ÚLTIMO REINO

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Para los primeros habitantes de la tierra la cacería era una actividad primordial de subsistencia. De inicio recolectaban frutos, legumbres, semillas y plantas, pero cuando a alguien se le ocurrió cazar a un animal para comerlo, descubrieron que la carne les gustaba, los dejaba satisfechos y tenían más energía, así que, junto con la pesca, se convirtió en un importante suministro alimentario. Desarrollaron diversas técnicas y herramientas o armas para cazar y pescar, hasta perfeccionarlas.

Desde entonces, la cacería ha estado ligada a la humanidad. Se alude a ésta en textos de todo tipo. En cuanto a religión, en la Biblia se menciona la cacería en varios relatos. En mitología se representa a Artemisa como la divinidad de los cazadores. Se dice que en Babilonia existieron enormes parques donde tenían enjaulados leones, jabalíes, leopardos y ciervos para que la gente fuera allí a practicar la caza. En la Grecia antigua, Platón denominaba a la caza como un «ejercicio divino». En general, la cacería era permitida en todo el mundo hasta que paulatinamente algunos países comenzaron a emitir leyes en contra de la caza. No obstante lo cual, aún en nuestros tiempos, la cacería continúa practicándose, ya sea para comercialización o como deporte.

Por otro lado, también se han hecho muchos chistes o bromas en torno a ella. Por ejemplo, los jóvenes que iban a bares, reuniones o fiestas a conquistar mujeres, solían decir:«vamos de cacería», o bien, los maridos comentaban: «mi mujer me cazó», aplicando la fonética que es igual entre cazar y casar. Así mismo, se utiliza en mal plan. Los machistas que ejercen la violencia intrafamiliar se vanaglorian de que mientras más golpean a sus mujeres, más las quieren. Y no se diga aquellos feminicidas que tras matarlas argumentan que las amaban.

La temática de la cacería relacionada con el amor inquietó a la actriz mexicana Valentina Martínez Gallardo Marcín, inspirándola a realizar un montaje al respecto y fue así como surgió Último reino.

Valentina Martínez Gallardo es egresada de la Casa del Teatro. Ha participado como actriz en varios proyectos escénicos, laboratorios y obras teatrales, como: Partido 68, de Thomas Bernhard, bajo la dirección de Alejandro García, el laboratorio escénico a partir de Crimen y Castigo, dirigido por Mariana García Franco, Martina y los hombres pájaro, bajo la dirección de Rocío Belmont, Bodas de sangre, de Federico García Lorca, bajo la dirección de Mauricio Pimentel, Salir al mundo, de Berta Hiriart, Play Medea, autoría y dirección de David Hevia, y La Modestia, de Rafael Spregelburd, bajo la dirección de Martín Acosta. También protagonizó la película Una cama para Valentina del director Inti Aldasoro, y actuado en otros filmes.

Último reino es el resultado de la profunda investigación realizada por Valentina Martínez Gallardo y Edson Martínez, con el propósito de explorar lo que es el instinto, ese que aflora desde que nacemos, en el que no median la inteligencia, la voluntad ni la educación y que con el tiempo, el entorno, las costumbres y las normas se va perdiendo. Un bebé recién nacido no entiende dónde está ni quiénes lo rodean, pero siente el instinto del hambre y habrá de llorar hasta recibir alimento. Luego, se enfocaron básicamente en las relaciones amorosas y las eróticas que conllevan algo de bestialidad, porque el amor también es instintivo. En algunas ocasiones tanto el enamoramiento como el deseo irrefrenable llegan en forma inesperada, sin importar si la persona carece de los rasgos físicos, el comportamiento, la formación o las condiciones que se anhelaban. Un determinado número de esas parejas inusuales llega a constituir algo sólido, pero la gran mayoría de los amores no apropiados se convierten en relaciones tóxicas y es en éstas donde residen riesgos. Si el amor es excesivo, en la experimentación de la pasión se puede escalar hasta la muerte, sea de uno, del otro o de ambos mediante un pacto suicida. Lo mismo pasa si no hay suficiente amor. Alguno de los dos ejercerá el dominio en tal forma que podría desembocar en el asesinato del dominado, o bien, éste podría matar al otro con tal de liberarse. Todos hemos escuchado de esos amores que devoran o aniquilan.

En lugar de escribir un texto dramático, Último reino es una compilación de cuadros escénicos a partir de fragmentos tomados de narrativas de Pascal Quignard, Henry Miller y Jacques Derridá, entre otros autores, mismos que fueron adicionados con intervenciones textuales de la escritora nicaragüense Noelia Espinoza y Edson Martínez Luna. Lo cierto es que estos relatos son tan vívidos en escena que captan el interés absoluto del espectador.

