Categoría: Notas Nacionales

Espacio para notas a nivel nacional

EFIGIES

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

 

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Teatro El Milagro es uno de los centros culturales independientes que más promueve la creación escénica. Desde su fundación, las producciones que presentan han sido de indiscutible calidad. Se han preocupado por abrir sus puertas a propuestas de creadores independientes sin importar si son conocidos o no. Así mismo, han albergado a producciones de diversas ciudades del territorio nacional, permitiendo así que quienes vivimos en Ciudad de México conozcamos el teatro que se realiza en los demás estados de la República Mexicana, al mismo tiempo que los grupos foráneos ven la reacción del público de otras latitudes.

Tanto su Consejo Directivo y Artístico conformado por Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi, David Olguín y Gabriel Pascal, como su administración, a cargo de Eduardo Pascal, apoyan e incentivan a todo proyecto que consideren de interés teatral.   Por ello, dentro de su programación habitual, cada año incluyen diversos ciclos especiales, como, por ejemplo, el denomindo Teatro Emergente, que tiene varios propósitos: (i) contribuir a la renovación de cuadros en nuestro teatro; (ii) confirmar propuestas escénicas diferentes; (iii) dar cuenta de la importancia que vienen cobrando las novísimas generaciones de dramaturgos, directores y actores mexicanos, y (iv) brindar al público la oportunidad de ver estas nuevas propuestas.

Dentro del séptimo ciclo de Teatro Emergente de Teatro El Milagro se presentó Efigies, paráfrasis colectiva a Robert Thomas, dramaturgia y dirección escénica de Ramiro Galeana Mellín.

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Efigies está inspirada principalmente en ocho Mujeres; es la obra que hizo famoso en todo el orbe a Robert Thomas, escritor francés, actor y director de cine, a quien distingue el suspenso que imprime a sus comedias, lo cual en cinematografía es denominado thriller. Después de cosechar grandes éxitos con Piège pour un homme seul (Trampa para un hombre solo), de la cual Alfred Hitchcock compró los derechos, Robert Thomas escribió Huit femmes (Ocho mujeres), misma que fue llevada por François Ozon a la pantalla y luego llegó al teatro en múltiples montajes. En México fue intitulada como La Ronda de las Arpías.

Es así como surgió Efigies, que es una paráfrasis colectiva a Robert Thomas, por ser inspirada en Ocho mujeres, y por ser resultado del trabajo colectivo conjuntando ideas, imágenes y textos de William Shakespeare, Pier Paolo Pasolini, François Ozon, Ramiro Galeana Mellín y del elenco.

En su dramaturgia, Ramiro reduce el número a la mitad y en lugar de ser ocho son cuatro mujeres. Con el título, Ramiro implica que las protagonistas se han erigido una imagen convencional para sí, a fin de no dejar ver cómo son en realidad. La historia es abordada como una ligera comedia de enredos y narrada en tono fársico, dando relevancia al suspenso inherente a la trama. El texto de excelente factura.

La función da inicio con un prólogo en el que cada personaje resume sus características principales. En una residencia apartada de a ciudad la señora de la casa se dirige a la habitación de su marido. Louise, su empleada doméstica, la detiene y le dice que cerró con llave la habitación porque que descubrió que el señor Orlando está muerto. La señora trata de abrir, pero le es imposible. La llave se ha extraviado. Se le ve contrariada. Hace tiempo que ella y su esposo duermen en habitaciones separadas y, de hecho, planeaba abandonarlo precisamente ese día. Quería verlo para despedirse.

Aún no salen de la sorpresa cuando llegan Patricia -hermana del difunto- y Sue -su hija-. ¿De qué habrá muerto el señor Orlando?, ¿acaso se trata de un asesinato? Poco a poco se van develando secretos e intimidades. Lo cierto es que cada una de las cuatro mujeres tiene un motivo válido para querer que Orlando muriera. Otro sospechoso pudiera ser Leo del Olmo, amigo cercano de Orlando y quien, al parecer, era cercano a algunas de las damas en cuestión.

En su montaje, la apuesta de Ramiro Galeana Mellín es por la fuerza energética de un buen desempeño actoral. Su labor de dirección es impecable. Mantiene buen ritmo, el desplazamiento de sus actrices es preciso y constante. Combina con acierto la expresión y la corporalidad, y explora técnicas diversas como quiebres Brechtianos, apartes -para que los personajes digan lo que piensan-, y teatro de sombras.

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El elenco de Efigies está conformado por Amaranta Getino (Sue, la hija de Orlando), Paloma Mireles (Louise, empleada doméstica), Dulce Galván (esposa de Orlando), y Érika Pérez (Patricia, hermana de Orlando). Todas ellas encarnan bien a sus personajes. Su labor corporal e histriónica es formidable.

El resto del equipo creativo está integrado por: Antonio Beltrán en diseño de iluminación, Mahatma Ordaz e Isaac Barrios en asesoría de iluminación, Issac Barrios en diseño y realización de pintura escénica, Rafael García Vera en diseño sonoro, Edson López Ledesma en diseño gráfico, Pili Pala y Ulises Dávila en fotografía.

El Milagro, Escena Doble y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del programa México en Escena del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, presentan Efigies, paráfrasis colectiva a Robert Thomas.

Si ya viste Efigies, seguro querrás verla de nuevo. Si no la has visto, no pierdas la oportunidad de verla en su nueva temporada. Es una historia interesante, plena de suspenso, una mezcla de novela gráfica de los años 50 y elementos del género policial, con estupenda dirección y entrañables actuaciones. Además de tratar de resolver quién será la asesina… o el asesino, reirás a carcajadas. Es muy grato ver un montaje fresco tan bien logrado por un joven apasionado del quehacer teatral y de un gran equipo conformado por elenco y creativos que muestran su compromiso y entrega.

Efigies se presenta los domingos a las 13:00 horas en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM, ubicada en la calle de Adolfo Prieto número 133, colonia del Valle -cerca de la parada Amores del Metrobús-, Ciudad de México. ¡La entrada es libre! Su temporada concluye el domingo 10 de diciembre de 2017.

