PARIÓ LA LEONA

Texto y fotos por:  Eugenia Galeano Inclán

Sabemos que matar es un delito y nos es difícil comprender los motivos de quien lo hace, sin embargo, los crímenes atraen nuestro interés y surgen cuestionamientos ¿cómo es posible que un ser humano termine con la vida de un semejante?, ¿por qué?, ¿qué le llevó a tomar esa decisión?, ¿qué sintió al momento de hacerlo?, ¿se arrepintió? y otros más.  Lo cierto es que, como dicen, cada cabeza es un mundo.  Es imposible comprender el móvil o la razón de cada asesino.  Esa es tarea de los jueces, quienes determinarán la condena que merece el criminal en turno, luego de estudiar los correspondientes testimonios y pruebas recolectadas por la policía.   

Los asesinatos que más a menudo se cometen son por asalto, pero también los hay durante riñas, por venganza, crímenes pasionales, por violencia de género y, desde luego, los feminicidios que tanto han golpeado a nuestro país.  Los agresores pueden ser conocidos, familiares, amistades o personas totalmente ajenas a la víctima.  Así mismo, existen los temidos asesinos seriales que actúan impulsados por sus propios demonios derivados de fanatismo, desviaciones o perturbaciones mentales.  En tales casos, basta que los damnificados estén en el lugar equivocado en determinado momento. 

Además de las averiguaciones que llevan a cabo las autoridades correspondientes, muchos autores se dedican a investigar los casos que mayor impacto han causado, a fin de compartir con sus lectores lo recabado durante sus indagaciones.  Tal es el caso de Ricardo Ham, quien  escribió el libro «Asesinos seriales mexicanos«, a partir de las entrañas de una realidad siniestra.  Con respecto a los asesinos seriales son criminales que siempre siguen un mismo patrón para matar.   Ricardo Ham es Licenciado en Ciencias de la Comunicación, maestro en Estudios de la Ciudad y en Educación, así como autor de varios libros  y coautor del catálogo de la exposición Asesinos Seriales y penal capital.  También ha ocupado el cargo de director en varias revistas y ha participado como guionista y productor radiofónico. 

Entre los asesinos seriales cuyos antecedentes analizó Ricardo Ham se encuentra Gregorio Cárdenas (1915-1999), conocido como «Goyo» Cárdenas, por ser uno de los que más conmocionó a la opinión pública.  Goyo Cárdenas nació en la Ciudad de México, vivía con su madre en el barrio de Tacuba.  Su salud era algo precaria, de niño padeció una encefalitis que le provocó un daño neurológico permanente, el cual derivó en que su comportamiento fuera anormal, tenía tendencia a ser cruel y solía lastimar animales.  Además de esto, tenía dificultad para controlar su esfínter.  Era de carácter reservado, no gustaba de socializar, carecía de amigos, pero, en cambio, tenía un alto coeficiente intelectual y era muy estudioso.  Cuando comenzó a cursar Química, su alto desempeño estudiantil lo hizo acreedor a una beca de PEMEX que le permitía continuar su formación académica, al mismo tiempo que colaboraba con la citada paraestatal.  En ese entonces tenía 27 años.  Tiempo después se independizó de su madre y rentó una casa donde vivía solo.

La casa que rentaba fue el lugar donde el multihomicida cometería sus primeros asesinatos y enterraría a todas sus víctimas.  Se le cataloga como un asesino relámpago, en virtud de que cometió los asesinatos sólo entre agosto y septiembre de 1942 y su apodo era «el estrangulador de Tacuba«.   Su primera víctima fue una chiquilla de 16 años que se dedicaba a la prostitución, se llamaba María de los Ángeles González, pero era conocida como Bertha.  Cárdenas invitó a Bertha a su casa y luego de que sostuvieran relaciones sexuales, la estranguló con un cordón y la enterró en el jardín.  En los días siguientes asesinó a dos menores más, también prostitutas.  La segunda fue identificada como Raquel González León de 14 años y la tercera fue Rosa Reyes Quiroz.  Con respecto a la segunda, su identificación fue incorrecta, ya que Raquel González León apareció viva meses después, sin que la identidad de la víctima real pudiera determinarse.  La última víctima de Goyo fue una amiga suya de la que se cree siempre estuvo enamorado.  Su nombre era Graciela Arias Ávalos, de 21 años, hija de un reconocido abogado penalista.  Un día, Goyo trató de besarla y ante el rechazo de ella, la golpeó hasta la muerte en su automóvil, para luego llevarla a enterrar junto a las demás.

