Categoría: Notas Nacionales

Espacio para notas a nivel nacional

TEATRIKANDO

Texto y foto por Benjamín Bernal, presidente de la APT

El diario de un loco: con el camaleónico Mario Iván Martínez

diario de un loco MIMUn actor solitario se enfrenta ¿al público, a un texto, a sí mismo? en los tiempos de la juglaría era necesario hacer todos los roles, así, se recuerdan varios bululús con tendencia al humor; se convierte en monólogo como hemos visto varios interpretados magistralmente (Carlos Ancira en el mismo Diario, Bruce Mayers, El Inquisidor, lo dirigió Peter Brook, Simon Callow interpretó a Dickens, Héctor Bonilla y Yo soy mi propia esposa); ahora le llaman unipersonal, quizá por miedo a la palabra monólogo que no tiene imán hacia los espectadores. Los requisitos son sinceridad en la interpretación, amplio dominio corporal, vocal, trazo milimétrico, utilizar todo objeto-recurso sobre el escenario y como señalo con frecuencia: tiempo y cadencia (Pepe Solé dixit), disciplina. Así que vimos al actor completísimo Mario Iván Martínez en el Milán, en tanto Pablo Perroni cumplía con Puras cosas maravillosas en el Lucerna (piso superior), logrando así un par de ases magistral.

Nikolai Gogol no pensó que un sencillo cuento lograría el impacto que ha tenido a lo largo de los años; describe la vida en la Rusia zarista, el aburrimiento, la nula movilidad social, que transforman a ese (quizá) noble sin fortuna, en un observador cruel y dolido por la realidad aplastante. La risa estará presente en todo momento, el actor (Mario Iván), director (Luly Reede), escenógrafo (Edyta Rzewuska) enfatizan diferentes letras, sílabas, palabras, situaciones para transmitir con calidad cinematográfica una historia que en casi dos horas hace transitar a Marva, el director y la bella Sofía ante nuestros ojos -impactos que recibe este quijotesco varón ante su Aldonza-.

No le debo contar más, he visto el Diario de un loco muchas veces en mi vida, lo he dirigido en dos ocasiones -con decenas de años de diferencia- y este trabajo de Mario Iván es diferente, memorable, con el mínimo de elementos nos transporta al limbo donde se encuentran los arquetipos teatrales; véala cada martes en el Teatro Milán, calle que hace esquina con Lucerna, en la colonia Juárez.

Lo recuerdo como médico, Cri Cri, Za zá, Casabolsero, Cervantino, Sheakesperiano, ahora le toca ser Rey y Gogoliano.

Mi libro será presentado por Pedro Kominik, Malena Miranda y Alejandro Ruiz Robles

Escribí en el 2015 La crítica teatral en México, para sugerir métodos de estudio y abordaje de este género literario-periodístico. En el actual 2017 presento el volumen dos que contiene un ensayo histórico del teatro de revista (habla de Las Tandas), entrevistas a las grandes figuras de los 80 y 90´s, también algunas críticas de esas décadas, con señales de alerta para el lector: “lo que me ha llamado la atención y sugiero analizar aparte”. Se presenta el martes 24 de octubre, a las 19:00 horas, en el Teatro Rodolfo Usigli, Héroes del 47-122 en Coyoacán, junto a la librería Paso de Gato, cuyo director, Jaime Chabaud, ha organizado el ciclo Martes de Reflexión-Arte. Pedro Kominik es experto en teatro de revista, Alejandro Ruiz Robles y Malena Miranda, directores de ASTL.TV, son amigos de muchos de los mencionados en el libro. Entrada libre.

La no reeducable Teresa Selma

En pocas líneas debo decirle que es un texto que narra sobre la situación de Chechenia ante el dominio militar. La venezolana-mexicana nos tiene acostumbrados a la excelente calidad, lanzar ideas que duelen para hacernos reflexionar, en este caso sobre una periodista que enfrenta un sistema político avasallante. En otra columna hablaré de su voz, ritmo y dominio escénico, que permite indignarnos ante las botas militares que existen. Su estética obscura continua me gustó menos. Se presenta los domingos a las 18:00 horas en el Foco, Foro de la comedia, Tlacotalpan 16, colonia Roma.

ONDIN (UNA FANTASÍA, UNA ODISEA MARINA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro 

Imágenes de ONDIN, tomadas de la página de la compañía

Ondin1El mar ha sido y será una fuente para echar a volar la imaginación; inspirador de innumerables poetas, protagonista de la literatura universal. Un atractivo -como el imán al hierro- para unos, un deseo casi patológico, el marco para grandes aventuras; sin embargo, para otros es aterrador, inspira miedo, pánico, mientras más lejos de él mejor.

Sabrina Barán se posesiona de sus aguas para crear una fantasía, una odisea marina. Ondín, un joven, sueña con que el mar le revele los misterios de sus profundidades. La autora, originaria de Quebec, Canadá, hace realidad el mundo onírico mediante títeres en forma ensoñadora, lleva -junto con Gabrielle Garant y Maryse Poulin -ésta última responsable de la excelsa musicalización y cautivadores efectos sonoros- a una travesía; sumergen a infantes y adultos, las mentes de éstos dejan de razonar, abordan una corriente, se adentran, sienten las aguas empapando su sensibilidad; todos, absolutamente todos, quedan absortos con las aventuras vividas por Ondín.