LA DIVINA ILUSIÓN: “AMO EL TEATRO PORQUE NO ES MI VIDA”

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía tomada de la página de Facebook de Pilar Boliver

 

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Soy un apasionado del teatro. En múltiples obras me he visto reflejado en algún(os) personaje(s), en una situación, en una forma de ser. Nunca había caído en la cuenta, como lo sentencia el canadiense Michel Marc Bouchard, que “amo el teatro porque no es mi vida”. No he sido víctima de patrones explotándome en una fábrica, tampoco abusado por un pederasta; no he padecido un adoctrinamiento religioso que me lleve al perjurio, a mentir sin importar las consecuencias para otros o me haga perder la dignidad; no he sido privado de mi libertad física, menos psicológica en grado patológico, ni he sentido el fallecimiento de un hijo por trabajar en la producción de artículos suntuarios. Ahora soy consciente que amo el teatro porque no es mi vida.

Esto y más aborda el texto La divina ilusión, del dramaturgo antes citado. La obra nos retorna a un pasado (Quebec, 1905), lo cierto es su desgraciada actualidad en cualquier país de Europa, América, Asia o África. Provoca, sin piedad o consideración alguna, si el arte, en este caso el teatro, puede concientizar a la sociedad, no solo denunciar sino transformación. Frases contundentes: “El miedo es el enemigo del talento” o “El peligro de la sumisión es cuando se vuelve costumbre” o “No hay forma de cambiar al mundo”. Esta última me deja ciertas dudas, creo que el teatro si bien no ha hecho en alguna medida una revolución social, en otra sí ha contribuido a mejorar el entorno cuando éste ha estado inmerso en la injusticia. De hecho, desde Platón se le tenía pavor a los actores porque invitaban a pensar, lo cual es problemático para los gobernantes.

“En diciembre de 1905, en Quebec -Canadá-, Michaud, un joven seminarista en búsqueda de éxtasis dramático, dedica su primera obra a su ídolo, la divina Sarah Bernhardt, la cual, tal como un haz de luz intempestivo, acaba de llegar a su ciudad sombría. La divina ilusión es la fábula del encuentro entre esta actriz mética y este joven en pérdida de la inocencia y que toma conciencia de los sufrimientos de su época” (Bouchard).

Si bien hay un dejo muy marcado de pesimismo y no precisamente un final feliz, a la postre hay un chispazo de esperanza en y del ser humano. Teatro en el teatro, éste como un medio artístico con el propósito de mostrar y demostrar las debilidades de la aldea global, a través de un poblado en particular. Mucho sarcasmo, por extraño que parezca, humor, una anécdota dramatúrgica con valores y antivalores éticos, un cuestionamiento abierto y directo al clero, a los empresarios, al poder en general.

Boris Schoemann asume el reto de la dirección. Un trazo limpio a pesar de contar con diez actores en escena en un espacio tan reducido como es La Capilla. A cada uno le explota las características propias de sus personajes, simultáneamente unos en un tono, otros en uno diferente. Nunca pierde la atención y el interés del público, a pesar de que el desarrollo transcurre en cerca de tres horas. Aun cuando es una obra complicada, fácil de caer en lo panfletario, Boris dramatiza -en el correcto significado- a la perfección. Un reparto integrado por varias generaciones y formaciones, todos cohesionados como equipo.

Pilar Boliver, Miguel Conde, Miguel Corral, Dali González, Gabriela Guraieb, Olivia Lagunas, Constantino Morán, Carmen Ramos, Servando Ramos, Eugenio Rubio y Mahalat Sánchez, todos espléndidos, deleite para quienes gustan de la buena actuación. Todos destacan, de ellos emanan actitudes y pensamientos que convierten el teatro en arte con posibilidades reales de la toma de conciencia por parte de los espectadores.

La divina ilusión, enseñanza de las posibilidades del escenario como instrumento perturbador y al mismo tiempo provocador de hilaridad, se representa en La Capilla (Ciudad de México), hasta el 21 de noviembre, lunes y martes a las 20:00 horas

BIANCO SU BIANCO (UNIVERSO LUMÍNICO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imágenes de Adriana Hernández y Roma Antigua

 

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La luz es un protagonista del teatro, puede ser elemental o de lo más complejo. Cuando es protagonista, es un atractivo visual, plástico, permite crear la atmósfera, no solo física, dar vida a emociones, sentimientos… Esto último aconteció en Bianco su bianco, escrita y dirigida por un artífice del quehacer teatral mundial: Daniele Finzi Pasca. En México, su propuesta más conocida y reconocida es Ícaro, un sueño que lleva a un individuo a “volar”, ¡su imaginación está más allá de la realidad! La producción que hoy nos ocupa representó a Suiza en el marco del Quinto Encuentro Internacional de Clown, con varias sedes en la Ciudad de México, y fue seleccionada para la inauguración.

Bianco su bianco, en palabras de Adair Rodríguez es “un espectáculo poético-lumínico con reminiscencias circenses, repleto de significados que encuentran su razón de ser en el alma. Desde mi perspectiva, consiste en el gozo de un universo lumínico que engalana un poema de texto, una historia surrealista, conmovedora, apasionante, envuelta en lo onírico, en el más estricto sentido del vocablo. Cito: “Un espectáculo donde la estética de la compañía se mide con el vértigo de la simpleza, una simpleza que en este caso estará cargada de pequeñas emociones”. (Programa de mano). A fuerza de insistir, el aspecto lumínico es parte de lo emocional, cautiva, aprehende la atención; para bien o para mal -en ciertas escenas- realza el texto, en otras éste sucumbe ante la fantasía de decenas de bombillas, múltiples estrellas frente a un público deslumbrado.

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Helena Bittencourt (brasileña) y Goos Meeuwsen (holandés) protagonizan el poema dramatúrgico, una excelente combinación de teatro y clown, de oralidad narrativa y circo (acrobacia y malabarismo). Contada la historia por una actriz y un técnico respaldándola con el propósito de crear imágenes que apoyan lo filosófico de la creatividad de Daniele. Malabares con sombreros, máscaras (hipopótamo y cerdo), coreografías, las extremidades inferiores interpretan música; el telón negro al fondo se abre, da paso a un ciclorama violeta y posteriormente blanco; guitarra tocada en vivo y un largo etcétera. Una historia conmovedora, relaciones humanas y lo que conllevan; la enfermedad como un peligro real para destruir la felicidad; una mujer ante la muerte, el desenlace… un público más que atrapado, impresionado ante el mundo ficticio hecho realidad, claro, teatralmente hablando. A ambos intérpretes se les reconoce y admira su esfuerzo para transmitir en español la larga anécdota, principalmente a Helena; Goos, un polifacético, multidisciplinario y, tanto o más importante, su alegría palpable en todo momento, no es fácil hacer “tonterías” en forma inteligente.

