón de cientos de jóvenes indefensos llevada a cabo por el ejército bajo las órdenes de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, éste último considerado como el principal responsable. La segunda, diez días más tarde, la Ciudad de México se engalanaba y se enorgullecía por la presencia de lo más destacado del deporte mundial. Unos cuantos días nos bastaron para olvidar la masacre y gozar de la fiesta olímpica. Una vez más, la memoria nacional se perdió en el imaginario colectivo.

Flavio González Mello, en su calidad de dramaturgo y director, presenta una “exploración del territorio común entre teatro, violencia y deporte, que recrea aquel enardecido octubre de 1968, cuando el gobierno desató una brutal persecución política al tiempo que, como anfitrión de la Olimpiada, tiraba la casa por la ventana para presentar a nuestro país en sociedad” (Programa de mano), mediante el texto Olimpia 68, escrita en 2008, según el Diccionario de Teatro Mexicano del Siglo XX (Ed. Escenología).

Un texto interesante, sobre todo, por la mezcla de los temas. En principio nada que ver uno con el otro, en este caso se conjugan en el mismo escenario. Aborda, obvio, los asesinatos de los estudiantes, la tortura y las desapariciones. El deporte en varios sentidos, tanto positivos como negativos, tales como triunfo del “Tibio” Muñoz, a la vez se adentra en el dopaje (esteroides), la situación vivida por los atletas de lo que en ese momento era la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS). Resalta la importancia de los años de preparación para llegar a la justa, así como la concentración requerida, en muchos casos, para hacerla efectiva en unos cuantos segundos. Incluye relaciones interpersonales entre los deportistas de varias delegaciones, el lado humano. La obra es intrínsecamente valiosa por sí misma, hay imaginación, es propositiva, amena, con toques de humor.

Desde mi perspectiva lo anterior no se concretiza en la puesta en escena. Al primer acto le hace falta más ritmo, es plano en muchos momentos, algunos actores sin intencionalidad, sin fuerza, unos más bien en lo fársico, tal vez por resaltar la hilaridad, esto desdibuja la seriedad y profundidad de la temática. Más que escenografía se vale de la utilería; predominan muchísimos zapatos, creo simbolizan a los masacrados y parte de lo que padecen los deportistas, tanto interna como externamente. Varios géneros musicales de fondo. Altavoces, en algunos momentos lo dicho es inentendible. El vestuario deprimente.

Un grupo de doce actores dan presencia a múltiples personajes, todos unidos ante lo marcado por Flavio; hay unidad y entrega a pesar de lo antes mencionado; entrega si partimos que el montaje tiene una duración de tres horas.

Olimpia 68 se representa en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), hasta el 14 de octubre, de jueves a sábados a las 19:00, y domingos a las 18:00 horas.

HOMENAJE A JULIO CASTILLO (LA CITA ES EL 19 DE SEPTIEMBRE)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Considerado como un ícono de la dirección teatral nacional, para muchos el más importante de la segunda mitad del siglo XX, Julio Castillo será sujeto de un merecido homenaje a 30 años de su fallecimiento.
Nació y murió en la Ciudad de México. Egresado de la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes. Como actor participó en múltiples montajes. De sus más destacadas puestas en escena como director están: Orinoco de Emilio Carballido; Armas blancas de Víctor Hugo Rascón Banda; De película de Blanca Peña y De la calle de Jesús González Dávila, propuesta apoteótica, inolvidable. Su último montaje fue Dulces compañías de Óscar Liera (Datos tomados del Diccionario Mexicano de Teatro, Siglo XX, Ed. Escenología).

El homenaje se llevará a cabo el miércoles 19 de septiembre, de las 12:00 a las 20:00 horas, en el teatro que hoy lleva su nombre, en la sede del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México. Participarán Angelina Peláez, Carmen Buollosa, Delis Casanova, Félida Medina, Fernando de Ita, Gabriel Pingarrón, Isabel Benet, Jesusa Rodríguez, José caballero y Mauricio Jiménez, entre otros.