El joven pescador al encontrarse en las profundidades del océano sufre una transformación, se convierte en una criatura marina, explora todo el entorno, convive con una mantarraya, una anguila… Las aguas lo arrojan a una playa, ahí habita Melucine (espero que así se escriba), muchacha a quien solo el mar acompaña. Surge una empatía entre ambos, unión emotiva, juntos viajan hasta donde el mar y el cielo se unen: el horizonte.

Como múltiples buenas historias, la sencillez es la característica de Ondin -título de la propuesta escénica-, sin embargo, la belleza visual, la excelsa manipulación de los títeres -en especial del joven pescador- llevan implícitos mensajes, no para mentalizar sino para sentir, valores como entender que la belleza existe por sí misma, nos corresponde apreciarla, aprehenderla, ser parte de la misma.

Ondin2Unas mínimas palabras, no hay diálogos, el resto o sea casi todo se transmite por el movimiento de los personajes, si bien los manipuladores están a la vista en realidad son invisibles. La escenografía -en medio de casi una cámara negra, y una tenue y sutil iluminación- es más que eso, es otro personaje, lo que parecen “estructuras” en realidad están inspiradas en métodos de pesca de diferentes lugares como la India y China. La música en vivo: tambor, xilófono de madera e instrumentos originarios de Quebec logran que el conjunto de notas hablen, establezcan comunicación directa por su sonoridad, motivan la imaginación. El conjunto de los elementos convierten en magia viva, palpable, lo que sucede en el escenario o… tal vez ahí no pasa nada, todo acontece en el mundo onírico de todos los que sueñan a través del teatro.

La compañía La ilusión, teatro de marionetas (Quebec, Canadá) se presentó en una sola función en el Teatro Raúl Flores Canelo (Ciudad de México), en el marco del XLV Festival Internacional Cervantino en el Centro Nacional de las Artes.

LA CRÍTICA TEATRAL EN MÉXICO (ENSAYOS, CRÍTICAS, COLUMNAS, ENTREVISTAS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

La crítica, en cualquier área, es una de las actividades más nobles y gratificantes y, al mismo tiempo por contradictorio que parezca, de las más ingratas. Lo primero acontece cuando los comentarios u opiniones son favorables al hecho creativo; lo segundo cuando se cuestiona el valor estético, en ambos casos hablamos del arte.

Crítica teatral B BernalBenjamín Bernal -abogado, dramaturgo, director, periodista y crítico- presentó su más reciente libro intitulado La crítica teatral en México. Pasado, presente y futuro. Sus páginas exponen ensayos, críticas, columnas y entrevistas publicadas a lo largo de su larga trayectoria y estrecho contacto con el quehacer escénico. Estamos frente a la segunda parte de lo que en el futuro será en su conjunto -él lo cuantifica así- de alrededor de 500 páginas dedicadas al tema. El primer volumen lleva un título similar: La crítica de teatro en México, prologado por André Roemer.

El que ahora nos concierne está integrado por una presentación del propio autor, un prólogo de Marcela Lara, un ensayo histórico, una selección de antologías, seguida de entrevistas y concluye con una breve historia de la Agrupación de Periodistas Teatrales (APT), de la cual es presidente desde hace 15 años.

En la presentación Bernal expone: “La crítica teatral es un género en extinción y estas dos publicaciones tienen como objetivo estimular la creación de espacios en medios tradicionales (impresos, radio, televisión) y digitales. Sí, existen desde hace varios años, pero han adoptado las formas y estilos que consideran la mayor popularidad en los medios comerciales, en los que no encontramos contenidos sino personalidades excéntricas, estilos pretendidamente llenos de humor y agilidad, risas y carcajadas para demostrar algo que todavía no descubro”.

Uno de sus objetivos, más allá de proponer dogmas y camisas de fuerza a sus lectores, es sugerir la libertad de formas y estilos que merece el siglo XXI, cuidando siempre los contenidos, transmitir ideas y enaltecer el medio artístico, peligrosamente atacado por el periodismo ácido y frívolo.

Por su parte, Marcela Lara, en el prólogo, sostiene que la crítica teatral es necesaria porque sirve de guía para cumplir con las realidades del buen teatro. Agrega: “Hablo de los críticos que tienen como meta cimentar el placer por el arte teatral; decirnos cuál y por qué cierta obra es una buena puesta en escena”. Reconoce en Benjamín Bernal su bonhomía y rectitud, como sus valiosas críticas son siempre amables y realistas. Agradece los dos volúmenes porque se necesita ayuda para atraer público que sepa entender la anécdota, la historia, el movimiento escénico, la voz, el vestuario, las luces…

Enhorabuena por este nuevo libro, el cual iluminará a las nuevas generaciones y será una oportunidad para recordar, mediante su contenido, a quienes hemos disfrutado a la par del autor la riqueza del Teatro Mexicano.

 

JOSÉ CABALLERO (MEDALLA BELLAS ARTES)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías tomadas del boletín de prensa del INBA

El maestro José Caballero se hizo acreedor a la Medalla Bellas Artes, la más alta presea otorgada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) a quienes se han distinguido por sus aportaciones al arte y a la cultura en beneficio de la sociedad de la República Mexicana e, inclusive, con su obra han trascendido en el extranjero.