El Quinto Encuentro Internacional de Clow inició con el pie derecho, la alegría y la hilaridad serán un bocado suculento para los amantes del género. Además se han programado clases magistrales y talleres que se llevarán a cabo en el Centro Cultural Helénico de la Ciudad de México. Otras sedes son: Centro Nacional de las Artes, Foro Milpa Alta y Anglo Arts Centre. Para conocer fechas y horarios consultar por Internet sus respectivas carteleras.

BARATARIA. ESTADO DE MÉXICO (METÁFORA ENTRE EL QUIJOTE Y LA REALIDAD MEXICANA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía del Facebook

 

 

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Uno por uno ingresan los espectadores, no al área de butacas, directamente al escenario. Lo primero que ven es una larga mesa, de varios metros de longitud que después se convertirá en una pasarela, alrededor de ésta el director y once actores, al son del primero -con su tableta checando noticias y estadísticas-, los segundos, unos maquillándose, otros atisbando periódicos, otros en apariencia distraídos, uno más con una escoba rodeando la mesa, usa aquella como si fuera un caballito de juguete. El director lleva la batuta, la voz cantante, intentos de disertaciones, en algunos casos con sarcasmo, sobre la situación de nuestro México; están centrados en los malos acontecimientos, en lo deplorable de la política, la violencia, la impunidad… Parte del público es convidado a sentarse a la mesa, el resto en las gradas, da la sensación de una irrupción cuando están por comenzar un análisis de texto.

De pronto se escucha: “tercera, tercera llamada…”. Se explica se trata de la lectura de una obra, no será una puesta en escena por varias razones, no se dicen cuáles, cada uno con el texto en mano. Paso a paso se adentran en una analogía tomando como base Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, además se incluyen citas de Sófocles, Cervantes, Shakespeare, Hobbes, Jesús Silva Herson Márquez, Jorge Volpi, Hugo Gutiérrez Vega, entre otros.

Barataria, ínsula a la que llega a gobernar Sancho Panza, imaginada por Cervantes en el Quijote. El gobernador nunca ha leído un libro, sus habitantes son desempleados, ilusos, buscan como salida el autoempleo, una analogía entre ese lugar y nuestro país, en concreto, el estado de México, tal vez no sea Sancho sino un Nieto de él.

Ahora bien, de cuál obra estamos hablando: Barataria. Estado de México, dramaturgia y dirección del maestro Benjamín Cann, comisionada por el XLIV Festival Internacional Cervantino en 2016, con motivo de los 400 años del deceso de Cervantes. Por demás atractivo y con inteligencia motivar a que el respetable se adentre en el proceso creativo, ser parte de la mesa de trabajo en forma íntima, casi involucrarse con lo que acontece en escena, en torno a los actores y su espacio de preparación. Una especie de juego, hilaridad emanada del humor negro, del pesimismo, de la desgracia sin vislumbrar esperanzas; música en vivo, himnos, por momentos cuadros plásticos, pictóricos; deja de ser un ensayo, adquiere las dimensiones de una lectura dramatizada y entra de lleno a una representación con todas las de la ley.

Una propuesta diferente, original, creativa, producto de la imaginación de un talento, tanto como autor y como director, por parte de Benjamín. Lo acompañan en una brevísima temporada en la Ciudad de México, Rodrigo Murray (Don Quijote) y Norma Angélica (Sancho Panza), Julieta Ortiz, Jacobo Lieberman, André Guerrero, Carmen Madrid, Michelle González, Natalia Madera, Andrés Zuno, Pablo Valentín y Ricardo Fastlicht. Todos acordes a la dirección de Benjamín, sin embargo, el alma del sui géneris montaje o lectura dramatizada, con las peculiaridades ya descritas, son Rodrigo y Norma Angélica.

Esta breve “temporada”, de tan solo tres fines de semana, concluye el 12 de noviembre, con funciones a las 16:00 y 19:00 el sábado, y 18:00 horas el domingo.

 

LA HUIDA DE QUETZALCÓATL (IMPRESIONANTE)

Texto y fotos por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Quetazalcóatl2Muchos soñamos con no perder nuestra capacidad de asombro, pero si fuéramos presas de la apatía frente al hecho artístico y estético, un remedio es asistir a la puesta en escena de La huida de Quetzalcóatl, la cual merece con justicia el calificativo de impresionante. A partir de una dramaturgia del maestro Miguel León-Portilla, único texto dramático escrito por el historiador a la edad de tan sólo 29 años. “Una conmovedora disertación filosófica en la voz del mítico sacerdote Ce Acate Topietzin Quetzalcóatl, uno de los personajes históricos más ambiguos y contradictorios de Mesoamérica”.

Continuo citando: “Sacerdote y rey de Tula, a quien se recuerda como el gran protector, gestor y desarrollador de las artes, la arquitectura, la orfebrería y la cerámica, una especie de héroe espiritual y cultural”. Semblanza que creo es de la autoría de Mónica Raya, adaptadora, cabeza de la labor de investigación en escena y, enhorabuena, responsable de conjuntar a un talentoso equipo creativo en torno al montaje, enumerar cada uno de sus integrantes requeriría un gran espacio, simplemente un reconocimiento para todos los artistas, actores, acróbatas y bailarines, en total 160 participantes.

Una propuesta donde la palabra -las ideas filosóficas- tienen un gran peso, es la fuerza de la reflexión: solo quienes se consagran a lo que hoy se llama cultura pueden ser dioses en la tierra como Quetzalcóatl. Mónica, en su adaptación hace más ligero el lenguaje, suprime la densidad original, dicho por ella misma. A la par, lo verdaderamente impresionante es la puesta en escena. Loable en el más amplio sentido del término es el manejo del espacio a cargo de la propia Mónica, con la colaboración del diseño escenográfico digital de Ary Ehrenberg y Medusa Lab. Más que impresionante, de fondo una pirámide sugerida, ahí cobran vida una serie de imágenes, imposible describirlas con simples palabras, algo similar a un caleidoscopio, a la vez ahí reptan serpientes, vuelan seres míticos…; los colores, la belleza plástica es inigualable, espectacular, marco para filosofar sobre la realidad y mito de Quetzalcóatl. Además cuatro estructuras movibles con las mismas características visuales. Una mecánica teatral con grandes requerimientos tecnológicos, un “espejo” se apodera del espacio en forma fenomenal, en él Quetzalcóatl descubrirá su verdadera imagen, su esencia.

