Categoría: Notas Nacionales

Espacio para notas a nivel nacional

INSTINTO (CORRER POR NUESTRA VIDA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro 

Imagen tomada de la página de Facebook de Bárbara Colio, autora y directora

InstintoBárbara Colio, una de las mujeres más activas y comprometidas con el quehacer teatral, nos adentra en una de las múltiples visiones de lo qué es el instinto, inclusive el concepto varía mucho si lo enfocamos desde la perspectiva de los humanos o de los animales. Una mujer cuida a su bebé por amor, una hembra de la fauna por instinto. En términos simples, el instinto es el estímulo interior que determina una acción dirigida a la conservación; es un sentimiento o actitud que obedece a una razón profunda pero no consciente para quien la realiza. La perspectiva de Bárbara parte de lo que acontece en nuestro entorno social, como las clases económicas, el grado de educación, el deterioro cultural… esto nos lleva, por instinto, a “Solo, correr por la vida”. Drástico pero respetable.

Cuatro desconocidos padecen una noche de insomnio. Cuatro personajes quienes en principio no tienen nada en común por más que se le busque: una corredora de bolsa, prepotente a más no poder; un fotógrafo, la imagen es su razón de existir; una mesera, sin más oficio que atender a los comensales, y un albañil, rarámuri, más ingenuo e inocente que la inocencia misma y honrado. El punto de encuentro, por increíble que parezca, una tienda de autoservicio. La primera con la prioridad de adquirir buen vino y queso; el segundo, llevarle alimento a su perro; la tercera, allegarse una gran caja de jabón y, por último, el rarámuri obsesionado con solo adquirir cinco rebanadas de un paquete de pan integral.

Cada uno de ellos, poco a poco, dejan ver (al público y a sí mismos) su formas de ser (pensar), sus prioridades, sus conceptos sobre el prójimo y, tal vez, su análisis del entorno social donde se desenvuelven. Bárbara, por fortuna y su talento, no cae en el panfleto o estudio sociológico, conocedora del teatro ha escrito un texto que conlleva a la reflexión, asume las “reglas” dramáticas. Hay una peculiaridad, los personajes antes mencionados se desdoblan, se transforman en una familia (padre, madre e hijos), degustan una cena y profundizan, fundamentalmente, pero no en forma tan obvia, sobre el instinto. Lo anterior enriquece, le da un atractivo más, la posibilidad de compenetrarse con el espectador o por instinto salir corriendo.

Bárbara es versátil, esto le permite asumir la dirección del texto. El momento de transición de los personajes es sutil, artístico, sin exabruptos, lo cual representa un reto para el público, un distraído se perderá el sentido del desdoblamiento. Un ritmo excelente, parece contradictorio pero no hay necesidad de correr. Junto con Mario Marín del Río, se sugiere el supermercado, mediante una estructura en alto, objetos propios de tal lugar en una cantidad mínima, un espacio al fondo, fuera del establecimiento, lamentablemente invisible para la gente ubicada en las butacas laterales. Matías Gorlero -iluminador- vuelve a constatar ser un pilar creando atmósferas.

Nailea Norvind, Harif Ovalle, Francesca Guillén y Tizoc Arroyo al nivel de las exigencias dramáticas, temáticas y psicológicas de los heterogéneos personajes, dan unidad y fuerza al texto en el escenario. Nailea cada día mejor, ya es parte del teatro de arte; Harif no necesita mayor comentario, posee talento y una larga trayectoria que lo avalan. Francesca y Tizoc enaltecen el trabajo de conjunto.

Lamentablemente mi ausencia de los teatros -por cuestiones de salud- me obligó a asistir cuando la temporada está por concluir, aún así hay que correr por Institnto al teatro El Galeón (Ciudad de México), los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, hasta el 10 de septiembre.

POR NO (MICROTEATRO MÉXICO)

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Microteatro México acaba de arrancar su vigésima octava edición. Se dice fácil, pero no lo es. Microteatro México fue la primera que adoptó el concepto Microteatro creado en España el año 2009 por Miguel Alcantud, director de cine, teatro y televisión. Años después, continúa siendo la primera no solo por orden cronológico sino porque los demás espacios que han acatado el concepto no han logrado alcanzar la calidad de Microteatro México.

El éxito de Microteatro México es incuestionable. Día con día tiene más seguidores.  Para muestra basta un botón: En la función especial que llevaron a cabo para dar el banderazo a la actual edición intitulada Por no, una verdadera multitud se dio cita para ver a las celebridades que desfilarían por la alfombra. Destacadas personalidades de la farándula fungieron como padrinos de las obras que se presentan en la vigésima octava edición.

Esta destacada posición ha sido lograda a través del tiempo por Alejandra Guevara y Andrea Novelo, quienes comandan Microteatro México. Ambas mujeres son bellas, talentosas, creativas e incansables trabajadoras. Han puesto alma, piel y corazón en el proyecto, dedicándole todo el tiempo y esfuerzo que se requiera y le entran a todo.  Igual son productoras, directoras, constructoras, pintoras, vestuaristas, iluminadoras o lo que haga falta, a fin de tener todos los elementos más que listos para cada estreno, aún dejando de lado sueño o comidas. Son realmente admirables.

Desde el inicio del proyecto y hasta la fecha han sido y continúan siendo amables y cálidas con cuanta persona entra a Microteatro México, sin importar si son productores, directores, actores, técnicos, espectadores o reporteros. A quienes presentan sus obras les permiten subirse al barco y les brindan el apoyo que requieran, haciéndolos sentir como en casa. Igual a la prensa. Nos otorgan toda clase de facilidades para la realización de nuestro trabajo. Son encantadoras y hacen que para toda la gente sea un verdadero placer llegar a Microteatro México.

Al público lo orientan sobre las obras que hay en cartelera y les informan de las promociones a las que pueden tener acceso. Los horarios siempre son respetados y mientras se espera para ver las obras, la gente puede degustar golosinas o deliciosos bocadillos elaborados con ingredientes frescos y de primera calidad, o bien, tomarse aromático café, cervezas o vinos nacionales e importados, refrescos o aguas frescas recién preparadas.

