DIVINAS PALABRAS

Texto y fotos por Sandra Sánchez Pineda

La crueldad y maldad humana no conocen límites. La doble moral está en la sociedad de una pequeña aldea lo mismo que en el resto del mundo y así la gente vive sin vivir, siempre lastimándose a sí mismos y a los demás, al pendiente de los demás, sumidos en la doctrina de su religión sin verse a sí mismos, sin reconocerse a sí mismos y juzgando a los demás; lo que se considera o caracteriza como malo viene de fuera, siempre de afuera, nadie acepta (o algunos sí) que dentro de uno hay grandes cualidades pero también grandes defectos como el egoísmo, la crueldad, la avaricia, la lujuria reprimida o tantos otros vicios que aquejan al ser humano. Esto es parte del realismo tratado en la tragicomedia Divinas palabras, la obra más representada del escritor gallego Ramón María del Valle-Inclán publicada en 1919 y llevada al teatro por vez primera el 16 de noviembre de 1933 en el Teatro Español de Madrid, y que el pasado 21 y 22 de junio la Licenciatura de Artes Teatrales de la Universidad Autónoma del Estado de México y Esfinge Teatro presentaron en la Caja Negra de la Universidad de las Artes.

La historia se sitúa en la familia de Pedro Gailo, un sacristán, casado con Mari Gaila, los cuales tienen una hija: Simoniña. Entonces, la hermana de Pedro Gailo, Juana Reina, muere, dejando huérfano a su hijo Laureano (un chico enfermo de hidrocefalía y que es expuesto en las ferias para conseguir dinero). Ante esta situación, todos quieren sacar provecho del desafortunado chico y la familia entera se lo disputa: Los Galios y la otra hermana, Marica. Mari Gaila se fuga con su amante, Séptimo Miau, y un grupo de gente emborracha a Laureano ocasionándole la muerte, lo cual desencadena graves acontecimientos.

Divinas palabras viene de la poética con la que se dicen las cosas, lo cual, sin embargo, tiene un fin mordaz, vulgar, grotesco y malicioso por parte de personajes sin entrañas, avariciosos, carcomidos en sentimientos, de corazón miserable.

Las actuaciones de todos los actores son muy buenas, ya que cada quien saca adelante su respectivo rol, sin embargo, a mí parecer, se destacan Francisco Contreras García (Séptimo miau), Aleja de la O (Marica del reino), Pina Albarrán (Rosa, la Tatula, una vieja mendiga) y la protagonista, Ángela Guevara (Mari Galia), así como el actor Felipe Reyes (Laureano). El resto del elenco lo componen: Emmerson Hereb (Pedro Gailo), Jéssica G. Torres (Simoniña), Angie Marín (Juana Reina y Ludovina), Julieta Cano (Poca pena y vecina), Ernesto Rodríguez (Coimbra, el perro), Héctor David Vargas (Miguelín, El padrones), Fabi Barrera (vecina), Paulette Moreno (vecina), Germán Alejandro (alcalde) y Eduardo Córdova (ciego).

El vestuario en colores amarillentos y cafés, parecen sacados de un cuadro y son de buena hechura, de la realización de Maricela García, Reyna Salina y Sandra E. Otero. La caracterización de las actrices, excelente, sobre todo la de Rosa, la Tatula, y la de Marica del reino.

La escenografía, apenas unos bancos, tambores, una carreta y cruces, lo importante es la expresión corporal de los actores para determinar el lugar en donde se encuentran. La iluminación de Édgar Mora fue la exacta para trascender las emociones que emanan de personajes puritanos y a la vez sórdidos y llenos de crueldad.

Divinas palabras es una trama cruda que cobra vida y es tan vigente hoy como lo fue cuando se creó, por lo que recomendamos ampliamente este montaje de Esfinge Teatro y la Licenciatura en Artes Teatrales, quienes mediante su director, José Cotero, señalaron sentirse muy cómodos con la invitación realizada por el Programa Prácticas de Vuelo de la Universidad de las Artes, mediante su Licenciatura en Teatro, a quienes, señaló, esperan tener próximamente como invitados en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Y nosotros, como asiduos al teatro, aplaudimos esta clase de eventos de intercambio teatral, que abren espacios para poder conocer el teatro realizado en otras latitudes, teatro de calidad, hecho con amor y con gran profesionalismo, que nutre y crea lazos de hermandad, interacción y diálogo entre los grupos de diferentes entidades con un objetivo principal: el amor a este bello arte llamado Teatro. ¡Suerte a Esfinge Teatro del Estado de México con sus próximos proyectos y Nos vemos en el teatro!

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