Entrega_Medalla_Bellas_Artes_a_Jose_Caballero_ALR_2040bUna larga y fructífera trayectoria en el ámbito teatral. Actor, catedrático, escenógrafo y, rubro en el que más ha destacado, director. En ésta última actividad se le considera como un director de actores, esto es, el elemento humano es lo más importante y en él que ha fundamentado sus montajes. Egresado del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha combinado el trabajo creativo con el institucional y la docencia.

En declaraciones previas a la entrega de la medalla expresó: “Mi interés fundamentalmente ha sido el teatro cultural, el teatro que contribuya a la formación sentimental y a la conciencia del público”. Agregó: “Más que el futuro, yo veo el presente, lo veo sumamente rico y complejo, están cambiando de una manera vertiginosa los modos de producción”. Considera estamos -en México- en un momento con muchas propuestas renovadoras en varios niveles y eso nos da esperanza para el futuro. Por otra parte, desde su perspectiva “el teatro contemporáneo… tiene una claridad conceptual, tiene cosas que decir al público para contribuir al desarrollo de nuestra sociedad, sobre todo en estos momentos que atravesamos, que nos tienen sacudidos, el teatro es una forma de proporcionar diversión, pero -sobre todo- de crear consciencia solidaria.”

La sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes fue la sede de la ceremonia, albergó a cientos de personas, entre familiares, colegas, amistades, discípulos… quienes se congratularon con el reconocimiento y reconocieron su larga trayectoria. Lo acompañaron en el pódium Luis de Tavira, Antonio Crestani y Alberto Lomnitz. La entrega física estuvo a cargo de Lidia Camacho, directora del INBA.

Crestani lo calificó como un hombre brillante, talentoso y querido, formador de múltiples generaciones, uno de los mejores directores de escena de este país, quien se caracteriza por permitir y fomentar la creación artística. Recordó la participación del maestro como pionero de CUT, del Núcleo de Estudios Teatrales, Casa Azul, Foro de la Ribera, Teatro Casa de la Paz, entre otros.

Entrega_Medalla_Bellas_Artes_a_Jose_Caballero_ALR_2111bCaballero es miembro del Sistema Nacional de Creadores, discípulo de Héctor Mendoza. Entre quienes más han influido en su quehacer teatral es De Tavira, quien al hacer uso de la palabra dijo que el teatro no es contar historias, es crear mundos habitados. Definió a Caballero como virtuoso, de profunda entrega y comprometido con la causa del teatro, además de haber desarrollado una hipersensibilidad. Camacho dijo que en Caballero se esconde un gran temperamento teatral, lo ubicó como un sabio de la escena con excelente ritmo, ampliamente reconocido como director de actores y quien ha transformado la vida de varias generaciones.

Cabe recordar la incursión del galardonado como dramaturgo: Música, Asamblea de blasfemo, La suerte suprema y Frente al olvido. Como escenógrafo: La ginecomaquia, Muerte deliberada de cuatro neoliberales, El contrapaso y La lucha con el ángel.

 

ENSUEÑOS (EL SUEÑO SE HACE REALIDAD)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografías tomadas de la página de Facebook de la producción

EnsueñosHay muchas formas para que una mujer y un hombre se conozcan e inicien una relación sentimental: un encuentro casual en una fiesta, sean presentados por un amigo(a) en común, una cita de las llamadas “a ciegas” o, con más frecuencia en la actualidad, vía Internet, entre otras. Sin embargo, ¿será posible que el contacto se dé a través del mundo de los sueños, esto es, que alguien mientras duerme vea y conviva con una persona a quien no conoce en el mundo real, se enamore de ella y el sueño se vuelva real?

Así lo imaginó Ricardo Zárraga, no se limitó a soñar, encontró en el teatro la forma de concretizar su fantasía dramática, la cual lleva por título Ensueños, el responsable del montaje es Carlos Corona. Su propuesta está basada en la sencillez; el ambiente es creado en medio de la naturalidad, lo cual hace que el espectador pase, sin percatarse en forma consciente, del mundo onírico al físico, sin exabruptos, con rompimientos sutiles, elegantes, casi imperceptibles. Una dirección de actores, sus desplazamientos y emociones tienen en buena medida el movimiento corporal, coreografías no precisamente para bailar sino para deslizarse en el escenario y comportarse con normalidad, cuando ese hombre y esa mujer están despiertos.

La escenografía se limita a una banca y una silla (secretarial) diseñadas en una mezcla de dibujo y el bulto del objeto. Alán Uribe y Meraqui Pradis concibieron una coreografía que se traduce en un tránsito entre los dos mundos ya citados, acompañados -en vivo- en algunas escenas por el saxofón y la guitarra interpretados por el mismo Zárraga. Hay música en off, destacando el blues.

Ensueños_2Ahora bien, no hay teatro sin actores. Nalleli Montero y Ricardo Zárraga -participa en muchas de las áreas de la puesta en escena- hacen posible el encuentro onírico. Lo contrario al sueño es el insomnio, ambos actores logran establecer un hilo conductor entre los dos estados, empresa nada fácil, solo sus capacidades histriónicas lo hacen posible, en verdad son creíbles, convincentes; logran cambios de estado de ánimo en forma instantánea, casi imperceptibles, captan la intención de Corona. Cabe resaltar las múltiples transformaciones de imagen que llevan a cabo, en principio es quitarse o ponerse algo, valerse de un sombrerito… sin embargo, lo hacen tan bien que evitan caer en el vulgar lugar común como sucede frecuentemente.