En esta ocasión no se sigue una temática definida, en virtud de que Por no tiene infinitas posibilidades. Echa a volar tu imaginación y piensa cómo usarías Por no en una frase. Podría ser Por no haber hecho algo, Por no hacerlo, Por no estar en un lugar, Por no hacer caso, incluso el apócope que se utiliza coloquialmente para las películas subidas de tono. Los dramaturgos tuvieron mucha tela de dónde cortar jugando con las palabras Por no.

La cartelera va en aumento en cada edición. Al principio ofrecían 13 obras, más las dedicadas a los niños. Posteriormente, agregaron una sección de Debut que en la presente edición cambia su nombre a Intro, por considerar que es más consistente hablar de introducción que de debutantes. Lo bueno es que, como siempre, hay obras para todos los gustos. Así mismo, hay Miércoles de cine, Espectáculos de stand-up o Comediantes, Viernes de baile, talleres y pronto habrá Tienda en línea.

En la vigésima octava edición de Microteatro México-Por no, se presentan las siguientes obras: Sexo en grupo en la sala 1; ¿Y por qué no? en la sala 2; Sincero e incondicional en la sala 3; ¡Oh sí, sí! en la sala 4; Ser guapo no es fácil en la sala 5;  Pecador Porno en la sala 6; 15 segundos en la sala 7; Un buen día para volar en la sala 8; El casting en la sala 9; Deseo en la sala 10; Por no hacerme caso en la sala 11; Las delgadas paredes del feminista contemporáneo en la sala 12, y No quiero a nadie en la sala 13. En Intro, se presentan: Basura y No corras al altar.

Para niños: Di que no,  Black & white,  Fafner el dragón,  Mi amigo el trabajador social  y En las nubes.

A continuación, la microreseña de algunas de las obras que se presentan en la temporada Por no.

P1160755-SINC.INC(9)Sala 3, Sincero e incondicional. Escrita por Samuel González, bajo la dirección de Jorge Maldonado. Mediante un texto de buena estructura, Samuel nos narra la historia de una madre y un hijo que acaban de sufrir una gran pérdida. El jefe de familia acaba de fallecer. Aunque se siente abatida por el dolor, la madre sabe que debe seguir con su vida normal, haciendo la limpieza, cocinando y encargándose de las labores cotidianas.  Mientras está a solas da rienda suelta al dolor y llora desconsolada, pero, como buena madre, se hace la fuerte frente a su hijo, ocultando su pena, con tal de levantarle el ánimo y que entre ambos logren superar el duelo. Ella tiene la firme creencia de que solo las madres pueden brindar un amor sincero e incondicional. ¿Ustedes qué opinan?  ¿debe una madre aceptar todo por un hijo? o ¿existen ciertos límites? La madre es encarnada por Beatriz Luna, una actriz muy comprometida que siempre se adentra a fondo en sus personajes y los dota de una amplia gama de emociones. En tanto que el hijo es Samuel González, el propio autor. Ambos ofrecen una formidable labor histriónica y corporal, haciendo que sus interpretaciones sean inolvidables.

La labor de dirección por parte de Jorge Maldonado es acertada; crea el suspenso adecuado y mantiene buen ritmo. La escenografía es realista e ingeniosa -una cocina tradicional, cuyas dimensiones son distintas-. También participan en Sincero e incondicional: Yatzi Blonde como asistente de dirección y producción, Andy Candi como coordinadora de producción, Melanie Borgez en relaciones públicas, y Alejandro Vera en diseño. La producción es de SY.GB Producciones.

Sala 8, Un buen día para volar. De la autoría de Juan Carlos Araujo Boyce, bajo la dirección de Aleyda Gallardo. Juan Carlos Araujo Boyce está íntegramente dedicado al teatro, no solo como dramaturgo y escribiendo reseñas, sino también como productor a través de su compañía Araujillo Producciones, de la cual es cofundador junto con Ricardo Castillo Cuevas. En sus textos, Juan Carlos -con su fina pluma- suele abordar temas muy humanos y una de sus características es que toca fibras sensibles en el espectador. El relato de Un buen día para volar se ubica en un campo militar, donde dos, un general y un soldado, están hartos de todo lo que han padecido durante la guerra. Lo único que anhelan es que ésta termine. Su único escape es conversar sobre lo que harían si recuperaran sP1160696-UBDPV(10)u libertad, si pudieran regresar al lado de sus seres queridos. El soldado está construyendo una máquina con la intención de que puedan escapar en ese mamotreto, solo tendrán que esperar Un buen día para volar.

Entrañables interpretaciones que ofrecen Ulises Iturbe (el general) y Antonio Zacruz (el soldado). Su histrionismo y corporalidad son más que convincentes. Alternan funciones: Antonio Monroi e Isaac Weisselberg.

La dirección por parte de la primera actriz Aleyda Gallardo es impecable; la sensibilidad de Aleyda traduce a lenguaje teatral el entrañable texto de Juan Carlos, su trazo escénico es idóneo y el ritmo preciso. Mención especial merece la producción, en virtud de que se cuida hasta el más mínimo de los detalles en cuanto a entorno, vestuario, accesorios, utilería y elementos escenográficos. Ricardo Castillo Cuevas es el productor ejecutivo y el community manager. La bien impartida iluminación a base de penumbras es de Isaac Weisselberg. Complementan el equipo: Lilian Alzate en relaciones públicas y Jonathan Persan en diseño gráfico. La producción es de Araujillo Producciones.

Sala 10, Deseo. Escrita por Juan Manuel Torreblanca, bajo la dirección de Héctor Berzunza. En Deseo, Juan Manuel Torreblanca capta un tema actual: el Internet. Hay quienes lo utilizan para negocios, a fin de que les llueva dinero, en tanto que otros lo usan para fines románticos. Uno no alcanza a comprender lo rápido que viajan los deseos, las ilusiones y las fantasías a través del espacio cibernético. Es tan fácil presentarse bajo un perfil inventado, decir mentiras, engatusar o defraudar y, lo triste es que personas ingenuas se convierten en víctimas. A pesar de las alertas de peligro por parte de las autoridades que ya han tenido que crear una policía cibernética, o bien, por parte de los mayores, los jóvenes continúan siendo confiados. Los personajes de Deseo son tres: Una jovencita que se considera precoz y anhela ser una mujer fatal. Según ella, encontrará el amor, para lo cual se disfraza con pelucas, publica fotografías con ropa atrevida y dice ser liberada. Un joven que falsea un poco su información, quiere que se le considere mP1160740-DESEO(29)ás importante y adinerado de lo que es.  Finalmente, otro que de plano solo intenta sacar provecho.  ¿Quieres saber qué sucede en Deseo? Tienes una cita en la sala 10.

