“YO LE REGRESO AL TEATRO, LO QUE EL TEATRO ME HA DADO”: SANDRA FÉLIX

Por Julieta Orduña Guzmán. Fotografía de Leticia Romo

 

 

 

Directora de teatro y docente. Actuó en Londres. Sus dos primeros montajes los dirigió en la Universidad de Sussex, Inglaterra. En México hizo su debut en el Teatro La Gabarra con Los días felices, de Beckett (1992), seguido de Paisajes de Elenas, de Elena Garro (1994). En los 90, en Aguascalientes hubo tres de sus producciones en cartelera: Mujeres altas, de Albee, Polvo de mariposas, de Woolf y Antígona, de Anouilh. En esta última participaron talentos hidrocálidos del Programa de Teatro Escolar, y en el año 2000 produjo Bajo tierra. La Maestra Sandra Félix estuvo en la ciudad hace algunos días para estar presente en el Primer Aniversario de Épica, y A Escena tuvo la fortuna de entrevistarla:

“Estoy feliz de regresar a Aguascalientes, 26 años después, de haber presentado Antígona y Bajo tierra. Los siento como primos hermanos a estos actores, especialmente a Marcela Morán, a todos los llevo en el corazón siempre. Me encantan la gente de Aguascalientes, hidrocálida, son hermosos.”

Ahora todos estos jóvenes de hace más de dos décadas se han convertido en grandes histriones y maestros.

Sí, es extraordinario. Creo que las cosas buenas son como el vino, que uno siembra cariño, amor por el teatro y se van cosechando frutos, y ahora esta nueva generación van haciendo sus propias semillas, van aportando un granito de arena a un granito de uva a las nuevas generaciones, a los nuevos públicos. Es un orgullo saber que todos han avanzado, todos siguen comprometidos con el teatro y que es una necesidad interior, transmitir sabiduría, toda la reflexión humana de emociones, etcétera, a través de las obras y ¡que sigan así!”

Y a lo largo de estos años, ¿ha seguido la huella de lo realizado en Aguascalientes?

Principalmente lo que ha hecho Marcela Morán, como sus unipersonales, ejemplo: Mujer terrestre, y de su proyecto antes de Épica (Café Teatro); de los demás he sabido menos.”

Maestra, tiene una larga trayectoria: inició en el teatro jovencita, ha recibido infinidad de premios. La dirección y actuación ¿la trae en las venas desde la infancia?

“Sí, desde pequeña, cuando jugaba con mis muñecas era la maestra de ellas; les daba su cuadernitos y casi todas se sacaban 10, desde ahí me gustaba la docencia (que también me dedico como maestra de actuación), y el teatro me nació en la secundaria, porque teníamos un grupo y después otro en la preparatoria; y ahí en esas etapas hice mis primeras obras con toda la emoción; siempre me volaba cosas de mi casa (la chamarrita, el plato, hasta muebles, siempre, y lo sigo haciendo, es como mi gran placer, siempre llevo algo de mi casa porque mi casa es el teatro, lo llevo de un lado al otro. Después me fui a estudiar actuación a Inglaterra y empecé a dirigir mis primeras obras, regresé a México y actué un poco; tomé clases con el maestro Margüles en actuación, con el maestro Luis de Tavira en pedagogía teatral y me enfoqué a la dirección escénica.”

 Han sido muchas anécdotas y personajes con los que ha entablado: ¿qué le ha dejado el teatro?  y ¿se puede vivir de él?

“¿Qué me ha dejado el teatro? Hay una frase muy hermosa de Virginia Woolf de la novela Orlando, donde ella dice: “Yo le regreso a la literatura, lo que la literatura me ha dado”, y en mi caso, yo le regreso al teatro, lo que la vida (el teatro) me ha dado, entonces es un vínculo el que está ahí, una necesidad, una forma de comunicarnos. Siempre lo hago con mucha pasión, es un mundo de investigación acerca de la obra que se va a montar; por lo tanto, es una exploración en todos los sentidos, un trabajo de comunidad con los actores, los diseñadores, entonces para mí el teatro es un gran juego gozoso de explorar qué pasa en el escenario, de colaborar juntos, y todo eso me llena de alegría.”

¿Y se puede vivir de él?

“En particular, en la Ciudad de México -en donde radico- sí he podido vivir del teatro, a través de becas artísticas que me parecen fundamentales que el gobierno nos apoye, así como las convocatorias de conversión y fomento, es decir, cualquier convocatoria nacional de algunos institutos que abren sus espacios para becas. Comentar también la importancia que tuvo el Teatro Escolar, yo trabajé en varios, dos de ellos en Aguascalientes, y la importancia que tuvo y que debe seguir teniendo este programa; fomentaba la profesionalización de los artistas en cada estado y darles a los niños de primaria y secundaria una motivación para que vean teatro de gran calidad, muy cuidado por asesores. También que existan festivales como el de Monólogos, la Muestra Nacional. Definitivamente sí es difícil vivir del teatro completamente, debes ser docente o hacer otros proyectos. Ahorita estamos viviendo la pandemia y no se dan muchos apoyos, es más difícil entrar a los mercados profesionales; claro, también están la televisión y el cine, además de series que aportan economía.”

¿Entonces hay que diversificar la actividad artística, hago teatro, pero a la vez cine o televisión?

“Sí, aunque obviamente seguir con el gusanito del teatro. En mi caso yo he hecho solo teatro, muy poca televisión: en una ocasión una telenovela como actriz, y no me he metido al cine. Como directora he hecho teatro y estar en la docencia.”

Maestra, en este momento ¿ya tiene preparado un proyecto para Aguascalientes?  

“Sí, con mucha emoción te comento que después de 26 años se está ensayando una obra mía. A mí me gusta la poesía, desde Antígona era un teatro poético y a lo largo de mi carrera he hecho muchas adaptaciones de textos que tengan que ver con narrativa y poesía y llevarlos al teatro. En esta ocasión se va a presentar la adaptación del libro que ganó hace dos años el Premio de Poesía Aguascalientes, de Elisa Díaz Castelo, se llama: El reino de lo no lineal, y estamos haciendo una selección de sus testimonios y de sus poemas, teatralizándolos. Se estrenó un fragmento en el aniversario de Épica; está un gran elenco y nuestro objetivo es irlo construyendo juntos para presentarlo aquí y en festivales. Va a haber temporada y gira, y nuestra intención es usar otro título que tiene que ver con un poema de ese libro y se llama: Todo lo que dejamos caer.”

 Y así, con dichas palabras, terminó la entrevista a la Maestra Sandra Félix, a quien fue un gusto saludar.

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