El teatro es mágico por antonomasia, con creatividad y talento cualquier imaginario es posible, así acontece en la producción de Alamar, se aparta de la parafernalia, todos los que participan se conjugan a la perfección, reiterando, para alcanzar y trastocar ese universo del que gozamos quienes soñamos y no envidiamos a quienes sufren pesadillas.

Ensueños se representa en una nueva temporada en La teatrería (Tabasco 152, col. Roma, Ciudad de México), los miércoles a las 20:00 horas, hasta el 20 de diciembre.

 

 

EMILIA Y SU GLOBO ROJO (BELLEZA PLÁSTICA Y MUSICAL)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

Emilia2Es poco frecuente encontrar producciones para infantes y para adultos, en el bien o mal llamado teatro comercial, que se caractericen por su belleza plástica y musical. Por fortuna el mundo de la magia escénica y la fantasía dramática está presente en Emilia y su globo rojo, idea original de Esmeralda Peralta y Leticia Negrete, responsables a la vez, de las direcciones artística y escénica, respectivamente. A tal grado se conjugan plasticidad y sonoridad que en todo el desarrollo no se pronuncia una sola palabra, lo increíble y admirable es cómo captan la atención -en alrededor de 40 minutos- de los pequeños, quienes están atentos y guardando un silencio sepulcral, cautivados, soñando despiertos.

Estamos ante una nueva temporada de Emilia y su globo rojo, la primera se llevó a cabo en 2003, desde entonces enriquece, como ahora, lo más profundo de la sensibilidad; padres e hijos, abuelos y nietos gozan de la remembranza de un pasado vivido en la capital de nuestro país, unos recuerdan, otros conocen, todos satisfechos. El propósito es realizar un recorrido por la Ciudad de México, lo cual no acontece, es recordar a sus personajes -algunos ya desaparecidos o en vías de extinción- como el organillero, el vendedor de paletas y helados con su carrito y tañendo sus campanitas, el barrendero con sus tambos recolectando la basura para beneplácito de las amas de casa, y unos más contemporáneos con sus grabaciones: “Ricos tamales oaxaqueños” o “Fierro viejo que vendan…” Una conmovedora retrospectiva de nuestra metrópoli. Un desfile de animales, como los realizaban los espectáculos circenses cuando arribaban a la urbe: elefantes, gorilas, jirafas, focas…

Los ladridos de los perros callejeros, los maullidos de los gatos rondando por las azoteas e infinidad de sonidos que envolvían el devenir de los citadinos. A fuerza de insistir no es un recorrido, en estricto sentido, por los paisajes, sabemos se trata de la Ciudad de México, porque al fondo del escenario se reconocen El Caballito, la Oficina de Correos, la Catedral Metropolitana, la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes y el Ángel de la Independencia (Victoria Alada). La escenografía -Alicia y Eduardo Montes de Oca- fundamental para la aventura de Emilia y el globo que cobra vida, juntos son los protagonistas de la enternecedora anécdota. Matías Gorlero en iluminación, con su talento crea un entorno onírico, en tono azulado, un dejo invernal, una ciudad que duerme en el sueño de los espectadores.

Recordar los viejos dibujos animados, inocuos e inocentes, proyectados en los cines hoy desaparecidos. Modelos antiguos de automotores. La lluvia acompañada de truenos. Títeres, si por esto entendemos cualquier objeto animado. En fin, una Ciudad de México auditiva y con la reminiscencia de sus personajes típicos, aquella que fue y ya no es; una delicia para la memoria de todos los que dejamos de ser jóvenes, una experiencia inolvidable para los que en la actualidad son el presente: los pequeñines. Reconocimiento para Iker Madrid por su música original, un concierto dramatizado. Todo en función de cuatro niñas y tres niños quienes alternan funciones para dar vida a Emilia y un travieso muchachito quien… El estreno estuvo engalanado por Paola Miguel Siller y Erik Valencia.

Se agradece esta producción artística intitulada Emilia y su globo rojo, misma que tiene lugar en el Teatro Julio Prieto (antes Xola), Ciudad de México, hasta el 17 de diciembre, los domingos a las 12:00 y 13:30 horas.

 

HOMENAJE A ARTURO RÍOS: “CUANDO EL TEATRO ME ENCONTRÓ, ME ENCONTRÉ A MÍ MISMO”

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

P1130999A lo largo de nuestra vida van sucediéndose encuentros con nuestros semejantes.  Desde que conocemos a alguien nos damos cuenta si hay empatía o antipatía. En ocasiones con el tiempo, esto se revierte y descubrimos cualidades en aquel que nos era antipático, o bien, defectos en quien nos simpatizaba, de tal modo que la primera impresión no siempre es determinante. Poco a poco vamos creando nuestra individual escala de afectos. Habrá muchos a los que estimamos, varios a los que queremos, unos cuantos a los que amamos y muy picos a los que admiramos sinceramente.  Quizás por esto, durante nuestra vida asistimos a numerosas reuniones con amigos o familiares, otras tantas para celebraciones o encuentros amorosos, pero, lo cierto, es que muy de vez en cuando asistimos a un homenaje y es que no cualquiera es merecedor de reconocimiento.