Estupenda labor histriónica y corporal por parte del elenco (alternando funciones)  Leonora Cohen, Ernesto del Cañal, Diego Garza, Jonathan Persan, Abraham Jurado y  Maite Piña. Nos tocó ver a Leonora Cohen, quien da vida a la chica en forma muy acertada, además de la buena interpretación, su bello rostro y la ternura que emana de sus ojos resultan ideales para el personaje.

El texto de Juan Manuel Torreblanca es de buena estructura e interesante. El destacado actor Héctor Berzunza, quien es prácticamente de casa en Microteatro México, toda vez que ha participado en muchas puestas en escena desde su apertura, es quien dirige el montaje. La labor de dirección por parte de Héctor es formidable.  Enmarca bien el texto, dimensiona el espacio y logra buen ritmo. Los demás integrantes del equipo son: María José Caballero en asistencia de producción, Ana Karen Orozco en escenografía e iluminación, y Jorge Medina en ilustración y diseño gráfico.

No te pierdas Por no en Microteatro México. Recuerda que debes apresurarte porque las temporadas son cortas. Hay obras para todos los gustos. Obtendrás entretenimiento, mientras te conmueves, reflexionas, te asombras, o simplemente, te ríes. Podrás ver tantas obras como quieras o visitar Microteatro México en varias ocasiones para abarcar toda la cartelera.

Las micro obras se presentan en la sede de Microteatro México, ubicada en Roble número 3 -casi esquina con Insurgentes-, colonia Santa María La Ribera, Ciudad de México. Las matinés de Microteatro infantil es sábados y domingos, de 12:00 a 15:00 horas. Los costos son. Una micro obra por $70.00, Combo de tres micro obras por $180.00, y Abono general a $1,300.00 (20 obras a $65.00 cada una). Tu compra incluye una micro bebida de degustación. La edición Por no es en agosto/septiembre de 2017. Descuentos acostumbrados con credencial. Los boletos se venden en taquilla y en atrapalo.com.mx.

LAS MISERABLES (¡LAS REINAS CHULAS EN EL FORO SOR JUANA!)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página del grupo en Facebook

Reinas chulasEl Foro Sor Juana Inés de la Cruz, ubicado en el conjunto del Centro Cultural Universitario (CCU), de la UNAM, ha sido sede de grandes montajes, de búsqueda, de teatro experimental, enaltecedores del quehacer escénico. Ha albergado a los mejores directores, actores, escenógrafos, iluminadores, musializadores… tanto consagrados como a jóvenes quienes a la postre han enriquecido el arte escénico.

Es un símbolo para los teatristas y teatrófilos, un lugar obligado, para los creadores un espacio anhelado. Ha convocado textos nacionales y universales. Es “camaleónico”, cada vez que uno lo visita el primer aspecto a admirar es cómo será la disposición de la escenografía, cuántos de los niveles serán empleados por el director, cuál será el desplazamiento del elenco, cómo y dónde será ubicado el público y, ante todo, casi segura la garantía de propuestas de excelente calidad estética y artística, de salir satisfecho, con gozo y deseo de volver.

Ahora bajo la Coordinación de Difusión Cultural de Jorge Volpi, nos llevamos la sorpresa de la presentación del grupo Las reinas chulas. Exitoso en su género de cabaret o autodenominado “carpa contemporánea”. Operan la sede de El Vicio (Coyoacán), donde se presentan sketches, cantantes, cuenta chistes, espectáculos que pretenden ser teatro con producciones pobres que, en general, dejan mucho que desear y un largo etcétera… Posee un público cautivo, el cual además de reír, la hilaridad es una de las ofertas, puede consumir bebidas alcohólicas y alimentos de elaboración sencilla. Un lugar con una gran tradición en su estilo.

Regresando al Foro Sor Juana, a reserva que me tilden de conservador y miope con relación a diversas manifestaciones, es una afrenta la presentación de espectáculos con las características de Las miserables, de creación y dirección colectiva por parte de las integrantes de la agrupación en cuestión, Ana Francis Mor es la cabeza, ha resultado una gran empresaria, a quien -por cierto- considero una excelente directora del teatro, bien o mal, clasificado como de arte. El cabaret nos la robó, a nadie se le puede pedir cierre o abandone una mina de oro.

El montaje en cuestión es plenamente feminista, a más no poder, mujeres tratando de reivindicar sus derechos frente a los hombres en general, ante los legisladores y gobernantes en particular. Asistí con la expectativa de que Ana Francis y compañía partieran de la obra de Víctor Hugo, nada que ver, abunda el albur y recurrencia de las groserías. Ubican la trama entre los siglos XVII y XVIII, sin embargo, se adelantan en el tiempo y abordan hechos contemporáneos, al menos los sugieren, inclusive hacen referencia a Peña Nieto (Rey Luis Enrique XVI) y a Mancera. Cuestionan la religión –“ser católico es una traición”– y sueñan, en ese ir y venir entre el pasado y el futuro, en que a la postre el hombre y la mujer serán iguales en derechos.

Hay que reconocerles a Las reinas chulas su producción, se esmeraron en la escenografía, música en vivo (piano), multimedia con imágenes de conocidos cómicos contando, eso sí, chistes pésimos; un vestuario en el que invirtieron mucho dinero. Cantos, bailes (can-can) e improvisación. Sorprende el debut, al menos su aparición, de la conductora de televisión Fernanda Tapia, quien en el escenario no tiene cabida, parece payaso en el sentido peyorativo. El resto del grupo son Cecilia Sotres, Marisol Gasé, Nora Huerta y la propia Ana Francis. Todas bien en este rubro del cabaret que dominan sin discusión alguna.

Las miserables se presenta en el foro ya citado de la UNAM, hasta el 10 de septiembre, los jueves y viernes a las 20:00, sábados 17:00 y domingos 18:00 horas.

