LOS MANSOS

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

La Compañía de Teatro el Ghetto es un colectivo que crea, produce y fomenta propuestas de intención artística y estética. En este año está celebrando 25 años de haber sido fundada por Agustín Meza, quien también la dirige. Se requiere de mucho esfuerzo y trabajo para cumplir un cuarto de siglo de hacer teatro en forma ininterrumpida, así que la celebración tiene que ser memorable. Durante su trayectoria ha participado con éxito en numerosos de festivales nacionales e internacionales. Además de sus éxitos de taquilla, la Compañía de Teatro el Ghetto se ha hecho acreedora a diversos galardones, nominaciones y premios a lo largo de su existencia.

Agustín Meza es talentoso, sensible y creativo. Desde que comienza a  planear un proyecto tiene ideas claras sobre cómo plasmarlo en escena. No se ciñe a normas, criterios ni lugares comunes. Por lo contrario, gusta de imponerse retos, prefiere espacios alternativos y disfruta de intervenirlos. Acostumbra a trabajar en equipo, está abierto a ideas nuevas y esto hace que la integración sea más humana y comprometida. Define al Teatro como un arte vivo de ductilidad ilimitada.

La dedicación de Agustín Meza hacia su trabajo es absoluta. Aparte de concebir, crear y dirigir sus montajes, diseña el espacio escénico, elabora los contenidos del dispositivo multimedia, da instrucciones sobre la iluminación que requiere, selecciona el vestuario, los ambientes y entornos. 

Una de las características del teatro que Agustín Meza realiza es considerar al espectador como el invitado de honor y se da a la tarea de involucrarlo con el hecho teatral. Considera que ha cumplido su propósito cuando logra provocar sensaciones en el público y más aún si llega hasta su corazón. Derivado de esto, creó el Teatro de la tersura, a través del cual sus propuestas están hechas para conmover a quienes las presencien.

Entre los montajes más representativos de la Compañía de Teatro el Ghetto se encuentran: El pasatiempo de los derrotados… Cartas de un idiota, Fe de erratas, El abuelo dice que el tiempo es un niño que juega a las canicas, de Agustín Meza; Esperando a Godot  de Samuel Beckett;  Woyzeck de Georg Büchner; Anatomía de la gastritis, de Itzel Lara; Gritos y susurros de Ingmar Bergman; La habitación y el tiempo de Botho Strauss; La arquitectura del silencio, de Agustín Meza, la cual es un homenaje escénico a Andrei Tarkovsky, obra que recibió el Premio Villanueva en La Habana, Cuba, como uno de los mejores montajes del 2017;  Aproximación al interior de una ballena,  de Ángel Hernández; Nocturno, homenaje escénico a Octavio Paz de Agustín Meza; Los mansos, de Alejandro Tantanian, bajo la dirección de Agustín Meza, y Posesión del paraíso,de Ángel Hernández, dirigida por Agustín Meza.  

Dentro del marco de celebraciones de su XXV Aniversario, la Compañía de Teatro el Ghetto repone la puesta en escena Los mansos, de Alejandro Tantanian, y su cuarta temporada es en uno de los teatros más emblemáticos de la Ciudad de México.

Luego de que fuera el estreno de Los mansos, esta fue la opinión de Galería Teatral: «Rusia, Argentina y México se hermanan en esta puesta en escena. La joya literaria escrita por Dostoyevski en la versión de Alejandro Tantanian y el montaje de Agustín Meza hacen de Los mansos una verdadera obra de arte plena de magia y teatralidad. El relato es poético y potente, la dirección inmejorable, los personajes entrañables, la música espléndida y la estética visual esplendorosa. No pierdas la oportunidad de acudir a verla, descubrirás nuevas perspectivas para ver el teatro y la vida misma«.

En la actual temporada, Los mansos no sólo mantiene su esencia, sino que se han incorporado unos cuantos ajustes escénicos y el cambio de uno de los integrantes del elenco original. Se podría decir que es una versión mejorada, en virtud de que se han afinado detalles y con esto la fluidez se agilizó.

Alejandro Tantanian, uno de los dramaturgos más destacados de Argentina y, desde luego, autor de Los mansos, viajó a México para la develación de su primera placa conmemorativa. Al finalizar la función dijo estar muy complacido con el montaje y sorprendido de que alguien la hubiera montado, ya que se trata de una obra muy personal que hizo para dejar huella de su experiencia y como homenaje a memorias de su familia. Finalizó sus palabras elogiando a Agustín Meza y a los integrantes del elenco por la pasión y el espíritu que empeñaron en la puesta en escena.

Para escribir el texto de Los mansos, Alejandro Tantanian se inspiró en El Idiota, de Fiódor Dostoyevski, la cual es considerada como una de las novelas más brillantes tanto de Dostoyevski como de la llamada «Edad de Oro» de la literatura rusa. De esa obra tomó algunas ideas y a tres de sus protagonistas. Esto lo combinó con la historia de su propia familia emigrada de Rusia a Argentina, añadió antecedentes de la vida personal de Dostoyevski y algunos datos o comentarios sobre su obra. Por último, incorporó también vivencias de los integrantes del elenco. Los mansos vio su primera luz en escena en el año de 2005. 