Debido a que el tiempo vuela, de esos pocos homenajes a los que asistimos, la mayoría son póstumos. Todo homenaje es loable y emotivo, pero los verdaderamente cálidos son los que se llevan a cabo con la presencia del homenajeado en plenitud de facultades. Esta es la única forma en que el evento sea disfrutado tanto por los asistentes como por el propio homenajeado.

Deberíamos hacer caso al poema que dio fama a la gran poeta sinaloense Ana María Rabatté, quien con En vida, hermano, en vida convoca a todos a expresar amor o admiración a las personas mientras viven. Créanme, los homenajes en vida son maravillosos e inolvidables.

Hace unos meses los directivos del Teatro El Milagro ofrecieron un homenaje al extraordinario actor Arturo Ríos. Para tal efecto, tanto el Consejo Directivo y Artístico de El Milagro, integrado por Daniel Giménez Cacho, Pablo Moya Rossi, David Olguín y Gabriel Pascal, como su equipo administrativo y técnico, se dieron a la tarea de planearlo, organizarlo y llevarlo a cabo con todo cuidado, sin dejar un solo cabo suelto.  Con la debida anticipación prepararon el material, redactaron y enviaron las invitaciones correspondientes. Una vez más quedó demostrado que El Milagro no es solo un foro sino que es uno de los más gratos y cálidos espacios dedicados al quehacer teatral que existen, gracias a la fuerza humana, creativa, administrativa y técnica que lo respalda.

En la fecha y hora indicadas fueron llegando uno a uno los convocados. La primera sorpresa que nos llevamos es que era el propio Arturo Ríos, quien, con la sencillez que lo caracteriza, nos iba recibiendo sonriente a la entrada del Teatro, con un apretón de manos, un abrazo o un beso en la mejilla.

P1140006El evento dio inicio con unas palabras de bienvenida por parte de David Olguín, tras lo cual se proyectó un video muy completo y bien realizado, a través del cual el propio Arturo Ríos narraba su trayectoria profesional, incluyendo su curioso inicio en el teatro.

Resulta que Arturo no tenía definida su vocación. De hecho, casi no conocía el teatro.  Si alguien le hubiera preguntado a qué se quería dedicar, hubiera respondido: “quiero ser astronauta o fisicomatemático, o ya, de perdida, piloto de un jet.” 

En los tiempos del movimiento estudiantil del 68 era difícil estudiar y había reprobado todas las materias, excepto Literatura. Intentó estudiar Contabilidad, pero no le atrajo, así que optó por conseguir un trabajo a temprana edad. Apenas tenía 17 años cuando entró a la CFE (Comisión Federal de Electricidad). Por su juventud e inexperiencia, se desempeñaba como auxiliar de oficina. Entre las múltiples fotocopias que sacaba día con día, en una ocasión le encargaron sacar fotocopias del libreto de una obra de teatro para los aficionados que formaban parte del Taller de Teatro de la CFE. Arturo comenzó a sentir cierta curiosidad y, al momento de entregar las copias, fue invitado a asistir al teatro para que viera de qué se trataba.

Cuenta Arturo que “el día que entré al teatro, tuve una epifanía. Sala a oscuras, vacía, luz de trabajo. La atmósfera, el silencio, la oscuridad me atraparon. Fue cojo un regreso al útero, lugar primigenio, donde no hace falta nada.” 

Sobra decir que tan pronto como pudo, se integró al Taller de Teatro de la CFE y continuó en éste por algún tiempo, pero, simultáneamente, comenzó a hacer sus pininos en pequeñas obras ajenas al Taller. Por ejemplo, trabajó con Enrique Alonso “Cachirulo”, lo cual le encantó, puesto que se sentía como parte de un cuento. Luego, poco a poco, llegaron papeles más relevantes.

Formó parte de la CNT (Compañía Nacional de Teatro), en ese entonces comandada por Ricardo Pascual y Luis Gimeno. Dado que había sido alumno de Luis Gimeno, fue llamado junto con otros discípulos veinteañeros, para hacer papeles pequeños.

También trabajó en el Bar Guau (ubicado en la esquina de Altavista e Insurgentes en CDMX), bajo la dirección de Julián Pastor. En 1985 entró al CET (Centro de Experimentación Teatral) dirigido por Luis de Tavira. Luego a un proyecto del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes) con Martín Acosta. Comenta Arturo que, desde luego, no tenía el protagónico sino que ocupaba un lugar estratégico.

Comenzó a hacer teatro con Teresa Rábago. Allí, con la obra El otro exilio, la APT (Agrupación de Periodistas Teatrales) le otorgó un premio como mejor actor. A principios de los 80 fue cuando se integró al Taller del Sótano con José Acosta, Teresa Rábago y Rodolfo Arias.

En el video que se proyectó durante el homenaje, algunas personalidades vertieron su opinión con respecto a Arturo Ríos. He aquí parte de lo que dijeron:

P1140031Damián Alcázar: “Arturo es un actor de teatro de bajo presupuesto, de medio presupuesto y de alto presupuesto.”

Alberto Lomnitz: “La marca del buen actor se nota en el ensayo al ver cómo fija con precisión.”