HASTA LA CHINA FUERON A DAR MIS MECHAS CON EL VENTARRÓN (RECUENTO, DUDAS, SOSPECHAS, CONFESIONES)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la actriz Zaide Silva

Hasta la china...Amos Oz, es llevado a escena a través de un monólogo cargado de humor blanco -al menos en la traducción al español- bajo el larguísimo título Hasta la China fueron a dar mis mechas con el ventarrón. El dramaturgo israelita -además novelista y periodista- llega al escenario mexicano precedido de varios importantes galardones como el Premio Israel de Literatura (1988), Premio Goethe de Literatura (2005) y, tal vez lo más relevante, nominado varias veces al Premio Nobel de Literatura.

Ante tales antecedentes no estaría fuera de razón pensar en un acercamiento a su dramaturgia mediante un texto denso, complicado, inmerso en abstracciones filosóficas, metáforas, analogías. Todo lo contrario, un monólogo ágil, ameno, con varios momentos de hilaridad. Basado en el acontecer cotidiano de una mujer, Antonia, dejada o abandonada por su infiel esposo. En el fondo la protagonista nos lleva por un recuento de su intrascendente vida doméstica y sexual; la invaden las dudas, sospechas, confesiones, atrevimientos. La obsesiona por qué la abandono su cónyuge, si la amante de éste es más joven, si es delgada… todo lo que su imaginación y, sobre todo, su inseguridad puedan invadir su mente. Oz en realidad no profundiza en una disertación de carácter psicológico, es la vida de cualquier mujer en sus condiciones de ama de casa y objeto sexual. El susodicho le había propuesto lo acompañara a un viaje, ella se negó, se fue al salón de belleza a cortarse el cabello, en forma simultánea iniciaba su soledad. Claro, finge para sí misma que todo le importa poco, “de nada me sirve de quién se enamoró”. Si bien no tiene nada de malo vivir sola, Oz en forma sutil nos hace ver que ese estado se puede volver un tormento, no es fácil de asimilar. Una dramaturgia sencilla para tratar un tema complicado, el humor sirve de catarsis, por llamarlo así, el tratamiento hace digerible lo que podría indigestar a cualquier espectador.

Antonia se personifica en escena a través de Zaide Silvia Gutiérrez, actriz de primer nivel, con una capacidad actoral indiscutible; domina el monólogo, el personaje se desenvuelve en una dualidad: su mente sufre una pena, su cuerpo da la sensación de alegría, abandono por la libertad. Lo anterior Zaide lo concreta en forma digna de alabanza. Por cierto, comentario al margen, parece que nuestra actriz siente afinidad por el tema y el monólogo, recuerdo -si la memoria no me traiciona- que en 1994, bajo la dirección de Margarita Isabel, interpretó La mujer sola, de Darío Fo y Franka Rame, temática similar, no igual, en su esencia. En fin, da gusto verla y nos permita reconocerla y admirarla.

Otto Minera es el responsable de la dirección. Trazo idóneo, el movimiento corporal en varias ocasiones es coreográfico, las manos hablan, refuerzan las palabras. Jorge Kuri diseñó la escenografía, un espacio sugerente, la casa de Antonia, minimalista, poca utilería, todo queda bajo la responsabilidad de Zaira.

Hasta la China fueron a dar mis mechas con el ventarrón, por cierto, con tan largo título llama la atención que la puesta transcurra en escasos 60 minutos en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico (Ciudad de México), los miércoles a las 20:30 horas, hasta el 13 de diciembre.

EL APEGO (¿ESCLAVIZANTE Y ENFERMIZO?)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Apego                           Emiliano Dionisi, autor y director de El Apego, en comunicación directa desde Bueno AiresArgentina, con el público que asistió a la nueva temporada en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, de la UNAM.

El apego, relación que une y reúne a una o varias personas con otra(s), amor incondicional entre seres humanos, estar siempre junto a alguien… Sin embargo, también puede ser esclavizante y enfermizo, agotador y desesperante, desear la hora en que ese lazo se rompa. Estos últimos puntos de verlo y vivirlo son el planteamiento del joven dramaturgo argentino Emiliano Dionisi, en su texto intitulado El apego. Éste se representó, por primera vez, en el marco del Festival de Teatro Universitario, convocado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fundamentado en el intercambio de montajes entre universidades de Latinoamérica, en este caso con la de Buenos Aires.

Un hombre maduro cuida a su padre, de hecho, si vale la expresión, se convierte en el padre de su padre. Lo cuida con el apoyo de una sirvienta, lo procura, está al pendiente de que su alimentación sea sana, revisa tenga los víveres necesarios, tome sus medicamentos. Hasta aquí todo parecería amor filial, nada más alejado de la realidad de ambos, el hijo en su desesperación y desgaste emocional llega hasta el maltrato psicológico y físico. Es interesante que hay una hija-hermana desentendida por completo del viejo, curioso porque normalmente son las mujeres quienes se encargan -en forma voluntaria u obligada- del cuidado de sus ancianos, más cuando están enfermos. De hecho el autor se inspiró en las figuras de su padre, cuidador de su abuelo.

Existe un diálogo permanente con el padre, éste está pero no está (fallecido), mientras desmantela la casa de su progenitor. La desmantelación incluye su propia vida, remembranzas de la carga de velar por su ascendiente. Lo anterior es el fondo de un texto profundo, denso, de difícil comprensión, al menos en su inicio, y a la vez breve, la representación tiene una duración de 55 minutos, aproximadamente. Una característica relevante es que se puede decir se trata de un monólogo encarnado por tres actores. “Aparecen” varias mujeres, nunca en escena, sabemos de ellas por la mención de sus nombres y breves datos de su relación con los involucrados. Se aplica el dicho de que lo bueno cuando es breve doblemente bueno. Llama la atención que un autor tan joven se adentre por los vericuetos del apego esclavizante y enfermizo, tal vez la razón es haberlos vivido de cerca. Mientras se desmantela la casa hay una serie de reflexiones; el hijo empaca en cajas de cartón y más allá de objetos materiales en el fondo de éstas va guardando sus recuerdos, sus emociones, sus traumas, solo queda afuera su libertad. El logro más importante del dramaturgo es cautivar a los espectadores y conducirlos al razonamiento sobre un tema que puede pasar del escenario a la realidad.

