6.10 Director-Concertador
Boletin No. 187
Fuente http://http: //La mano izquierda, google, books.google.com.mx/books?id=0czu41--AC&pg=PA158&lpg=PA158&dq=director+concertador&source= &f=false

Imagen: http://www.mazatlaninteractivo.com.mx/new/bc/333/9/2267/
El director-concertador, como se le debe llamar, ensaya por separado con los cantantes, con el coro y con la orquesta, vigila el desarrollo de la puesta en escena y de la coreografía, tiene derecho a opinar y, si el caso lo amerita, a inconformarse y hasta solicitar algún cambio. Decide el momento de los telones y ciertos movimientos de escena, el orden de los ensayos y tantas otras cosas que permiten que algo tan complicado como la ópera se desarrolle sin tropiezos.
El director-concertador no debe olvidar en ningún momento que todos los que están sobre la escena trabajan de memoria y que en el momento que tengan una falla, y esto ocurre, el director está ahí para ayudarlos a salir del aprieto.
El director-concertador debe estar pendiente de lo que ocurre en la escena y no debe estar leyendo la partitura.
Este oficio es muy variable, puede ir desde el teatro en donde el director-concertador llega a dirigir una producción que a lo mejor tiene años establecida y lo único que se puede hacer es marcar el compás, empujar y cuidar la función para que todo mundo cumpla con su cometido. O el otro extremo: cuando el director tiene que ensayar con la orquesta, los solistas, el coro, el coro de niños, conocer la coreografía, conseguir y montar la producción. Ensayo y más ensayos y finalmente la representación.
Escenografía
En el antiguo teatro griego, los actores interpretaban la obra detrás del coro. El espacio que ocupaban era más ancho que profundo y en su fondo se erguía una pared, skené, decorada con columnas y esculturas, y en la que se abrían entre tres y cinco puertas.
Con el tiempo, skené, que además significaba 'cobertizo de ramas' o 'choza', pasó a designar no sólo la pared, sino también el escenario, el espacio donde los actores representan la obra.
De skené, junto con graphos 'acto de escribir, describir o dibujar', se formó skenographia, que pasó al latín como scaenographia. Según Aristóteles, Sófocles se convirtió en el primer escenógrafo al usar fondos pintados en sus representaciones teatrales.
Olvidada en el bajo latín durante varios siglos porque la Iglesia había condenado al teatro, la palabra renació en 1547 en francés, en un texto sobre arquitectura; por la misma época, apareció en italiano como scenografia; en 1673, en español como escenografía, y en el siglo XVIII, en inglés como scenography.
Como espacio en el cual los actores representan, la escenografía —ya sea meramente alusiva, como en el teatro griego, o claramente realista, como en la dramaturgia europea de fines del siglo XIX— es siempre una consecuencia directa del texto representado al que está estrechamente vinculada.