Ana Graham: “Para mí, Arturo es el mejor actor de teatro.” Comentó que para Devastados, ella quería un actor capaz de hacer cualquier cosa. Arturo le dijo que le había gustado, pero lo consideraba demasiado violento, así que declinó la propuesta.  Ana perseveró en su intento hasta que logró integrar a Arturo en su elenco.

Laura Almela: “Arturo es un actor en toda la extensión de la palabra”, y agregó: “Ve esta grabación cuando estés viejito, en tu reposet.”

David Olguín: “Arturo, te mereces todo, gracias por tenerte en El Milagro.”

Antonio Castro: “Es un homenaje más que merecido.”

Joaquín Cosío: “Generoso obsequio de tu talento.”

Martín Acosta: “Eres el actor más valioso que he tenido.”

Juan Villoro: “Frases mías son mejores gracias a las entonaciones que Arturo les da (El Filósofo declara)”…”Encontrar a alguien que encarna el teatro”…”lo mejor del teatro que yo he escrito es porque lo representa Arturo Ríos.”

Con palabras en igual tono de aprecio y admiración, también participaron en el video David Hevia,  Emma Dib, Ignacio Ortíz,  Diego Jáuregui, Rubén Cristiani, entre otros.

Aparte de la vida laboral de Arturo Ríos se revelaron algunos aspectos de su vida privada y nos obsequiaron algunas anécdotas. Con la ingenuidad de los niños, en una ocasión su hermana mientras pelaba unos mangos tuvo una ocurrencia al ver un gusano y le dijo a Arturo: “Si no te lo comes, no quieres a mis papás”. Arturo no tuvo más remedio que comérselo para demostrar que amaba a sus padres. Comentó que su infancia fue feliz y que vivió rodeado del amor de sus padres y sus hermanos, a quienes, por cierto, causó tremendo asombro cuando les comunicó que se dedicaría a la actuación.

En su hogar, su mujer e hijo ya están acostumbrados a la profunda entrega de Arturo a su trabajo. Si tiene que aprender sus líneas en poco tiempo, es capaz de decirles  “Hagan sus planes, váyanse un mes de vacaciones porque en un mes tengo que tener listo el texto.”

Mención especial merece Ángela Pastor, quien tuvo a su cargo la realización del extraordinario video que resultó tan interesante y ameno para todos los asistentes.   Ángela investigó a fondo la trayectoria de Arturo, a fin de ilustrar con imágenes, carteles o programas de mano determinados momentos. Coordinó citas e hizo las entrevistas plasmadas. Finalmente, editó lo que había recopilado. Fue tan eficaz en su labor de que todos le dijeran algo, que logró captar hasta un sonoro ladrido ante el micrófono por parte del perro de casa de Arturo.

Al finalizar la proyección, se llevó a cabo la ceremonia para rendir el homenaje. El panel estuvo integrado por: Gabriel Pascal, David Olguín, Luz Emilia Aguilar Zinzer y  Enrique Singer.

El primero en hablar fue Gabriel Pascal. Luego algunos por parte de David Olguín, quien mencionó: “Desde Pedro Infante hasta Ingmar Bergman, Arturo ha recorrido todos los matices”…”tiene un gusto particular por lo intenso”… “Arturo nos recuerda la grandeza del teatro”…”tiene una pizca de neurosis que lo hace exigente consigo mismo y con los demás”…”ha sabido hacer del teatro un templo”…”su entrega es sublime.”

Luz Emilia Aguilar Zínzer, reconocida crítica teatral, preparó un largo discurso que llevaba en su tableta tecnológica, donde hizo numerosas referencias a literatura relacionada con el teatro y, en particular, con la actuación. Aseveró: “Arturo Ríos tiene ética. Encarna la defensa de la fe como parte de la duda y la incertidumbre. Tiene gran apertura a la complejidad de las expresiones humanas. Si uno quisiera escribir la historia del teatro, tendría que seguir la trayectoria de Arturo Ríos.”

Por su parte, Enrique Singer, Director de la Compañía Nacional de Teatro, no llevó documento alguno y prefirió hablar desde el corazón. Comenzó diciendo: “Trabajamos juntos en el Bar Guau y no éramos los mejores”. “Después trabajamos juntos en el CET e hicimos un pacto de amistad… realmente nos hicimos cómplices pero no solo en el teatro”. “La ética es algo que no se aprende, la ética es amor. Arturo Ríos me ha hecho reflexionar sobre la amistad, realmente me siento parte de su familia. Jugaba póker con sus papás (y les ganaba)”.

“Recordando a Platón en Diálogo sobre la amistad… solo sabe que la amistad es interesada. Me quedé pensando ¿Arturo qué me puede dar? Arturo me ha enseñado que la amistad es algo que va mucho más allá.”

Después de tan emotivas palabras, se procedió a develar una placa conmemorativa  (que ahora se encuentra colocada en la pared junto a las escaleras del Teatro El Milagro, por si desean verla).

Estaba previsto que develaran la placa Leticia Ríos y Mauricio Ríos -hermanos de Arturo- y  la gran actriz Laura Almela. Sin embargo, Laura, por cuestiones de trabajo, no pudo llegar y delegó el honor en Emiliano Ríos, hijo de Arturo.