Emiliano es su propio director. Conoce y comprende bien la esencia de su texto -no es tan común como parece- transmite el fondo a través de una forma atinada, cumple sin discusión con su propósito. Una escenografía realista, la sala de la casa (mesa, sillón, una escalera, una puerta, papeles, libros, basura…). Todo empacado, el cartón es el sepulcro, el olvido de lo que un día fue, ahora solo en el recuerdo, mañana en el olvido. Es tiempo de disfrutar la liberación.

Tres actores, un personaje, Miguel Pérez, Guillermo Revilla y Alejandro Piedras, -Alán Uribe es el director residente en México-, realizan un trabajo coordinado, tanto en los diálogos como en los movimientos corporales. Un trío convertido en una unidad escénica, alcanzan “un vacío que lastima”.

El apego estará en breve temporada en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón (Centro Cultural Universitario, UNAM, Ciudad de México), jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, hasta el 30 de septiembre.

ALACRÁN O LA CEREMONIA (LAS ANÉCDOTAS NO SE QUEDAN EN EL PASADO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro 

Imagen tomada de Facebook de la página de José Antonio Lucía

Son muchos los que piensan que el tiempo es el olvido, sin embargo, Alacrán, personaje principal de la obra que hoy nos ocupa, considera, afirma en forma categórica que las anécdotas -vivencias personales- no se quedan en el pasado, inclusive evolucionan con cada uno de nosotros.

AlacránReviven cada noche al calor del alcohol, en tabernas de mala muerte, en solitario o rodeado de unos malandrines. El amor perdido, ese que subsiste en el pasado hecho presente, un sentimiento mental, ese que conlleva la amargura por delante, sin descontar gozo momentáneo, porque la realidad es inevitable, se sucumbe en forma lenta.

“Alacrán es un personaje tragicómico, negro, divertido y absurdo, al puro estilo de las sórdidas tabernas españolas”. Así lo dibuja José Antonio Lucía (español) en el monólogo Alacrán o la ceremonia, bajo la dirección de Román Podolsky (español). La Cangrejo, mote asignado a la amada, es digna de envidia: provocó pasiones y evitó el olvido, se dio el lujo de abandonar. El dramaturgo la convierte en el personaje principal aun cuando nunca está en forma física en el escenario. Como buen monólogo cae de lleno en la narrativa, en lo descriptivo, se habla para el público, en ocasiones el protagonista para sí mismo. Hasta cierto punto es lineal, eso sí, conmovedor, enternecedor. Alacrán produce lástima y pena, uno se solidariza; el autor llega a la parte visceral de los espectadores. Curiosamente el humor está presente, es catártico, nunca es forzado. Se cuenta desde el primer encuentro entre ambos, el desarrollo de la relación, las aventuras y pesares vividos, la conclusión llega, no se necesita ser adivino para deducir el desenlace. El fondo se puede sintetizar en: “Salir de la realidad es un lujo que pocos pueden darse”.

Una mesa, una banca y una silla le bastan a Román para su propuesta. Lleva al actor por la parte emocional, acertada la forma tan natural alcanzada por ambos; maneja el humor con tino dramático; permite que el público vea, sienta, conviva con el Alacrán y la Cangrego. Medido en su tiempo y ritmo, sin embargo, más de alguna vez rebasa la frontera y cae en las profundidades de lo hiperdramático.

El Alacrán, encarnado por el propio José Antonio Lucía, es una delicia, lo mismo actúa, canta, baila, da vida a unas zapatillas que se mueven al ritmo del flamenco. Proyecta el yo interior del susodicho, saca a la luz cómo se desgarra ese ser humano, cómo se convierte en un andrajo, todo emanado del histrionismo del intérprete, hecho loable si comulgamos con la postura de que el monólogo es el reto más difícil del quehacer teatral.

Alacrán o la ceremonia presentó solo dos funciones en el marco del Ciclo Escena Internacional, en el Teatro Helénico. Quienes disfrutamos del montaje quedamos convidados a ver otras propuestas de estos españoles y nos deleiten nuevamente con su talento.

FAUSTO (UN CUENTO DEL DEMONIO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía tomada del facebook

Jonhann Wolfgang Von Goethe (1749-1832) es uno de los más grandes y prodigiosos poetas y literatos de la cultura universal. Fausto es su máxima creación, cuyo personaje representa un símbolo por la consecución del conocimiento y el poder. El texto es, probablemente, el pilar del Romanticismo Alemán. Basado en un personaje real, con él se entremezclan la ficción y se creó una leyenda, en realidad una obra de arte.

Fausto

Fausto cansado de la vida rutinaria, pacta con Mefistófeles (Diablo) con el propósito de descifrar el universo a través de viajes, aventuras y satisfacer sus deseos existenciales, incluyendo los sexuales. Se dedicaba, antes del acuerdo, a la magia, una combinación entre un científico y un charlatán. Curiosamente ni niega ni rechaza a Dios, de hecho éste y su arrepentimiento a la postre serán su salvación. Sin embargo, hay un trato previo: Dios le pide a Mefistófeles ponga a prueba a Fausto y lo haga caer, de esto se desprenderá toda la historia. Por supuesto, Margarita, joven doncella, juega un papel fundamental en lo que será el transcurso del devenir del personaje.

Iván Olivares, junto con Emmanuel Márquez, crearon hace 17 años la obra Fausto un cuento del demonio, en la que como expresa el primero es “una visión divertida pero igual de mágica como los conjuros del viejo alemán. El Diablo y Fausto son uno mismo en esta propuesta en la que se enfrentan en una hazaña… (en), un capricho, una tentación, un sueño, un viaje -nostalgia- donde nuestra apuesta fue someternos a la seducción del Diablo y nos hizo caer”.

Un texto inmerso en el humor, por momentos alzadillo de tono -está dirigido a niños y jóvenes-, en unas pocas cuartillas se resume el contenido global; sin embargo, por momentos la hilaridad y la improvisación provocan se desvíen de la historia, sin dejar de reconocer el acierto de acercar al público en forma rápida -una hora- y amena a una de las grandes creaciones de la humanidad. Por fortuna se hace hincapié en los aspectos fundamentales: el conocimiento y el poder. En forma estricta no es una adaptación sino una versión libre.