Tras purgar años de condena en prisión, Cárdenas se volvió una celebridad mediática, en virtud de que las autoridades lanzaron diversos comunicados para anunciar lo bien que funcionaba la rehabilitación social.  Por su parte, Cárdenas ingresó a la Escuela Nacional de Estudios Profesionales de Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo su licenciatura en Derecho y se tituló en 1982 con la tesis «Insuficiencia de nuestra legislación en la imputabilidad por ausencia o disminución de capacidad mental«.

LA CORTE DE LOS MILAGROS es un colectivo integrado por Andrómeda Mejía,  César Gálvez,  Christian Muñoz  y  Leticia Olvera, el cual fue fundado en el año 2011 con el propósito de realizar montajes que sean un cruce de disciplinas para ser presentados en espacios no convencionales, bajo una necesidad creativa muy específica con respecto a los temas que busca abordar.

En el caso de PARIÓ LA LEONA, la temática que decidieron abordar es la miseria humana, sus motivos, sus acciones y consecuencias, bajo la premisa de que todos somos potencialmente víctimas y verdugos.  Para su propuesta, tomaron como base el texto homónimo de Ricardo Ham sobre Goyo Cárdenas.  La frase PARIÓ LA LEONA es parte del argot propio de los reclusos en las crujías de la cárcel de Lecumberri y era utilizada para avisar a todos que acababa de ingresar un nuevo presidiario. 

A partir del texto de Ricardo Ham, los integrantes de LA CORTE DE LOS MILAGROS, junto con Rocío Belmont, a quien convocaron como directora, llevaron a cabo un laboratorio para determinar la forma en que trasladarían PARIÓ LA LEONA a escena, entrecruzando tres disciplinas distintas:  las artes escénicas, las visuales  y  el periodismo. 

El resultado es una experiencia inmersiva de encierro y locura.  El público es conducido hasta una habitación de muy reducido tamaño, sin salidas y allí inicia su viaje hacia los pensamientos más íntimos y oscuros de Goyo Cárdenas, quien es representado en total desnudez por dentro y por fuera.  Dicen que una imagen vale más que mil palabras y esto aplica a la puesta en escena.  Los parlamentos son escasos, pero las imágenes son contundentes, muy vívidas y corresponden a fragmentos de la vida del multihomicida que van desfilando ante los ojos del espectador.  Se le ve en su vida cotidiana, al bañarse, al hacer sus necesidades, al comer, ya sea en casa con su madre o en el penal y, asimismo, en sus relaciones de amor-odio con distintas mujeres, conquistándolas, torturándolas o matándolas e, incluso, se devela su secreta tendencia hacia la homosexualidad. 

La labor de dirección por parte de Rocío Belmont es estupenda.  Su trazo escénico es riguroso.  Basa su propuesta en el desempeño actoral de su elenco y en su coordinado trabajo en equipo.  Todos los detalles están bien planeados y muy logrados.  La corporalidad es intensa y precisa.  El aprovechamiento del espacio es absoluto y sorprendente.  La acción es constante y el ritmo exacto.

El elenco está conformado por:  Andrómeda Mejía,  César Gálvez  o  Christian Muñoz  y  Leticia Olvera.  César y Christian alternan el personaje de Goyo Cárdenas.  Los tres ofrecen al público un admirable trabajo histriónico, corporal y vocal.  Sus personajes son más que convincentes, Christian da vida a un hombre con serias perturbaciones mentales, en tanto que Andrómeda y Leticia encarnan diversos personajes femeninos, sacando a flote la sensualidad y la fragilidad propias de la mujer.  Sin duda, un reto para sus trayectorias, del cual todos salen airosos. 

La producción de PARIÓ LA LEONA es de LA CORTE DE LOS MILAGROS.

Atrévete a mirar de frente al estrangulador de Tacuba para que comparta contigo lo que siente y lo que piensa, quien fuera protagonista de una noticia que causó gran impacto a los mexicanos de los años 40.  Una puesta en escena de teatro íntimo, en formato interdisciplinario, que ofrece al espectador una experiencia vivencial.  Teatro mexicano bien logrado por jóvenes creadores muy comprometidos con su quehacer teatral.  Quedan pocas funciones, ¡no te la pierdas!.

PARIÓ LA LEONA

Se presenta los viernes  y  sábados a las 20:00 horas en un Cuarto de Servicio situado en la AZOTEA del CENTRO CULTURAL EL HORMIGUERO ubicado en Gabriel Mancera número 1539 > cerca de la Avenida Félix Cuevas, Colonia Del Valle Sur, Ciudad de México. Duración aproximada:  60 minutos.

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