Se leyeron unas líneas que Laura Almela dejó por si no lograba llegar, en las cuales felicitaba a Arturo con cariño. Leticia Ríos comentó “dentro de mi sencillez, sé lo grande que es Arturo”.

Para cerrar el acto, Arturo visiblemente conmovido y agradecido dirigió unas palabras a los asistentes. Entre otras cosas, dijo: “El arte es el presente y no se vuelve a repetir. El teatro es lo que más se asemeja a la vida misma. A veces es difícil porque le duele a uno el estómago o porque se peleó con la pareja. Mi vida cambió a partir del teatro. Cuando el teatro me encontró, me encontré a mí mismo. He podido explorar mis propios miedos, mis propias angustias… en el teatro viene uno a drenarse.”

“Agradezco a los organizadores, a los asistentes, a mi compañera Mónica Torres, a mi hijo Emiliano, a mis hermanos aquí presentes -Leticia y Mauricio-. Mis padres y mi hermana Alicia están en mi corazón.”

Sin lugar a dudas, Arturo Ríos es un actor prodigioso y polifacético que ha dado vida a cientos de personajes. Un hombre que descubrió su vocación por azares del destino, pero ésta le llegó con la fuerza de un huracán. Arturo Ríos vive y siente el teatro. Tras escuchar a tantas celebridades hablar con respeto, cariño y admiración de Arturo Ríos, cuán orgulloso debe sentirse Emiliano Ríos de su padre. Muy loable por parte de Teatro El Milagro ofrecer este homenaje tan oportuno, cálido y especial que jamás olvidaremos.

Con bocadillos y mojitos, cortesía del Bar Milán, comenzó un grato convivio entre homenajeado e invitados.

VOLPONE (AVARICIA Y LUJURIA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro  

Imagen tomada de la página de la producción en Facebook

 

Volpone

La avaricia y la lujuria son considerados dos de los pecados capitales, ambos, en términos generales llevan aparejadas consecuencias negativas para quienes hacen de ellas un estilo de vida. Ben Jonson (Gran Bretaña, 1572-1637), uno de los más destacados dramaturgos de la época jacobina, retrata a la sociedad en la que le tocó vivir en Volpone (1605, hay quien la ubica en el año siguiente), mediante la sátira mordaz nos conduce por un mundo descriptivo de la ciudad de Londres y el entorno donde se desenvolvían sus moradores. Esta obra es la más representada del citado autor en el mundo.

El tiempo no pasa en balde y para los teatrófilos contemporáneos la trama puede parecer ingenua en su forma, sin embargo, el fondo conserva su valor y es actual. Ante lo anterior no sorprende que alguien decida adaptarla y llevarla a escena como ocurre en el caso de Rodrigo Hernández Tapia, quien también funge como director al frente de la Compañía Hatha Teatro. En verdad la versión deja mucho que desear, no aporta y sí quita a la esencia planteada por Jonson, porque, como ya se mencionó, se trata de una sátira mordaz, sin embargo, ahora estamos frente a una comedia, que en principio lo es, solo que negra y esto se pierde, simplemente se pretende provocar la carcajada, hecho que tampoco se consigue.

La dirección es poco afortunada: exceso de desplazamiento escénico, todos, absolutamente todos los actores se la pasan gritando de principio a fin, parecen más payasos -sin ofender al gremio-, ambos aspectos le dan al traste al montaje. Por si lo anterior no bastara para decepcionarse, la “escenografía”, una estructura de alcances mínimos, no recrea nada, ni en forma simbólica, y la madera corriente se vuelve en un estorbo a vencer, con unas salidas de escape convertidas en una tortura para el elenco, quien además se ocupa de su movilización. Un músico en vivo, teclado (de esos que tiene una manguerita y funciona con el aliento del ejecutante), más que un apoyo sonoro es un tormento auditivo para el respetable, llega el momento en que dan ganas de invadir el escenario y callarlo, curiosamente hay una escena simpática en que los propios actores callan al músico, claro, como parte del desarrollo.

En fin, Volpone y su codicia lo llevan, cuando está al borde de la ruina, a provocar y aceptar las falsas adulaciones de sus “amigos”, quienes lo frecuentan con la intención de ser nombrados sus herederos universales, porque creen que posee riquezas; su criado se convierte en su cómplice, como ya es sabido, todo el enredo se aclarará y cada uno de los protagonistas pagará por sus actos.

En suma, una propuesta intrascendente, para el olvido a corto plazo, pero para quien desee verla, la cita es en el Teatro El Granero, del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México.

GROOMING (CIBERACOSO SEXUAL CONTRA MENORES)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Cartel promocional de Grooming (Tomado de la página de Facebook de la producción)

 

 

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Grooming es el título del texto dramático del español Paco Bezerra cuya temática analiza el ciberacoso sexual contra menores de edad. Ahora bien, ¿de dónde salió el término y qué significa? Se trata de un eufenismo -como muchos emanados del lenguaje cibernético-, proviene del inglés “to groom” cuyo significado puede ser “cepillar” o “preparar”. Lo anterior se traduce en el acoso sexual del que son víctimas los infantes y adolescentes a través de las redes sociales en Internet. La obra, a su vez, menciona, sin profundizar, sobre las parafilias o desviaciones sexuales “escondidas detrás de la pantalla de un celular o de un monitor de computadora”.