Quetzalcóatl1En escena, danzantes y acróbatas con atavíos esplendorosos, inundados por el colorido, tal vez una recreación de cómo fue en realidad. El maquillaje facial y la pintura corporal una ensoñación; el desplazamiento es una danza de principio a fin, los que están en escena hablan con sus movimientos, con sus manos, con su gesticulación. Del “cielo” descienden los danzantes aéreos, en “tierra” los toltecas danzan con frenesí. Diálogos profundos, disertaciones a cargo de Quetzacóatl y Axcantéotii (dios del tiempo), en medio de la acción dramática. Una invitación para descubrir o redescubrir de qué y por qué huyó el mítico personaje y el que al final se convirtió en una estrella. Un universo sonoro, tanto en efectos como musicalización, complementan el mundo onírico, una versión moderna del realismo mágico. El elenco, encabezado por Muriel Ricard y Juan Carlos Vives, igual de impresionante.

Si Mónica tenía en su haber méritos teatrales para su reconocimiento, con este montaje se consagra como una de los máximos pilares del teatro mexicano. Por mi parte quedé conmocionado, solo lamento no encontrar las palabras -creo no las hay- para describir y transmitir la belleza intrínseca y extrínseca de La huida de Quetzalcóatl. La temporada culminará el 10 de diciembre, los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México.

HOMENAJE A ARTURO RÍOS: “CUANDO EL TEATRO ME ENCONTRÓ, ME ENCONTRÉ A MÍ MISMO”

Texto y fotos por Eugenia Galeano InclánP1130999

A lo largo de nuestra vida van sucediéndose encuentros con nuestros semejantes.  Desde que conocemos a alguien nos damos cuenta si hay empatía o antipatía. En ocasiones con el tiempo, esto se revierte y descubrimos cualidades en aquel que nos era antipático, o bien, defectos en quien nos simpatizaba, de tal modo que la primera impresión no siempre es determinante. Poco a poco vamos creando nuestra individual escala de afectos. Habrá muchos a los que estimamos, varios a los que queremos, unos cuantos a los que amamos y muy picos a los que admiramos sinceramente.  Quizás por esto, durante nuestra vida asistimos a numerosas reuniones con amigos o familiares, otras tantas para celebraciones o encuentros amorosos, pero, lo cierto, es que muy de vez en cuando asistimos a un homenaje y es que no cualquiera es merecedor de reconocimiento.

Debido a que el tiempo vuela, de esos pocos homenajes a los que asistimos, la mayoría son póstumos. Todo homenaje es loable y emotivo, pero los verdaderamente cálidos son los que se llevan a cabo con la presencia del homenajeado en plenitud de facultades. Esta es la única forma en que el evento sea disfrutado tanto por los asistentes como por el propio homenajeado.

Deberíamos hacer caso al poema que dio fama a la gran poeta sinaloense Ana María Rabatté, quien con En vida, hermano, en vida convoca a todos a expresar amor o admiración a las personas mientras viven. Créanme, los homenajes en vida son maravillosos e inolvidables.

Hace unos meses los directivos del Teatro El Milagro ofrecieron un homenaje al extraordinario actor Arturo Ríos. Para tal efecto, tanto el Consejo Directivo y Artístico de El Milagro, integrado por Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi, David Olguín y Gabriel Pascal, como su equipo administrativo y técnico, se dieron a la tarea de planearlo, organizarlo y llevarlo a cabo con todo cuidado, sin dejar un solo cabo suelto.  Con la debida anticipación prepararon el material, redactaron y enviaron las invitaciones correspondientes. Una vez más quedó demostrado que El Milagro no es solo un foro sino que es uno de los más gratos y cálidos espacios dedicados al quehacer teatral que existen, gracias a la fuerza humana, creativa, administrativa y técnica que lo respalda.

P1140006En la fecha y hora indicadas fueron llegando uno a uno los convocados. La primera sorpresa que nos llevamos es que era el propio Arturo Ríos, quien, con la sencillez que lo caracteriza, nos iba recibiendo sonriente a la entrada del Teatro, con un apretón de manos, un abrazo o un beso en la mejilla.

El evento dio inicio con unas palabras de bienvenida por parte de David Olguín, tras lo cual se proyectó un video muy completo y bien realizado, a través del cual el propio Arturo Ríos narraba su trayectoria profesional, incluyendo su curioso inicio en el teatro.

Resulta que Arturo no tenía definida su vocación. De hecho, casi no conocía el teatro.  Si alguien le hubiera preguntado a qué se quería dedicar, hubiera respondido: “quiero ser astronauta o fisicomatemático, o ya, de perdida, piloto de un jet.” 

En los tiempos del movimiento estudiantil del 68 era difícil estudiar y había reprobado todas las materias, excepto Literatura. Intentó estudiar Contabilidad, pero no le atrajo, así que optó por conseguir un trabajo a temprana edad. Apenas tenía 17 años cuando entró a la CFE (Comisión Federal de Electricidad). Por su juventud e inexperiencia, se desempeñaba como auxiliar de oficina. Entre las múltiples fotocopias que sacaba día con día, en una ocasión le encargaron sacar fotocopias del libreto de una obra de teatro para los aficionados que formaban parte del Taller de Teatro de la CFE. Arturo comenzó a sentir cierta curiosidad y, al momento de entregar las copias, fue invitado a asistir al teatro para que viera de qué se trataba.

Cuenta Arturo que “el día que entré al teatro, tuve una epifanía. Sala a oscuras, vacía, luz de trabajo. La atmósfera, el silencio, la oscuridad me atraparon. Fue cojo un regreso al útero, lugar primigenio, donde no hace falta nada.” 

Sobra decir que tan pronto como pudo, se integró al Taller de Teatro de la CFE y continuó en éste por algún tiempo, pero, simultáneamente, comenzó a hacer sus pininos en pequeñas obras ajenas al Taller. Por ejemplo, trabajó con Enrique Alonso “Cachirulo”, lo cual le encantó, puesto que se sentía como parte de un cuento. Luego, poco a poco, llegaron papeles más relevantes.

Formó parte de la CNT (Compañía Nacional de Teatro), en ese entonces comandada por Ricardo Pascual y Luis Gimeno. Dado que había sido alumno de Luis Gimeno, fue llamado junto con otros discípulos veinteañeros, para hacer papeles pequeños.

También trabajó en el Bar Guau (ubicado en la esquina de Altavista e Insurgentes en CDMX), bajo la dirección de Julián Pastor. En 1985 entró al CET (Centro de Experimentación Teatral) dirigido por Luis de Tavira. Luego a un proyecto del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes) con Martín Acosta. Comenta Arturo que, desde luego, no tenía el protagónico sino que ocupaba un lugar estratégico.