DE MONSTRUOS, GIGANTES Y OTRAS CALAMIDADES (EL ALTER EGO DE LOS NIÑOS)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Astillero TeatroEs de suponerse que en mayor o menor grado todos los infantes, sobre todo, cuando son más pequeños tienen alucinaciones que los hacen ver gigantes, fantasmas, producto de varias circunstancias, como pueden ser fobia a la oscuridad, a la soledad o porqué no, tener un padre alcohólico en el cual ven un ogro, lo importante es que no saben cómo enfrentar la problemática. AutTexto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Es de suponerse que en mayor o menor grado todos los infantes, sobre todo, cuando son más pequeños tienen alucinaciones que los hacen ver gigantes, fantasmas, producto de varias circunstancias, como pueden ser fobia a la oscuridad, a la soledad o porqué no, tener un padre alcohólico en el cual ven un ogro, lo importante es que no saben cómo enfrentar la problemática. Autor y director de la obra De monstruos, gigantes y otras calamidades, Oswaldo Valdovinos Pérez: “aborda la realidad del abandono de niños entre cinco y siete años de edad y de cómo lo enfrentan a través de la resilencia o del llamado constante y desesperado de atención, que generalmente se denomina hiperactividad”. Los monstruos, en este caso, en realidad son el alter ego de los pequeños. El texto está inspirado en El más gigante, escrito e ilustrado por Juan Gedovius.

“La historia aborda la relación de dos niños que, a su modo de ver y en su entrono, están solos: Javier, a quien ignoran por completo en su casa y Mónica, una niña que vive con un padre alcohólico. A partir de un encuentro fortuito en un parque que ambos frecuentan, los dos se darán la oportunidad de compartir su miedos, juegos y secretos, pero, sobre todo, la necesidad de saber que aún en la soledad se pueden encontrar amigos en quienes menos se espera” (Programa de mano). Alrededor de ellos, hay una serie de personajes que dan vida al desarrollo de la anécdota, tal es el caso de cuatro gigantes: un cíclope que representa la furia de un padre alcohólico; una mole de piedra llamada Macate, alter ego de Javier; Gucho, un anciano pelirrojo, abuelo de Mónica y Garvaza, una gigante roja, alter ego de Mónica. En su calidad de director, Oswaldo recurre a títeres (varias técnicas) una escenografía, (fundamentalmente, un barco, donde se representa una analogía entre los seres humanos y el mar, ambos pueden transcurrir en las tormentas). Actores y máscaras. La historia tiene profundidad, lo curioso es que el montaje es sencillo, lo cual permite a los infantes captar con amplitud la historia.

Un proceso de dramaturgia que llevó un largo tiempo para el resultado final, escenificado por Zohar Salgado, Sandra Rosales, Miroslava Figueroa, Itzel Casas y el propio Oswaldo, quienes actúan y manipulan a los títeres. Producción de la Compañía Astillero Teatro. México cuenta con una gran tradición titiritesca, por tanto, hay que reconocer el esfuerzo por mantenerla, desgraciadamente cada día son menos los grupos dedicados a esta expresión artística, esperemos no muera ante la envestida de los juegos electrónicos, hoy en boga. Un acierto a reconocer es que los monstruos no provocan miedo en los pequeñines, al contrario, les llaman la atención y están a la expectativa con lo que acontece en el escenario.

De monstruos, gigantes y otras calamidades se presentara hasta el 7 de octubre en el Teatro Benito Juárez (Ciudad de México), sábados y domingos a las 13:00 horas.
or y director de la obra De monstruos, gigantes y otras calamidades, Oswaldo Valdovinos Pérez: “aborda la realidad del abandono de niños entre cinco y siete años de edad y de cómo lo enfrentan a través de la resilencia o del llamado constante y desesperado de atención, que generalmente se denomina hiperactividad”. Los monstruos, en este caso, en realidad son el alter ego de los pequeños. El texto está inspirado en El más gigante, escrito e ilustrado por Juan Gedovius.