 

Un texto de denuncia y concientizador, se desliza por la línea imaginaria que divide la dramatización teatral de la moral demagógica y de la retórica didáctica. El espectador se enfrenta y confronta ante la ignorancia o la indiferencia, por qué no de ambas, del hecho que va en aumento en todo el orbe., estatus en el que están inmersos los adultos, los padres, de quienes caen en las garras de esos depredadores navegantes en las redes mediante la invención de identidades.

 

El lenguaje no es técnico, por completo comprensible para todo público; ágil, inteligente, con giros inesperados en la trama y una conclusión sorpresiva; una sui géneris serie de ideas oscilantes entre la metáfora y la crueldad literal de las palabras; éstas se vuelven crueles al ser llevadas a escena y al mismo tiempo hacen trabajar a la razón, la indiferencia se transforma en una toma de conciencia. Se puede considerar a partir de esto último no estar frente a una propuesta para divertirse sino para pensar y, por qué no, transformar a las personas en humanos reales.

 

La dirección está en manos del español Eduardo Fuentes. Opta, por lo que ya está en boga en el teatro de “arte” en México, por el minimalismo, la escenografía se reduce a una banca, una alfombra simulando el pasto de un parque, un farol y un montículo de tierra que cobrará un significado especial hacia el final. Ante lo anterior, exige todo de su elenco, los lleva -junto con los personajes- a situaciones límite, sin embargo, no hay exabruptos, maneja con precisión la violencia, la manipulación ideológica; el desplazamiento o el trazo es mínimo, pausado, sin olvidar la importancia de las expresiones faciales y corporales; cada uno de los protagonistas sacan de lo más profundo e íntimo de sus ser las patologías que los asechan. Aprovecha en forma acertada el multimedia para recrear un chateo.

 

Una actriz española avecindada en nuestro país y un actor mexicano: Alba Alonso y Carlos Aragón. Ambos experimentados, con participaciones relevantes en el teatro, como lo demuestran en esta ocasión. No es un duelo actoral, se complementan, cada uno de pie para darle relevancia a todo el desarrollo; los dos explotan el lado oscuro de sus respectivos personajes; le dan sentido a cada palabra, a cada actitud, a todo el planteamiento de Paco Bezerra.

 

GROOMING, puesta apoyada por el programa Iberescena, se representa en breve temporada -ocho funciones- en el Foro Shakespeare (Ciudad de México), hasta el 5 de diciembre, los martes a las 20:45 horas.

LA DESCARGA AÚN NO SE HA COMPLETADO (LA INCAPACIDAD DE PENSAR Y ACCIONAR)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de facebook de la producción

 

la descarga

El mundo contemporáneo, con todos sus avances tecnológicos y científicos, se cree es la panacea, sin embargo, para otros son la desgracia de las personas; las consecuencias de la segunda postura es la incapacidad de pensar y accionar con libertad. Ambos puntos de vista, más el segundo, son el eje en torno al cual gira La descarga aún no se ha completado, propuesta escénica de la compañía Teatro Entre2 (México-Francia), inspirada en textos de Michel Houellebecq y Patrick Chamoiseau.

La dirección y el elenco están a cargo de Arnaud Charpentier, Oliver Dautais y Francia Castañeda. Es discutible si es teatro, lo que sí es -a fuerza de repetir- una propuesta escénica. Cinco proyectores de filminas recrean todo lo imaginable: edificios, personas, abstracciones… Las imágenes se crean con múltiples materiales, algunas en relieve, y dibujos, básicamente con pincel, elaborados al instante, una gran habilidad y técnica a cargo de Oliver. Tres pantallas albergan la “escenografía”, donde se desarrollan los postulados en dos partes. La primera expone la perspectiva de Michel sobre algunas personas con un estatus alto y comodidades, quienes pagan un costo por “gozar” de ellas.

La segunda, adaptación de la novela El esclavo, hombre viejo y el perrazo (1997), de Chamoiseau: en una colonia tropical francesa, un esclavo negro huye a la selva, es perseguido por su amo y un feroz can. En este caso, las pantallas continúan como receptoras de las imágenes, sin embargo, se vuelve tediosa, aburrida, teatralmente intrascendente, es una lectura directa del libro, no hay la más mínima dramatización, los dos lectores sentados alternando párrafos.

El inicio de la propuesta despierta el interés, la curiosidad, en lugar de filminas se ponen utensilios y ahí se prepara una ensalada, posteriormente se degustará en medio de una plática. Durante el desarrollo hay planteamientos dignos de razonar, tales como: si el sometido no es consciente de su sometimiento; si el individuo se cuestiona más a sí mismo que a la sociedad; si cada uno es esclavo y amo en forma simultánea; el fracaso de las revoluciones a lo largo de la historia. En concreto, ¿podemos y queremos cambiar el estado de las cosas? En fin, mucha tecnología, lo plástico predomina, algo de interacción entre un actor y las imágenes, poca -casi nula- acción dramática. Jerónimo Zoé, teclado y percusiones en vivo.

La descarga aún no se ha completado se presentó en una única función, en el Foro de las Artes, en el marco del XLV Festival Internacional Cervantino en el Centro Nacional de las Artes (Ciudad de México). No hubo mucho interés, la asistencia fue regular y entre los asistentes las opiniones se dividieron.