Comenzó a hacer teatro con Teresa Rábago. Allí, con la obra El otro exilio, la APT (Agrupación de Periodistas Teatrales) le otorgó un premio como mejor actor. A principios de los 80 fue cuando se integró al Taller del Sótano con José Acosta, Teresa Rábago y Rodolfo Arias.

En el video que se proyectó durante el homenaje, algunas personalidades vertieron su opinión con respecto a Arturo Ríos. He aquí parte de lo que dijeron:

P1140031Damián Alcázar: “Arturo es un actor de teatro de bajo presupuesto, de medio presupuesto y de alto presupuesto.”

Alberto Lomnitz: “La marca del buen actor se nota en el ensayo al ver cómo fija con precisión.”

Ana Graham: “Para mí, Arturo es el mejor actor de teatro.” Comentó que para Devastados, ella quería un actor capaz de hacer cualquier cosa. Arturo le dijo que le había gustado, pero lo consideraba demasiado violento, así que declinó la propuesta.  Ana perseveró en su intento hasta que logró integrar a Arturo en su elenco.

Laura Almela: “Arturo es un actor en toda la extensión de la palabra”, y agregó: “Ve esta grabación cuando estés viejito, en tu reposet.”

David Olguín: “Arturo, te mereces todo, gracias por tenerte en El Milagro.”

Antonio Castro: “Es un homenaje más que merecido.”

Joaquín Cosío: “Generoso obsequio de tu talento.”

Martín Acosta: “Eres el actor más valioso que he tenido.”

Juan Villoro: “Frases mías son mejores gracias a las entonaciones que Arturo les da (El Filósofo declara)”…”Encontrar a alguien que encarna el teatro”…”lo mejor del teatro que yo he escrito es porque lo representa Arturo Ríos.”

Con palabras en igual tono de aprecio y admiración, también participaron en el video David Hevia,  Emma Dib, Ignacio Ortíz,  Diego Jáuregui, Rubén Cristiani, entre otros.

Aparte de la vida laboral de Arturo Ríos se revelaron algunos aspectos de su vida privada y nos obsequiaron algunas anécdotas. Con la ingenuidad de los niños, en una ocasión su hermana mientras pelaba unos mangos tuvo una ocurrencia al ver un gusano y le dijo a Arturo: “Si no te lo comes, no quieres a mis papás”. Arturo no tuvo más remedio que comérselo para demostrar que amaba a sus padres. Comentó que su infancia fue feliz y que vivió rodeado del amor de sus padres y sus hermanos, a quienes, por cierto, causó tremendo asombro cuando les comunicó que se dedicaría a la actuación.

En su hogar, su mujer e hijo ya están acostumbrados a la profunda entrega de Arturo a su trabajo. Si tiene que aprender sus líneas en poco tiempo, es capaz de decirles  “Hagan sus planes, váyanse un mes de vacaciones porque en un mes tengo que tener listo el texto.”

Mención especial merece Ángela Pastor, quien tuvo a su cargo la realización del extraordinario video que resultó tan interesante y ameno para todos los asistentes.   Ángela investigó a fondo la trayectoria de Arturo, a fin de ilustrar con imágenes, carteles o programas de mano determinados momentos. Coordinó citas e hizo las entrevistas plasmadas. Finalmente, editó lo que había recopilado. Fue tan eficaz en su labor de que todos le dijeran algo, que logró captar hasta un sonoro ladrido ante el micrófono por parte del perro de casa de Arturo.

Al finalizar la proyección, se llevó a cabo la ceremonia para rendir el homenaje. El panel estuvo integrado por: Gabriel Pascal, David Olguín, Luz Emilia Aguilar Zinzer y  Enrique Singer.

El primero en hablar fue Gabriel Pascal. Luego algunos por parte de David Olguín, quien mencionó: “Desde Pedro Infante hasta Ingmar Bergman, Arturo ha recorrido todos los matices”…”tiene un gusto particular por lo intenso”… “Arturo nos recuerda la grandeza del teatro”…”tiene una pizca de neurosis que lo hace exigente consigo mismo y con los demás”…”ha sabido hacer del teatro un templo”…”su entrega es sublime.”

Luz Emilia Aguilar Zínzer, reconocida crítica teatral, preparó un largo discurso que llevaba en su tableta tecnológica, donde hizo numerosas referencias a literatura relacionada con el teatro y, en particular, con la actuación. Aseveró: “Arturo Ríos tiene ética. Encarna la defensa de la fe como parte de la duda y la incertidumbre. Tiene gran apertura a la complejidad de las expresiones humanas. Si uno quisiera escribir la historia del teatro, tendría que seguir la trayectoria de Arturo Ríos.”

Por su parte, Enrique Singer, Director de la Compañía Nacional de Teatro, no llevó documento alguno y prefirió hablar desde el corazón. Comenzó diciendo: “Trabajamos juntos en el Bar Guau y no éramos los mejores”. “Después trabajamos juntos en el CET e hicimos un pacto de amistad… realmente nos hicimos cómplices pero no solo en el teatro”. “La ética es algo que no se aprende, la ética es amor. Arturo Ríos me ha hecho reflexionar sobre la amistad, realmente me siento parte de su familia. Jugaba póker con sus papás (y les ganaba)”.

“Recordando a Platón en Diálogo sobre la amistad… solo sabe que la amistad es interesada. Me quedé pensando ¿Arturo qué me puede dar? Arturo me ha enseñado que la amistad es algo que va mucho más allá.”

Después de tan emotivas palabras, se procedió a develar una placa conmemorativa  (que ahora se encuentra colocada en la pared junto a las escaleras del Teatro El Milagro, por si desean verla).

Estaba previsto que develaran la placa Leticia Ríos y Mauricio Ríos -hermanos de Arturo- y  la gran actriz Laura Almela. Sin embargo, Laura, por cuestiones de trabajo, no pudo llegar y delegó el honor en Emiliano Ríos, hijo de Arturo.

Se leyeron unas líneas que Laura Almela dejó por si no lograba llegar, en las cuales felicitaba a Arturo con cariño. Leticia Ríos comentó “dentro de mi sencillez, sé lo grande que es Arturo”.