“La historia aborda la relación de dos niños que, a su modo de ver y en su entrono, están solos: Javier, a quien ignoran por completo en su casa y Mónica, una niña que vive con un padre alcohólico. A partir de un encuentro fortuito en un parque que ambos frecuentan, los dos se darán la oportunidad de compartir su miedos, juegos y secretos, pero, sobre todo, la necesidad de saber que aún en la soledad se pueden encontrar amigos en quienes menos se espera” (Programa de mano). Alrededor de ellos, hay una serie de personajes que dan vida al desarrollo de la anécdota, tal es el caso de cuatro gigantes: un cíclope que representa la furia de un padre alcohólico; una mole de piedra llamada Macate, alter ego de Javier; Gucho, un anciano pelirrojo, abuelo de Mónica y Garvaza, una gigante roja, alter ego de Mónica. En su calidad de director, Oswaldo recurre a títeres (varias técnicas) una escenografía, (fundamentalmente, un barco, donde se representa una analogía entre los seres humanos y el mar, ambos pueden transcurrir en las tormentas). Actores y máscaras. La historia tiene profundidad, lo curioso es que el montaje es sencillo, lo cual permite a los infantes captar con amplitud la historia.

Un proceso de dramaturgia que llevó un largo tiempo para el resultado final, escenificado por Zohar Salgado, Sandra Rosales, Miroslava Figueroa, Itzel Casas y el propio Oswaldo, quienes actúan y manipulan a los títeres. Producción de la Compañía Astillero Teatro. México cuenta con una gran tradición titiritesca, por tanto, hay que reconocer el esfuerzo por mantenerla, desgraciadamente cada día son menos los grupos dedicados a esta expresión artística, esperemos no muera ante la envestida de los juegos electrónicos, hoy en boga. Un acierto a reconocer es que los monstruos no provocan miedo en los pequeñines, al contrario, les llaman la atención y están a la expectativa con lo que acontece en el escenario.

De monstruos, gigantes y otras calamidades se presentara hasta el 7 de octubre en el Teatro Benito Juárez (Ciudad de México), sábados y domingos a las 13:00 horas.

A OCHO COLUMNAS (LA PERVERSIÓN DEL PERIODISMO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

No sin razón a los medios de comunicación se les ha denominado el Cuarto Poder (prensa, radio y televisión), por la influencia que ejercen en la opinión pública, ya sea por dar a conocer la verdad con objetividad sobre una persona o acontecimiento, lamentablemente también pueden desvirtuarla. Esto último es la perversión de los mismos, como lo plantea Salvador Novo en A ocho columnas.

El autor -quien conocía el ámbito noticioso- nos adentra en ese universo desde la prostitución de la palabra a cargo de esa mafia que desde la impunidad de su escritorio manipula la verdad, de cómo el principio -considerado como un derecho social- de la libertad de expresión se corrompe y se convierte en un chantaje, la forma de destruir, en este caso, la dignidad de un médico, cuyo único “pecado” es acabar con los monopolios de los laboratorios (medicinas), la mala administración de los hospitales… El afectado es el titular de la Secretaría de Salubridad, a quien le inventan una serie de mentiras, se le tilda de comunista y se le endilga el fallecimiento de su esposa, quien en realidad se suicidó. De un prominente doctor pasa al desprestigio. Una verdadera conspiración, un complot como diría…

Se le encarga a un incipiente reportero la nota que da lugar a la trama para el periódico más importante de la ciudad: El Mundo. Descubre que los valoras éticos son sólo un ideal, en la práctica no por fuerza se aplican, lo que conlleva tomar una decisión trascendente para su futuro. Si bien la anécdota gira en torno a lo anterior, Leñero entremezcla situaciones personales -inclusive sentimentales- de cada uno de los protagonistas. En principio es una obra de denuncia, imbuida con toques de sarcasmo e ironía provocando la hilaridad.

La dirección corre a cargo de Fernando Bonilla, pulcra, con buen ritmo, los clímax propuestos con la sutileza que requiere acorde a la temática, delimita la personalidad de los protagonistas de forma adecuada. Junto con Estela Fagoaga (vestuario), Elizabeth Álvarez (escenografía realista, la recepción de la oficina del director del periódico) y Tenzing Ortega (iluminación) crean la atmósfera ideal para el desarrollo de los vericuetos.

Luis Miguel Lombana, Sophie Alexander Katz, Alondra Hidalgo, Pedro de Tavira, Jerónimo Best, José Carriedo y Arnoldo Picazzo dan vida a tan singular historia. Luis Miguel excelente, destacan Sophie y Pedro, sin dejar por descontado un trabajo de conjunto.

