SOLO EN EL DESIERTO (La rebelión de Manuel Rodríguez Lozano)

Por: Eugenia Galeano Inclán

 

Siempre es bueno conocer la historia personal de los artistas que alcanzan la celebridad, en virtud de que resulta interesante saber en qué lugar y bajo qué circunstancias crearon alguna obra de arte, sea porque es de nuestro agrado o porque cumple con las cualidades suficientes para ser admirada y/o reconocida.   Además, es mucho más emotivo ver el lado humano detrás de toda gran obra.

Vicente Ferrer decidió adentrarse en el ámbito de la pintura y el muralismo, para escribir SOLO EN EL DESIERTO, cuyo protagonista es el destacado pintor mexicano Manuel Rodríguez Lozano, a quien da voz para que devele en forma paulatina pasajes de su vida y obra.  Del mismo modo en que llegan los recuerdos, el artista los va compartiendo con el público sin un orden cronológico.

Manuel Antonio Rodríguez Lozano (1891-1971) fue un pintor mexicano cuya obra no puede ser clasificada en un solo estilo, dado que abarcó diversas técnicas y temáticas, como el muralismo, el fauvismo, lo dramático, siempre impregnado de lo mexicano, asimismo, exploró la pintura dramática y tuvo tendencias hacia captar el dolor, la miseria o la desolación. En general, se centró en alusiones metafísicas de corte neoclásico.  Su padre de carácter dominante quiso que tuviera una educación militar, así que cursó sus estudios en el Heroico Colegio Militar, para después dedicarse a la diplomacia, lo cual le permitió conocer otros países.  En España se enamoró de Carmen Mondragón y se casó con ella, sin estar consciente de sus propias preferencias.  El matrimonio viajó a París y allí quedaron impactados ante el vanguardismo francés al conocer a Henri Matisse, Georges Braque, Pablo Picasso, André Lhote, André Salmon y a Jean Cassou, entre otros. Les marcó tanto que ambos aprendieron a pintar de manera autodidacta.

Vicente Ferrer ofrece una buena labor de dirección.  Los desplazamientos están bien administrados, balancea los momentos dramáticos con los humorísticos, los cambios de espacio son diversos y el ritmo es preciso.

Por su parte, Leonardo Mackey brinda una interpretación convincente.  Para él esta obra es significativa, puesto que está celebrando 37 años como actor.  En escena es acompañado por Andrei Caballero, en ciertas interacciones, como sombra o dando vida a algunos personajes, con buen trabajo corporal y versatilidad.   Con voces en off participan:  Tito Vasconcelos,  Salvador Novo,  Ariane Pellicer,  Jorge Levy,  Roxana Andrade,  Raúl Oviedo,  Gerardo Ledezma, Vicente Ferrer  y  Arturo Vega.

Para  SOLO EN EL DESIERTO, Vicente Ferrer de seguro llevó a cabo una exhaustiva investigación sobre la vida de Rodríguez Lozano, a fin de dar veracidad a la compilación de datos y referencias que ofrece en su bien estructurado  texto, toda vez que incluye etapas, lugares, personas con las que interactuó, así como sus aspiraciones, anhelos, logros, fracasos y hasta una acusación por un robo que no cometió, pero que lo hizo caer en prisión.  Lo más atrayente es que también incorpora el íntimo sentir y pensar del pintor.  La historia capta la atención del espectador de principio a fin.

En la puesta en escena de SOLO EN EL DESIERTO Vicente Ferrer enmarca el emotivo relato en un espacio sobrio, estético y muy funcional, para lo cual Gerardo Ledezma realizó los diseños de escenografía e iluminación.  Para el espacio escénico, Ledezma utiliza un par de sillas de madera y cuatro paneles que hacen las veces de muros, puertas, ventanas, pasadizos, así como una pantalla donde se proyectan imágenes de obras, personas o sitios que sirven como referencia en apoyo a los sucesos que se narran.  En cuanto a la iluminación, la imparte en forma atinada para resaltar algunos cuadros o para cambios de tiempo o lugar.

El escenario es presidido por el mural «La Piedad en el desierto«, mismo que fue diseñado por Anna López Anaya.  Cabe señalar que se trata de una de las obras más emblemáticas de Manuel Rodríguez Lozano, cuyo original se encuentra en exhibición en el Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México.

El vestuario diseñado por Carmita Soria y Julio Marín va muy acorde a la época en que transcurre la historia.

Complementan el equipo creativo:  Vicente Ferrer en producción general;  Mario de León en producción ejecutiva;   Daniel Piña como asistente de producción;  Mauricio Aziz en Musicalización;    Gerardo Ledezma  y  Vicente Ferrer en realización de video;  José Arroyo en diseño de cartel,  y  Eder Zárate como RP y en difusión.

La propuesta SOLO EN EL DESIERTO es otro de los muchos proyectos que se vio interrumpido por la pandemia.  Ha cubierto varias temporadas y hace unos meses develaron una placa por sus exitosas presentaciones.  Aventúrate en el mundo de la pintura y el muralismo y conoce más a fondo a Manuel Rodríguez Lozano, en un montaje lleno de estética visual donde, de paso, tendrás oportunidad de estar frente a la réplica de un famoso mural.  Tendrás que apresurarte porque la temporada actual está por terminar.

En cuanto a protocolos de seguridad, puedes ir con la confianza de que en El Círculo Teatral se observan todas las medidas dictadas por las autoridades sanitarias, incluyendo la desinfección de espacios antes y después de cada función.

 

SOLO EN EL DESIERTO

se presenta los martes las 20:30 horas en

 EL CÍRCULO TEATRAL

ubicado en la calle Veracruz número 107

–muy cerca del Parque España–

Colonia Condesa

Ciudad de México

Duración aproximada:  90 minutos

Clasificación:  Adolescentes y adultos

Entrada general:  $300

Adquiere tu acceso en Taquilla o en Boletópolis

La temporada concluye el martes 30 de agosto de 2022

 

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