Para cerrar el acto, Arturo visiblemente conmovido y agradecido dirigió unas palabras a los asistentes. Entre otras cosas, dijo: “El arte es el presente y no se vuelve a repetir. El teatro es lo que más se asemeja a la vida misma. A veces es difícil porque le duele a uno el estómago o porque se peleó con la pareja. Mi vida cambió a partir del teatro. Cuando el teatro me encontró, me encontré a mí mismo. He podido explorar mis propios miedos, mis propias angustias… en el teatro viene uno a drenarse.”

“Agradezco a los organizadores, a los asistentes, a mi compañera Mónica Torres, a mi hijo Emiliano, a mis hermanos aquí presentes -Leticia y Mauricio-. Mis padres y mi hermana Alicia están en mi corazón.”

Sin lugar a dudas, Arturo Ríos es un actor prodigioso y polifacético que ha dado vida a cientos de personajes. Un hombre que descubrió su vocación por azares del destino, pero ésta le llegó con la fuerza de un huracán. Arturo Ríos vive y siente el teatro. Tras escuchar a tantas celebridades hablar con respeto, cariño y admiración de Arturo Ríos, cuán orgulloso debe sentirse Emiliano Ríos de su padre. Muy loable por parte de Teatro El Milagro ofrecer este homenaje tan oportuno, cálido y especial que jamás olvidaremos.

Con bocadillos y mojitos, cortesía del Bar Milán, comenzó un grato convivio entre homenajeado e invitados.

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Texto y fotos por Benjamín Bernal, presidente de la APT

 Presentó Benjamin Bernal el 2º. Volumen de La Crítica Teatral en México

 20171024_210029 cortada BEl día 24 de octubre 2017, en el Teatro Rodolfo Usigli, presentaron su reciente libro Pedro Kominik, cantante, actor y productor teatral, Malena Miranda, directora del mejor canal de TV por Internet (astl.tv) y Alejandro Ruiz Robles, fundador y director de astl.tv.

Pedro Kominik habló de la honestidad que se necesita para ejercer esta profesión gratuitamente y el conocimiento del Arte Dramático que muestra el autor. Malena Miranda es de Perú, donde ha visto años de pocos montajes y escasos empresarios especializados; le maravilla ver la riqueza de las propuestas de México, principalmente en la ciudad capital. Hacer periodismo especializado durante 35 años es una marca que pocos han logrado cumplir y ahora plasmar en sus libros. Alejandro Ruiz Robles, empresario y fundador de www.astl.tv, conductor del programa En tus propias palabras, dijo: “Cuando abrimos este canal de TV por Internet no imaginábamos la importancia que está tomando, ya que a los internautas les gusta llevar los programas en su móvil y tenemos una gran variedad: como Pedro Kominik, La Bogue, Nando Estevané, el mismo Bernal, para informar y evaluar el quehacer mexicano, que es muy rico y de calidad. Los libros de Benjamín Bernal han llenado un vacío que tenía el mundo cultural”.

El Violinista Vladimir Bendixen tuvo intervenciones selectas, con música teatral del medioevo. Alonso Sordo Noriega, connotado periodista, calificó de inusual un evento tan fino como éste, conducido por la actriz Laura Martínez Venegas. Contiene 15 entrevistas, 20 críticas a obras relevantes y varios ensayos históricos.

Benjamín Bernal es el presidente de la Agrupación de Periodistas Teatrales (APT), con 35 años de vida, durante los recientes 15 años Benjamín la ha encabezado; además ha publicado varios libros y tiene en cartelera la obra Comala.com, que pasará al Teatro de la Universidad Obrera en el centro capitalino.

Hablemos de La no reeducable interpretada por Teresa Selma

El autor de esta narración por cartas es Stefano Massini, con Traducción de Miguel Aceves Tosti; música original de José de la Parra e iluminación del maestro Wilfrido Momox. El subtítulo de La Mujer no-reeducable también podría ser Monólogo sobre Anna Politkovskaya. Massini toma las entrevistas, artículos periodísticos y páginas del diario de una periodista comprometida. Afortunadamente nuestro país no ha vivido una opresión semejante, solo en cine hemos visto la que vive Chechenia, país con solo un millón cuatrocientos mil habitantes, férreo dominio militar ante los movimientos separatistas respecto a Rusia, país del que recibimos poca información y quizá nos llegue manipulada.

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La actriz venezolana mexicana nos tiene acostumbrados a la excelente calidad, en este caso se autodirige, lo que es peligroso, se pierde perspectiva para analizar al espectador, ¿siente lo que yo creo? Voz, ritmo e intenciones son las adecuadas, podría utilizar otros elementos para enriquecer el avance teatral; la iluminación con predominio de sombras dura largos minutos, la lámpara con desplazamientos es aceptable para dar ritmo cinematográfico.

El escritorio y sillas le estorban, en vez de permitir que fluya, medio metro adelante le facilitaría el trazo -usted notará que los movimientos de silla podrían ser más sencillos- en fin, son detalles que no han limitado la grata impresión (teatral) que reciben los admiradores de Teresa, para que usted perciba la terrible realidad de un país muy lejano; para que lo aproximemos y sea nuestro “otro”. Se presenta los domingos a las 18:00 horas en el Foco, Foro de la comedia, Tlacotalpan 16, colonia Roma. ¡Conocedores: acudan!

 

ESCOCIA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Como bien se dice: cada cabeza es un mundo“. Cada persona tiene sus propios pensamientos y percepción. Por ejemplo, al leer un libro o ver una película a la gente puede gustarle o no. Habrá quien diga que es excelente y quien opine que no le encontró cualidad alguna. Aparte de las preferencias individuales, también interviene nuestra situación emocional en ese momento, lo que estemos atravesando y las experiencias acumuladas, es decir, que ni nosotros mismos tenemos un gusto permanente o inquebrantable. Esto obedece a que el ser humano está en constante evolución y lo vivido cambia las perspectivas. Es probable que tú lo hayas comprobado si es que has releído uno de tus libros favoritos después de años. Igual te sigue gustando, pero el impacto ya no es el mismo. Tu enfoque ha cambiado y ves las cosas de otro modo.

escocia_gines cruzEn resumen, todo relato es captado según quien lo lee o escucha. En el caso del teatro, cada director percibe un texto conforme a su particular visión, estilo, experiencia y trayectoria. En consecuencia, fundamentará su montaje acorde a su propia visualización de la narrativa.

En ocasiones, nos ha tocado ver una obra en diferentes montajes. Lo común es que transcurran años entre una puesta en escena y otra, así que es difícil hacer una comparación. Ahora, dos jóvenes actores nos ofrecen la oportunidad de ver dos versiones de una obra al mismo tiempo.