A ocho columnas, expresión antigua con la que se destacaba una noticia relevante y trascendente en los periódicos, se representa en el marco de la programación del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México, Teatro Orientación, hasta el 23 de septiembre, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

TEATRIKANDO

Texto y foto por Benjamín Bernal, presidente de la APT

Buenas personas, en el Teatro Milán

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Odiseo Bichir y Arcelia Ramírez  encabezan el reparto, logran seducir al público con su gestualidad y buena voz- Concepción Márquez, Cuauhtli Jiménez, Monserrat Marañón, entre otros, completan el reparto, tienen momentos acertados y en otros bajan la voz haciéndola inaudible, causan una extraña sensación: me río porque hay personas que lo hacen, la situación misma permite adivinar que es divertida, pero no sé lo que causó hilaridad. Ojalá se modificara este nivel auditivo, porque el espectáculo en lo global lo merece.

El autor es David Lindsay-Abaire. Hace interesante planteamiento. En un lugar como Ecatepec (leí que en un principio decían era Nezahualcóyotl) se dan las acciones, que parten de una acción que dará sentido a toda la obra: el personaje de Arcelia es separado de su empleo, lo que provocará una serie de acontecimientos que dejarán sin aliento a los que han pensado en invitar a una fiesta de cumpleaños a una ¿amiga o novia de tres semanas? llevarán a enfrentamientos más allá de lo verbal, como en fiesta de cumpleaños de Harold Pinter. Hay una sensación de impotencia, en este caso, del médico exitoso que interpreta Odiseo y que hace se desborden las pasiones.

El también autor de Shrek, el musical, nos provoca desesperación cuando la chica que interpreta Arcelia empieza a dejar claro que la frontera entre verdad y mentira es tan fina que, con frecuencia, crea en Odiseo un shock. Usan el recurso de mover la escenografía, silla y mesas, que hacen ver decadente la escena; contra sillones nada lujosos, de una elegante casa de Santa Fe. Y le aceptamos las escenas de un Bingo con mesas simplonas, en favor de la simplicidad del montaje. Si puede véala en el Teatro Milán los fines de semana; vale la pena la actuación de Odiseo y Arcelia, y le lanzará a la calle dudando en invitar a una exnovia a una fiesta familiar.

El teatro se llama Arturo Amaro

Ya le decía que celebró las cien funciones de Canción rota para un perdedor fortuito Arturo Amaro. Orgulloso estoy de dirijir este trabajo y de que ha logrado rebasar la barrera de las 110 representaciones. Y que había invitado a Zaide Silvia Gutiérrez, Tomás Urtusástegui y Luis Álvaro Hernández de padrinos, bueno, pues la sorpresa de la noche del sábado fue que ese foro se llamará Arturo Amaro desde esta fecha, sorpresa que causó júbilo entre los asistentes, ya que él ha dedicado su vida al arte escénico en todas sus facetas. Así que el Foro Off Spring tiene dos teatros, y uno de ellos llevará el nombre de Arturo. La madrina Zaide Silvia dijo que estaba de acuerdo en que se llame al foro como el autor de Bonanza que llegó a 5,300 representaciones. Por su parte, Tomás Urtusástegui aseguró que los monólogos que recuerda exitosos son El diario de un loco y Bandera negra, ahora Canción rota… buscará ser una leyenda. Después, celebramos consumiendo bocadillos y algunos tragos. ¡Salud!

LA BODA DE LOS PEQUEÑOS BURGUESES (DEL FRENESÍ AL AMARGO DESENCANTO)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

La bodaBertolt Brecht, pilar del teatro universal, nos legó una singular boda que transcurre “desde el frenesí ilusionado al amargo desencanto en una progresiva deconstrucción” (Programa de mano). Estamos frente a una adaptación, muy a la mexicana por el entorno en que se desarrolla, a cargo de Antonio Zúñiga, bajo la dirección de él mismo y el maestro Luis de Tavira. El título: La boda de los pequeños burgueses.