La puesta en escena del propio Iván es por demás interesante y atractiva: un solo actor, los demás personajes cobran vida a través de títeres de diferentes técnicas. Lo sorprendente, son manipulados y hablan a través del actor. Monólogo sui géneris, rompimientos, un espectador es invitado al escenario, se vuelve parte del desarrollo, para mi fortuna el día que asistí me tocó en turno un joven más que cooperativo y asumió la hilaridad con naturalidad. El minimalismo predomina: unos baúles (recrean edificios), dos biombos (paisajes) y un telón de fondo (ciudad alemana). Eso sí, además de la sencilla escenografía, la musicalización es vital, la iluminación discreta pero efectiva. Una opción bien lograda, brinda una alternativa para los infantes y jóvenes. Fue lamentable que el actor preguntara cuántos habían leído Fausto y solo una persona alzó la mano.

Por otra parte, sorprendente y por lo mismo admirable el trabajo de Emmanuel Márquez, polifacético -dramaturgo, director y actor, además de productor- quien asume un reto del que no cualquiera puede salir adelante: caracterizar a Mefistófeles, a Margarita, a Dante… darles voz, manipular los títeres, mover la escenografía, dirigir al joven del público incorporado, contagiar el humor; todo se resume en mantener la atención e interés de los espectadores. Realmente Emmanuel digno de toda loa, un gran representante del quehacer teatral, fuera del escenario un hombre sencillo y afable.

Fausto, un cuento del demonio, se presenta en corta temporada hasta el 12 de septiembre. Funciones: lunes y martes a las 20:00 horas en el teatro El Granero (Ciudad de México).

INSTINTO

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Con su evolución, nuestro planeta ha sufrido grandes cambios. La población se ha incrementado en forma constante. Los adelantos tecnológicos han abierto nuevos horizontes y brindado comodidad a las personas, pero han afectado al medio ambiente. La contaminación de todo tipo se ha vuelto incontrolable. Los ecosistemas han sufrido daños -algunos irreversibles-, cada vez son más las especies que se encuentran en extinción y el calentamiento global es preocupante.

P1160627Las grandes urbes están sobrepobladas y la cantidad de autos en circulación vuelven el tránsito realmente caótico. El transporte público es lento e insuficiente. Las distancias y las horas que se ocupan en ir de un lado a otro han hecho que se pierda la costumbre de encontrarse con amigos o parientes y se sustituye mediante mensajes, llamadas o correos electrónicos, lo que ocasiona que el contacto humano disminuya cada vez más. La pérdida de tiempo para traslados, lo mucho que queremos abarcar, las responsabilidades laborales y familiares dan como resultado que la gente viva estresada. Hay que correr para cumplir con las obligaciones cotidianas.

En algunas ciudades con menor índice de habitantes, los pobladores no sienten tanto estrés. Incluso, hay ciertas etnias que han tratado de vivir apartadas de la civilización, por ejemplo, los rarámuris residen en la Sierra Tarahumara aislados de las ciudades.  Al depender de la naturaleza, sus sentidos se alertan y actúan conforme a su instinto.  Están acostumbrados a correr, a fin de abreviar tiempo, pues si requieren de provisiones o implementos tienen que cubrir grandes distancias en plena montaña. Lo malo es que las células de narcotráfico y otros negocios ilícitos en su afán de ocultarse están invadiendo esos espacios.

Los animales reaccionan por instinto, mientras que los humanos atienden a su intelecto. El estrés tan extremo que se vive en la Ciudad de México ha provocado que actuemos por inercia y nuestros instintos se han adormecido. Aun cuando hay instintos que prevalecen siempre, como el de supervivencia que sale a flote en eventos en que hay riesgo de perder la vida, en general, ya no hacemos caso al sentir instintivo.  Tiene que suceder algo fuera de lo normal que detone el permitir que nos guíe nuestro instinto. Ejemplo claro de esto fue el instinto de solidaridad que afloró en casi todos los habitantes de la Ciudad de México para brindar ayuda luego de los derrumbes ocasionados por el terremoto del año de 1985.

Barbara Colio, originaria de Mexicali, Baja California, México, quien se ha desempeñado como actriz, dramaturga, periodista e ingeniero aborda el tema del Instinto, en su obra más reciente. Bárbara inició su trayectoria teatral en 1988 como actriz y fue hasta 1997 cuando incursionó como dramaturga, tras diplomarse en el Centro de Artes Escénicas del Noroeste -Tijuana, B.C.- y en La Escuela de Letras de Madrid -España-.

Entre los diversos galardones que se le han sido otorgados, se encuentran: ser la primera dramaturga mexicana invitada al Royal Court International Residency for Emerging Playwrights -Residencia Internacional para Dramaturgias Emergentes en la Corte Real- que se lleva a cabo en Londres, Inglaterra; el Premio Estatal de Literatura de Baja California en 2002  y  en 2004; ser escritora residente en el Writers Room, Cuarto de Escritores, de Nueva York, N.Y., E.UP1160647.A. en 2003; el Premio Internacional María Teresa León para Autoras Dramáticas 2004 en Madrid, España. Varias de sus obras han sido traducidas a otros idiomas para ser presentadas en ciudades americanas y europeas.

La anécdota de Instinto ocurre en un supermercado de esos que están abiertos las 24 horas y que venden grandes cajas de productos con el fin de abaratar costos, no obstante la posibilidad de que quien las compre no alcance a consumir todo el contenido antes de su fecha de caducidad. En un día cualquiera coinciden allí cuatro personas muy distintas entre sí. Jamás se han visto antes y cada quien va pensando en sus asuntos mientras mete en el carrito lo que habrá de comprar.