Con la inquietud de generar un proyecto propio y explorar sus habilidades histriónicas y corporales,  Sonia Franco  y  Pablo Marín  se impusieron el reto de embarcarse en algo bastante aventurado e innovador. Elegir una obra, convocar a dos directores escénicos y actuar ambos en las dos propuestas.

Para este experimento, la obra elegida fue Escocia de la autoría de Gibrán Portela, joven dramaturgo y guionista mexicano. En cinematografía se dio a conocer por ser el coautor de dos de las películas que más premios han obtenido recientemente Güeros  y La jaula de oro, en tanto que en teatro se ha hecho merecedor, entre otros reconocimientos, del Premio Nacional de Teatro Joven Mancebo del Castillo en 2008 por Alaska y el Premio Nacional de Dramaturgia Emilio Carballido por Hay un lobo que se come el sol todos los inviernos.

Luego, fundaron la Compañía Pato Lobo, para la cual ésta es su primera producción. A fin de conseguir financiamiento, acudieron a una fondeadora, mediante la cual amigos, familiares y conocidos aportaron los recursos económicos que cada quien podía. Es así como en 2015 surgió y pudo concretarse el Proyecto Escocia.

Junto con el productor, Raúl Morquecho, Sonia y Pablo convocaron a Silvia Ortega Vettoretti y Ginés Cruz, ambos reconocidos, con amplia trayectoria y visión diametralmente opuesta sobre cómo traducir un texto a lenguaje teatral para llevarlo a escena.

La complejidad de la propuesta representó un monumental reto para los dos actores. Aquí no solo tienen que memorizar un texto sino matizar sus parlamentos en forma y ritmo distintos, así como ajustar su corporalidad en el transcurso de la obra bajo las órdenes de diferentes directores.

escocia_silvia ortegaLa historia versa sobre una joven que está huyendo. Teme por su vida. Había salido a divertirse, tomó de más y tuvo relaciones con un desconocido. Luego, se desató la violencia. Le asusta la sangre. La verdad, estaba tan ebria que no sabe con exactitud qué sucedió. A su mente solo llegan fragmentos aislados… golpes… gritos… balazos. Lo único que le queda en claro es que si no logra escapar, morirá. El peligro es inminente y está acechándola. Se encuentra en un lugar público, sucio, es probable que esté cerca de la carretera porque escucha el tráfico.

Observa su rostro en el espejo y se grita: “¡Concéntrate!“.  Está agotada, confundida y aterrorizada. Queda la duda: Si se comportara de otra manera, no estaría en este lío.  Acuden a ella imágenes pasadas y presentes, divaga. Se pregunta: “¿habrá futuro?“. No se da cuenta de que no está sola. Un hombre la ha estado mirando. No se conocen entre sí. Al parecer, él también huye. Como ella, está enfrascado en sus propias vivencias, incluso, rememora su primer amor cuando aún era niño. Por fin, sus miradas se cruzan. Tal vez este encuentro sea para hacerse compañía…

El texto de Gibrán Portela es interesante. A pesar de las ambigüedades -si la protagonista no sabe qué ocurrió, menos lo sabe el público-, el autor le da la estructura de un misterio a resolver, logrando con ello captar la atención del espectador, quien utiliza su imaginación para desenmarañar los hechos. El relato es en presente, pero viaja hacia otros tiempos, así como a lugares y situaciones distantes. La interacción entre los personajes es escasa, más bien cada uno de ellos está sumido en sus pensamientos, como suele suceder en momentos de crisis o desesperación.

El montaje de Ginés Cruz es psicodélico y vertiginoso, demandando gran destreza corporal de su elenco. Lo ubica en una especie de salón privado en un antro. La iluminación es tenue, casi ausente. Predominan los colores oscuros, sobre todo, el negro. La música es moderna y estridente. Por decirlo de algún modo, divide el escenario en dos partes y coloca al actor y a la actriz por separado. Dimensiona la comunicación en tal forma que aun cuando se supone que están conversando entre ellos, en realidad, están hablando de frente al público como si estuvieran monologando.

En cambio, el montaje de Silvia Ortega Vettoretti es pausado. Ella da particular relevancia a las palabras y cuida que sus actores tengan perfecta dicción y provean las inflexiones de voz requeridas, así como las expresiones y movimientos corporales pertinentes. Ubica la acción en un baño público. El espacio está muy iluminado. Un músico ejecuta en vivo su instrumento al lado del escenario, a fin de dar realce a ciertos momentos en forma estratégica.

Tanto Ginés Cruz como Silvia Ortega Vettoretti realizan un impecable trabajo de dirección, sus trazos escénicos son pulcros y definidos conforme a la percepción personal de cada uno.

El desempeño histriónico y corporal de Sonia Franco y Pablo Marín es extraordinario en ambos montajes. Debido a que el personaje de Sonia es el eje central de la historia y tiene más parlamentos, Sonia destaca en lo histriónico. Solo una actriz de su talla puede proveer de tantos matices a su personaje. Por su parte, Pablo hace gala de su corporalidad en el montaje de Ginés Cruz. Es un caso de esfuerzo extremo por parte del elenco, una exploración a fondo para medir la fuerza de sus capacidades profesionales y la de sus habilidades físicas.

Complementan el equipo creativo: Félix Arroyo en escenografía, David Ortiz en diseño sonoro y Gisel Sandel en diseño de vestuario. Todos con acertados trabajos. La producción es de la Compañía Pato Lobo.

escocia_gines2Estamos ante un proyecto ambicioso, cuyo camino estuvo plagado de dificultades a vencer, pero cuyo resultado, gracias a todos los participantes, fue llegar a buen puerto. En Escocia el gusto está en la diversidad. En mi opinión, no puede decirse qué un montaje sea mejor que otro, en virtud de que son tan distintos que no hay punto de comparación. Tanto el vanguardista como el clásico son estupendos. Aquí el que realmente sale ganando es el espectador.  En los foros en que se presentó Escocia anteriormente, la mecánica era un montaje por función, es decir, tenías que acudir diferentes días para poder ver ambos. En su temporada actual es la primera ocasión en que se representarán los dos montajes en una misma función, así que no pierdas esta gran oportunidad. Además de aprovechar el 2 x 1, verás una impactante historia en dos versiones distintas con actuaciones memorables. Primero verás la dirigida por Ginés Cruz y, tras un breve intermedio, la dirigida por Silvia Ortega Vettoretti.