En honor a la verdad la versión queda a deber, si bien se conserva la esencia hay modificaciones sustanciales que tergiversan el fondo. Un texto llevado a escena en varias ocasiones en nuestro país, al escuchar de qué obra se trata y quién la escribió, las expectativas son altas, más si se toma en cuenta otras adaptaciones de Antonio. Él ha hecho muchas, inclusive de Madre coraje, dirigida a los infantes, del citado dramaturgo.

Una propuesta oscilante entre la farsa y la comedia, bajo la tutela de Antonio y Luis de Tavira, lo increíble es la intervención de este último, sin saber qué tanta fue su participación. El citado enlace matrimonial de Julieta y Román -¿tendrá algo que ver con los personajes de Shakespeare?-, sigue un guión predeterminado bajo la supervisión de un maestro de ceremonias o director. Inicia con la ceremonia religiosa para dar paso al banquete, digo de invitados sui géneris, de barriada con pretensiones ajenas a su condición social, clase media baja, ubicados en un México intemporal. Lo cierto es que los únicos que se divierten son los actores con su fiestecita, los espectadores gozan de algunos momentos de humor.

La escenografía, en principio un híbrido, porque a fin de cuentas está concebida con tiras de madera a lo largo y ancho del escenario y un simulacro de pasto, los marcos de unos cubos con sus respectivas plataformas, estos en su interior con una visión más realista sin apartarse de lo fársico, una iluminación sencilla cuya base son hileras de foquitos tipo navideño, diseñadas ambas por Jesús Hernández; el vestuario, de Derildy Bosch, de lo más folclórico, nuevamente en torno fársico. Al final un desenlace inesperado y desnudos poco menos que cursis.

Las actuaciones las encabezan Antonio Zúñiga, Mercedes Hernández, Isabel Benet y Cristián Cortés, entre otros. Antonio, como criticamos unos aspectos reconocemos otros, es el único digno de admirarle su profesionalismo, entrega y versatilidad, éstas son algunas de sus cualidades, el resto -cómo ya se mencionó- felices con su fiestecita escénica.

La boda de los pequeños burgueses, coproducción de la Coordinación Nacional de Teatro (Instituto Nacional de Bellas Artes) y Carretera 45, se presentará hasta el 30 de septiembre, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Teatro El Galeón del Centro Cultural de Bosque, Ciudad de México.

FOTÓGRAFO DE PERROS MUERTOS (FALSA IDEA DE LA FELICIDAD)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Cartel de la obra

FotógrafoEn términos sencillos, la felicidad es un estado de ánimo, así tenemos los que gozan con la lectura, el deporte, con el arte… no es algo concreto, depende de cada uno, de sus gustos, de la forma de asumir la vida. Sin embargo, hay quienes la buscan por el camino equivocado, como por ejemplo a través del alcohol. Alán Márquez aborda, en su calidad de dramaturgo, la complejidad del ser humano y su lucha por alcanzarla, en este caso el protagonista de Fotógrafo de perros muertos, en busca de una falsa idea de la felicidad.

Andrés, “se enfrenta a la batalla más importante de su vida, una batalla contra sí mismo y sus aflicciones; donde todo aparentemente confabula en su contra para sumergirlo en una espiral descendiente de emociones y riesgos. Él, su familia y seres queridos pagarán las consecuencias”.

Estamos frente a un montaje multidisciplinario: teatro, danza, cine, audiovisuales y música. Ocho actores y un músico exploran y reflexionan, confrontan al público, lo llevan a situaciones límite, lo cuestionan, en algunos casos provocan se vea reflejado en el escenario, claro, aquí se trata de un caso extremo. Andrés proviene de una familia disfuncional, abandonado por el padre cuando tenía cinco años de edad, una madre enferma quien desea ayudarlo, apartarlo del vicio, de las penas que lo ahogan en alcohol; la madre le dice: “necesitas ayuda”, Andrés expresa: “necesito morirme”. Un cuestionamiento rotundo a partir del existencialismo.