Último reinono es una historia lineal ni cronológica, pero algunos de sus cuadros son continuación de otros o están relacionados. En cada fragmento se capta la esencia de la parte instintiva del ser humano cuando actúa sin pensar en las consecuencias, simplemente para satisfacer un deseo, para experimentar algo nuevo, por curiosidad o maldad. Los personajes no están delineados para remarcar que podría ser cualquier individuo, incluso, quienes los interpretan conservan su nombre real. Es así como en escena el público tiene oportunidad de ver a una pareja cuya relación es meramente pasional. Ellos se aman, conversan, brincan, cantan, bailan… disparan. Sus diálogos son singulares, se escuchan frases como: «me aburres, me aburres profundamente«, «tengo ganas de dispararle a alguien«, o bien «Te amo«, aun cuando lo tenga encañonado de frente, tal vez porque «la tentación más nociva es la muerte«, sin detenerse a pensar que «es infinitamente triste perder lo que amamos«. Por allí deambula un tercero que funge como rival, cómplice o punto de discordia. En forma paralela, se aborda la situación actual del planeta, hay referencias al calentamiento global, «los rayos del sol ejercen una fuerza inimaginable sobre nosotros«. Así mismo, hay referencias a la extinción de especies y al maltrato animal, a fin de conceder su justo lugar a los animales como cohabitantes de nuestra tierra y tomando conciencia de sus sentimientos. «Cuando un ciervo me mira de frente, no sé si meterle un balazo en la cabeza o arrodillarme ante el milagro«, «Los caballos cuando están muy tristes, lloran«.

La labor de dirección por parte de Valentina Martínez Gallardo Edson Martínez es brillante. Su trazo escénico es fluido y riguroso. Con acierto entrelazan las escenas para la construcción de un concepto integral, los desplazamientos están bien planeados, la acción es constante, aprovechan a fondo el espacio, logrando definir un entorno particular para cada situación. Brindan especial atención a la corporalidad y también al desempeño vocal, incluyendo originales sonidos guturales. El ritmo es preciso.

Los intérpretes de Último reino son: Juan de la Loza, Tomás Rojas y la propia autora, Valentina Martínez Gallardo. Además de ofrecer al público un espléndido trabajo histriónico, corporal y vocal, se transluce el compromiso que tienen con el proyecto y cada uno de ellos despliega sus habilidades personales para desempeñar su rol en forma pertinente. Juan de la Loza aporta su amplia trayectoria y experiencia, mientras que Tomás Rojas y Valentina Martínez Gallardo añaden lucimiento con una corporalidad de perfecta ejecución.

Complementan el equipo creativo de Último reino: Tania Rodríguez en diseño de iluminación y diseño espacial; Iván Mondragón como asistente de dirección; Noelia Espinoza y Edson Martínez en asesorías e intervenciones textuales; se incluyen fragmentos de Pascal Quignard y Henry Miller; Thomas Becka en diseño sonoro; Marco Hernández como videasta y en diseño de multimedia; Sofía Landgrave y Argenis Salinas Pineda en creación de videos; Sofía Martínez en diseño gráfico; Luna Martínez en registro y video; Tania Rodríguez y Valentina Martínez Gallardo en diseño de vestuario; Fernando Ayala en producción ejecutiva; Un Teatro de Jéssica Sandoval e Ignacio Ferreyra como Coinversionistas; Máscara y tratamiento de animales; Lorenzo Martínez en construcción de bulto, y Ana Paula Ricalde en asesoría de movimiento. Todos ellos aportando formidables trabajos en beneficio del montaje.

Los creadores expresan su agradecimiento a: Mauricio Ascencio, Bruno Santamarina, Gabriel Torres y Mariana Rojas.

Último reino es llevado a escena por Valentina Martínez Gallardo y su compañía La Justiciera, en colaboración con el Colectivo Charalito y Un Teatro de Jéssica Sandoval, a través de la Beca de Fomento y Coinversiones a Proyectos Culturales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

Acompaña a estos seres ofuscados por sus pasiones para quienes los delirios más poderosos son el amor y la muerte. Un texto interesante narrado con crudeza y representado con gran estética visual, donde se ven varios espacios que reflejan el universo de cada personaje, combinando artículos de uso cotidiano con cierto halo de misterio, así como bellos animales disecados como testimonio de que la vida puede extinguirse más pronto que la belleza. Un montaje muy original y bien logrado que además de entretenerte, te hará pensar y reflexionar.

Último reino se presenta los miércoles a las 20:30 horas en Un Teatro de Jéssica Sandoval, ubicado en Avenida Nuevo León número 46, colonia Hipódromo Condesa en la Ciudad de México. Duración aproximada: 70 minutos. Costo de la localidad: $200.00 pesos, con descuento en taquilla de $150.00, presentando credencial vigente. La temporada concluye el miércoles 20 de noviembre de 2019.

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