Escocia se presenta viernes a las 20:00, sábados a las 19:00, y domingos a las 18:00 horas en el Teatro Benito Juárez, ubicado en Villalongín núm. 15, colonia Cuauhtémoc -cerca de la Estación Reforma del Metrobús-, Ciudad de México. El costo de la localidad es de $141.00 pesos, con descuentos acostumbrados para personas con credencia vigente. La temporada concluye el domingo 19 de noviembre de 2017.

 

 

 

 

ELEFANTES (POEMA DRAMÁTICO PARA INFANTES)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía cartel promocional

ElefantesCristián David creó un poema dramático para niños y adultos, envuelto en una serie de simbolismos, metáforas y elementos de la fábula. Sube a un globo aerostático a los pequeñines y a sus familiares, juntos, personajes y espectadores, emprenden un viaje fantástico, una travesía imaginaria, donde cada uno sueña con lo que acontece en el escenario. Un hombre en completa soledad recibe la visita de una muchacha quien se convertirá en su copiloto, ambos son parte de un mismo pasado y ahora de un mismo presente, esperanza en un futuro, el olvido y el abandono abrirán una posibilidad a la reconciliación. Un texto para infantes, claro, no de cualquier edad, complicada para los muy pequeños, requiere de un cierta semiótica, aunque sea inconsciente, para ser parte de la odisea teatral.

El propio autor y Fernando Reyes se encargaron del diseño de escenografía, si el texto es un sueño, éste cobra realidad, se materializa en la cesta del globo y toda una serie de objetos, también con valor simbólico. En verdad todo transcurre en la nave o todo se traslada a la mente de quienes participan de la aventura. Si bien el globo no se levanta un solo centímetro del suelo, se tiene la sensación de cruzar por los aires, ser conducido por las ráfagas del viento. Más allá de lo anterior, es una historia colmada de humanismo, nada tendría sentido sin los valores intrínsecos que dan esencia a la naturaleza de las personas. Desear el olvido de la propia identidad y, por otra parte, buscarla como una necesidad existencial. ¿Se debe respetar la soledad y por igual el deseo del afecto y, por tanto, de la compañía? Respuestas que solo el espectador encontrará en lo más profundo de su devenir afectivo.

Pero, ¿qué tienen que ver los elefantes dentro de toda esta anécdota? Parte del texto se centra en un fábula La leyenda de los elefantes, misma en la que no profundizaré, para no descubrir la historia y su trascendencia, lo cierto es que enriquece la reflexión, el viaje va más allá de una simple aventura, le da contenido a la forma de pensar y el por qué lo hacen los protagonistas: un hombre y una muchacha. Éstos son personificados por Miguel Flores y Lucía Pardo, ubicados en un breve espacio, con diálogos pausados, dentro de una nave que en apariencia no tiene cosas buenas que ofrecer, en este medio se desenvuelven los actores. Miguel es un consagrado del y al teatro, da gusto verlo en un montaje para niños, es más que sabido la cantidad que lo desprecian y minimizan. Con una de las voces más teatrales que se puedan encontrar, Miguel es el idóneo para enaltecer la filosofía de cada una de las palabras y la esencia profunda del contenido de Cristián. Por su parte, Lucía caracteriza ad hoc a la joven que anda en busca de algo más que una odisea en globo, se percata que se puede hacer un viaje sin dar un solo paso. Juntos hacen una pareja exquisita, un deleite para los que se permiten echar a volar su imaginación. Se debe reconocer que es una producción que enaltece al teatro nacional, sobre todo, demuestra que el público es digno de este tipo de montajes y no de esos bodrios que ofrece, con recurrencia el teatro comercial.

Por mi parte, lamento haber asistido a una de las últimas representaciones en el Teatro Sergio Magaña, sin embargo, queda un fin de semana, 4  y 5 de noviembre, a las 13:00 horas, para deleitarse con este poema dramático.

EL SECRETO PARA ANOTAR GOLES

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Foto cartel promocional

Secreto para anotar golesEl entorno se transforma paulatinamente, lo que ayer estaba vedado a las niñas y solo reservado a los varones, ha permitido que ellas incursionen en actividades hasta hace poco tiempo consideradas nada o poco femeninas. Una de ellas, el deporte, algunas disciplinas les eran negadas, como el fútbol, ya no digamos el boxeo.

Francisco Ibarra -autor y director- nos presenta a una niña, estudiante de secundaria, cuyo sueño es jugar fútbol. Claro, encontrará la reticencia de sus compañeros de escuela, los niños le hacen el fuchi, solo una amiga la alienta e impulsa, porque, curiosamente, la misma Karina, nombre de la protagonista, no cree en ella misma, vive la autodiscriminación, sin embargo, las circunstancias le pondrán una prueba, todo se resumirá en ganar o “morir”. Por fortuna, las cosas han cambiado y hoy día México cuenta con un gran número de ligas para niñas y adolescentes, y una profesional desde hace varios meses, con gran aceptación del público futbolero.

El texto es muy sencillo, tal vez hasta simple, en su estructura dramática, lineal, hasta cierto punto superficial, toques de humor, rasgos o aspectos morales, reivindicación de los derechos -en este caso de la niñez- y un final feliz más que predecible, más bien inmerso en la obviedad. Ignoró por qué se presenta en un horario para adultos, el público ideal serían los infantes como su público natural, en fin, cada quien sus estrategias.

Como director, Ibarra hace más atractiva su dramaturgia. Una coreografía de principio a fin, vistosa y efectiva, acompañada por percusiones, alientos y teclado eléctrico en vivo. Todo lo anterior se convierte en una fiesta, claro, en el escenario. Prescinde de una escenografía, iluminación básica, vestuario típico de niños deportistas: pantaloncillo corto, zapatos tenis, calcetas.

Cuatro actores: Daniela Bustamante, Carmen Rosas, Esteban Piña y Kevin Arnoldo. Hay que reconocerles su dedicación y entusiasmo, se entregan, con facilidad interpretan varios personajes, el esfuerzo físico con el que son exigidos está basado en su juventud y profesionalismo, bien desde esa perspectiva, en lo actoral hay algunas limitaciones, sin embargo, captan las intenciones de la dirección; hay un trabajo de conjunto, le dan vida, alegría y sentido a la dramaturgia.

Una breve temporada -esto ya parece pleonasmo, al menos en la Ciudad de México-, El secreto para anotar goles se presenta en Carretera 45 Teatro, Juan Lucas de Lassaga 122, colonia Obrera, metro San Antonio Abad, hasta el 19 de noviembre, los sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.