Abel González Gómez -director, diseñador de escenografía, iluminación y vestuario- basa su propuesta en la penumbra, tal vez el mundo tortuoso y de terror en donde se debate el protagonista, en donde se le aparece el demonio en su imaginario. En un pequeño espacio es milagrosa la puesta en escena. El elenco es heterogéneo aunque se logra cierta unidad. Manejo idóneo de los tiempos en los que transcurre la obra. Hay un narrador, quien ubica al espectador en los antecedentes y explica el por qué del actuar de Andrés. Manejo de imágenes explosivas con sutileza, valga lo que parece una contradicción. De forma forzada implica la danza en medio de un monólogo. El único pero, al menos notorio, son las múltiples escenas donde los actores y actrices gritan, grave por las dimensiones del espacio.

Jorge Arizmendi, Juan Manuel Raygoza, Minerva Velasco, Andrea Méndez, Rosenda Gazpel, Jorge Ramos, Ángel Zozaya y Danae Zeler conforman el elenco, que como ya se mencionó es heterogéneo, aún analizados uno por uno tiene escenas buenas y malas, por decirlo de alguna forma.

Fotógrafo de perros muertos, bajo el sello de BackStage Producciones y Talento, se presenta los miércoles de septiembre y octubre a las 20:45 horas, en el Foro 37 Teatro Boutique, ubicado en Londres 37, col. Juárez, Ciudad de México.

LA EXAGERACIÓN

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

P1200779Algunos dicen que el teatro refleja la vida, en tanto que otros bromean sobre algún conocido que hace teatro en su vida cotidiana. ¿Cuál es tu opinión al respecto? Lo cierto es que hay mucho de la vida en el teatro y viceversa. Hoy comentaremos sobre una obra donde la vida y el teatro se entrelazan, se fusionan y se complementan.

Después de haber egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudió Lengua y Literatura Hispánicas, así como Letras Inglesas en el Sistema de Universidad Abierta (SUA), David Olguín adquirió su formación teatral en el Centro Universitario de Teatro (CUT) al cursar la carrera de Actuación y diversos talleres de dirección escénica con Ludwik Margules y, posteriormente, obtener el grado de Maestría en Estudios Teatrales con especialidad en Dirección Escénica en la Universidad de Londres.

Su larga trayectoria se diversifica en varias disciplinas. En el ámbito teatral es altamente reconocido por su dramaturgia y trabajos de dirección escénica. También hay un libreto de ópera escrito por David. Además de los montajes de sus propias obras, ha llevado a escena obras de diversos autores nacionales e internacionales.

En lo cultural se ha desempeñado como escritor, narrador, traductor, ensayista y guionista. En lo editorial cuenta con muchas publicaciones tanto de sus propias obras, como en antologías de otros autores. Dedicó casi tres años a la coordinación editorial, la escritura y la selección general de textos del libro Alejandro Luna Escenografía. Así mismo, es coautor de los libros de memorias de Olga Harmony y Hugo Gutiérrez Vega, así como de Teatro Mexicano del siglo XX. Ha sido becario del Centro Mexicano de Escritores, del FONCA, del Consejo Británico y del Fideicomiso México-Estados Unidos. Desde 1992 es editor de Ediciones El Milagro y a partir de su designación en el año 2005 es tutor de la Fundación para las Letras Mexicanas. En la docencia ha colaborado en diversas instituciones. Actualmente es profesor y coordinador de la maestría en Dirección Escénica en la ENAT.

P1200784En 1991 David Olguín, Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi y Gabriel Pascal fundaron Teatro El Milagro, una asociación cultural independiente que se dedica a promover la creación escénica, la producción editorial y la reflexión artística. El Consejo Directivo y Artístico de Teatro El Milagro está conformado por quienes lo fundaron, en tanto que la Administración está a cargo de Eduardo Pascal. A la fecha, el Teatro El Milagro es un foro consolidado que se preocupa por ofrecer calidad a sus espectadores y, por esto, ha ganado muchos adeptos.

A lo largo de su camino en el teatro David Olguín ha recibido múltiples galardones y reconocimientos. Sus cualidades humanas y profesionales lo hicieron merecedor a ingresar a la Academia de Artes. Además de poseer una vasta cultura y considerable capacidad creativa, es un trabajador incansable que en cada proyecto se compromete al máximo. Ahora, David se encuentra en plena madurez artística y profesional.