En cuanto al montaje para el público mexicano, Agustín Meza da seguimiento a los lineamientos preliminares dictados por Alejandro Tantanian; explora una amplia serie de posibilidades teatrales y conduce a los integrantes de su maravilloso elenco a sacar a flote sus dotes, habilidades y herramientas histriónicas en un impetuoso tour de force, toda vez que les toca encarnar a un personaje, ser narradores, antepasados, o bien, ellos mismos. Estos cambios de roles ocurren de un momento a otro durante toda la función. No obstante ser abruptos, el público está atento y adapta su mente para comprenderlos al instante.  

La trama es una apología al amor y a la pureza humana. Según se lee en el programa de mano, es un «Espectáculo de fuerza poética, basado en ciertos motivos de ‘El idiota’ de Fiódor Dostoyevski. Narra la historia de Myshkin, Rogojin y Nastasia. Un triánguilo amoroso que se configura en base a la necesidad que cada uno tiene del otro«.

Los mansos aborda temáticas variadas, que van de la migración a las fronteras, del amor al odio, de la salud a la enfermedad, de la fuerza a la fragilidad, de arquetipos que debieran desaparecer, de la ilusión al desencanto de la vida, del caos, del bien y el mal y hasta de cuestiones teológicas y la importancia de la fe. Su complejidad retrata las pasiones humanas, así como las virtudes y los defectos de seres en su individualidad. 

La labor de dirección por parte de Agustín Meza es formidable. Su trazo escénico es cadencioso, con mucha tersura. Logra que los sucesos se vayan entrelazando paulatinamente de manera balanceada. La estética es predominante. Las interacciones con el público, gratas y oportunas. Marca bien los cambios de entorno y de estados de ánimo. Los desplazamientos son armónicos. El ritmo preciso.

Rogojin y Nastasia viven juntos y planean casarse. Nastasia es hermosa, inteligente, enigmática y amigable, en tanto que Rogojin es reservado, celoso y violento. Nastasia arrastra tragedias de su pasado, a veces piensa «Cuando supe del amor, el destino me dio la furia y la sangre de Levón. Fui mansa. Hasta aquel beso que reventó en mi boca … Muerte y más muerte«, para luego reflexionar: «Mi historia es un cuchillo«.   

Por su parte, Myshkin padece de epilepsia, se ha sometido a diversos tratamientos y está en busca de su casa. Tal vez el calor de un hogar le ayudaría más que los medicamentos. Se siente muy atraído hacia Nastasia, pero para Rogojin esto es inquietante.

El elenco está conformado por: Adrián Ladrón (Lev Nikolaievitch Myshkin), Genny Galeano (Nastasia Filipovna Batshkov) y Luis Villalobos (Parfion Semionovitch Rogojin), quienes salen airosos del reto que implican los cambios que conlleva la obra, ofreciendo un soberbio trabajo histriónico, corporal, de expresión y vocal al encarnar personajes o ser ellos mismos. Los tres aportan una amplia gama de matices emocionales.  

La composición y la extraordinaria ejecución musical de piano y saxofón, así como canto, por parte de Steven Brown añade esplendor al montaje. Los acordes musicales se potencian con el grandioso piano de cola del recinto que ahora ocupan. 

Complementan el equipo creativo de Los mansos: Felipe Rodríguez en construcción del espacio escénico; Jorge Lemus en diseño de iluminación; Chez Negrete en fotografía y  David Flores Rubio en propuesta de imagen y difusión en redes sociales. 

Los mansos es presentada por la Secretaría de Cultura a través de la Dirección del Sistema de Teatros  y por la Compañía de Teatro el Ghetto. Es un proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

El montaje de Los mansos es teatralidad en plenitud, al conjugar diversas técnicas y herramientas utilizadas para crear ambientes, espacios y entornos. La estética visual es estupenda. El interesante relato atrapa la atención de principio a fin, la dirección es impecable y las actuaciones verdaderamente entrañables, la música es sonora y espléndida. En la función que me tocó ver, la magia teatral llegó hasta el público en tal forma que los espectadores que interactuaron con el elenco, participaron activamente y expresaron algunas palabras ante todos.  

Quienes se unieron a la celebración de la Compañía de Teatro el Ghetto, acompañando a tres seres inmersos en un torbellino de pasiones, además de quedar impactados por el relato, tuvieron el privilegio de pisar el escenario de uno de los teatros más antiguos y majestuosos de nuestra ciudad.

Los mansos se presentó en una muy breve temporada, del 30 de enero al 2 de febrero de 2020, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El éxito fue rotundo. Tuvieron localidades agotadas durante las funciones y al término de cada una el público conmovido aplaudió durante largos minutos, se escucharon ovaciones y en algunos rostros se veían lágrimas. No cabe duda que a través de la tersura la Compañía de Teatro el Ghetto logra que los espectadores se integren a sus montajes y los vivan en forma directa. 

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