Eñe es una mujer bella, adinerada, que ocupa un puesto ejecutivo en una casa de bolsa. De figura estilizada gracias a todo lo que se ejercita, disfruta enganchar clientes, conquistar hombres y comer carne. En cambio, Eme, es una chica dulce y tímida, siempre sonriente -sabe que si es grata sus propinas superarán el magro sueldo que recibe como mesera-. Ir de compras la hace sentirse importante. Hache es un hombre que desde niño ha tenido tendencias de escapar del mundo real para sumirse en el de la ilusión, huye de apegos y compromisos. Se dedica a la fotografía, no le va mal. O es un albañil rarámuri, ama a su familia y lo que más le preocupa es lograr que no sufran carencias. Para ellos una buena cena es un pan y un poco de leche. Su corazón es sensible y su honestidad a toda prueba. Extraña la wérachi -alta montaña- y a su gente de transparente arewá -alma-. O solo fue a comprar unos cuantos panes, al ver la enorme caja de pan, no sabe qué hacer. Por un lado, el costo rebasa su presupuesto, por el otro, ¿qué haría con tantos panes?

En varias ocasiones los cuatro se cruzan por los pasillos, si acaso se miran de reojo, hasta que ocurre algo que detona algo dentro de ellos.

El texto de Bárbara Colio es de buena factura e interesante. Se aventura a presentar un conjunto de monólogos donde la interacción es escasa. Define en forma precisa a sus personajes, al grado de que el espectador podrá considerar que alguien a quien conoce se parece a uno o a más de estos. La labor de dirección por parte de Bárbara Colio es impecable. Aprovecha a fondo el espacio y le imprime buen ritmo.

Formidable trabajo histriónico y corporal por parte del elenco. Ellos son: Tizoc Arroyo (Hache, el hombre de la comida para perro), Francesca Guillén (Eme, la chica de la caja de jabón), Nailea Norvind (Eñe, la mujer del vino), y Harif Ovalle (O, el hombre del pan).

El espectador ve en teatro el producto terminado, pero detrás de éste, hay un meticuloso trabajo para lograrlo. En Instinto, todos y cada uno de los participantes se comprometieron con el proyecto y desplegaron su talento y creatividad. Para el texto, Bárbara Colio realizó una exhaustiva investigación sobre los rarámuris. El elenco fue elegido con gran tino; todos los integrantes cuentan con una larga trayectoria y su físico ayuda a dotar de personalidad a quienes interpretan. Mario Marín del Río hizo que sus tres rubros fueran idóneos para el concepto: en diseño de escenografía utilizó armazones metálicos y mediante su colocación recrea el almacén; en el diseño de vestuario brinda elegancia a Eñe, sencillez a Eme, prP1160659acticidad a Hache y pulcritud a O;  en utilería predominan enormes frascos de plástico. Matías Gorlero alcanza un consistente diseño de iluminación. Rossana Filomarino hace gala de su talento y experiencia diseñando la coreografía con base en los atributos naturales de cada personaje. Hace que Eñe luzca felina, Eme apocada, Hache huidizo y O recio. Rodrigo Castillo Filomarino crea la música y el diseño sonoro con maestría, dando el entorno adecuado y el realce necesario a ciertos cuadros.

Complementan el equipo creativo: Sheila Flores en producción ejecutiva, Arturo Aquiahuatl en asistencia de dirección, Félix Arroyo en asistencia de iluminación, Adela Luna y Raúl Niño en asistencia de producción ejecutiva, Leonel Sagahón en diseño gráfico, Corina Rojas y Adriana Filoteo -POP Comunicación en difusión y relaciones públicas-, Sakre en fotografía de cartel. Macedonio Cervantes e Iván Cervantes en realización de escenografía, Valentín González en realización de elementos escenográficos y de utilería. Israel Ayala Beltrán en realización de vestuario,  Alessandro Lameiras en realización de video promocional. La producción general es de BarcoDrama y Cacumen Teatro.

Cabe señalar que Instinto es un proyecto de responsabilidad social, parte de lo recaudado en taquilla se destinará a apoyar a las jóvenes corredoras ultramaratonistas rarámuris en sus competencias mundiales.

Corre a ver Instinto, una obra donde encontrarás entretenimiento, estética, originalidad, belleza, sonoridad, interpretaciones convincentes y formidable corporalidad. De paso, podrás reflexionar. Tal vez sea momento de escuchar a nuestros instintos y confiar en estos. Podrían distraernos del caótico universo que nos rodea y, como dicen, las buenas intenciones no sirven y definitivamente es mejor arrepentirse de lo que hiciste que de lo que no te atreviste a hacer. Todo esto, mientras apoyas a las multimaratonistas rarámuris a lograr su sueño de representar a México en otros países.

Instinto se presenta jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00, y domingos a las 18:00 horas en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque, ubicado en Paseo de la Reforma y Campo Marte sin número, Bosque de Chapultepec -atrás del Auditorio Nacional-, Ciudad de México. Las localidades tienen un costo de $150.00; para gente de Teatro: $45.00; Jueves al Teatro: $30.00; Viernes al Teatro en Bici: $45.00 pesos. Descuentos acostumbrados con credencial. Promoción especial si eres maratonista, al presentar tu número en taquilla, obtendrás un 2 x 1.

Aviso: El viernes 25 de agosto se suspende la función. Para sustituirla, habrá función el miércoles 30 de agosto. La temporada concluye el domingo 10 de septiembre de 2017.

LA CULPA LA TIENE CYRANO (EL AMOR, ENFERMEDAD INCURABLE)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías tomadas del facebook

Comulgo con la idea de que el amor es el sentimiento más sublime del ser humano. Sin embargo, a través de la literatura universal hemos leído cómo en casos extremos puede llevarnos al suicidio (Romeo y Julieta), al asesinato del ser amado (Otelo) o idealizar a alguien (El Quijote). Árneth Cohen lo plantea como una enfermedad incurable, así queda consignado en su texto La culpa la tiene Cyrano, asumiendo él mismo la dirección.

CyranoUn actor interpreta a Cyrano (de Bergerac), quien se une a un grupo terapéutico, de esos conocidos como de autoayuda, al frente de éste se encuentra una monja, la madre Valeria, quien enfrentará los síntomas de los enfermos. Cité al inicio la literatura universal porque el dramaturgo pone en el escenario, en el grupo, a personajes tales como Cyrano -obvio- , Romeo, Otelo, Edipo, Roxana, el Lobo feroz… con otros nombres, pero plenamente identificables. Se trata de una farsa, sin embargo, el supuesto tema central, el fondo, se diluye ante “chistes” fuera de lugar, el conocido juego de las sillas como “terapia”, infinidad de palabras soeces sin ton ni son, sin razón de ser, para rematar Árneth pierde el género y al menos en dos ocasiones cae de lleno en el melodrama, por cierto, lo maneja en forma acertada, probablemente lo mejor del montaje desde la dramaturgia. La idea es buena, aun cuando se les pudo sacar más provecho a los citados personajes al reunirlos, sobre todo, si cada uno es un cúmulo de experiencias, agrupados debería haber una riqueza teatral increíble, por definir de alguna forma.