Su más reciente obra es La exageración, a través de la cual David Olguín concibe un particular universo teatral. Si bien, el tema central es el teatro, en gran medida habla sobre la vida misma. En la ficción creada por David los fundamentos descansan sobre hechos de la vida real, tan es así que los nombres de los personajes son los mismos de quienes los interpretan y de aquellos a quienes hacen referencia. La anécdota es una discusión que surge en un ensayo. Los participantes son un actor consagrado y una jovencita que trabaja como asistente de dirección. El director no ha llegado, así que la joven muy en su papel, con ánimo de quedar bien en su trabajo, se atreve a decir al actor que está exagerando el tono, lo cual no sorprende al actor y, además, lo indigna. A partir de esto se desarrolla la trama. Los personajes entran en pugna y cada uno de ellos defenderá su postura sin concesión alguna. El asunto de La exageración sólo abre la discusión entre los contendientes, quienes luego abordarán diversas cuestiones.

P1200785 (2)El texto de La exageración va mucho más allá de la anécdota inicial.  Lo evidente es la brecha generacional tan amplia que existe entre los protagonistas. Mientras que Mauricio, el actor, cuenta con una larga trayectoria, mucha experiencia sobre las tablas y múltiples vivencias, María del Mar o Marimar apenas inicia su carrera y le falta mucho por vivir en lo personal y en lo profesional. Además de esto, habrá un confrontamiento entre las técnicas teatrales tradicionales y las vanguardistas. En cuanto a los intereses individuales, los dos tienen aspiraciones muy distintas.

Durante la discusión, se van develando detalles del carácter de Mauricio y del de Marimar, poco a poco se sabrá cuáles son sus anhelos, sus frustraciones, sus objetivos, su forma de pensar. En tanto Mauricio afirma: “sirvo al teatro, no me sirvo de él“, Marimar sentencia “no creo en nada“.

El brillante texto de David está plagado de frases contundentes con respecto al quehacer teatral y sobre la vida. Para diversión del espectador, incluye algunas anécdotas reales que en su momento sólo fueron conocidas por quienes las presenciaron. Se hace algunas alusiones a grandes creadores teatrales, como Ludwig Margules, Juan José Gurrola, Alejandro Luna y, desde luego, Gabriel Pascal y David Olguín. El relato capta el interés desde su inicio y a medida que avanza, la atracción va en aumento.

La labor de dirección por parte de David Olguín es extraordinaria, su trazo escénico es pulcro, logra un equitativo balance entre la parsimonia de la madurez y el ímpetu de la juventud, sus coreografías son de buen diseño, cada acción y cada pausa son administradas en forma precisa.

El primer actor, Mauricio Davison, y la actriz María del Mar, Náder Riloba, ofrecen al público una labor histriónica, corporal y vocal formidable, dotando a sus personajes de marcada emotividad.

P1200789Gabriel Pascal enmarca el montaje con una idónea escenografía a base de fina madera y añade unos cuantos elementos escenográficos. Así mismo, su iluminación es muy acertada tanto en distribución como en intensidad.

Coadyuva para el entorno requerido el diseño sonoro, que incluye los temas La historia de un actor desconocido IV, Vals de despedida, Agonía Tango IV, El maestro y Margarita Tango, cuya composición musical es de Alfred Gariévich Schnittke (1934-1998). La fotografía es de blenda. La producción es de Teatro El Milagro.

Una puesta en escena absolutamente imperdible que se disfruta a fondo. El pasado y el presente frente a frente, vibrando y pujando para defender con todo el corazón sus respectivos puntos de vista en un cuadrilátero que representa teatro y vida. No se trata de quién ganará porque el triunfador indiscutible será el público. La exageración es de esas obras que convocan a la reflexión y que se quedan para siempre en la memoria del espectador.

La exageración se presenta jueves y viernes a las 20:30 horas, sábado a las 19:00 y   domingo a las 18:00 horas en el Teatro El Milagro, ubicado en la calle de Milán número 24, colonia Juárez, Ciudad de México. La temporada concluye el domingo 26 de agosto de 2018. Duración: 120 minutos. El costo de la localidad es de $250. Maestros, estudiantes e INAPAM con credencial vigente: $160. Vecinos de la colonia Juárez, maestros y estudiantes: $60.00 pesos.