TEATRIKANDO

Por Benjamin Bernal, presidente de la APT

Cartel promocional.

Perfectos desconocidos en el Libanés

Ya se ha visto por le televisión mediante Netflix una versión española y otra mexicana, que lleva en el elenco a Bruno Bichir. Ahora Ocesa tiene la idea de presentarlo en teatro con un magnífico resultado. Logran integrar un elencazo: Ludwika Paleta con talento comprobadísimo, Michel Brown, excelente en su rol, Tiaré Scanda, Alex de la Madrid, Luis Arrieta, Michel Chauvet y Marcela Guirado hacen un esfuerzo supremo por divertir con una reflexión que deja al público una inquietante pregunta: ¿sería el promotor de un juego así en la siguiente fiesta en su casa? A Juan Carlos Vives le toca el papel que es un bombón: todo mundo lo quisiera realizar, es el amigo gordito, con chispa, que tiene una salida para todo.

Es un juego novedoso, deben colocar su teléfono celular en medio de la mesa y leerán los mensajes que vayan llegando: para todos. Esperan escuchar cosas inverosímiles, fantasiosas, pero no lo que van descubriendo poco a poco, ya que esa noche se irán dando conocer varias sorpresitas.

Es un ambiente tipo Condesa, en el que uno es cirujano plástico, otra es psicóloga que cobra 1,500 la hora, hablarán de una estancia para tercera edad de superlujo, en fin, aunque también hay quien gana menos o de plano es nini. Una colección de seres humanos igualita a la que reuniría usted si quisiera. Pero antes que atreverse a una entretención atrevida, vea este montaje, que le dará muchas ideas. Véalos en el Libanés.

Emoe de la Parra, en Coyoacán

Una bellísima historia, contada con limpieza absoluta para no repetir nunca un movimiento, un trazo, para que se entienda con claridad cada una de las palabras que va dándonos con amor como el té de las cinco. Así se presenta este monólogo Emily, La Bella de Amherts, como una anécdota que contribuye a la moda de decir que la mujer ha sido limitada, porque ella es una poetisa cuyo padre la tuvo en casa, cuando fue a una editorial le hicieron el vacío, a pesar de la enorme calidad de sus 800 poemas que le hubieran permitido tener la categoría de insigne poeta. Es importante señalar que los rapsodas masculinos también pasan por una difícil trayectoria: de rechazos sin fin. Al ser mujer se convirtió en un símbolo de la literatura norteamericana, Sor Juana lo superó a su manera y Emily sólo vio impresos cinco poemas en vida. Qué tristeza.             

Emoé de la Parra tiene una gran facilidad para dar vida a esta mujer de mil facetas, le invitará a comer galleta, lo mismo que a escuchar sus versos o a meterse en la vida de sus seres queridos, conocerá los rostros de su padre y hermanas, escuchará de su posible editor o hablará de un gato. No se habla de amor mundano, quién sabe por qué, quizá no hubo uno solo. Muy bello trabajo. Teatro Enrique Lizalde, jueves a las 8 y domingo a las 6.

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