Al asumir la dirección de su propio texto, su escenografía se reduce a ocho sillas, un excelente vestuario -visualmente la puesta es muy atractiva- y un elenco -integrantes de Orchestra Artes Escénicas- disímbolo, heterogéneo, con altas y bajas, uno sobresaliente Gibrán J. Cohen (Cyrano), otros para el olvido como Alicia Reyes (Bísquet), Mariela Romo (Madre Vale) y para llorar quien interpreta a varias mujeres relacionadas con los personajes, omito el crédito porque hay dos alternantes y no sé a cuál vi, pude preguntar pero ni al caso venía. El resto mucho esfuerzo, entrega indiscutible, buenas intenciones, lástima que todo lo anterior no conlleva a convertir a las personas en actores y actrices.

Cyrano1Reiterando, tanto desde el texto como desde el montaje, el supuesto tema central se diluye, se desvirtúan las personalidades, cualidades y caracteres de los famosos personajes, más que un grupo de autoayuda para enfermos de amor, parecen un conjunto de orates. Lo más grave, de principio a fin, todos gritan, en serio parece que actúan para gente con problemas de audición, la monja se vuelve insoportable, dan ganas de cortarle la lengua, quien por cierto se vuelve en la confesora de todos. Hago hincapié en el gritadero escandaloso porque la puesta se lleva a cabo en un espacio reducido, tal vez no mayor de 16 metros cuadrados, casi a centímetros de las butacas. Digno de reconocer al elenco es corresponder al esfuerzo físico al que son sometidos por la dirección. Cabe citar que esta propuesta fue seleccionada como la Mejor Puesta en Escena en el Noveno Rally de Teatro Independiente, organizado por Wilfrido Momox, galardón bien adjudicado si tomamos en cuenta que visualmente es muy atractivo.

Lástima que la sinceridad, la opinión personal de mi parte tenga que aflorar, fui invitado con entusiasmo, por llamarlo así, espero y confío en su comprensión y carácter para asimilar lo antes escrito, no me justifico, me explico.

La culpa la tiene Cyrano cumple temporada en el FOCO (Ciudad de México), los sábados a las 18:00 horas, hasta el 28 de octubre.

ÉRAMOS TRES HERMANAS (VARIACIONES SOBRE UN TEXTO DE CHÉJOV)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la Compañía Nacional de Teatro en facebook

José Sanchis Sinisterra, probablemente el dramaturgo español vivo más relevante en la actualidad. De su autoría y bajo su dirección original, se representa en nueva temporada Éramos tres hermanas, variaciones sobre el texto de A. Chéjov. El propio autor expresa a modo de interrogación: “Es lícito efectuar sobre un clásico tan violenta intervención quirúrgica, reduciendo hasta el límite el número de sus personajes, suprimiendo escenas enteras, diálogos de precisa y preciosa urdiembre, temas y subtemas que jalonean un microcosmos a la vez frágil y meticuloso?”. La respuesta del maestro es un rotundo sí, éste no queda en la palabra, se concretiza en un texto y se lleva a escena.

Tres hermanas1A un genio como Sanchis no hay que interpretarle sus palabras, hay que citarlo: “En Éramos tres hermanas, mis motivos eran diversos, formales unos y otros conceptuales… todos los síntomas de una socialidad enfermiza y de una comunicación estéril, además de anticipar las formas del diálogo dramático pinteriano, dibujan el diagnóstico de un colectivo humano que está a punto de caer fuera de la Historia”.

Sanchis muestra y demuestra su genialidad, solo un talento como él puede tomar una obra tan representativa de la dramaturgia universal, suprimir personajes hasta dejar el mínimo indispensable -las tres hermanas- y citar a otros a través de su elenco por razones de sostener la trama, modificar o suprimir diálogos, escenas, rompimientos brechtianos, dar relevancia a la memoria, al recuerdo, al deterioro emocional, a los sueños y anhelos que nunca llegarán, transcurrir por la vida con ilusiones que no culminarán. Incluir en plena representación las acotaciones del texto, indicadas por las actrices, ya sea al inicio de la puesta o para ubicar un lugar, la época, las condiciones y formas de pensar, cómo están vestidas y qué hacen a mitad de una escena, como ya se dijo, mediante un abrupto rompimiento, valga la redundancia, Me atrevo a sostener que, en resumen, la propuesta de Sanchis se centra en que llegará el día en que todo tiempo se olvidará o parecerá insignificante. En principio solo palabras, éstas se materializan en el escenario; claro si fuese posible volver a vivir… no se repetirían los mismo errores… ¿oh sí?

El montaje a cargo de la Compañía Nacional de Teatro, es a partir de la dirección original de Sanchis, Gema Aparicio es la directora residente en México. Esta última recalca la acción dramática, los tonos de voz son sutiles, sin embargo, a través de ésta van reluciendo los caracteres de cada una de las hermanas. Una escenografía sencilla, sin parafernalia, lo suficiente para recrear la casa y el destino de la familia Prozorov. Una pantalla, hace las veces de ciclorama, colocada ligeramente en diagonal, se ve una imagen abstracta, después en ella se recrean la sala, el jardín…

Si bien se reúne el talento de dos monstruos de la dramaturgia mundial -Chéjov y Sanchis- en el escenario cuatro mujeres derrochan histrionismo, son pilares del quehacer teatral, poseen dominio escénico indiscutible, proyectan emociones en forma natural, no caracterizan, encarnan a Irina, Olga y Masha. Marta Aura, Ana Ofelia Murguía -a quien me tocó ver, alterna con Adriana Roel- y Marta Verduzco, apoteóticas, simplemente dan cátedra de cómo hacer “fácil” lo difícil.

Éramos tres hermanas se representa en el Teatro Orientación hasta el 1 de octubre, excepto 15 y 16 de septiembre, los jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.