MEMORIA MALA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

A principios de 2020 comenzamos a escuchar noticias de que un virus estaba haciendo estragos en China.  Lo lamentamos, pero no nos preocupó porque consideramos que sucedía al otro lado del mundo,  Sin embargo, los contagios se propagaron en forma vertiginosa y, sin darnos cuenta se convirtió en pandemia, poniendo a todo el orbe en situación de riesgo.  Cada país tomó las medidas que consideraron pertinentes ante lo desconocido. A decir verdad, en México no se actuó oportunamente y es una de las naciones que registró mayor mortalidad en proporción al número de habitantes, toda vez que las camas y los recursos de los hospitales no eran suficientes para proveer el tratamiento adecuado a tantos pacientes.  Aparte, cada persona contagiada dependía de su edad, estado de salud previo, posibles comorbilidades existentes y en qué parte de su organismo se alojaba el virus.  Todos vivimos el terror pensando en la probabilidad de contagio de nuestros seres queridos o de nosotros.  Tuvimos que aprender a cuidarnos mediante sana distancia, lavado compulsivo de manos, desinfección de superficies, enseres y hasta alimentos.  Quienes pudimos, optamos por el confinamiento.  No obstante, día con día aumentaban los contagios.  Luego, aparecieron las variantes y los llamados picos u olas.

Finalmente, a pesar de que continúan surgiendo variantes, hemos logrado retomar algo parecido a la normalidad de antes.  Lamentablemente, muchísima gente perdió la batalla, según los registros, alrededor de setecientos mil mexicanos murieron a causa del virus.  Lo peor es que detrás de cada fallecido, sus allegados sufrieron la enfermedad del ser querido y siguen llorando la irreparable pérdida.  En uno de esos casos se encuentra la actriz Adriana Reséndiz Segura, quien lamentablemente perdió a su padre.

Los actores y actrices son seres muy sensibles y al igual que asumen un dolor ajeno para interpretar a un personaje, tratan de aliviar su propio dolor encauzándolo de algún modo,  La forma que Adriana Reséndiz Segura consideró pertinente fue compartiendo su experiencia, así que se animó a incursionar en la dramaturgia.  Fue así como surgió MEMORIA MALA, a través del cual narra su duelo y parte de sus vivencias. Lo que más le impulsó a hacerlo fue el profundo amor que sentía por su padre, por lo que, de paso, le rinde homenaje con anécdotas que lo describen como un hombre inteligente, amoroso, divertido.  Poco a poco van saliendo a flote recuerdos de momentos gratos vividos a su lado, al igual que charlas, consejos y enseñanzas que le dejó, mismos que se van entrelazando con los miedos y angustias que la sobresaltaron desde el momento en que su padre comenzó con una tos ligera hasta su triste final.

Adriana Reséndiz Segura escribió MEMORIA MALA con buena estructura y capta el interés del espectador de principio a fin, combina dolor con dulzura, siempre prevaleciendo el amor.  Tal vez el título fue elegido en alusión a la memoria selectiva del ser humano que tiende a querer olvidar aquello que le hace daño.

Para enmarcar el conmovedor texto de Adriana Reséndiz, fue creado un paisaje escénico por parte de Víctor Carpinteiro, Angeles Marín, Alberto Estrella, Cristina Sauza y Mel Pacheco, quienes colaboraron estrechamente en sus respectivas áreas.

La labor de dirección por parte de Víctor Carpinteiro es impecable.  Como de costumbre, permite el lucimiento de las capacidades actorales de Angeles Marín y le impone una corporalidad apropiada para coadyuvar con el tránsito de sentimientos del personaje.  Aprovecha el espacio a fondo, los desplazamientos son oportunos y el ritmo es preciso.

La primera actriz Angeles Marín siempre logra una acertada construcción de cada personaje al que da vida, pero en esta ocasión le imprime una mayor sensibilidad, dado que ella también atraviesa un duelo, ofreciendo al público una actuación memorable al recorrer una amplia gama de emociones.

Parte fundamental del montaje es la música ejecutada en vivo y el canto por parte de Mel Pacheco.

La escenografía consistente en unas cuantas plataformas de madera es sencilla, sobria y funcional, permitiendo la redimensión del espacio en diversas ubicaciones
El diseño de vestuario por parte de Cristina Sauza es muy atinado, crea un vestido vaporoso de fina caída en un tenue palo de rosa da un toque etéreo a la protagonista.

Alberto Estrella asesora y supervisa el montaje en forma brillante.

Complementan el equipo creativo:  Graciela Alarcón en la fotografía del Cartel;  Alicia Garzón PR en relaciones públicas, prensa y difusión,  y  Jazmín Maceda Marino en taquilla.

La producción de MEMORIA MALA es de El Círculo Teatral,  Teatro Reno  y  AL Producciones.

Los duelos son tan difíciles de superar que los dolientes lo que menos quieren es abordarlos, así que toma la oportunidad de asistir a ver MEMORIA MALA, en la que una hija te revelará su íntimo sentir a través del relato de lo que vivió y padeció a lo largo de la enfermedad de su amado padre.  Un montaje bien logrado, con un bello entorno, una acertada dirección, una actuación que recordarás por mucho tiempo y dulce música. El relato es conmovedor, pero también tierno y divertido porque emerge del corazón.

Las funciones de  MEMORIA MALA son presenciales, asiste con la confianza de que en El Círculo Teatral se observan las medidas instauradas por las autoridades de salud y las superficies del recinto son desinfectadas antes y después de cada función.  El uso del cubrebocas ya no es obligatorio, pero es muy recomendable usarlo durante toda la función.

MEMORIA MALA

se presenta los sábados a las 19:00 horas en

 EL CÍRCULO TEATRAL

ubicado en la calle Veracruz número 107

–muy cerca del Parque España–

Colonia Condesa

Ciudad de México

Duración aproximada:  60 minutos

Clasificación:  Adolescentes y adultos

Costo de la localidad:   $300

Adquiere tu acceso en Taquilla

 

Reservaciones:   Teléfono  55 5553 1383 (horario de atención 09:00 a 20:00 horas)
Email: elcirculoteatralmx@gmail.com
La temporada concluye el sábado 17 de diciembre de 2022

 

 

Noviembre 2022

 

 

 

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