2.1.1 EL JUICIO FINAL EN EL MORELOS
Boletin No. 196
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Las formas de expresión van evolucionando y enriqueciéndose con sincretismos ideológicos y tecnológicos, sin embargo la meta es la misma, llegar a la sensibilidad y mente del espectador para cuestionarle, cimbrarle y hacerle reflexionar sobre su existencia y misión en este mundo, y bajo esas premisas considero que en definitiva el ballet-performance Juicio Final logró su cometido.
El drama comienza cuando Rastrojo (Joaquín Ben) es llevado al inframundo para ser juzgado por sus obras, su tortura es ser testigo de lo que hizo o dejó de hacer, perseguido por sus fantasmas, miedos y opresores pero también por la fragilidad y muerte de sus seres más amados, todo esto ante la impasible muerte que sin misericordia alguna lo condena a observar las consecuencias de sus excesos lo que incluye una gama de seres mitológicos “actuales” tales como la madre naturaleza, el amor, el odio, la venganza, la furia. La obra se debe a la pluma de Daniel M. y la dirección general a cargo de Ruth Muñoz y Daniel M.
Excelente montaje que seguramente vendrá a ser un parteaguas para el ballet local, pues será un reto mejorar la puesta en escena, donde el vestuario, la iluminación, musicalización, utilería, montaje de danza aérea así como la excelente ejecución de la compañía y el primer bailarín dejan muchas imágenes de gran estética y fuerza expresiva así como una gran reflexión sobre las terribles consecuencias de nuestro proceder irresponsable sobre una naturaleza cada vez mas desbastada.